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viernes, 19 de octubre de 2018

¿Impuestos?

Carlo Caffarra

¿Impuestos? El sistema fiscal es una parte relevante del pacto social, en virtud del cual el ciudadano tiene el derecho de acceder a esos servicios públicos que paga con sus impuestos. Este es el principio fundamental del que se derivan algunas consecuencias que me limito a enunciar. 
1) El Estado viola el pacto social y es injusto si no ofrece los servicios, o estos son de mala calidad, o los más pobres no son tratados equitativamente cuando acceden a los mismos. 
2) El Estado viola el pacto social y es injusto si los ciudadanos son obligados, al ejercer un derecho fundamental, a pagar dos veces el mismo servicio. Como le sucede a quien ejerce el derecho a la libertad de educación de sus hijos. 3) El Estado viola el pacto social y es injusto si el gasto público, es decir, la utilización de la suma que los ciudadanos pagan a Hacienda, es desorbitado. Es una especie de egoísmo público. Es una enfermedad terrible. La burocracia, aunque necesaria, tiende siempre a generar burocracia. Un gran escritor y poeta del siglo pasado escribió: «Has buscado la salvación en la organización / que no puede producir más que organización» (Pier Paolo Pasolini, "Poesía della tradicione".
4) El Estado viola el pacto social y es injusto cuando los impuestos son tan altos que hacen imposible la tutela y la promoción de bienes humanos fundamentales, como el trabajo. Pensad, por ejemplo, en las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas.

Elecciones políticas

Carlo Caffarra

Es un derecho de los fieles ser iluminados por sus pastores cuando tienen que tomar decisiones importantes; por tanto, en contrapartida, es deber de los sacerdotes iluminarlos. Si un fiel le pregunta al sacerdote cómo debe orientarse en la situación actual, debemos tener presente lo siguiente. Cada elector está llamado a elaborar un juicio prudencial que, por definición, no está nunca dotado de certeza incontrovertible. Pero un juicio es prudente cuando se elabora a la luz tanto de los bienes humanos fundamentales que se cuestionan en concreto, como de las circunstancias relevantes en las que estamos llamados a actuar. Una vez hecha esta premisa general, el elector que desee tomar una decisión prudente deberá discernir, en la situación actual, qué bienes humanos fundamentales se están cuestionando y juzgar qué partido político -según los programas presentados y los candidatos elegidos para llevarlos a cabo- aporta mayor confianza para su defensa y promoción. La ayuda que nosotros, los sacerdotes, debemos dar consiste en iluminar al fiel para que identifique esos bienes humanos fundamentales que hoy merecen ser principalmente defendidos y fomentados, porque son desconocidos o pisoteados en su mayoría.

Cuando el Estado es corrupto, las leyes se multiplican.

Carlo Caffarra

Hoy parece que el Estado ha abdicado de su tarea legislativa, de su dignidad, reduciéndose a ser una cinta grabadora de los deseos de los individuos, cuyo resultado es la creación de una sociedad de egoísmos opuestos, o de frágiles convergencias de intereses contrarios.
Tácito dijo: “Corruptissima re publica, plurimae leges”. Muchísimas son las leyes cuando el Estado es corrupto. Cuando el Estado es corrupto, las leyes se multiplican.

lunes, 15 de octubre de 2018

Escuela diferenciada o no: libertad, por favor.

Melania Trump y la Reina Rania, en un colegio público femenino en Washington






Por Ignacio Arechaga, El Sónar.

En la organización social hay situaciones en las que se ha de elegir entre un modelo u otro, aplicable a todos. Y el resultado siempre deja descontentos. Por eso es un alivio otros casos en los que es posible que cada uno elija lo que prefiere, sin que nadie resulte perjudicado ni dolido. Es lo que ocurre en la escuela cuando las familias tienen la posibilidad de elegir entre enseñanza mixta o enseñanza diferenciada por sexos, sin ser penalizadas por escoger una u otra.

