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lunes, 29 de julio de 2013

El Papa no quiere Obispos con "psicología de príncipes"


El Papa Francisco tomando un «mate» que un fiel le ofreció durante su recorrido en el papamóvil

JUAN VICENTE BOO / ENVIADO ESPECIAL A RÍO DE JANEIRO, ABC digital, 29.07.2013

El discurso del Papa al comité coordinador del Consejo Episcopal Latino Americano (CELAM) fue como una descarga eléctrica. No era un discurso de circunstancias, sino un análisis crudo de los problemas y una cirugía a corazón abierto para ponerles remedio. (Lea aquí el mensaje completo).
El Papa Francisco piensa que no estamos “en una época de cambios, sino en un cambio de época”. Y proponer renovar la Iglesia mediante la “revolución de la ternura”, y el refuerzo misionero entendido como servicio, que haga desplomar por sí solas las “estructuras caducas” que han dejado de ser útiles para la evangelización.
Como siempre, el Papa inicia su análisis a partir del Documento Final del encuentro plenario del CELAM en el santuario de Aparecida en el 2007, donde se inició la “Misión Continental” y, sobre todo, la “conversión pastoral” que ahora quiere extender a toda la Iglesia.
Para conseguirlo, es necesario “poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente, aquí se da como consecuencia toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El ‘cambio de estructuras’ (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de la cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad”.

«Estamos muy retrasados»

La misión empieza por los pastores, y el Papa propone a los obispos un examen de conciencia en seis puntos como “¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros presbíteros sea más pastoral que administrativo? ¿Beneficia principalmente a la Iglesia como organización o al Pueblo de Dios en su totalidad? ¿Hacemos participes de la misión a los laicos? ¿Utilizamos los Consejos Diocesanos?”
En este último punto, el Papa adelanta ya una respuesta: “Creo que estamos muy atrasados en esto”. Por eso les dice que “aquí están en juego actitudes”, y que es necesaria “una reforma de vida”.
El Papa invita a descubrir que “en una misma ciudad existen imaginarios colectivos que conforman ‘diversas ciudades’. Si nos mantenemos solamente en los parámetros de la ‘cultura de siempre’, en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para anunciarlo en el idioma de esa cultura”.
El Santo padre indicó como peligros o “tentaciones” en primer lugar “la ideologización del mensaje evangélico” de diversas maneras: el reduccionismo a la sociología, la desproporción de la psicología, los “grupos de élite” de mentalidad gnóstica, y el“restauracionismo” que “ante los males de la Iglesia busca la solución solo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas. Suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones religiosas, en tendencias a la ‘seguridad’ doctrinal o disciplinaria”.

Pastores pobres, no príncipes

Otros peligros son el funcionalismo y, sobre todo, el clericalismo, que se genera en muchos casos por “una complicidad pecadora: el cura clericalizado y el laico que pide, por favor, que lo clericalice,porque en el fondo le resulta más cómodo”. Frente a eso, como solución, menciona la sana autonomía, la piedad popular, los grupos bíblicos, las comunidades cristianas de base y los Consejos pastorales.
El Papa insiste en que los cristianos tienen que vivir en el “hoy” y en que “toda proyección utópica (hacia el futuro) o restauracionista (hacia el pasado) no es de buen espíritu”. El sucesor de Pedro advierte que “laIglesia es institución, pero cuando se erige en ‘centro’ se funcionaliza”, se vuelve “cada vez más autorreferencial, se debilita su necesidad de ser misionera”. Deja de ser “Esposa” de Jesús para ser “Administradora”, mientras que “de Servidora se convierte en Controladora”.
Al final exhorta a los obispos a ser “pastores cercanos a la gente, padres y hermanos con mucha mansedumbre, pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida”.
Los obispos deben ser “hombres que no tengan ‘psicología de príncipes’. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una iglesia, sin estar a la expectativa de otra”. El Papa les dice que deben ir, como los pastores, delante, en medio y detrás de su pueblo. Detrás, en concreto, “para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo también tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”. Era un planteamiento refrescante y revolucionario.

sábado, 20 de julio de 2013

El impacto de la corrupción en la imagen del país

Por Antonio Argandoña

Esto es, por lo que parece, lo que más interesa a la prensa extranjera, al menos a juzgar por la insistencia con que piden la opinión de los “expertos” españoles. ¿Cómo afectan las denuncias, rumores y silencios de los políticos a la imagen de España, a la prima de riesgo y a las inversiones extranjeras en España?

