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sábado, 30 de julio de 2011

Voces jóvenes dicen la verdad sobre la vida humana a las Naciones Unidas







 Lauren Funk

NUEVA YORK, 29 de julio (C-FAM) Las entusiastas voces de la juventud pro-vida de todo el mundo se impusieron en los eventos de la Reunión de Alto Nivel sobre la Juventud esta semana en las Naciones Unidas, atrayendo la atención tanto de funcionarios como de delegados de la ONU.

«Sigo cruzándome con estos pro-vida, están en todos lados... de hecho la mayoría de la gente que he entrevistado es pro-vida», dijo a un miembro de la Alianza Internacional de la Juventud una joven que trabajaba para el Fondo de Población, mientras entrevistaba a los asistentes a la conferencia.

«Nosotros [los miembros de la Alianza Internacional de la Juventud] éramos la mitad, si no más, de los jóvenes que de hecho estaban en la conferencia», dijo a Friday Fax un participante de la Alianza. «Y cualquier persona que hablaba en contra de nosotros [y de nuestro mensaje sobre la vida humana] era adulta, no joven».

La «Declaración de la Juventud a la ONU y al Mundo» de la Alianza Internacional de la Juventud fue presentada el lunes, en la sesión de la Asamblea General. El manifiesto, que resalta ocho principios basados en la dignidad de la persona, fue recibido con aplausos por los jóvenes de la galería de ONG.
Además de participar en los eventos oficiales de esta reunión de alto nivel, los miembros de la Alianza patrocinaron un «Día de formación para jóvenes» encabezado por un grupo de reconocidos oradores estadounidenses (muchos de ellos, jóvenes) que se presentaron ante un público de más de 100 jóvenes y miembros de organizaciones no gubernamentales.

«Los jóvenes pro-vida que participaron en los paneles interactivos de la conferencia y de los debates hablaron con tanta pasión, sin fijar la mirada en un papel, sino mirándonos a nosotros, a la audiencia. Los otros [aquellos que trabajaban para organismos de la ONU u organizaciones afines] se veían aburridos, como queriendo irse y acabar con eso... no estaban totalmente enganchados», explicó a Friday Fax otro joven participante.

La Alianza Internacional de la Juventud también patrocinó un evento presentado por la Misión de la Santa Sede ante la ONU, que expuso una perspectiva de la juventud centrada en la dignidad y en la vida vivida en verdadera libertad, en lugar de una existencia conducida por pasiones egoístas.

«Los jóvenes tienen mucho más en sus cabezas que el sexo. Nuestros jóvenes están necesitados del estímulo de una vida de verdadera grandeza», explicó una de las presentadoras, la ex concursante del programa estadounidense America’s Next Top Model, Leah Darrow. Su incentivo tanto para la juventud como para los delegados se unió al de Kristan Hawkins, de Students for Life of America, al de Meghan Knighton, del Catholic Near East Welfare Association, y al de Jeffrey Azize y Michael Campo, productores del documental «The Human Experience» (La Experiencia Humana), que fue aclamado por la crítica.

Los presentadores criticaron a quienes pintan el futuro de la juventud con pinceladas sombrías, e hicieron hincapié en que la clave para hacer realidad la dignidad humana es desafiar a la juventud y a la sociedad en su conjunto a vivir una vida virtuosa.


El arzobispo Francis Chullikatt dijo a Friday Fax: «Los jóvenes panelistas expusieron magníficamente el importante papel de la gente joven en la transformación de la sociedad y de la cultura actual a través de los valores evangélicos. Su testimonio personal de vida cristiana es la clase de legado que necesita dejarse a las generaciones futuras».
Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

martes, 26 de julio de 2011

Italia finalmente se despertó...

A QUIENES NO DOMINÉIS EL ITALIANO, OS SUGIERO PRIMERO LEER Y LUEGO DISFRUTAR ESCUCHANDO EL VIDEO...
 


El último 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentarse a la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su reunificación como país y en esta ocasión se dio en la ópera de Roma la opera Il Nabucco de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti. Il Nabucco es una obra tanto musical como política: evoca el episodio de  la esclavitud de los judíos en Babilonia, y el famoso canto "Va pensiero" es el canto del Coro de esclavos oprimidos. En Italia, este canto es símbolo de la búsqueda de libertad del pueblo, que en los años 80 -época en que se escribió la ópera - estaba oprimido por el imperio Habsburgo, y que combatió hasta la ceación de la Italia unificada. Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso denunciando los recortes al presupuesto de cultura que hizo el gobierno, siendo que Alemanno es miembro del partido gobernante y viejo ministro de Berlusconi. Esta intervención política, en un momento cultural de los más simbólicos para Ialia, produciría un efecto inesperado, siendo que Berlusconi en persona había asistido a la representación.
Relatado luego por el Times, Ricardo Muti, director de la orquesta, contó que fue una verdadera velada de revolución: "Al principio, hubo una gran ovación en el público. Luego comenzamos con la ópera. Se desarrolló muy bien hasta que llegamos al famoso canto Va pensiero. Inmediatamente sentí que la atmósfera se tensaba en el público. Hay cosas que no se pueden describir, pero uno las siente. Era el silencio del público que se hacía sentir. Pero en el momento en que la gente se dio cuenta que empezaba el VA Pensiero, el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción visceral del público ante el lamento de los esclavos que cantan: "Oh patria mía, tan bella y perdida."
Cuando el coro llegaba a su fin, ya se oían en el público varios Bis.  El público comenzó a gritar: "Viva Italia" y "Viva Verdi" Gente en el gallinero comenzaron a arrojar papeles llenos de mensajes patrióticos.  Aun cuando ya en una única ocasión había aceptado hacer un Bis  para el Va Pensiero en la Scala de Milan en 1986, dado que para Muti la ópera debe ir de principio a fin. "Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo.", relata. Pero el público ya había despertado su  sentimiento patriótico. En un gesto teatral, Muti se dio vuelta y miró al público y a Berlusconi a la vez, y se produjo lo siguiente:
     :
     [Luego de que se callaran los llamados a un Bis para el Va Pensiero, en el público se oyó el Larga Vida a Italia !"]
        El director de orquesta Ricardo Muti :
     Sí, estoy de acuerdo con esto. "Larga vida a Italia"
     pero...
     [aplausos]
         