Por eso la fobia de algunos sectores a los colegios de enseñanza diferenciada es una reacción llamativa. Si se tratara de elegir un modelo único para todos–enseñanza mixta o diferenciada–, se comprende que los partidarios de una u otra fórmula defendieran sus preferencias y exigieran que no se impusiera a sus hijos lo que no quieren. Pero aquí se trata precisamente de que cada uno pueda elegir el modelo de su preferencia. Sin embargo, a las familias que eligen la enseñanza diferenciada, algunos gobiernos de izquierdas les dicen que sus impuestos no van a servir para la educación de sus hijos, porque escogen algo que al gobierno de turno no le gusta.

La alergia al derecho a decidir en materia escolar revela una intolerancia sorprendente en una sociedad que invoca el pluralismo. En un ámbito tan variado y opinable como el pedagógico, donde coexisten tantos modelos y prácticas variadas, se erige el dogma de que la enseñanza solo puede ser mixta, porque de lo contrario es discriminatoria. Después de hablar tanto de la enseñanza personalizada, resulta que la enseñanza mixta debe aplicarse a todos y en todas las situaciones y etapas, sin que el sistema educativo deje espacio para los distintos ritmos de madurez y de asimilación intelectual de chicos y chicas.

La legitimidad de la escuela diferenciada ha quedado avalada en la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que condena a la Junta de Andalucía por negar el concierto a varios centros por el mero hecho de ser de educación diferenciada. El Tribunal establece que “no se puede asociar la enseñanza separada con la discriminación por razón de sexo” y que los centros de este tipo pueden acceder al régimen de conciertos en igualdad de condiciones con los mixtos.

No puede decirse que esta decisión sea sorprendente. La propia Convención de la Unesco sobre la lucha contra las discriminaciones en la enseñanza (1960) establece que las escuelas para un solo sexo no son discriminatorias, si cada sexo puede seguir enseñanzas equivalentes; la Directiva europea sobre igualdad de trato entre hombres y mujeres (2004) señala que la discriminación por razón de sexo no se aplica a la enseñanza pública o privada; y de hecho en distintos países europeos existen escuelas de enseñanza diferenciada, a veces entre las más prestigiosas. Sería raro que en este asunto todos ellos estuvieran equivocados y solo la Junta de Andalucía tuviera una sensibilidad especial para detectar la discriminación escolar.

¿A quién discriminarían estas escuelas? No a los alumnos/as que quedan fuera, pues nadie está obligado a elegir estos colegios y el que quiere enseñanza mixta tiene todas las posibilidades para matricular en ella a sus hijos. En todo caso, el que tiene más limitadas sus posibilidades es el que prefiere la enseñanza diferenciada. ¿Discriminan a sus propios alumnos/as? Ya sería curioso que sus padres los llevaran allí si pensaran que van a ser discriminados. La realidad es que ni los adversarios de estas escuelas alegan que tengan malos resultados académicos, porque a menudo están entre las mejores, y la misma demanda que suscitan indica su valía.

Entonces, ¿por qué el Estado habría de negar la financiación pública si un colegio adopta un modelo pedagógico de enseñanza diferenciada? El que el Estado excluya una opción pedagógica opinable y legítima es tan extraño como que excluya de las subvenciones culturales a una determinada escuela artística. Con la misma razón, mañana podría negar los conciertos a los colegios que enseñen con el método Montessori o a los que impartan como tercera lengua el chino, si al gobierno no le gusta, porque todo eso excluye a algún tipo de alumnos.

La idea de que la educación diferenciada discrimina a las niñas y que la enseñanza mixta equivale a igualdad es una creencia ya superada en otros países. Me llamó la atención que cuando el pasado abril el rey Abdalá de Jordania estuvo de vista oficial en la Casa Blanca, Melania Trump llevó a la reina Rania a visitar una escuela pública femenina en un barrio popular de Washington. En estos casos la anfitriona siempre procura enseñar alguna iniciativa de éxito, que puede interesar también a la visitante.

Excel Academy es la primera escuela femenina de Washington tipo charter (con financiación pública pero administración privada), una modalidad cada vez más frecuente en EE.UU. También es normal desde hace años que en el sector público haya escuelas o aulas solo para chicas o para chicos, si la situación lo aconseja y contribuye a mejorar la eficacia. En un sistema escolar como el de Washington, que no tiene buena fama de calidad de enseñanza, Excel Academy se ha concebido como un medio para impulsar la preparación académica y personal de las chicas, en su mayoría afroamericanas. Con la enseñanza separada, lejos de discriminarlas, se trata de darles mayores oportunidades para que tengan éxito.