Pues mal, claro. A nadie le gusta tener inversiones en un país en que se sospecha que los políticos utilizan medios no legítimos para financiar a los partidos y/o para llenar sus bolsillos particulares, incluyendo, entre los medios, donaciones de empresas a cambio de contratos, concesiones o ventajas. Porque esto supone falta de seriedad en la política económica del país, un terreno de juego no igualado para los inversores extranjeros, y una mayor inestabilidad política. Y nada de esto resulta atractivo a eso que llamamos “los mercados”. Ni a los supervisores internacionales: Banco Central Europeo, Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional, etc. 

El problema se complica por la opacidad de la financiación de los partidos, fruto de una ley permisiva y anticuada. 

Reconozco que el problema es difícil, porque los ciudadanos españoles tienen poca devoción por sus partidos, lo que dificulta financiarlos con las cuotas de sus afiliados (algo que, por otro lado, ocurre también en todos los países) y poco interés en que se financien con cargo al presupuesto público (si no hay dinero para la sanidad, menos debe haber para los políticos, que se supone han tenido alguna culpa en el déficit), y porque las empresas tampoco desean ser reconocidas como financiadoras de los partidos, sobre todo si luego reciben contratos, concesiones y otras ventajas de sus correspondientes gobiernos. No hay manera de tener partidos “llimpios” si no hay financiación “limpia”, suficiente y transparente.

Dicho con otras palabras: mientras no arreglemos el problema de la financiación de los partidos, el problema de la corrupción política seguirá ahí. Y no parece que el problema vaya a resolverse, porque todos los partidos incurren, de un modo u otro, en opacidad, insuficiencia y poca legalidad a la hora de financiarse. La otra corrupción -el hecho de que alguien “meta mano en la caja” para su provecho personal- no es sino una consecuencia de lo anterior. Luego, los ciudadanos pedimos que se haga justicia, lo cual me parece muy bien. Pero el camino de la justicia es muy difícil donde no se cumplen las condiciones señaladas antes.

¿Afecta esto a la imagen de España en el extranjero? Por supuesto. ¿Aumenta la prima de riesgo? Parece tener un impacto, claro, aunque no es un determinante principal. ¿Reduce las inversiones extranjeras en España? Probablemente, las retrasa hasta ver en qué queda todo esto. Lo que más preocupa, fuera de nuestro país, me parece a mí, es la inestabilidad política: un gobierno paralizado por el miedo, o la expectativa de unas elecciones bajo el signo de la corrupción (no solo a nivel nacional, sino también de algunas Autonomías), que supondría un interrogante sobre la continuidad de las medidas para reducir el déficit y sobre las reformas en marcha , sobre todo en las que quedan por hacer en los próximos años. Y eso sí causaría desconcierto en los mercados y en los inversores. Quizás por ello parece que el gobierno trata de mantener la apariencia de continuidad, “business as usual”, para dar confianza a los de fuera.

El problema tiene, pues, dos velocidades. Una, a corto plazo, con la opinión pública pidiendo cabezas, los partidos en la oposición tratando de aprovechar la oportunidad y el gobierno tratando de ganar tiempo hasta que pase el chaparrón. Y otra a largo plazo, con medidas como la reforma de la ley de financiación de los partidos, que debería ir acompañada, probablemente, de la reforma de la ley electoral, dos cambios que, me parece, ningún partido mínimamente grande y con algo de historia tiene interés en poner sobre la mesa. Y que deberían ir acompañadas de dos cambios más. Uno, en la legislación sobre supervisión de los distintos gobiernos: los Tribunales de Cuentas o sus equivalentes, la contabilidad pública, las auditorías, etc. Y otro, sobre la persecución efectiva y transparente, no politizada ni sujeta a linchamientos mediáticos, de los delitos relacionados con la corrupción y la financiación de los partidos. Y, de nuevo por razones obvias, me parece que los partidos y los políticos tampoco tienen mucho interés en discutir esto.