     Muti : Ya no tengo más 30 años y he vivido mi vida, pero en tanto que italiano recorrí mucho el mundo , y hoy tengo vergüenza de lo que sucede en mi país. Entonces accedo a vuestro pedido de un bis para el Va Pensiero nuevamente. No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó "Ay mi país, bello y perdido" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría en verdad "bella y perdida".

  [Aplausos , incluidos de los artistas en escena]
   
     Muti : Siendo que reina acá un clima italiano, yo, Muti, me calle´la boca muchos años. Quisiera ahora...tendríamos que darle sentido a este canto; estamos en nuestra casa, el teatro de Roma, y con un coro que cantó magníficamente bien y que acompañö espléndidamente, si quieren, les propongo unirse a nosotros para que cantemos todos juntos.

    Entonces invitó al público a cantar con el  coro de esclavos. "Vi grupos de gente levantarse. Toda la ópera de Roma se levantó. Y el Coro también. Fue un momento mágico en la ópera.
    
     « Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos."

    Acá está el video de un momento lleno de emoción

domingo, 24 de julio de 2011

Ahora que quizá tengas más tiempo: pequeña síntesis sobre el evolucionismo

I. Introducción 
A. En nuestra época, el evolucionismo es una de las principales fuentes de equívocos en las relaciones entre la fe y la ciencia.
B. Es frecuente que se consideren incompatibles la creación y el evolucionismo. También es frecuente que se acepte como lógica y necesaria la relación entre la evolución y el ateísmo; es más, que la negación de Dios sea esencial o necesaria para poder aceptar el evolucionismo. Pero no son de ningún modo actitudes razonables, ni legítimas: que las cosas sean creadas por Dios, es compatible con que unas criaturas hayan surgido por evolución de otras diversas, si así lo decidió, como parece, la Sabiduría divina. Por eso, hay que rechazar el sofisma de quienes presentan la evolución como una refutación de la creación, de la existencia de Dios y de la espiritualidad del hombre.
II. La doctrina católica sobre la creación
A. Una de las verdades fundamentales de la fe cristiana es que Dios es Creador y Señor de todo lo que existe: nada existe que no deba su existencia a Dios creador.
B. Las criaturas dependen completamente de Dios en su ser y en su obrar: no son autosuficientes. Tienen una consistencia propia, pero son limitadas y contingentes: exigen un fundamento radical, que se encuentra en la acción divina que les da el ser y lo conserva. Esta acción divina sobre lo creado no es algo genérico, sino muy concreto.
C. En definitiva, Dios es la Causa Primera de todo lo que existe, y cuenta con la acción de causas segundas. No es que Dios sea simplemente la primera entre una serie de causas del mismo tipo: su acción es el fundamento de la actividad de todo lo creado, que no podrían existir ni actuar sin el permanente influjo de esa acción divina.
III. El alcance de las ciencias naturales
A. El progreso científico nos permite conocer cada vez mejor la naturaleza. Para contribuir a ese progreso no es necesario pensar en la acción divina; basta trabajar de acuerdo con las exigencias del método científico.
B. Pero eso no significa que lo que la ciencia estudia sea independiente de la acción divina: sólo significa que podemos considerar la naturaleza bajo diferentes perspectivas, y que la perspectiva científica no se plantea los problemas que se refieren al fundamento último y al sentido de la naturaleza.
C. La ciencia natural sólo estudia lo que se puede observar y en muchos casos someter a experimentos repetibles; pero sería un burdo error concluir que sólo existe lo que puede ser estudiado de ese modo. El método de las ciencias naturales es muy eficaz precisamente porque se limita a los aspectos materiales, repetibles y controlables; deliberadamente, deja fuera de su consideración las dimensiones más radicales de la realidad, que son consideradas por la filosofía y por la religión.
D. Algunos científicos utilizan indebidamente la palabra evolución sacándola fuera del ámbito científico. Defienden un "evolucionismo ideológico", que a veces adquiere un tono agresivo, negando abiertamente la existencia de Dios y de las dimensiones espirituales de la persona humana. El remedio no es negar la validez de las teorías científicas de la evolución, sino mostrar las utilizaciones incorrectas de la palabra evolución en aplicaciones ideológicas de tipo materialista y ateo que hacen algunos científicos convertidos en ideólogos (p.e. Richard Dawkins).
IV. Evolución y acción divina
A. La creación y la evolución no están en contradicción: más bien son compatibles, con tal de que no se distorsione la evolución sacándola del ámbito científico, como sucedería si se pretendiese interpretarla como un apoyo para las doctrinas materialistas o ateas que nada tienen que ver con la ciencia.
B. Se puede ir más lejos y decir que, en la medida en que la evolución exista, manifiesta de un modo peculiar el poder y la sabiduría de Dios. El Papa Juan Pablo II afirmó esta compatibilidad en diferentes ocasiones, y recordó algo que ya había enseñado el Papa Pío XII en 1950: si se entienden correctamente la creación y la evolución -afirmó Juan Pablo II- no existe oposición entre ambas; incluso puede decirse que "la evolución presupone la creación, y la creación se presenta a la luz de la evolución como un suceso que se extiende en el tiempo -como una creación continuada-”.
V. Las dificultades y sus raíces
A. ¿Cómo se explica que subsistan las dificultades, a pesar de que carecen de base real? Dejando aparte inevitables apasionamientos que suelen llevar a faltas de objetividad, las dificultades provienen con frecuencia de la ignorancia de la doctrina cristiana acerca de la creación y de la simple noción metafísica de creación.
B. Algunos parecen pensar que las teorías evolucionistas explican completamente el origen de todo lo que existe y que, por tanto, nada queda que deba ser explicado mediante la acción divina. No se dan cuenta de los límites de esas teorías que, por muy completas que lleguen a ser, dejan fuera las dimensiones radicales de la existencia. La ciencia mide los objetos materiales y da por supuesto que el Universo existe. Pero no explica ese mismo existir.
C. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 282): "La catequesis sobre la Creación reviste una importancia capital. Se refiere a los fundamentos mismos de la vida humana y cristiana: explicita la respuesta de la fe cristiana a la pregunta básica que los hombres de todos los tiempos se han formulado: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es nuestro origen? ¿Cuál es nuestro fin? ¿De dónde viene y a dónde va todo lo que existe? Las dos cuestiones, la del origen y la del fin, son inseparables. Son decisivas para el sentido y la orientación de nuestra vida y nuestro obrar".