En Andalucía, tal solución chocaría con el dogma de que toda separación por sexos discrimina y que la enseñanza mixta es el uniforme escolar obligado. Pero más valdría atender a razones de eficacia escolar y aparcar la ideología, una reválida demasiado ardua para algunos.

sábado, 13 de octubre de 2018

Amar: para vivir con sentido y plenitud


Por Fernando Hurtado





ENTRE HOMBRE Y MUJER

         El elemento fundamental de la vida del ser humano; su acción –viene designada con un verbo- principal es amar, y su estado estar enamorado. Es tan importante, que el éxito de la vida será el amar durante todo el tiempo. Y nuestras potencias, firmemente ancladas en la naturaleza, nos conducen a ello. El hombre y la mujer, lo que más buscan, lo que más desean, es ser amados, recibir el amor que pueden darle los demás; y dar, según las personas con las que se relaciona, todo el amor que puedan. Pueden recibir mucho, y dar mucho, porque realmente el amor, el amar, es lo más espiritual que tenemos (mucho más –aunque las comparaciones sean odiosas- que el entendimiento).

         A partir de los 12 o 13 años, el hombre y la mujer buscan el amor, y lo encuentran en una mujer, en un hombre. Su fuerza irresistible. Tampoco yo me resisto a citar dos textos del Papa Juan Pablo II, con palabras de carácter existencial que nos penetran hasta la médula de nuestras aspiraciones principales: No podemos vivir sin amor. Si no encontramos amor, si no encontramos amor, si no lo experimentamos y lo hacemos nuestro, y si no participamos íntimamente en él, nuestra vida carece de significado. Sin amor somos incomprensibles para nosotros mismos(Juan Pablo II, Redemptor hominis, 10)

BELLEZA FÍSICA DEL CUERPO

Las siguientes palabras que anoto, las  dijo el Papa que más ha arrastrado a la gente joven, al poco tiempo de su elección. Parecía establecer como una contraposición entre el interior y el exterior del ser humano, como en muchas otras ocasiones pudo parecer, pero no era propiamente un enfrentamiento, sino una búsqueda de complementación. Las recojo ahora, y luego las comentamos: Hay una "humildad del cuerpo" y una humildad última "del corazón". Esta es condición necesaria para la armonía interior del hombre, para su belleza interior. Reflexionad bien sobre esto vosotros, jóvenes, que os encontráis precisamente en la edad en la cual se tiene tanto afán de ser hermosos o hermosas para agradar a los otros. Un joven, una joven, deben ser hermosos ante todo y sobre todo interiormente. Sin esta belleza interior, todos los demás esfuerzos dedicados sólo al cuerpo no harán -ni de él ni de ella- una persona verdaderamente hermosa. (Juan Pablo II  Roma, 22-XI-1978).

Podríamos decir que hay una belleza meramente exterior, que hace que el hombre y la mujer estén el uno y el otro muy interesados. Pero esa belleza material no personaliza, sino que en cierto sentido despersonaliza porque hace encuadrar en categorías, según unas proporciones o medidas de una mayor o menor perfección material. De hecho, no podemos decir que Judit es mejor persona porque sea alta, o delgada, o proporcionada, o físicamente perfecta. Nada de esto aumenta o disminuye su perfección personal. Y eso que el físico interesa muchísimo, y lógicamente; y gusta y atrae y hace soñar, pero no llega a alcanzar a la persona como persona. La belleza física no enamora precisamente por eso, porque no alcanza a la persona: aunque haga a la persona, en su cuerpo, excitante, atractiva, como con un poder imantador que parece que re sulteel orden físico como único y suficiente.

¿Qué se piensa de una persona considerada en cuanto a sus calidades- no me he equivocado- físicas? En el fondo, no se la piensa en un ámbito personal sino como algo de lo que gozar, en su contemplación visual, y sobre todo en su capacidad de conducir a la excitación y al placer físico, sobre todo al más intenso y fuerte, al placer sexual.