De modo que… la sociedad civil tendrá que intervenir, porque alguien tiene que iniciar el debate, proponer soluciones y conducir el diálogo. Soluciones que tienen que ser innovadoras, imaginativas y eficaces, porque, si no lo son, los partidos no las aceptarán, y el bloqueo continuará.

viernes, 19 de julio de 2013

Rechazo a Declaración de Derechos Homosexuales en la OSCE


     

ESTAMBUL, 19 de julio (C-FAM). Los grupos homosexuales recibieron un golpe humillante, a fines del mes pasado, de la organización regional de seguridad más grande del mundo.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa echó por tierra una resolución que reconocía una controvertida declaración sobre la homosexualidad en una votación que acabó en 24 a 3. Incluso países que en general reciben bien a las agrupaciones homosexuales los abandonaron.

Esta declaración no vinculante, conocida como Principios de Yogyakarta, declara derechos integrales especiales para individuos que se identifiquen como lesbianas, homosexuales, bisexuales o transgénero (LGBT). Los 29 principios fueron enunciados en 2006 por activistas, académicos y exfuncionarios no electos de organismos internacionales.

Los defensores insisten en que los principios son interpretaciones válidas del derecho internacional actual, y han pedido a las organizaciones internacionales que los respalden. Han tenido distintos grados de éxito, mayormente con funcionarios no electos. Lograr el apoyo de la OSCE hubiera sido una gran victoria para los grupos homosexuales y sus amigos internacionales, dado que los delegados en las reuniones de la OSCE suelen ser funcionarios elegidos.

Bélgica confiaba en que la resolución podría aprobarse. El Consejo de Europa, casi con los mismos países que la OSCE, reconoció algunos de los principios en una resolución de 2010. Pero la iniciativa resultó una pesadilla cuando incluso países que suelen apoyar los derechos LGBT se negaron a respaldarla. El principal opositor, y para sorpresa de muchos, fue Estados Unidos.

Solo tres de los doce proponentes originales mantuvieron su apoyo después de debatir la resolución. Cuando llegó el momento de debatirla, la atmósfera de la sala de pronto se puso tensa.

El congresista estadounidense Chris Smith, de la delegación de su país, fue el primero en hablar. Afirmó que los Principios de Yogyakarta «contradicen» los compromisos de la OSCE por la libertad religiosa y de expresión. Enumeró  varios conflictos entre los principios de la declaración y los de religiones mayoritarias, así como leyes internacionales de carácter vinculante. Smith también señaló que los gobiernos nunca negociaron esos principios.

Aunque el gobierno de Obama ha declarado que los derechos LGBT son prioritarios para los EE.UU., y declaraciones públicas del presidente Barack Obama y otros funcionarios dan esa misma impresión, este último episodio podría señalar un cambio de dirección.

Los EE.UU. no fueron los únicos que denigraron los Principios de Yogyakarta.

Polonia presentó una moción para eliminar la resolución de la agenda y no debatirla siquiera. Su representante hizo una intervención de contudencia sorprendente al decir que los principios contradecían la constitución de Polonia, y que ningún organismo internacional ha definido los términos «orientación sexual» e «identidad de género».

Incluso países que otorgan nuevos derechos especiales a quienes se identifican como LGBT, como Italia, que otorga a las parejas homosexuales un estatus especial mediante las uniones civiles, la rechazaron.

Según el delegado italiano, promover de modo activo el apoyo partidista «disminuiría» la autoridad de la OSCE. Observó que resulta inapropiado incluso que la OSCE debata los méritos de los Principios de Yogyakarta. Señaló que la OSCE reconoce el derecho de todas las personas, sin importar su orientación sexual o identidad de género, a no ser discriminadas.

Afirmó que estos principios van más allá del marco normativo aceptado para los derechos humanos adoptado por los estados de la OSCE, haciéndose eco de los expertos en derecho que sostienen que los Principios de Yogyakarta no reflejan el derecho internacional con fidelidad.

Rusia y Armenia también comentaron oponiéndose a la resolución. Ningún país de la OSCE habló en favor de aprobarla, ni siquiera Bélgica.

viernes, 12 de julio de 2013

Entrevista a Mons. Reig: «Hay bienes que son anteriores al Estado, y que cualquier legislación tiene que respetar»



 

(Aleteia, 07-2013– El ministro de Justicia ha prometido en muchas ocasiones una reforma de la ley del aborto, sin embargo esta no llega. ¿Cómo valora el retraso del Gobierno en presentar la reforma de la ley? ¿Por qué?