D. Y más adelante sigue el Catecismo (n. 284): "El gran interés que despiertan estas investigaciones está fuertemente estimulado por una cuestión de otro orden, y que supera el dominio propio de las ciencias naturales. No se trata sólo de saber cuándo y cómo ha surgido materialmente el cosmos, ni cuándo apareció el hombre, sino más bien de descubrir cuál es el sentido de tal origen: si está gobernado por el azar, un destino ciego, una necesidad anónima, bien por un Ser trascendente, inteligente y bueno, llamado Dios. Y si el mundo procede de la sabiduría y de la bondad de Dios, ¿por qué existe el mal?, ¿de dónde viene?, ¿quién es responsable de él?, ¿dónde está posibilidad de liberarse del mal?" Los interrogantes más profundos de la vida humana no pueden responderse sólo con los métodos de las ciencias naturales.
VI. El conocimiento de la acción divina: la razón y la revelación
A. La Iglesia enseña que podemos conocer a Dios Creador mediante nuestra razón y que, para que ese conocimiento llegue a todos con fidelidad y sin error, la revelación nos certifica con nueva fuerza ese conocimiento.
B. La doctrina sobre la creación se fundamenta especialmente sobre los tres primeros capítulos del libro del Génesis. Esos textos han sido objeto, desde la antigüedad, de muchos estudios y siempre se ha reconocido que encierran dificultades de interpretación, porque las verdades fundamentales que ahí se enseñan están acompañadas por detalles que no siempre tienen necesariamente un sentido inmediato.
C. Recogiendo lo que el Magisterio de la Iglesia ha enseñado a lo largo de los años, el Catecismo de la Iglesia Católica señala [n. 289]: "Entre todas las palabras de la Sagrada Escritura sobre la creación, los tres primeros capítulos del Génesis ocupan un lugar único. Desde el punto de vista literario, estos textos pueden tener diversas fuentes. Los autores inspirados los han colocado al comienzo de la Escritura de suerte que expresan, en su lenguaje solemne, las verdades de la creación, de su origen y de su fin en Dios, de su orden y de su bondad, de la vocación del hombre, finalmente, del drama del pecado y de la esperanza de la salvación".
D. Es importante considerar que algunas polémicas en torno a la evolución provienen de grupos cristianos fundamentalistas, no católicos y por lo general minoritarios, que en ocasiones interpretan algunos relatos del Génesis de un modo excesivamente literal, como si de ellos pudiesen extraerse conocimientos cosmológicos y biológicos que formarían un cuerpo de doctrina cristiana y, a la vez, de ciencia natural, en pugna con las teorías evolucionistas. Ante algunas actuaciones de esos grupos, el Magisterio de la Iglesia ha hecho notar que tales interpretaciones nada tienen que ver con la doctrina católica.
E. En su catequesis acerca de la creación, el Papa Juan Pablo II ha analizado las narraciones del libro del Génesis, y ha enseñado que "la teoría de la evolución natural, cuando se la entiende de modo que no excluye la causalidad divina, no se opone, en principio, a la verdad acerca de la creación del mundo visible tal como es presentada en el libro del Génesis".
F. Las consideraciones anteriores se refieren a la evolución en su conjunto, y adquieren matices especiales cuando se analizan los diferentes pasos implicados en la evolución: el origen de la vida, la evolución de los vivientes y el origen del hombre.
VII. El origen de la vida
A. Se han propuesto diferentes explicaciones científicas para el paso de la materia inorgánica a los primeros vivientes: no hay acuerdo entre los científicos acerca del modo en que se ha podido dar ese paso.
B. Esta cuestión no se relaciona directamente con la fe católica y el Magisterio de la Iglesia nada ha dicho al respecto; sólo se relacionan con la fe indirectamente, en cuanto tienen que ver con la providencia divina.
C. Algunas personas piensan que afirmar el origen evolutivo de los primeros vivientes equivale a negar la acción divina en el comienzo de la vida. Pero eso no es cierto: siempre es necesario admitir la acción divina de un modo u otro; además, cuanto más se sabe acerca de los mecanismos de la vida, incluso en los vivientes más elementales, más claramente aparece que se trata de una organización muy compleja que proporciona una base firme para remontarse hasta la existencia de un plan divino.
D. Los que no admiten la existencia de un plan divino, tienen que recurrir a fuerzas ciegas que no pueden ser una explicación última, o atribuir a la naturaleza una especie de inteligencia inconsciente, admitiendo de hecho un panteísmo que carece de base y que es contradictorio.
VIII. La evolución de los vivientes
A. La afirmación central del evolucionismo biológico (descendencia con modificación) se refiere al origen de unas especies a partir de otras (especiación) (por eso se denominó el comienzo “transformismo”). La palabra Evolución fue tomada posteriormente del filósofo materialista Spencer.
B. Muchos biólogos afirman que esa evolución es un hecho, aunque no siempre están de acuerdo sobre su explicación. Las pruebas de ese proceso, que se habría producido en la Tierra desde hace más de tres mil millones de años hasta la actualidad, se basan en el registro fósil y en deducciones a partir de ellos, posteriormente se han utilizado los métodos propios de la Bioquímica y genética, con análisis multivariantes para descubrir cambios y modificaciones que pueden explicar los cambios y adaptaciones de los animales y de las plantas; Son pruebas indirectas o deducciones a partir de series de registro fósil, pero eso no significa que carezcan de validez, pues también en otros ámbitos de la ciencia hay que contentarse con pruebas indirectas.
C. El Magisterio de la Iglesia tampoco se ha pronunciado sobre estos problemas: se limita a decir que la evolución es compatible con la creación y la providencia y que, por tanto, no responde a un simple juego de fuerzas ciegas.
D. Sin embargo, algunos afirman que las leyes que descubrimos en la naturaleza bastan para explicar la evolución. Según la versión más extendida, bastaría recurrir a la combinación de variaciones al azar y selección natural; las variaciones se producen al azar en el material genético, y la selección natural filtra los resultados de esas variaciones de modo que sólo sobreviven los vivientes mejor adaptados: así se explicaría la apariencia de finalidad y plan que se da en los vivientes, sin necesidad de afirmar que existe un plan divino. Esta explicación puede ser verdadera, pero no es completa. En efecto, sólo se refiere a los vivientes bajo el punto de vista de la ciencia natural: de qué están compuestos y cómo funcionan.
