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miércoles, 8 de octubre de 2014

El aborto y los políticos

Benigno Blanco: "la transformación ideológica y programática del PP va a provocar una ruptura del partido"
El presidente del Foro de la Familia responde a las preguntas de Forum Libertas en relación a la retirada de la reforma de la ley del aborto y asegura que "la manifestación del 22 N va a ser un testimonio de que la causa de la vida es una causa de la sociedad civil"
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Benigno Blanco está convencido de que "cada vez más gente es consciente del horror que supone el aborto"
ForumLibertas.com
Tras la renuncia del Ejecutivo de Mariano Rajoy a seguir adelante con la reforma de la ley del aborto propuesta por Alberto Ruiz-Gallardón, el Foro Español de la Familia (FEF) convocó el pasado 23 de septiembre una "manifestación masiva" y unitaria de todas las asociaciones comprometidas con la defensa de la vida que se celebrará en Madrid el próximo 22 de noviembre.

El presidente del FEF, Benigno Blanco, advirtió en aquella ocasión de que "el compromiso con la vida y la embarazada, que el Gobierno abandona, lo seguirá liderando la sociedad civil pues trabajaremos por construir una nueva mayoría social comprometida con la vida y la mujer”.

En relación a todo ello, conversamos con Blanco sobre las consecuencias que se derivan de la retirada de la reforma de la ley de Gallardón, confirmada por Rajoy, el pasado 23 de septiembre,y sobre lo que puede aportar la manifestación del 22-N al debate en torno al aborto en España.

"Ese gran vacío que genera el sorprendente travestismo ideológico del PP será llenado por alguien"

Tras la retirada de la reforma de la ley del aborto, ninguno de los partidos mayoritarios defiende los derechos del no nacido desde una perspectiva de cambio radical de la actual ley. ¿Cómo ve esta situación?, ¿cree que se dan las condiciones para que un nuevo partido ocupe ese espacio?

Efectivamente, una vez que el PP se ha adherido a la ley del aborto de Aído/ZP, (la, desde ya, ley Aído/Rajoy), se crea un vacío importante de representación: lasensibilidad humanista de raíz cristiana ya no es recogida por ninguno de los partidos mayoritarios que pueden articular mayorías de Gobierno en España a fecha de hoy. Esta afirmación es contundente pero es lo que resulta de la renuncia del PP a reformar la ley del llamado “matrimonio homosexual”, su renuncia a reformar el sistema educativo para proclamar con contundencia el derecho de los padres a educar en libertad a sus hijos, su política económica y fiscal escasamente comprometida con los más débiles y necesitados, la ausencia de política familiar de ningún tipo, la omisión de cualquier apoyo a la maternidad; y ahora su adhesión a la ley Aído...

Con estas renuncias y omisiones, el PP hace suya y se acomoda a la revolución cultural del laicismo de género de Zapatero y deja sin representación a esa parte relevante de su electorado que se identifica con el humanismo cristiano y que se opuso con fuerza a la revolución cultural de ZP. Ese gran vacío que genera el sorprendente travestismo ideológico del PP será llenado por alguien, no sé si ahora o dentro de unos meses o unos años; pues en política opera el mismo principio que en la naturaleza: los vacíos se llenan.

La división dentro del Partido Popular en lo referente a la ley del aborto es evidente. ¿Podría este hecho llegar a partir el propio PP?, ¿sería esto conveniente políticamente desde el punto de vista de la defensa de la vida?

Creo que esta transformación ideológica y programática del PP de tan hondo calado, hecha además por sorpresa y repentinamente y sin explicación pública ni debate interno alguno, es de tan hondo calado que efectivamente va a provocar una ruptura del Partido Popular.  Nunca en la democracia española se ha dado algo similar: incluso el abandono del marxismo por el PSOE de Felipe González o la asunción de la monarquía por el PC de Carrillo fueron cambios circunstanciales que no variaron la esencia programática e ideológica de esos partidos, a diferencia de lo que sucede hoy con el PP, que ya no se identifica ni con sus propios estatutos que lo definen como un partido defensor de la vida, ni con las ponencias de sus congresos que afirman la inspiración en el humanismo cristiano, ni con su propio programa electoral.