 

Las presiones que está recibiendo el PP podemos imaginar que son muchas, fuera y dentro del partido. Sin embargo no podemos olvidar su promesa electoral, ni la presencia de cargos significativos del partido en todas las manifestaciones y movilizaciones que en España ha habido en los últimos años para promover la derogación de la ley del aborto. Teniendo en cuenta estos hechos, si el retraso significara vacilación o vuelta atrás, habría que entenderlo como un verdadero fraude. Lo que se debate con la derogación de la ley del aborto es apostar por la civilización del amor o quedar atrapados por la cultura de la muerte.

 

– Una ley de supuestos, como defienden desde el PP puede ser un mal menor. ¿Es suficiente?

 

No. Entre la vida y la muerte no hay una situación intermedia. No se puede abolir la esclavitud permitiendo un poquito de libertad. La vida y la libertad son bienes indivisibles. El único y verdadero progreso es la derogación de la ley que permite el aborto. Nunca la muerte de inocentes puede ser considerada un mal menor. Afirmar el derecho al aborto como está en la ley actualmente en vigor es entronizar el despotismo de la libertad individual y el totalitarismo del Estado.

 

– Muchas veces las leyes o la política están basadas en encuestas y en la opinión pública. ¿Puede estar el Derecho a la Vida a merced de lo que opinen las mayorías?

 

No. En la democracia no es suficiente afirmar el positivismo jurídico o la voluntad de las mayorías. Una democracia que no esté impregnada de los valores que defienden la dignidad de la vida humana o el bien social del matrimonio y de la familia, queda vaciada de contenido. Hay bienes que son anteriores al Estado, y que cualquier legislación tiene que respetar. Lo contrario es afirmar la arbitrariedad y la dictadura de las mayorías.

 

– ¿En España hay un auténtico movimiento civil contra el aborto, o más bien fuera de los católicos la sociedad lo ha aceptado pasivamente?

 

En España el movimiento pro vida y las asociaciones en defensa de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, han crecido en los últimos años y forman una red tupida, que ha podido emerger en varias manifestaciones en nuestro país. En estas asociaciones, la mayor parte civiles, se pone de manifiesto todo un programa donde hay católicos y otras personas con otros credos. Es verdad que la luz de la fe y del Evangelio de Cristo son decisivas para discernir lo que está en juego en el derecho a la vida y su dignidad. La fe nos enseña que la vida humana no sólo es digna porque pertenece a alguien, sino que es sagrada porque procede de Dios. La mejor defensa de la vida humana es el mandamiento divino: “No matarás”.

 

– En España no existe un partido político que defienda la vida. ¿Cómo pueden defenderse políticamente los católicos? ¿Mediante la abstención?

 

Ahora mismo en el Parlamento español no hay ningún partido político que defienda en su integridad la doctrina de la Iglesia Católica sobre bienes tan esenciales como la vida humana, el valor del matrimonio, el gran bien social de la familia, la auténtica libertad de enseñanza, la justicia social y la solidaridad para con los más empobrecidos. Estos bienes que son innegociables tienen que orientar el voto católico. No es suficiente aceptar el mal menor que nos ha traído en los últimos años tantas leyes inicuas. Los católicos deben de ser conscientes de su responsabilidad en la política y de lo que se juega en las votaciones y en la participación en las instituciones de la vida social.

 

– Diversos colectivos defienden el aborto como un derecho a decidir ¿Es el ser padre un derecho o una elección?

 

Reducir el derecho a la vida a la libertad o al derecho a elegir por parte de quien es responsable de la vida humana es un sofisma. En el caso del aborto el derecho a elegir coincide con el derecho a destruir la vida del inocente. Si esto fuera así tendríamos que aceptar que la vida en sociedad es un ámbito que se construye para la destrucción de la vida humana, lo cual es un absurdo. Vivimos en sociedad para ayudarnos unos a otros, para alcanzar juntos el bien común o el desarrollo en plenitud de cada vida humana. La responsabilidad del padre y de la madre es custodiar desde el amor la vida del concebido. Toda la sociedad debe colaborar subsidiariamente para que esta responsabilidad pueda ser llevada a cabo. Las políticas que crean progreso son aquellas que favorecen la presencia de nuevos ciudadanos, la educación de los mismos en la familia y la ayuda mutua entre todos. En este sentido podemos avanzar y construir una ciudad habitable para todas las personas.

sábado, 6 de julio de 2013

Milagro aprobado para la Beatificación de Álvaro del Portillo, Obispo,Prelado del Opus Dei

El milagro de don Álvaro: la recuperación de José Ignacio

La Santa Sede atribuye a la intercesión de don Álvaro la recuperación del niño José Ignacio Ureta Wilson tras un paro cardíaco de más de media hora, acaecido el 2 de agosto de 2003.

