jueves, 22 de septiembre de 2016

Footprints, el Camino de Santiago y su ruta del norte: un gozo visual y espiritual ya en los cines

 Pablo J. Ginés / ReL 22 septiembre 2016



Este viernes se estrena en España la película  Footprints (www.footprintslapelicula.com), de Juan Manuel Cotelo (La  Última Cima, Tierra de María), un documental emocionante que nos hace caminar con un grupo de jóvenes norteamericanos por la Ruta del Norte del Camino de Santiago, recorriendo mil kilómetros en 40 días.

“Hay varias películas sobre el Camino de Santiago, pero ésta recoge el Camino de verdad, el recorrido espiritual de los caminantes”, explicó el crítico de cine Juan Luis Orellana en su presentación en la Universidad San Pablo CEU, organizada por la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria.

El director, Juan Manuel Cotelo, explicó como surgió la película. Sergio Fita, un joven sacerdote español que ejerce su ministerio en Gilbert, Arizona, le telefoneó y le explicó que en cuatro semanas llegaría con una docena de jóvenes adultos norteamericanos para recorrer la Ruta del Norte. “Nos gustaría filmar una película que recoja lo espiritual”, dijo el sacerdote. “Lo hemos planteado a otras productoras aquí en EEUU: una nos pide un millón de dólares; otra nos pide dos millones”. “El proyecto me pareció una invitación a la locura… pero eso me animó, y nos volcamos en ello”, explica Cotelo.

La hermosura de la España cantábrica
Por supuesto, en la película hay mucha hermosura. “Cada día era una belleza nueva y espectacular. Recorríamos el Cantábrico, Picos de Europa, Galicia, en junio y julio, el Camino del Norte, menos transitado”, explica Cotelo.



Hendaya, San Sebastián, desvío a Loyola (para rezar donde San Ignacio fue operado y se convirtió), Santander, desvío a Santo Toribio de Liébana (para besar la Santa Cruz, el leño al que se cree que se clavó la mano izquierda del Señor), Covadonga, Oviedo (con el paño que cubrió el rostro de Cristo), Lugo, Santiago…

El papel del sufrimiento
Hay mucha hermosura, pero también hay sufrimiento, y la película –como los peregrinos- reflexiona sobre ese sufrimiento. Siete de los once peregrinos necesitaron ayuda médica o se retiraron del camino al menos un día. Había ampollas graves, asma, tendones estropeados…
El padre Sergio nos avisó del frío, el calor, el dolor, las molestias, y aceptamos”, explican los viajeros.

En San Sebastián hablan con el obispo Munilla: “Las cosas auténticas de la vida son las que haces después de ser probado, de las dificultades, pero tampoco quiero desanimar a los chicos ahora que están al principio del Camino”, comenta el obispo. “Lo que aprendes en el Camino es que se puede caminar encima de las ampollas, es decir, que pese al sufrimiento puedes seguir caminando, puedes avanzar en la vida. Es todo un descubrimiento”, añade el obispo de San Sebastián.



El padre Sergio Fita, joven, fuerte, deportista que sale a correr cada día en el desierto de Arizona, reflexiona sobre el sufrimiento. “¿Un mundo sin sufrimiento sería mejor? Nos quitaría la capacidad de crecer interiormente y de hacer cosas sacrificadas por amor a los demás. Sufrir nos ayuda a madurar”.

Es un tema clásico de filosofía. Pero en teología muchos recuerdan que en el Edén, en el plan original de Dios, Adán y Eva podían crecer interiormente y mostrar su amor a Dios sin más sufrimiento que el de abstenerse de comer de cierto árbol. Un enfoque habitual es acudir a Santo Tomás: Dios permite ciertos defectos en los seres particulares ya que si cesaran todos los males muchos bienes desaparecerían del mundo, dice el filósofo medieval.

"El sufrimiento es solo parte: hay más cosas"
Avanzada la película y superados muchos dolores, uno de los peregrinos saca una conclusión: “Sí, hay sufrimiento, pero eso es sólo una parte. También hay belleza y muchas otras cosas”.

Con o sin ampollas, uno de los peregrinos se detiene ante la inmensidad verde del norte de España y extiende los brazos: “Mirad cuánta belleza. Él ha hecho esto para ti”.