Estoy convencido de que muchos votantes, militantes y cargos electos del PP no aceptarán subordinar sus convicciones morales y políticas a esta revolución ideológica del presidente Rajoy, y por tanto dejarán de votar al PP, dimitirán de sus cargos y cesarán en su condición de militantes. Ese goteo de bajas ya se está produciendo e irá in crescendo. No puede ser de otra manera pues muchos de esos votantes, militantes y cargos electos son gente de principios y seria.

Si esto es bueno o malo para la causa de la defensa de la vida ya no es la cuestión. Lo malo para la defensa de la vida es que se haya frustrado de forma arbitraria, injustificada y sorpresiva la esperanza cierta de mejorar un poco la calidad humanista de nuestras leyes en esta materia por una decisión que resulta terrible y decepcionante. En todo caso, la culpa de los efectos que produzca esa decisión es de quien la ha adoptado, no de quienes reaccionan de forma coherente con sus convicciones ante ella.

"Es evidente que hay muchos cristianos y otros muchos no cristianos que no encuentran ya quien defienda sus ideales más serios entre los partidos mayoritarios"

Esta situación de vacío político desde una perspectiva católica, ¿es un reflejo real de lo que sucede en el seno de la propia sociedad civil?

La sociedad civil, en España y en todos los países, está dividida alrededor de la regulación deseable en materia de aborto. Pero es evidente que la mayoría de los españoles apoyaron un programa electoral que exigía la derogación de la ley Aido; es evidente que para una parte relevante del electorado del PP este tema es muy importante, es más, es cuestión irrenunciable; es evidente que en defensa de la vida se ha movilizado una mayoría social en 2009 y 2010 que ahora está huérfana de representación en el Parlamento. Y, por tanto, es evidente que hay mucha gente –muchos cristianos y otros muchos no cristianos- que no encuentran ya quien defienda sus ideales más serios entre los partidos mayoritarios.

Yo no sé quién ni cuando asumirá con éxito la representación política de esas mayorías, pero estoy seguro de que alguien lo hará en algún momento no muy lejano. No seré yo, pero alguien lo hará, porque como dije antes los vacíos se llenan; la naturaleza tiene horror al vacío decían los clásicos. 

"La normalización social y jurídica del aborto es una bomba que socava el carácter humanista y pacífico de nuestras sociedades"

¿En qué forma cree que se podría concienciar de una forma efectiva a la sociedad de la tragedia que supone el aborto y sus consecuencias físicas y psicológicas, pero también desde una perspectiva económica, por ejemplo?

Cada vez más gente es consciente del horror que supone el aborto, de los dramas humanos que subyacen a todo aborto. Cada vez más gente es consciente de que el pequeño ser que crece en el seno materno es uno de nosotros, un niño. Pero también es verdad que hay una tendencia en todas las sociedades a no cuestionar lo habitual, lo legal, lo –en términos actuales- políticamente correcto. Por eso muchos de nuestros antepasados aceptaron durante siglos la esclavitud, la tortura, la discriminación de la mujer y tantas otras injusticias...como muchos de nuestros contemporáneos aceptan el aborto sin pensar demasiado en ello.

Por eso, hay que seguir insistiendo en la labor de concienciación e información sobre la indiscutible condición humana de todo concebido, sobre el drama que es el aborto para la mujer, sobre el suicidio demográfico a que el aborto banalizado nos conduce y sobre la desestabilización económica de nuestras sociedades, que provoca la ausencia de nacimientos en el medio plazo.

La normalización social y jurídica del aborto es una bomba que socava el carácter humanista y pacífico de nuestras sociedades, destruye las bases conceptuales de las sociedades libres y comprometidas con los derechos humanos, y crea las condiciones que hacen inviable nuestro sistema económico y el Estado de bienestar. Pueden parecer exagerados estos juicios, pero creo que son demostrables empíricamente.

Necesitamos hacer que nuestros contemporáneos miren al feto a los ojos (¡tenemos vídeos y ecografías estupendas para ello y fácilmente accesibles en la red!); tenemos que mostrar con insistencia la realidad del aborto (¡cuántos siguen sorprendiéndose cuando se enteran del número de abortos que hay cada año en España!); tenemos que ayudar a comprender que las mujeres que abortan es habitualmente porque las dejamos solas ante los problemas que rodean al embarazo y no les ofrecemos alternativas al aborto; tenemos que profundizar en los estudios sobre demografía y capital humano y sobre la familia como agente económico como los que vienen haciendo en nuestro país personas como Alejandro Macarrón o Josep Miró; tenemos que impulsar redes solidarias de apoyo a las mujeres embarazadas tipo REDMADRE...