Entrevista a Susana Wilson, madre de José Ignacio Ureta Wilson

—¿Qué edad tiene actualmente José Ignacio?

—El día 10 de julio va a cumplir diez años. Nació el 10 de julio de 2003.
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—Nació con problemas, ¿no es cierto?

—Bueno, en realidad los problemas se manifestaron bastante antes del nacimiento. Ya en enero de 2003, cuando yo estaba esperando a José Ignacio, se nos señaló que su nacimiento no sería fácil ya que era muy probable que naciera con onfalocele (hernia intestinal). Desde ese momento nos encomendamos a don Álvaro y rezamos su estampita. Cuando me hicieron la ecografía, en marzo, el diagnóstico se confirmó.

A principios del mes de junio me debieron internar en la clínica para que el embarazo pudiera concluirse felizmente. La espera se nos hizo eterna, fueron momentos difíciles pues nuestro hijo mayor se quedaba en la casa y sentía el nerviosismo de sus padres.

Cuando por fin José Ignacio nació, pesaba 1 kilo y 750 gramos: eso para los doctores era un éxito, ya que de él se esperaba nada más que 1 kilo y medio. 

—¿No se había detectado ningún fallo en el corazón?
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—Antes del nacimiento, no. Pero después los doctores, para poder operar lo antes posible el onfalocele, hicieron varios exámenes, y enseguida detectaron que José Ignacio tenía una malformación cardiaca con consecuencias graves para la circulación de la sangre.

Las crisis del corazón fueron constantes desde el primer momento. El día sábado 12 de julio operaron a José Ignacio de onfalocele, pero todo se complicó, porque le bajó la temperatura, tuvo un paro cardiaco y hubo que terminar la operación de urgencia. En los días siguientes hubo nuevas crisis, y sufrió un daño en el cerebro: tenemos una ecografía del 28 de julio que muestra cambios en la masa cerebral, con lesiones en los dos hemisferios debidas a falta de irrigación.

Un día comencé a rezar en silencio, y me pareció que los índices de saturación de oxígeno reflejados en la pantalla de José Ignacio se estabilizaban poco a poco. Recuerdo que se lo dije a mi marido. En cierto momento, la enfermera de turno pasó a ver cómo estaba, y al ver que la saturación parecía mejor disminuyó el respirador para que José Ignacio fuera de a poco respirando por sí solo. Ese fue el momento clave para reafirmarnos en la convicción de que don Álvaro estaba ayudándonos y volví a insistir a más personas a que, por favor, siguieran rezando a don Álvaro por José Ignacio. 

En un principio la idea era lograr estabilizar a José Ignacio, darlo de alta y al cabo de un año operarlo, pero en vista de la situación los doctores decidieron hacerle una operación paliativa, para poder después hacer su operación definitiva.

José Ignacio fue operado del corazón el 30 de julio, a 20 días de su nacimiento, y durante las primeras 48 horas de postoperatorio todo fue muy bien. Se veía contentos a los doctores.

Después, la situación cambió de golpe.

—¿Qué sucedió?

—El día 2 de agosto, cerca de las 14:30, nos pidieron que fuéramos de inmediato a la UCI pediátrica de la Universidad Católica, porque José Ignacio estaba muy mal. Nos imaginamos que la gravedad debía ser extrema. Rezamos a lo largo de todo el camino. Al llegar pedí ver a mi hijo y me dijeron que no era posible porque lo estaban reanimando. Salí casi sin poder caminar de los nervios, abracé a mi suegro que se encontraba ahí en ese minuto y comencé a rezar la estampita de don Álvaro sin parar. Terminaba y empezaba nuevamente, no hacíamos otra cosa.
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Llamamos a varias personas y pedimos que le avisaran a todo el mundo que se rezara a don Álvaro del Portillo pidiendo por José Ignacio. 