La belleza física como elemento solitario, aunque nos satisface, nos distorsiona la valoración humana, dificulta el llegar a la persona completa, que eso somos cada uno, cada una. No conduce al amor, sino que lo separa de la relación humana, incluso lo sacrifica por el placer, y como lo material es agotable por su uso, para mantener su vitalidad y novedad necesita del cambio de cuerpo, lo cual supone por desgracia, el cambio de personas. No da a la persona lo que tiene valor personal.

BELLEZA FÍSICA DE LA PERSONA


         La distinción que acabo de hacer no se identifica con las palabras de Juan Pablo II, citadas anteriormente. Se trata de una contemplación de la persona, que la alcanza como persona, aunque la percepción es eminentemente física. Se da cuando se busca en la presentación del cuerpo la globalidad, y se alcanza el cuerpo, con sus órganos sexuales, evidentemente no expuestos como focos de atracción, pero que se advierten y gusta mirarlos. Pero detecta, aunque el conocimiento personal sea casi nulo –no se conocen, solemos decir-, características que se aprecian en y por el cuerpo. Citemos algunas: timidez, desparpajo, simpatía, profundidad de juicio, delicadeza en el trato, y un etcétera interminable, porque la mirada humana busca y mide estos valores que están en la expresión corporal. 

         A veces, y sin querer adelantar nada a estas alturas de redacción, la personalidad, que es algo fundamentalmente interior, desborda tal riqueza de contenido en el cuerpo, que la persona, precisamente por esa grandeza y luminosidad, es fácilmente reconocida como muy valiosa.

         En esta belleza física personal juega un papel primario el vestido. Es una protección de la corporeidad ante el frío, calor, y desnudez. Y al mismo tiempo, cubre lo material de nuestro ser para mostrarlo en su verdadera condición personal. Es decir, no cubre, muestra. Desde el pecado original es absolutamente necesario para que precisamente se pueda dar el trato de personal riquísimo entre hombre y mujer. Cubre de la manera adecuada lo material para mostrar de una manera cada vez más perfecta la interioridad personal.

         El vestido no es sin embargo unidireccional en su significado. Ciertamente cubre, pero descubre a la mente lo que esconde, pero humanizado de manera serena. Da gusto mirar a la persona, porque “no se pierde”, al contrario se asocia a la personalidad, su cuerpo. Esta es la gran tarea de los modistos y modistas: mostrar al mundo la inagotable belleza que emana la persona.

BELLEZA INTEGRAL DE LA PERSONA

         Se puede decir que debe haber una sincronía entre alma y cuerpo, aunque su aparición será, aunque no toda ella corporal, sí visible. Vemos mucho más que lo material en la persona, si se permite la captación. Esa captación no se hace sólo por medio de la vista, aunque la vista del hombre, al ser racional, y por tanto espiritual, capta mucho del espíritu: por ejemplo, advierte la sencillez, o la alegría y el dolor; también de los demás sentidos en un mayor o menor grado, aportan datos a este conocimiento, sobre todo el oído, ya que no sólo percibe sonidos sino conceptos, estados anímicos. La puesta en relación de dos personas suele ser eminentemente espiritual, conceptual, ideas que se transmiten mediante la palabra, que a su vez utiliza los sonidos diversos para acoplarse en sus vibraciones. Algo que detecta con más facilidad –pese a los engaños a que puede estar sometido- es “la amabilidad” de la persona, ese componente esencial del alma, que descubre la facilidad de amar de la otra persona y si se la puede querer. Las personas somos más o menos amables, fáciles o difíciles de querer, por las características de la personalidad. Este adjetivo verbal indica lo más profundo que de una persona. Así como al captar que una fruta es comestible, o un agua u otro líquido es potable, lo vemos en su dimensión esencial. 