E. Una dificultad que suele aducirse contra la evolución es afirmar que lo más organizado no puede provenir de lo menos organizado. Sin embargo, los conocimientos actuales permiten comprender que en la información genética se contienen potencialmente planes muy sofisticados que servirían, si se dan las circunstancias apropiadas, para la construcción de los organismos, y que algunos cambios en esa información pueden provocar nuevos tipos de organización (aunque, en muchas ocasiones, conducirán a resultados inviables).
IX. El origen del hombre
A. Los científicos suelen afirmar que el organismo humano proviene de otros organismos, aunque existan muchas incertidumbres acerca de las explicaciones concretas. Sin embargo, concurre un nuevo factor que introduce una diferencia notable con respecto al caso de los demás vivientes: que el hombre es persona, y por tanto dotada de dimensiones espirituales y morales.
B. A mitad del siglo XX, el Papa Pío XII declaró que "El Magisterio de la Iglesia no prohíbe que, según el estado actual de las ciencias humanas y de la Sagrada Teología, se trate en las investigaciones y disputas de los entendidos en uno y otro campo, de la doctrina del ’evolucionismo’, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva y preexistente -pues las almas nos manda la fe católica sostener que son creadas inmediatamente por Dios-”.
C. Juan Pablo II recordó esa enseñanza de Pío XII, afirmando que "en base a estas consideraciones de mi predecesor, no existen obstáculos entre la teoría de la evolución y la fe en la creación, si se las entiende correctamente". Queda claro que "entender correctamente" significa admitir que las dimensiones espirituales de la persona humana exigen una intervención especial por parte de Dios, una creación inmediata del alma espiritual y por tanto de la persona; pero se trata de unas dimensiones y de una acción que, por principio, caen fuera del objeto directo de la ciencia natural y no la contradicen en modo alguno. El acto creador es igual de necesario para cada hombre que para Adán.
D. Pío XII enseñó, además, que sobre el poligenismo "los fieles cristianos no pueden aceptar la opinión de quienes afirman o bien que después de Adán existieron en esta tierra verdaderos hombres que no procedían de él, como primer padre de todos, por generación natural, o bien que Adán significa una cierta multitud de antepasados, ya que no se ve cómo tal opinión pueda compaginarse con lo que las fuentes de la verdad revelada y las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia proponen acerca del pecado original, que procede del pecado verdaderamente cometido por un Adán y que, transmitido a todos por generación, es propio de cada uno".
El monogenismo sostiene que todos procedemos de una primera pareja, y la Iglesia lo afirma debido a su relación con las fuentes de la revelación y con la doctrina del pecado original. Por grande que sea el progreso científico, parece muy difícil llegar a conclusiones claras acerca del monogenismo o el poligenismo contando sólo con la ciencia: aunque a veces se pretenda hacerlo, esas afirmaciones suelen contener muchos aspectos discutibles. Por otra parte, aunque el monogenismo plantee algunas dificultades a nuestro afán de representar el origen de la especie humana, el poligenismo también plantea dificultades nada triviales.
E. Es interesante notar que Ernst Mayr, uno de los padres del neodarwinismo (o "teoría sintética de la evolución", que combina el darwinismo con la genética y que se formuló hacia 1940), alude en varias ocasiones a que una población fundadora pequeña, "fundada por una sola hembra fertilizada o por unos pocos individuos", se encuentra en mejores condiciones para facilitar una reestructuración del genotipo. Las especies ampliamente difundidas sufren relativamente pocos cambios evolutivos; las novedades evolutivas ocurren en especies periféricas incipientes, y "todo apoya que la evolución y la especiación en los homínidos siguió la misma pauta que en la mayoría de los vertebrados terrestres". Mayr no era una persona religiosa y decía esto sin pensar en el cristianismo, pero sus observaciones son relevantes en este contexto.
En definitiva, se puede señalar, por una parte, que existen posibilidades científicamente respetables para explicar el origen monogenista del hombre actual y, por otra, que el poligenismo no ha sido excluido de modo absoluto: en el texto antes citado, de 1950, Pío XII escribía que "no se ve cómo [el poligenismo] puede conciliarse con lo que las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia proponen sobre el pecado original"; posteriormente algunos teólogos han intentado mostrar que podría existir esa conciliación, aunque se trata de un tema que presenta dificultades.
F. Teniendo en cuenta las precisiones señaladas y remitiendo de nuevo a la enseñanza de Pío XII, Juan Pablo II ha enseñado en su catequesis: "Por tanto, se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ven dificultades para explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Es preciso, sin embargo, añadir que la hipótesis propone solamente una probabilidad, no una certeza científica. En cambio, la doctrina de la fe afirma de modo invariable que el alma espiritual del hombre es creada directamente por Dios. O sea, es posible, según la hipótesis mencionada, que el cuerpo humano, siguiendo el orden impreso por el Creador en las energías de la vida, haya sido preparado gradualmente en las formas de seres vivientes antecedentes. Pero el alma humana, de la cual depende en definitiva la humanidad del hombre, siendo espiritual, no puede haber emergido de la materia."