Una enfermera me contó luego que ese día ella vio a José Ignacio y le sorprendió lo raro que se veía, aunque sus índices eran normales. Decidieron hacerle un ecocardiograma, y fue entonces cuando se dieron cuenta del derrame en el pericardio y comenzaron de inmediato las maniobras para reducirlo. Luego sobrevino el paro. 

—¿Otro paro cardiaco, como los de antes de la operación?

—No: este paro duró más de media hora. Los médicos ya lo daban por muerto, porque no reaccionaba ni al masaje cardiaco ni a nada. Pero cuando estaban empezando a desistir, el corazón de José Ignacio volvió a latir.

Aun así, la hemorragia había sido masiva. Recuerdo que fue el doctor Felipe Heusser, cardiólogo de la Universidad Católica, quien nos comunicó que José Ignacio había recobrado la frecuencia cardiaca, pero había sufrido un derrame en el sector del pericardio y también alrededor del riñón.

Entramos a verle y su color era fantasmal, nos dio mucha pena. Sus uñas se veían moradas: según me habían explicado, era una consecuencia de la falta de oxigenación. 

Durante todo ese día los rezos fueron intensos. 

—¿Cuándo comenzó la recuperación?

—Al día siguiente a primera hora nos informaron que José Ignacio había pasado bien la noche. Cuando lo fuimos a ver me sorprendió su color saludable como el de un niño recién nacido y que sus uñas ya no tenían aquel color morado.

Recuerdo que el doctor de turno nos comentó que el doctor Heusser había llegado preguntando a qué hora de la noche había muerto José Ignacio. Es un detalle que siempre me ha parecido sorprendente, porque es lo mismo que preguntó el doctor al padre de san Josemaría cuando tuvo una enfermedad grave, de niño.

El doctor Heusser me ha confirmado que jamás pensó que viviría. Constantemente me recalca lo sorprendente de la salvación de José Ignacio. Una vez nos preguntó a quién le habíamos rezado. Los demás doctores también estaban sorprendidos.

—¿Ahora José Ignacio hace vida normal?

—Hace la vida normal de un niño de su edad, aunque ha tenido que ir superando unas dificultades de partida con las que otros niños no se han encontrado. Después de todo lo que le sucedió, pensábamos que no le quedaba más alternativa que morir o, si sobrevivía, permanecer postrado en una cama. Por eso, para nosotros todo lo que José Ignacio hace solo tiene explicación a la luz de Dios y de la intercesión de don Álvaro.

Es un fanático futbolista. En cuanto tiene ocasión, se pone su polera de Alexis Sánchez, o de Messi, o la de su equipo, el Colo-Colo, y juega fútbol con sus amigos. También le gusta el tenis, y un profesor con el que ha jugado en nuestras estadías en el campo dice que es muy coordinado y entusiasta. Bailando es incansable: le gusta mucho la música, y se le puede ver en la casa cantando canciones inventadas por él y bailando todo tipo de ritmos. En el matrimonio de su tía bailó sin cesar hasta que terminó la fiesta.

—¿No ha tenido secuelas de tipo neurológico?

—José Ignacio toma remedio para la concentración y, como algunos de sus compañeros, tiene una psicopedagoga que lo ayuda a avanzar. O sea, se puede decir que las dificultades que ha tenido entran dentro de lo normal. En el colegio, la lectura y la escritura le han costado, pero ahora se las arregla bastante bien.

A juicio de la psicopedagoga, José Ignacio puede dar mucho de sí y es muy astuto. A veces cuando hace una tarea y no le resulta se enoja, pero luego recapacita y vuelve a trabajar. Tiene la perspicacia de captar todo rápidamente, y luego es capaz de utilizarlo como broma para reírse o como argumento para justificar algo. En las comidas nos hace reír mucho, pues siempre tiene el humor a flor de piel.

—¿Cómo describiría el temperamento y la personalidad de su hijo?

—Soy su madre, y reconozco que a veces puedo perder la objetividad. Pero intentaré apegarme lo más posible a la realidad, sin dejarme guiar por los sentimientos o por el orgullo de tener un hijo como él.

José Ignacio es un niño alegre, entusiasta, muy motivado. También destacan en él la perseverancia, la poca tolerancia a la frustración, una gran autoestima y la sociabilidad. 