"Solo con manifestaciones no se cambian los gobiernos ni se determinan las mayorías sociales y parlamentarias... pero ayudan"

Ha habido anteriormente manifestaciones a favor de la vida que llaman al optimismo en cuanto a que cuantitativamente representan a una parte importante de la sociedad, sin embargo, después todo sigue prácticamente igual.

En primer lugar, debo decir que debemos manifestarnos porque podemos hacerlo. Cuando de algo tan importante como la defensa de la vida se trata, debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para coadyuvar a que la causa de la vida no se abandone ni se olvide y para que –a la postre- triunfe.

En segundo lugar: no es cierto que después de las manifestaciones todo siga igual. Si el PP incorporó a su programa electoral el compromiso de derogar la ley Aído fue porque le impactó la inmensa muchedumbre de manifestantes del 17-0 de 2009 a favor de la vida en las calles de Madrid. Sin aquella manifestación, el PP no habría incorporado a su programa su propuesta y hoy no estaría toda España hablando del aborto y las leyes que lo regulan.

Es obvio que solo con manifestaciones no se cambian los gobiernos ni se determinan las mayorías sociales y parlamentarias... pero ayudan.

"La vida del no nacido y la mujer embarazada no están solas ni lo estarán"

En ese sentido, ¿qué cree que puede aportar la manifestación convocada para el 22 de noviembre por Foro de la Familia?

La manifestación del 22 N va a ser la prueba fehaciente –visible, incontestable- de que somos muchos aquellos a los que la vida nos importa y no vamos a renunciar a defenderla porque este presidente del Gobierno o aquel nos acompañe o nos abandone. Va a ser un testimonio de que la causa de la vida es una causa de la sociedad civil que no depende de los efímeros intereses de la clase política sino que está por encima de ellos y es más duradera que éstos. Va a ser una expresión alegre y cuantitativamente relevante de que esta lucha es continua y no decae. Va a ser una prueba de que muchos no renunciamos a nuestros ideales y vamos a seguir haciéndonos presentes en la vida pública hasta que en España no haya ni un aborto.

Esta manifestación debe ser un mensaje claro y contundente a toda España y el mundo: la vida del no nacido y la mujer embarazada no están solas ni lo estarán, digan lo que digan estos políticos o aquellos.

"La movilización de la sociedad civil en defensa de la vida seguirá a través de los medios a nuestro alcance"

Y a partir de la manifestación, ¿qué?

La movilización de la sociedad civil en defensa de la vida, después de la manifestación, como hasta ahora, seguirá a través de los medios a nuestro alcance que son, entre otros, los siguientes:

- Hablar mucho, en todos los sitios, con ocasión y sin ella, de la vida, la mujer y la maternidad.

- Hacer visibles al niño no nacido como el ser humano que es y a la mujer embarazada como alguien que tiene derecho a no estar sola, a ser ayudada y acompañada para ser madre.

- Ejercer todos los derechos constitucionales para defender la vida: libertad de expresión y de comunicación, derecho de manifestación, derecho de voto, etc.

- Educar en la familia y desde la familia a las nuevas generaciones en la responsabilidad afectivo-sexual y en el respeto a la vida.

- Dar testimonio de que la vida merece la pena en la personal paternidad/maternidad, en las relaciones familiares, en la vida matrimonial, en la solidaridad con las mujeres embarazadas en riesgo de exclusión.

- Una inmensa paciencia y una perseverancia sin límites con rectitud de intención, sin desánimos ni abandonos desesperanzados.

- Un gran respeto y aprecio a la libertad: se trata de proponer para convencer, con razones y una sonrisa permanente.

- Una esperanza que no decae: nuestro objetivo se logrará aunque no sepamos cuándo ni cómo. Lo nuestro es poner los medios a nuestro alcance sin obsesionarnos con los resultados inmediatos o su ausencia.

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