El padre Sergio avisa al principio: “los momentos duros se superan con la esperanza”.

La esperanza de llegar a Santiago. La esperanza de llegar al Cielo.

La crítica marxista dice que esta esperanza paraliza: esperando el Cielo, dice, no combates la injusticia en el mundo. Pero el Camino de Santiago demuestra lo contrario: la esperanza de llegar a Santiago te hace caminar mil kilómetros en 40 días, te da fuerzas, impulsa gestas. Y además da alegría.

Hay dos tipos de alegría: la de poseer algo bueno, y la alegría de esperar lo bueno, la esperanza de que vas a conseguirlo”. Es la alegría de los últimos cien o doscientos kilómetros, ya en Galicia, la alegría de ver la torre de la catedral a lo lejos. Todo el último tramo es una vivencia de gratitud.



Vida alegre: pocas cosas, mucha fraternidad
“En el Camino te das cuenta de que con muy poquitas cosas puedes vivir; más aún, puedes vivir bien, con alegría”, explica el sacerdote, que deshizo su mochila para aligerarla. ¿Dos camisetas? ¿Para qué? Una sola, y la lavas cada día. El Camino refuta al materialismo consumista por la vía de los hechos.

Además de la alegría, la esperanza y el sentido del sufrimiento, otro de los grandes temas de la película es la fraternidad. En este caso es fraternidad masculina, alegre, ruidosa.

Hombres que suben montañas, que juegan como niños, se empujan, vociferan, hacen tonterías, con pies que sangran, que se abrazan formando un círculo, que duermen apiñados en catres, que oran en silencio, que comulgan de rodillas en misas de montaña o en misas en el pasillo del albergue.

Algunos son padres de familia, otros han vivido muchas muertes en su entorno, otro ha superado el mundo de las drogas, otro lleva a años sin ir a misa, otro plantea qué hacer con su vida…

Cada mañana rezan con la Biblia y con palabras de San Francisco de Asís; en la ruta, rezan el Rosario en voz alta, en grupo, a veces jadeando.

La fraternidad es esperar a los débiles
“Para algunos la Cruz son las ampollas, pero ¿y para los dos o tres fuertotes que no necesitaron médico y que parecía que nunca se cansaban ni sudaban? Para ellos quizá su Cruz era esperar a los lentos y débiles en vez de adelantarse, ducharse y descansar”, explicaba Cotelo al presentar la película.

Porque la fraternidad se forja caminando como grupo. Llega pronto el momento en que queda claro que hacer el Camino no es cumplir un programa: es crear una comunidad.

Al principio uno pensaría en los trece enanos de El Hobbit, pero es más adecuado pensar en los 9 miembros de la Comunidad del Anillo en El Señor de los Anillos: personas distintas, que no se conocían antes, forjando lazos para lo épico. Es quizá simbólico que veamos al padre Sergio siempre de gris, como un Gandalf viajero. Esa fraternidad, esa comunidad, permite que los débiles tengan fuerzas y caminen sin cesar.

Lo que no sale en pantalla
No todas las experiencias espirituales del grupo aparecen en pantalla. Les vemos emocionarse en Santo Toribio de Liébana, a donde les cuesta llegar, pero lo dan por merecido para besar el Leño de la Cruz. Héctor, uno de los peregrinos, dirá meses después, en una entrevista concedida a los medios: “allí, al besar esa Cruz, dejé mi mochila”. Se refiere a que deja la mochila de su vida pasada, de sus cargas y heridas antiguas. Considera que en ese momento empieza el resto de su vida, libre.

Tony, que en toda su vida de católico alejado de la Iglesia apenas fue a comulgar tres o cuatro veces, descubrió en el Camino que tenía sed de Eucaristía, que necesitaba la misa diaria. Este es otro hallazgo que se sugiere pero no se explicita en las imágenes.


 Los peregrinos de Arizona con la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias; la película recuerda su historia y relación con la Reconquista

Liderazgo de servicio y camaradería
La película es un canto al liderazgo en el servicio y a la camaradería que permite la superación. “La vida es demasiado hermosa para dejar que lo negativo te hunda”,proclama un peregrino casi sin resuello, cuesta arriba. “No temas, enciéndete, afronta tu vida. Dios te ama”, afirma.