En el colegio tiene muchos amigos con los que se junta para hacer tareas, o para jugar wii o play station o fútbol. Lo invitan mucho a otras casas de compañeros, es un líder dentro del curso. También es amigo de muchos profesores, auxiliares y alumnos más grandes que él. En la fiesta del colegio participó en un concurso de baile, y no tuvo problema en pedirle el micrófono a los más grandes para cantar una canción. 

Una anécdota que recordamos, de cuando tenía ocho años, es la de un profesor de religión que lo ve llegar al colegio con una rica colación en la mano. Con mucho entusiasmo le dice a José Ignacio que esa colación está muy rica para tomársela acompañada de un café, y él le responde: “mejor acompañada de una cervecita”. Ese humor rápido es permanente en él.

Pese a que el colegio no le ha salido fácil, ha sabido ser perseverante y jamás ha disminuido su autoestima por ello. Si algo le cuesta, pide ayuda y no se hace problema.

En familia es también un niño alegre, luchador y gozador de la vida. El nacimiento de su hermano pequeño, hace algo más de un año, lo llenó de felicidad: le canta, le conversa, lo toma en brazos, se preocupa si llora y está pendiente de quienes se acercan a él, para protegerlo.

—¿Puedo preguntarle qué ha supuesto para usted y para su marido esta historia?

—Ha supuesto mucho espiritualmente. También ha dejado huella en otros aspectos, pero sobre todo ha sido importante en el aspecto espiritual. Cuando analizamos nuestra vida de matrimonio, nos damos cuenta de que para nosotros la “aventura” de José Ignacio ha sido un proceso de conversión y de acercamiento muy profundo a Dios. 

Fue en ese entonces cuando descubrimos nuestra vocación al Opus Dei. Yo mientras hacía reposo en la clínica, antes de que José Ignacio naciera, y mi marido al tiempo después. Esperamos que don Álvaro siga intercediendo por nosotros en el futuro, como hasta ahora.

—¿Cree que el caso de José Ignacio encierra algún mensaje que pueda interesar a todos?

—Es una llamada a la esperanza para todos los que viven en dificultades. José Ignacio es un recuerdo vivo del regalo que Dios nos ha hecho trayéndonos a este mundo, y su perseverancia nos muestra lo que significa luchar día a día y dar lo mejor de nosotros mismos en las circunstancias de la vida en que nos encontremos. En momentos en que las circunstancias son adversas, estar cerca de Dios es lo que da la fuerza para salir adelante.

Curación del neonato José Ignacio Ureta Wilson

La Santa Sede ha reconocido como milagrosa la recuperación del niño José Ignacio Ureta Wilson tras un paro cardíaco de más de media hora, acaecido el 2 de agosto de 2003.

05 de julio de 2013
José Ignacio nació el 10 de julio de 2003 en Santiago de Chile con un cuadro clínico grave, en el que destacaban un onfalocele –una hernia a nivel umbilical que contenía el hígado y otras vísceras abdominales– y una “tetralogía de Fallot” (una combinación de cuatro defectos cardíacos que comporta la mezcla de sangre oxigenada con la que no lleva oxígeno).

Dos días después del nacimiento, fue operado del onfalocele. Durante la intervención quirúrgica tuvo un primer paro cardíaco por hipotermia. Entre el 19 y el 25 de julio tuvo tres crisis anoxémicas (falta de oxígeno en la sangre): una el 19, por retracción o atelectasia del pulmón izquierdo; y dos el 25, por un problema idéntico en parte del pulmón derecho. Estos eventos tuvieron consecuencias graves en la región cerebral: una ecografía del 28 de julio muestra lesiones hipóxico-isquémicas (es decir, falta de oxigenación por circulación sanguínea insuficiente) en el cerebro. Al cabo de poco, el cuadro empeoró: en la noche del 29 al 30 de julio, José Ignacio tuvo una crisis epiléptica.

Los médicos decidieron entonces realizar una intervención cardio-quirúrgica paliativa que consistía en aplicarle el llamado “shunt de Blalock-Taussig”. Esta operación tuvo lugar el mismo 30 de julio.