El término amable sólo puede aplicarse a las personas, y será encontrado, si la razón se empeña en conocer el espíritu de la otra persona. Sólo se puede aplicar a las personas, y si se hace en el justo sentido, expresa la capacidad de despertar el amor que tiene una persona, o la máxima cualidad personal. La terminología nos ha hecho una mala pasada, y ha oscurecido el conocimiento de las inclinaciones naturales que está en nosotros. La caridad, el amor, no son un precepto, una obligación, o un signo de educación o de cortesía, no. La caridad es la inclinación más pronta a brotar entre las personas, porque lo más propio de las personas es la valoración y conocimiento interiores; las personas inclinan al amor. Y entre ellas, una será el descubrimiento del amor que sólo puede darse entre un hombre y una mujer, y en las dos direcciones. Nadie puede enamorarse con ese amor con más de una persona. Si lo pareciera, no hay que engañarse, no se está experimentando o se ha degradado el que se tenía, mejor dicho, los que antes se amaban lo han deteriorado. ¿Qué se experimenta con el amor entre un varón y una mujer? La valoración de la otra persona que entrega potencialmente todo lo suyo ya que ha surgido en ella, en su existencia, “alguien” que le da sentido; sí, en sentido de nuestra vida no está en nosotros, está fuera.

Antes de seguir, debo dejar constancia que experimento una gran dificultad para poder expresar lo que el amor verdadero obra en el alma propia y en el alma del otro. Como decía Ornella Vanoni, una de las principales cantantes italianas, l’amore non si spiega; se si ama se spiega da se stesso. (el amor no se explica; si se ama se explica por sí mismo). Pero vamos a intentar algo.


Voy a recoger un texto de la que se le ha considerado como una de las mejores definidoras de los sentimientos humanos, Gertrud von Le Fort. Es de su novela La corona de los ángeles, p.72. La protagonista está definitivamente enamorada, y así describe –quizá no habría otro modo de describir que el poético- lo que acontece en su interior por el amor: Y verdaderamente empezó un periodo radiante sin empañar por ninguna clase de preocupaciones. Era como si el mundo entero se hubiese transformado en un himno de júbilo. El cielo y la tierra, el bosque y el río, los hombres, las cosas, todo parecía tomar parte secreta en nuestro amor y todo parecía ser feliz. Heidelberg nunca había sido tan bonito, tan encantador; el aire mañanero nunca había sido tan azul en el valle del Neckar; nunca había brillado tanto el oro del crepúsculo sobre las montañas lejanas. Y el rojo de las rocas nunca había sido tan reluciente. No, el mundo estaba irreconocible; todo estaba irreconocible. Ni nos reconocíamos a nosotros mismos (...). Y aun cuando estuviéramos con otras personas, parecía surgir un resplandor, que crecía hasta su cenit en cuanto nos mirábamos.

Parece como una captación, como he dicho antes, poética, romántica, pero irreal. ¿No será, me pregunto, que el mundo real es así, y sólo es posible captarlo, cuando se ama? ¿No podría ser que nuestra naturaleza está imperfecta en sus sentidos (siempre espirituales y materiales), si no se ama? Ciertamente podemos decir que la naturaleza humana es igual para todos, y que en todos tiene la misma dignidad. Pero también podemos afirmar que en ella se da una mayor o menor perfección subjetiva y objetiva al mismo tiempo, y es según la razón y según el amor. El alcance de nuestro entendimiento y razón penetrará nuestros sentidos según el engarce que hayamos formado, y así veremos sólo agua y luz; o la belleza y grandeza del sol en su ocaso en el mar. La razón… y el amor. Ciertamente el amor no mira, no toca, no mide… pero permite hacer las valoraciones de manera adecuada y humana, la más humana. Y además es imprescindible porque es el que asegura que nuestras acciones, ideas, y proyectos serán buenos. El entendimiento puede emplearse mal, y puede emplearse para el mal. Es el gran dilema, y todos creo que coincidimos que el mayor mal para el mundo es el hombre inteligente y malo; la inteligencia en sí es un bien, pero puede emplearse para el mal, puede diseñar con aguda penetración el mal. Si hay amor, en cambio, nuestra vida está plenamente realizada, porque el amor no puede hacer el mal; amor y mal no son compatibles. El amor es el que hace a la persona buena; la persona que ama es la persona buena que necesita el mundo. Si ama a sus padres, si ama a sus hijos, si ama a esa chica, o a ese chico, a su esposa; si los ama con un amor que modula su razón y sentimientos, entonces, esas personas están realizadas, y están lanzando al mundo la luz de sur ealización.