“En el Camino hacemos silencio, al caminar, no hay ruidos, y en ese silencio pasan cosas en tu interior, y Dios te habla”, explica el padre Sergio.

Hay cierto momento en que los caminantes de la desértica Arizona alaban la belleza de la España verde (“no importa donde apuntes la cámara, siempre hay algo hermoso que fotografiar: edificios, paisajes…”) pero no es realmente una película de paisajes (aunque los haya) ni de choque cultural.

La película piensa en el espectador no español… y también en el español joven que ha olvidado lo que los españoles mayores sabían.

Con dibujos divertidos se explica rápidamente la historia de Santiago en España, la batalla de Covadonga o la historia de San Francisco de Asís. “No hay que dar por supuesto que el espectador actual, joven, conozca estas historias”, advierte el director.

Los títulos finales recuerdan que hoy hay 200.000 peregrinos al año en las distintas rutas jacobeas. “Quien hace el Camino de la forma correcta escuchará a Dios”, insiste convencido el padre Sergio.

Esta película, hermosa y motivadora, se estrena este viernes 23 de septiembre en el Cine Palafox de Madrid. Como en todas las películas documentales recientes de valor espiritual, su permanencia en las salas depende mucho del número de espectadores que tiene en el fin de semana de estreno.

Para verla en otras ciudades u organizar pases en escuelas, asociaciones, parroquias, etc… es bueno consultar la web del filme: www.footprintslapelicula.com




martes, 20 de septiembre de 2016

EL DEBATE SOBRE EL ABORTO: POR DONDE SE MIRE, HIPOCRESÍA.

V. Gago, Actuall
El caso de Emile Weaver [The National Review, en inglés] ilustra la hipocresía de la causa del derecho al aborto. Emile, de 21 años, acaba de ser condenada a cadena de perpetua sin remisión en Ohio, Estados Unidos, por asfixiar con una bolsa de basura a su bebé inmediatamente después de dar a luz en abril de 2015. 
La historia ha reavivado en los medios de comunicación el debate sobre la naturaleza del llamado “derecho al aborto”. “Emile hizo algo muy malo. Algo monstruoso y maligno. Pero, ¿es Emile peor –hasta el punto de merecer una cadena perpetua– que sus pares que disponen de las vidas de sus bebés semanas antes, y de forma incluso más cruel? Me cuesta creerlo. Y pienso que estamos en una sociedad profundamente hipócrita”, escribe Jay Nordlinger en el número de esta semana de The National Review
La dura condena a Emile Weaver por matar a su bebé se contrapone a la celebración del derecho a abortar como un signo de progreso. ¿Por qué Emile podría haber acabado con la vida de su bebé apenas unas semanas antes en un centro de Planned Parenthood, mediante el desmembramiento de sus extremidades y la aspiración mecánica de su cabeza, y no podía asfixiarlo en el cuarto de baño del colegio mayor universitario, cuando aún estaba unido a ella por el cordón umbilical? ¿Qué ocurre en el transcurso de una o dos semanas, para que lo que antes era un derecho, ahora sea un crimen abominable? 
Las evidencias científicas sobre la singularidad individual de la vida humana desde la fecundación son tan abrumadoras a estas alturas, que sonroja recordar lo que ha sido uno de los principales argumentos para justificar el aborto: la idea de que antes de nacer, no hay vida humana, sino solo un “conjunto de células”. 
Una sociedad que promueve el aborto y condena con tal dureza el infanticidio es una sociedad moral y jurídicamente esquizofrénica. No podemos soportar la visión de un bebé en una bolsa de basura, pero, ¿de qué crees que están llenos los contenedores de basura de los centros de abortos en todo el mundo? Emile escribió una carta al juez, pidiendo clemencia, en la que habla todo el rato de sí misma, de sus sentimientos, de sus circunstancias. Quizá la clave de todo esté ahí, en esa carta, apunta el señor Nordlinger: “¿Acaso no se nos ha enseñado a ponernos a nosotros mismos –nuestras necesidades, nuestra propia gratificación, nuestro propio futuro– antes que todo lo demás? ¿No es ese nuestro moderno credo?”.
Si Emile había aprendido que sus deseos son lo más importante, y a ver una vida humana como un objeto –“Ya no hay bebé. Me he ocupado de eso”, le escribió por el teléfono móvil a su novio, quien, por cierto, al final, resultó no ser el padre–, ¿por qué el hecho de que su bebé tuviera unas semanas más o menos de vida iba a hacerla cambiar de creencias?
Emile no es un monstruo, solo ha sido consecuente con la clase de valores que la mayoría comparte.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Frustración de la izquierda política en USA, por ideología de género