G. En 1996, el Papa Juan Pablo II, en una carta dirigida a la Academia Pontificia de Ciencias, afirmó que, en la actualidad, el evolucionismo es algo más que una hipótesis. Aunque distinguía cuidadosamente el evolucionismo como teoría científica y las interpretaciones ideológicas que a veces se hacen de él, quedaba claro que consideraba la evolución como un hecho avalado por una variedad de pruebas independientes. Juan Pablo II recordaba la enseñanza de Pío XII en la encíclica Humani generis de 1950 y añadía nuevas consideraciones: "Teniendo en cuenta el estado de las investigaciones científicas de esa época y también las exigencias propias de la teología, la encíclica Humani generis consideraba la doctrina del "evolucionismo" como una hipótesis seria, digna de una investigación y de una reflexión profundas, al igual que la hipótesis opuesta". Y poco después añadía: "Hoy, casi medio siglo después de la publicación de la encíclica, nuevos conocimientos llevan a pensar que la teoría de la evolución es más que una hipótesis. En efecto, es notable que esta teoría se haya impuesto paulatinamente al espíritu de los investigadores, a causa de una serie de descubrimientos hechos en diversas disciplinas del saber. La convergencia, de ningún modo buscada o provocada, de los resultados de trabajos realizados independientemente unos de otros, constituye de suyo un argumento significativo en favor de esta teoría".
H. El texto de este mensaje no debería interpretarse como una aceptación acrítica de cualquier teoría de la evolución. En efecto, inmediatamente después de esas palabras, Juan Pablo II añade reflexiones importantes acerca del alcance de las teorías evolucionistas, de sus diferentes variantes y de las filosofías que pueden estar implícitas en ellas. Especialmente interesantes son las amplias reflexiones que el Papa dedica a las ideas evolucionistas aplicadas al ser humano.
I. En efecto, Juan Pablo II dice que el Magisterio de la Iglesia se interesa por la evolución porque está en juego la concepción del hombre. Recuerda que la revelación enseña que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios; alude a la exposición de esta doctrina en la constitución Gaudium et spes del Concilio Vaticano II; y comenta que el hombre está llamado a entrar en una relación de conocimiento y amor con Dios, relación que se realizará plenamente más allá del tiempo, en la eternidad. En este contexto, recuerda literalmente las palabras de Pío XII en la encíclica Humani generis, según las cuales el alma espiritual humana es creada inmediatamente por Dios. Y extrae la siguiente conclusión: "En consecuencia, las teorías de la evolución que, en función de las filosofías en las que se inspiran, consideran que el espíritu surge de las fuerzas de la materia viva o que se trata de un simple epifenómeno de esta materia, son incompatibles con la verdad sobre el hombre. Por otra parte, esas teorías son incapaces de fundar la dignidad de la persona", y tampoco son ciencia, sino ideología o filosofía materialista
J. Estas reflexiones se pueden aplicar a las doctrinas "emergentistas" que, si bien admiten que en el ser humano existe un plano superior al material, afirman que ese plano simplemente "emerge" del nivel material o biológico. Juan Pablo II señala que nos encontramos, en el ser humano, ante "una diferencia de orden ontológico, ante un salto ontológico", y se pregunta si esa discontinuidad ontológica no contradice la continuidad física supuesta por la evolución. Su respuesta es que la ciencia y la metafísica utilizan dos perspectivas diferentes, y que la experiencia del nivel metafísico pone de manifiesto la existencia de dimensiones que se sitúan en un nivel ontológicamente superior, tales como la autoconciencia, la conciencia moral, la libertad, la experiencia estética y la experiencia religiosa. Subraya, por fin, que a todo ello la teología añade el sentido último de la vida humana según los designios del Creador.
X. La cosmovisión evolucionista
A. En definitiva, la evolución no se opone a la acción divina, sino que la exige para explicar el origen primero del universo, la racionalidad y sutileza de las leyes y procesos de la naturaleza, y, muy especialmente, las dimensiones espirituales de la persona humana. Además, la visión de una evolución cósmica proclama la grandeza del Creador.
B. Esto no significa, en modo alguno, que la consideración de la acción divina simplifique los problemas que plantea la perspectiva evolucionista: esos problemas son muchos y difíciles, y las incertidumbres científicas acerca de ellos también son grandes. Significa, en cambio, que podemos afirmar la compatibilidad de las teorías evolucionistas con la acción divina que hace posible el curso de la naturaleza, da al ser humano su carácter espiritual y personal, y da sentido a la vida humana.
C. El mensaje de Juan Pablo II a la Academia Pontificia de Ciencias en 1996 fue objeto de atención muy especial por parte de la revista de biología The Quarterly Review of Biology, publicada por la Universidad de Chicago, que reprodujo el texto original en francés, la versión oficial inglesa, y pidió a cuatro especialistas que comentaran el mensaje. Richard Dawkins, como era previsible, escribió un artículo completamente contrario al mensaje. En cambio, Michael Ruse, que ha publicado mucho sobre evolucionismo y se declara más bien agnóstico, argumentaba con detalle que, en contra de lo que se suele decir, no es cierto que la Iglesia católica, ni en otras épocas ni ahora, esté en contra de la ciencia. Recordaba, con razón, que la Iglesia católica nunca ha condenado el evolucionismo, tampoco en el siglo XIX, aunque existieran algunas tensiones. Y daba la bienvenida al mensaje del Papa, subrayando que, lejos de ser una novedad especial, se situaba en la tradición católica. También señalaba que autores como Richard Dawkins y Daniel Dennett han relacionado la evolución con el ateísmo, pero que él, sin ser creyente, no veía clara esa conexión, dando como motivos que el problema del mal ya era bien conocido y la evolución simplemente le da un realce algo mayor, y que algo semejante sucede con el problema del alma humana, ya que es compatible admitir a la vez la evolución y el alma. Ruse termina su artículo con una frase que puede resultar sorprendente: "Si yo fuera católico, daría positivamente la bienvenida a Darwin como un aliado". Pero eso tampoco es nuevo pues la entonces incipiente Universidad de Notre Dame en los Estados Unidos, publicó en 1896 un libro sobre la evolución y el dogma en el que afirmaba que la teoría evolución proporcionaba la base para llegar a unas ideas más elevadas acerca de Dios y de la del ser humano, y algo semejante escribieron otros católicos en pleno siglo XIX.
D. Si se contempla la evolución como el modo divino de organizar el mundo, se puede extraer la conclusión de que se trata de un proceso realmente impresionante, fruto de una enorme sabiduría y de un gran poder, y se puede comprender cómo ha podido existir un plan que permite actuar a las causas creadas para contribuir a ponerlo en ejecución de una forma verdaderamente asombrosa y que la ciencia va descubriendo lenta y trabajosamente bajo su perspectiva propia, que deja fuera de consideración el plan divino pero no puede negarlo.