Lo espiritual a diferencia de lo material es necesariamente difusivo. Es fácilmente comprensible. Si yo tengo un millón de euros, en la medida en que los entrego, me quedo sin ellos; esa es la condición perentoria de lo material. No sucede así con lo espiritual, sino todo lo contrario. Cuando amo a una persona, mi amor aumenta; y aumenta en la medida en que la amo. No me impide que ame a los demás, al contrario; lo hace posible. La persona enamorada, sabe valorar, el mundo, y sobre todo los demás. Trata a la persona amada con tal delicadeza que continuamente advierte pequeños desamores propios que le duelen y que repara; sin amor, las personas no calibran detalles: pueden afirmar que se aman y estar casi siempre enfadados.

Recuerdo el razonamiento que me hizo hace muchos años un gran amigo, filósofo vocacional, aunque de joven había elegido la carrera de ingeniero. Me comunicaba “un gran descubrimiento”. De pronto, escuchando una canción de conjunto musical Mocedades, he tenido una luz clarísima; bueno, la luz está en la canción.  Y con todo detalle me describió la letra, que muestra  a un chico paseando por una ciudad que no valora en aquel momento. Las palabras que habían “golpeado” a mi amigo fueron: “la vi, y toda la ciudad se iluminó”. Ciertamente que la visión de la persona amada no había cambiado  la ciudad; pero si había cambiado a la persona, y su percepción de todo lo que veía y hacía.

El estado para el que fue creado el hombre es el de felicidad, algo que no la da nada más que las personas que nos aman y amamos. Por eso todos deberíamos poseer desarrollada esa capacidad de amar, que nos llevaría a la relación cualificada con las personas, y con la persona con la que compartir la vida. Cada persona completa su personalidad generalmente con el amor a una persona de distinto sexo; para algunos con el amor en exclusiva para Dios. Porque el amor es la única forma de tener una relación con Dios. 

Lo primero que nos habrían de enseñar en nuestra vida es a amar. 


miércoles, 10 de octubre de 2018

Papa Francisco: «¿Cómo puede ser terapéutico o civil suprimir una vida inocente en su inicio?»

Papa Francisco, hoy en Plaza de San Pedro
Por Juan Vicente Boo, en ABC digital, 10.10.2018
En un vigoroso comentario del quinto mandamiento, el Papa Francisco ha descartado el miércoles todo eufemismo afirmando que «interrumpir un embarazo es matar a una persona». 
Ante decenas de miles de peregrinos participantes en la audiencia general en la plaza de San Pedro, Francisco ha calificado de «desprecio a la vida» tanto las guerras como la «explotación de seres humanos» y, por supuesto, «la supresión de la vida humana en el seno materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos».
Visiblemente dolorido, el Papa ha salido al paso de la indiferencia social preguntado: «¿Cómo puede ser terapéutico, civil, o simplemente humano, un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su inicio?».
El quinto mandamiento «No matarás», no admite excepciones salvo la legítima defensa frente a un agresor armado. En el extremo opuesto, en cambio, se encuentra un niño enfermo o no nacido, que necesita ayuda.
Reflexionando sobre el origen de los comportamientos inhumanos, Francisco ha comentado que »la violencia y el rechazo de la vida provienen en el fondo del miedo. Pensemos, por ejemplo, cuando se descubre que una vida naciente está afectada por discapacidad grave».
Según el Papa, «en esos momentos dramáticos, los padres necesitan verdadera cercanía, verdadera solidaridad para afrontar esa realidad superando los comprensibles miedos. En cambio, reciben con frecuencia el consejo de interrumpir el embarazo».
Por contraste con planteamientos utilitaristas o egoístas, Francisco ha insistido en que «la verdadera medida de la vida es el amor; el amor con que Dios la ama». Como suele hacer en muchas catequesis, el Papa ha invitado a todos a repetir juntos tres veces: «¡Dios es amante de la vida!».
El quinto mandamiento incluye la obligación de proteger la propia vida, no solo de la muerte sino también de las adicciones que la dañan y pueden terminar acabando con ella. Por eso considera necesario «decir a muchos jóvenes: ‘No desprecies tu propia existencia, no os despreciéis a vosotros mismos con dependencias’. ¡Tú eres una obra de Dios! ¡Y Dios es amante de la vida!».

¿Qué falta en Europa?