WASHINGTON DC, 9 de septiembre (C-Fam) Incluso la izquierda se está dando cuenta de que la postura agresiva de la administración de Obama sobre la agenda homosexual en la política exterior ha llegado a dañar el asunto. Un ensayo en la prestigiosa revista Foreign Affairses lo más reciente.
La administración Obama considera la agenda homosexual como “parte del ADN” de la política exterior de Estados Unidos. EE.UU. ha sido muy agresivo en la promoción de este programa, incluso en los países que no lo desean.
La bandera del arco iris homosexual se ha izado en las embajadas estadounidenses de todo el mundo, incluso en países musulmanes. La Iglesia Católica en  República Dominicana ha pedido la expulsión del embajador homosexual de Estados Unidos por su postura agresiva en un tema que ofende diariamente a los dominicanos.
EE.UU. canceló los ejercicios militares con nuestros aliados africanos en Uganda por sus leyes conservadoras sobre cuestiones homosexuales. Uganda es un aliado principal de los EE.UU. de la región, en la lucha contra el terrorismo islámico radical. Los activistas homosexuales en Uganda culpan la agresividad de Obama sobre la aprobación de leyes incluso más conservadores sobre temas homosexuales.
Amman; El periodista jordán Aaron Magid explica que gran parte del Oriente Medio se opone a la homosexualidad, “incluyendo el 95% de los egipcios y el 97% de los jordanos”. Él presenta una postura sumamente agresiva en temas homosexuales “contradice los deseos de muchos [homosexuales y de género confuso] que viven en el Oriente Medio árabe”.
Magid informa que en 2015 la Embajadora de EE.UU. en Jordania, Alice Wells, “asistió a un pequeño evento en Amman organizado por miembros de la comunidad local [de homosexuales y de género confuso]. Muchos jordanos estaban indignados, y después de su aparición pública una serie de individuos [homosexuales y de género confuso] fueron acosados violentamente”.
Un blogger local llamado “Ahmad”, dijo que “la visita de Wells socavaba iniciativas, tales como grupos de apoyo, que la comunidad [de homosexuales y de género confuso] habían estado promoviendo.” La agenda homosexual es vista en Jordania, uno de de los mayores aliados de EE.UU. en la región, como una “agenda exterior”.
El blogger “Ahmad” dice que la comunidad homosexual y de género confuso en Jordania no quiere que los EE.UU. luchen su lucha por ellos, que pueden cuidar de sí mismos y que la intervención EE.UU. sólo empeora las cosas.
De hecho, la propagación de la agenda homosexual es en gran medida una  intervención extranjera de EE.UU. y Europa en las sociedades tradicionales. Cuando habló en la ONU hace un año, el Papa Francisco advirtió a diplomáticos acerca de lo que llamó “la colonización ideológica”. Los Obispos africanos se han quejado de lo mismo durante años.
Magid, en Foreign Affairs, señala que hay muchas cuestiones sobre derechos humanos que EE.UU. puede atender en Jordania, incluyendo a los “85.000 refugiados sirios atrapados en la frontera de Jordania”.
El enfoque estadounidense sobre las inquietudes de un grupo que suma no más de 1,6% de la amigable gran parte homosexual de Estados Unidos y Europa es un enigma para muchos en el Medio Oriente y África. En privado, los diplomáticos de esas regiones expresan una descarga en curso y el ultraje que gran parte de su tiempo recoge en estos temas en reuniones de la ONU, sobre todo porque hay tantos otros temas más importantes y urgentes.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Deberes “inteligentes” y adecuados a la edad.