Catolicismo: ¿la religión verdadera? Catholicism: Is it the True Faith? - JMJ Y.A. WYD

¿Quién es para ti Benedicto XVI? / Who is Benedict XVI for you? - JMJ Young Answers WYD

martes, 19 de julio de 2011

Sexualidad precoz en niñas

Hay una incorporación precoz de los niños al mundo de los adultos. En los últimos años estamos asistiendo a un procupante fenómeno de erotización y sexualización de la infancia. "Se les transmite un concepto muy pobre de la relación entre hombres y mujeres, que puede hacer que se perciban entre ellos como un objeto sexual", según confiesan los especialistas médicos a Radio 5 (18/07/11).

                                                                                                                                     
                  

              

domingo, 17 de julio de 2011

Padres... atentos al sexting






Hombre o mujer: ¿realidad o elección?

Por el Cardenal Carlo Caffarra, Arzobispo de Bolonia

21 Junio 2008


El dilema puesto como título de mi reflexión nos introduce inmediatamente en medias res: ¿la masculinidad y la feminidad que biológicamente instituyen la forma humana, son hechos simplemente naturales o modos de ser propios de la persona que se deciden exclusivamente desde su libertad? Trataré de responder a esta pregunta y será la primera parte de mi reflexión; en la segunda parte, mas breve por razones de tiempo, trataré de demostrar la importancia que la respuesta dada tiene sobre la institución matrimonial y familiar.

1. CONSTRUCCIÓN DE LA RESPUESTA

Comienzo con un texto de la Encíclica Veritatis Splendor: "los debates sobre naturaleza y libertad siempre han acompañado la historia de la reflexión moral… la época contemporánea está marcada, si bien en un sentido diferente, por una tensión análoga… como si la dialéctica -e incluso el conflicto- entre libertad y naturaleza fuera una característica estructural de la historia humana" [46].

Podemos verificar que en muchas concepciones actuales de la deformación sexual humana, en muchas interpretaciones, está afirmada sin equivocación – mas claramente que en otros debates – una visión estructuralmente conflictiva entre naturaleza y libertad, y por tanto, entre sexualidad biológica y sexualidad culturalmente entendida.

Esta tendencia, este modo de considerar la masculinidad y la feminidad ha seguido y sigue dos trayectorias que a primera vista tienen direcciones diferentes, pero que en profundidad llevan al mismo punto de partida antropológico.