El 2 de agosto, alrededor de la una de la tarde, se presentó una insuficiencia cardíaca aguda, manifestada por un ritmo cardíaco muy lento e hipotensión. A las dos se repitió una crisis similar y se diagnosticó un taponamiento cardíaco masivo: se había producido una acumulación de sangre alrededor del corazón que dificultaba los latidos. A pesar del tratamiento que se le aplicó, la situación continuó deteriorándose gradualmente, y alrededor de las 15:30 se produjo un paro cardíaco que duró entre 30 y 45 minutos.

Enseguida los médicos comenzaron las maniobras de reanimación: masaje cardíaco, punciones evacuadoras de la sangre acumulada en el pericardio y repetidas transfusiones de sangre. Las punciones no dieron ningún resultado, pues el derrame se reproducía continuamente, lo que daba lugar a un empeoramiento de la situación. La hemorragia superó los 140 mililitros, cantidad que se estima superior al volumen total de sangre de José Ignacio.

Después de 30-45 minutos de esfuerzos inútiles, los médicos —como se hace habitualmente— redujeron el ritmo de las maniobras de ventilación manual y de masaje cardíaco, pues pensaban que el bebé estaba muerto. En ese momento, sin ningún tratamiento adicional y de modo totalmente inesperado, el corazón del recién nacido comenzó a latir de nuevo, hasta alcanzar en seguida un ritmo de 130 pulsaciones por minuto.

Después de un paro cardíaco tan prolongado, el cerebro del paciente –ya afectado por graves daños vasculares en los primeros días de vida– habría tenido que experimentar un nuevo daño, mucho más serio que el descubierto por la ecografía del 28 de julio. Sin embargo, esto no ocurrió.

Las condiciones de José Ignacio fueron mejorando en los días siguientes y, el 3 de septiembre de 2003, fue dado de alta. Actualmente, diez años después, hace vida completamente normal.

Los padres de José Ignacio habían rezado por su hijo a través de la intercesión del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo ya desde el embarazo, que presentó numerosas dificultades. Por algún tiempo, la madre llevó sobre el vientre una estampa de don Álvaro. Después puso también una estampa sobre la cuna del niño y pidió a sus amigas que encomendaran la salud de José Ignacio a Mons. del Portillo.

El 2 de agosto, durante el prolongado paro cardíaco, los padres pidieron con gran fe la curación de su hijo, recitando la estampa de don Álvaro sin cesar. Al referirse a aquellos momentos, la madre de José Ignacio ha afirmado: “Supongo que mientras lo reanimaban y yo rezaba, eso fue coincidente con el tiempo de la mejoría. Yo diría que hubo un paralelo. (…) Yo nunca dejé de pensar que podía ser un milagro”.

En 2007, marido y mujer peregrinaron a la tumba de Mons. Álvaro del Portillo en Roma, para darle gracias por el favor recibido.

Como la curación parecía un hecho extraordinario, el Cardenal Arzobispo de Santiago de Chile, según las indicaciones previstas para estos casos, decretó el 22 de julio de 2008 la instrucción de un proceso super miraculo y nombró un tribunal diocesano para la investigación. El 15 de enero de 2010 la Congregación de las Causas de los Santos sancionó la validez de las actas procesales.

El 18 de octubre de 2012, el Consejo de médicos de la Congregación de las Causas de los Santos examinó el caso. Los médicos pusieron de manifiesto dos aspectos diferentes de la curación en estudio: la ausencia de daño neurológico en relación al paro cardíaco, teniendo en cuenta el repetido daño cerebral hipóxico-isquémico en los primeros días de vida del niño, y el hecho mismo de la supervivencia del recién nacido. Los peritos de la Congregación declararon ambos hechos no explicables desde el punto de vista científico.

Sucesivamente, el caso fue sometido al examen de los teólogos consultores, que en la sesión del 15 de diciembre de 2012 declararon comprobada, más allá de toda duda razonable, la relación entre la curación milagrosa de José Ignacio y la invocación a Mons. Álvaro del Portillo.

Por último, los Cardenales y Obispos que son miembros de la Congregación de las Causas de los Santos, en la sesión ordinaria del 4 de junio de 2013, en conformidad con las conclusiones del Consejo de médicos y del Congreso especial de teólogos consultores de la Congregación, dictaminaron que está probado sólidamente que el caso debe ser considerado como un milagro.

El Santo Padre Francisco, después de haber recibido del Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, una relación de todo lo que se acaba de exponer, declaró que constan las pruebas del milagro obrado por Dios a través de la intercesión del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo.

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