La revista The Atlantic dedica a los deberes el tercer artículo de una serie sobre temas educativos. De los ocho expertos que participan en la discusión sobre las tareas escolares, la mayoría son investigadores, aunque la mitad también ha dado clases en colegios de primaria y secundaria.
Salvo uno, todos están de acuerdo en que los deberes son parte imprescindible del proceso de aprendizaje. No obstante, casi todos consideran que hay que repensar el contenido y el tiempo de dedicación. Rita Pinn Ahrens, directora de política educativa en el Southeast Asia Resource Action Center y exprofesora de matemáticas en primaria, propone que los alumnos realicen como tarea la lectura de material previo a la explicación en clase–ya sea proporcionado por el profesor o que los estudiantes tengan que buscarlo por su cuenta–, o que los deberes incluyan un aspecto “experimental” a través de trabajos de campo o actividades cooperativas.
Otro tema es la evaluación de las tareas. Ahrens opina que corresponde al profesor, pero otros expertos son partidarios de corregir todos juntos los deberes en clase. Así, se consigue el objetivo de hacer avanzar la explicación o resaltar algunos puntos especialmente importantes, pero sin vigilar y poner nota a cada alumno todos los días.
Respecto a qué carga de deberes es la adecuada para cada edad, Carol Burris, directora ejecutiva de la Red por la Educación Pública y exdirectora de colegio, señala que es contraproducente mandar tareas en los primeros cursos de primaria. Después, en el segundo ciclo de primaria y primero de secundaria, el tiempo de dedicación a los deberes no debe exceder la hora. En los últimos cursos escolares se puede aumentar hasta dos.
Una idea mencionada por muchos de los expertos es que las tareas son una oportunidad para conseguir la tan deseada personalización del aprendizaje. Pero para ello, el profesor debe evitar mandar los mismos deberes a todos los alumnos. Cada uno ha de recibir el material necesario para su nivel, y este material debe cumplir la doble función de repasar los conocimientos ya adquiridos y de fomentar el interés por los siguientes.

domingo, 11 de septiembre de 2016

La importancia de la ley natural para la vida social.




A fin de comprender la importancia de la ley natural para la vida social, se exponen a continuación algunas intervenciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI en las que se refieren a esta cuestión. A través de ellas podremos conocer además algunas iniciativas de la Santa Sede para promover el estudio de la ley natural.
En la Asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, celebrada del 15 al 18 de enero de 2002 en el Vaticano, se acuerda prestar especial atención al tema de la ley natural. 
El 18 de enero, Juan Pablo II, se dirige a los participantes en dicha asamblea y señala las dos grandes razones por las que resulta de suma importancia la identificación de la ley natural: por una parte, crea “un vínculo fundamental con la ley nueva del Espíritu de vida en Cristo Jesús, y, por otra, permite también una amplia base de diálogo con personas de otra orientación o formación, con vistas a la búsqueda del bien común”[1].

El fundamento de los derechos humanos

Unas semanas más tarde, el 27 de febrero, el Papa, en un discurso a la Asamblea general de la Academia Pontificia para la vida[2], se refiere de nuevo a la dimensión social de la ley natural. Una concepción auténtica del “derecho natural” -que no es otra cosa que le ley natural en cuanto regula las relaciones interhumanas-, “entendido como tutela de la eminente e inalienable dignidad de todo ser humano, es garantía de igualdad y da contenido verdadero a los “derechos del hombre”, que constituyen el fundamento de las Declaraciones internacionales”.
Juan Pablo II advierte que la interpretación de los derechos del hombre como “expresiones de opciones subjetivas propias de los que gozan del poder de participar en la vida social o de los que obtienen el consenso de la mayoría”, o “como derechos de la subjetividad individual o colectiva”, puede llevar “a los regímenes democráticos a transformarse en un totalitarismo sustancial”.
Los derechos del hombre deben referirse, por el contrario, “a lo que el hombre es por naturaleza y en virtud de su dignidad”. Solo así adquieren su verdadero fundamento y se convierten en garantía de igualdad entre los hombres.
El Papa se refiere concretamente a uno de estos derechos: el derecho a la vida de todo ser humano inocente y en todo momento de su existencia, y afirma que tal derecho solo queda garantizado cuando se reconoce que pertenece a la naturaleza humana, y, en consecuencia, no queda al arbitrio de los grupos de poder, ni del consenso de la mayoría, ni de la subjetividad individual o colectiva.
Juan Pablo II manifiesta su esperanza de que tomando como base la ley natural, que es algo imperecedero y esencial en todo hombre, “se puede entablar un diálogo fecundo con los hombres de cada cultura, con vistas a una sociedad inspirada en los valores de la justicia y la fraternidad”.