1.1. Primera trayectoria: libertad versus naturaleza. Es la conocida teoría del gender. Las diferencias entre masculinidad y feminidad son consideradas como simples efectos culturales. Es decir, la forma sexual que se imprime en el ser y que se expresa en el actuar de la persona viene delegada exclusivamente a la libertad, a una libertad completamente desvinculada de cualquier referencia "natural". El ser hombre-el ser mujer en el sentido de la propia configuración personal es, y debe ser exclusivamente fruto de la libertad que, en el proyectar esta configuración, no tiene ninguna referencia "natural". La única instancia competente que responde a esta pregunta: "quién es el hombre – quién es la mujer", "qué sentido tiene el ser hombre – el ser mujer", es la libertad de la persona.

Para entender en fondo el alcance teórico y [en la segunda parte de mi intervención] práctico de estas afirmaciones, tenemos que señalar al menos un hecho cultural de gran alcance: el cambio que ocurrió en la conciencia del hombre occidental respecto al modo de considerar el propio cuerpo. El discurso sería muy largo. Me limito a lo esencial.

Expreso este cambio con una fórmula…de manera icástica: la persona humana no es su cuerpo, sino que tiene un cuerpo. Es decir, se ha ido progresivamente oscureciendo hasta desaparecer una visión unitaria de la persona [ella no es un espíritu que posee un cuerpo, sino que es "unidad de cuerpo y espíritu": es una persona corpórea o un cuerpo personal]; y en su lugar se ha sustituido una visión dualista [la persona tiene un cuerpo].

A la luz de la segunda visión, el cuerpo ya no tiene su originalidad específica [el ser un cuerpo - persona], sino que es del todo igual a aquello que viene indicado como "naturaleza". Un material a disposición. Mas precisamente. "Por lo cual, la naturaleza humana y el cuerpo aparecen como unos presupuestos o preliminares, materialmente necesarios para la decisión de la libertad, pero extrínsecos a la persona, al sujeto y al acto humano" [doc. cit. 28].

El punto de partida de esta trayectoria es la reducción del Yo al ejercicio de su libertad, afirmada obviamente en línea de principio. Una reducción que lleva directamente a una progresiva disolución de la relacionalidad de la persona.

1.2. Segunda trayectoria: naturaleza versus libertad. Esta segunda trayectoria reduce el Yo al conjunto de los procesos biológicos y psicológicos. El Yo no posee alguna capacidad de auto-moverse y de auto-determinarse, sino que es sobretodo movido por sus dinamismos psicofísicos y determinado por esos. R. Bodei habla de un "resquebrajamiento del yo" [en Destini personali. L’età della colonizzazione delle coscienze, Feltrinelli, Milano 2002, pág. 254-257].

Este "resquebrajamiento del yo" impide de hablar de libertad pero solo en términos de espontaneidad: la libertad consiste en la mera espontaneidad. ¿qué es lo que distingue la libertad de la simple espontaneidad? El hecho que la espontaneidad es el movimiento del organismo hacia su propio bien; la libertad es el movimiento de la persona hacia el bien en sí y por sí. La búsqueda de un vaso de agua cuando tengo sed, es un movimiento espontáneo; yo tengo sed, entonces, el tener a disposición una bebida es un bien, un bien para mí. La búsqueda de una vida asociada justa, en cambio – por poner un ejemplo –, es una inclinación que implica un acto de inteligencia, una confrontación crítica entre la sociedad justa y la sociedad injusta. El vivir en una sociedad justa es considerada no como un bien para mí o para algunos, sino como el bien del hombre como tal, un bien común. Ya Platón ha demostrado que el bien inteligible – es decir, el bien que se revela mediante la razón – es común a todos: es el bien común.

El Yo en su libertad se coloca en el cruce entre las no raras contrastantes estimulaciones instintivas que no pueden no empujar hacia "aquello que agrada – aquello que no agrada" y la inclinación racional hacia el bien en sí y por sí. Si reduzco el Yo a la naturaleza bio-psíquica, queda solo la posibilidad de "ser actuado" no de actuar.

El individualismo, que ha sido el punto de partida del proceso precedente, volviéndose espontaneidad elimina todo criterio de evaluación que no sea relativo al sujeto.

La propia masculinidad o feminidad no tiene en ningún modo el carácter de medida interna al propio actuar sexual. No es posible distinguir una conducta sexual justa de una conducta sexual injusta "por naturaleza". Y esto por dos razones que se conjugan recíprocamente: el Yo es su libertad; la libertad del Yo es su espontaneidad. En la segunda parte veremos la relevancia práctica de esta doble reducción.

1.3 La trayectoria cristiana: "hombre y mujer los creó". Tratemos de verificar la respuesta cristiana a la pregunta "Hombre y mujer: ¿realidad o elección?".

Hago una premisa sobre la que desafortunadamente no puedo alargarme. Existe una visión católica del mundo y del hombre: digamos, de la realidad. Esta visión tiene elementos que la caracterizan de manera inconfundible. Uno de estos es la conjunción "et". "Por tanto, en este pensamiento no se asiste a un cambio repentino del "si" al "no", no existe un cierto "o así o asá", ni se puede notar una "inversión" absoluta, en cambio sí se encuentra una "continuidad", "dependencia", "conexiones armónicas"" [L. Scheffczyk, Il mondo della fede cattolica. Verità e forma, V&P, Milano 2007, pág. 49; traducción libre del texto italiano].