Ley natural y armonía de las libertades

El 12 de febrero de 2007, Benedicto XVI, en un Discurso a los participantes en un congreso sobre la ley natural[3], urge de nuevo a  reflexionar sobre el tema de la ley natural y redescubrir su verdad común a todos los hombres. Solo tomando como base lo que es común a todos: la verdad del ser humano, es decir, la ley natural, se puede lograr la armonía de las libertades.
Frente a los postulados del positivismo jurídico, tan difundidos en la ética y en la filosofía del derecho, Benedicto XVI recuerda que “todo ordenamiento jurídico, tanto a nivel interno como a nivel internacional, encuentra su legitimidad, en último término, en su arraigo en la ley natural, en el mensaje ético inscrito en el mismo ser humano”. Esta ley constituye “el único baluarte válido contra la arbitrariedad del poder o los engaños de la manipulación ideológica”, y “la verdadera garantía ofrecida a cada uno para poder vivir libre y respetado en su dignidad”.

La ley natural, base para un diálogo social fecundo

Sobre la base de la responsabilidad con respecto al hombre y a la naturaleza que le ha sido encomendada, es posible desarrollar –afirma el Papa- “un diálogo fecundo entre creyentes y no creyentes; entre teólogos, filósofos, juristas y hombres de ciencia, que pueden ofrecer también al legislador un material valioso para la vida personal y social”. En consecuencia, anima a crear las condiciones para que “se llegue a una conciencia cada vez más plena del valor inalienable que la ley natural posee para un progreso real y coherente de la vida personal y del orden social”.
El 5 de octubre del mismo año, 2007, Benedicto XVI se dirige a los miembros de la Comisión Teológica Internacional[4]. En su intervención, recuerda que muchos centros universitarios y asociaciones, por invitación  de la Congregación para la Doctrina de la Fe, han celebrado o están organizando simposios y jornadas de estudio “con el objetivo de encontrar líneas y convergencias útiles para profundizar constructiva y eficazmente en la doctrina sobre la ley moral natural”. Menciona también el Pontífice el estudio que está realizando la Comisión Teológica Internacional, orientado sobre todo “a justificar e ilustrar los fundamentos de una ética universal, perteneciente al gran patrimonio de la sabiduría humana, que en cierto sentido constituye una participación de la criatura racional en la ley eterna de Dios”.

Se refiere después el Papa a dos objetivos esenciales que se logran con la doctrina de la ley natural: “Por una parte, se comprende que el contenido ético de la fe cristiana no constituye una imposición dictada desde el exterior a la conciencia del hombre, sino una norma que tiene su fundamento en la misma naturaleza humana; por otra, partiendo de la ley natural que puede ser comprendida por toda criatura racional se ponen los fundamentos para entablar el diálogo con todos los hombres de buena voluntad y, más en general, con la sociedad civil y secular”. Son las dos dimensiones a las que ya hacía referencia Juan Pablo II el 18 de enero de 2002.

Ley natural y positivismo jurídico

En esta ocasión, Benedicto XVI llama la atención sobre las  “enormes y graves consecuencias para el orden civil y social” que lleva consigo el olvido de la ley natural, y la presenta, frente a la concepción positivista del derecho, como la única base que puede garantizar eficazmente los derechos humanos.
Según los pensadores que defienden la concepción positivista del derecho, la fuente última de la ley civil es la humanidad, o la sociedad, o de hecho la mayoría de los ciudadanos. El problema que se plantea no es la búsqueda del bien, sino el equilibro de poderes.

“En la raíz de esta tendencia –señala Benedicto XVI- se encuentra el relativismo ético, en el que algunos ven incluso una de las condiciones principales de la democracia, pues el relativismo garantizaría la tolerancia y el respeto recíproco de las personas. Pero si fuera así, la mayoría de un momento se convertiría en la última fuente del derecho. La historia demuestra con gran claridad que las mayorías pueden equivocarse. La verdadera racionalidad no queda garantizada por el consenso de una mayoría, sino sólo por la transparencia de la razón humana ante la Razón creadora y por la escucha de esta Fuente de nuestra racionalidad”.

En consecuencia, la ley natural se convierte en la garantía ofrecida a cada hombre “para vivir libremente y ser respetado en su dignidad, quedando al reparo de toda manipulación ideológica y de todo arbitrio o abuso del más fuerte”.

Ante los peligros que conlleva el oscurecimiento de la conciencia colectiva respecto a los principios fundamentales de la ley natural, Benedicto XVI acaba haciendo un llamamiento a la movilización “de los hombres de buena voluntad, laicos o pertenecientes a religiones diferentes al cristianismo, para que juntos y de manera concreta se comprometan a crear, en la cultura y en la sociedad civil y política, las condiciones necesarias para una plena conciencia del valor innegable de la ley moral natural. Del respeto de ésta depende de hecho el avance de los individuos y de la sociedad en el camino del auténtico progreso, en conformidad con la recta razón, que es participación en la Razón eterna de Dios”.

La esperanza de un mundo mejor

En el Discurso ante la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas[5], Benedicto XVI vuelve a referirse a la ley natural como verdadero fundamento de los derechos humanos. Arrancarlos de este contexto “significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos”.

Cuando los derechos humanos se presentan simplemente en términos de legalidad, “corren el riesgo de convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional, que es su fundamento y su fin”.

El reconocimiento de la naturaleza trascendente de la persona como base de los derechos humanosdebe ser reforzado –añade el Papa- si queremos fomentar la esperanza de la humanidad en un mundo mejor, y crear condiciones propicias para la paz, el desarrollo, la cooperación y la garantía de los derechos de las generaciones futuras”.

Un documento de la Comisión Teológica Internacional  sobre la ley natural

Citemos, por último, el Discurso de Benedicto XVI, el 5 de diciembre de 2008, a la Comisión Teológica Internacional[6]. En dicho Discurso hace referencia al interesante documento que estaba preparando dicha Comisión, y que está a nuestra disposición en este enlace “En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural”.  “Gracias al estudio que vosotros habéis emprendido sobre este tema fundamental –augura el Papa-, resultará claro que la ley natural constituye la verdadera garantía ofrecida a cada uno para vivir libre y respetado en su dignidad de persona, y para sentirse defendido de cualquier manipulación ideológica y de cualquier atropello perpetrado apoyándose en la ley del más fuerte”.






[1] JUAN PABLO II, Discurso a la Asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe (25.I.2002).
[2] JUAN PABLO II, Discurso a la Asamblea general de la Academia Pontificia para la vida (27.II.2002).
[3] BENEDICTO XVI, Discurso a los participantes en un congreso sobre la ley natural, organizado por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma (12.II.2007).
[4] BENEDICTO XVI, Discurso a los miembros de la Comisión Teológica Internacional (5.X.2007).
[5] BENEDICTO XVI, Discurso ante la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (18.VI.2008).
[6] BENEDICTO XVI, Discurso a la Comisión Teológica Internacional (5.XII.2008).

El elegido (2016)



Contenidos: Imágenes (varias V, alguna S-)
Reseña: 
Ramón Mercader, un joven comunista español, es captado por los servicios secretos soviéticos para participar en un complot ordenado por Stalin. A inicios de 1940 viajará a México para encontrarse con su amante y cumplir una orden: asesinar a Trotsky.
Se agradece cierto esfuerzo por mostrar lo ocurrido desde fuera, sin posicionamientos ideológicos, más allá como es natural del de las figuras que se retratan, que idealizan o critican al dirigente bolchevique. Básicamente ofrece la impresión de que como teórico e ideólogo tiene gran interés y fue muy apreciado, pero un personaje ofrece una interesante reflexión: ¿si hubiera gobernado no se hubiera convertido en otro Stalin?
Por su parte, la reconstrucción histórica está lograda. Aunque el conjunto resulta un tanto frío, las interpretaciones son buenas.