La respuesta que la Iglesia propone no es "o naturalezza o cultura", ni tampoco "o realidad o elección", sino que se mueve en la dirección del "et": naturaleza y cultura, realidad y elección. ¿En qué sentido? Hago una segunda premisa no menos importante.

Cuando hablamos de masculinidad y feminidad, hablamos de un cuerpo masculino y femenino; de una fisiología masculina y femenina; de una psique masculina o femenina. En una palabra: de una "naturaleza masculina y de una naturaleza femenina".

Esta naturaleza está dotada de un sentido porque es una naturaleza razonable. Esto quiere decir que hombres y mujeres han elaborado una comprensión de su masculinidad y feminidad, y en coherencia con ésta han producido códigos éticos respecto al modo de vivir la propia masculinidad y feminidad.
Esto no quiere decir que aquello que es dado al principio – la naturaleza masculina y femenina de la persona humana - no conlleva ninguna indicación específica para la elaboración de aquella comprensión y para los contenidos de aquel código: no existe una autonomía pura. Pero el subsistir en una naturaleza masculina o femenina quiere decir que la comprensión que el hombre tiene de la masculinidad y de la feminidad puede ser verdadera o falsa; que las leyes de comportamiento pueden ser justas o injustas. Y por tanto el criterio de verdad no puede ser el acuerdo medido aritméticamente, así como el criterio de verdad no es la realidad. Lo justo es distinto de lo injusto "por naturaleza"; lo verdadero es distinto de lo falso en razón de la realidad. Este discernimiento es obra de la razón.
No es de la razón que se reduce a ser sierva de la simple espontaneidad natural o de la subjetividad en búsqueda de la propia realización individual. Sino de la razón que se abre al ser y al bien en sí y por sí en el cual toda persona puede reconocerse.

Como ven ustedes, la comprensión y la vivencia de la propia masculinidad y feminidad es un arduo empeño. No es nunca algo que se adquiere de una vez para siempre. Es una obra educativa.
En su dulce providencia, también nuestro Dios ha ayudado a la persona humana en esta obra educativa.
Existe una revelación divina respecto la masculinidad y feminidad humanas. Esta retoma y realiza todo lo que la recta razón percibe incluso a veces con fatiga.

Ahora, finalmente quisiera presentarles los datos fundamentales de esta visión, a la luz de la razón y de la fe. Estaré forzado a proceder de manera …un poco apodíctica y me disculpo – por el poco tiempo a disposición, partiendo desde los tres primeros capítulos del Génesis, que son la base inmutable de toda la visión católica del hombre.

La masculinidad y feminidad son las dos formas, los dos modos fundamentales en los que se realiza la humanidad de la persona. La persona humana, antes de ser "griego o bárbaro, esclavo o libre, judío o gentil" es hombre o mujer. La humanitas es bi-forme.

Esta bi-formidad no significa y no conlleva degradación en la dignidad: la persona es igualmente o hombre o mujer. La persona-hombre y la persona-mujer tienen la misma dignidad ya que tienen el mismo estatuto ontológico.

¿Porqué esta bi-formidad? ¿qué sentido tiene? ¿cuál es su más profunda verdad?

Es la constitución relacional de la persona humana. Masculinidad y feminidad son el símbolo real que la persona humana no es un individuo que "contrata" la relación con el otro, sino que está originariamente dentro en la relación con la otra persona. ¿qué significa "símbolo real"? dos cosas. Significa una capacidad expresiva. El bi-formismo sexual es un lenguaje, porque el cuerpo es un lenguaje de la persona. Todo lenguaje lleva un significado. El significado que lleva la masculinidad/feminidad de la persona es un significado nupcial: no es para hundirse dentro de un enfrentamiento estéril solo con sí mismo, sino para una relación con el otro. Solo la existencia de una persona humana "otra", solo una verdadera y propia alteridad-diversidad es en grado de llevar visiblemente el significado de comunión de la existencia humana.

Podemos desarrollar, entonces, una profunda reflexión, partiendo del hecho que cada lenguaje tiene una gramática propia, y que no respetarla implicaría perder ella misma su capacidad expresiva. Me limito a una telegráfica constatación. La relación homosexual no lleva nunca el significado originario: es relación de idénticos, es decir con sí mismo.

"Símbolo real" significa también otra cosa. Significa también y no menos importante capacidad de realización. La masculinidad/feminidad de la persona son capacidades de realizar la comunión de los dos: unidad de los dos. La unidad no destruye la dualidad; la dualidad no impide la unidad. En síntesis. "En esta particularidad suya, el cuerpo es expresión del espíritu y está llamado en el misterio mismo de la creación, a existir en la comunión de las personas, a "imagen de Dios"" [Juan Pablo II, En Insegnamenti III/2 (1980), 288; traducción libre del texto italiano].

El signo de la capacidad expresiva y de realización de la comunión entre los dos inherente en la sexualidad, es la capacidad de poner las condiciones de la existencia de un tercero, el hijo. Otro además de los padres: ¡es una persona! Fruto de la unión de ellos: ¡es de ellos!

Esta visión de la persona humana no se basa en la contraposición de la libertad contra la naturaleza ni viceversa.

De esta emerge una libertad basada en la naturaleza y una naturaleza confiada a la libertad. Es por tanto una libertad, que es responsabilidad; es libertad compartida con la libertad del otro.

Es en el interior de esta visión que se entiende en qué consiste últimamente la herida que el pecado ha provocado a la bondad de la correlación entre los dos sexos: ha introducido la gramática del dominio, y por tanto del conflicto que lógicamente mira a la supresión del otro, dentro de la gramática del don y por tanto de la comunión que lógicamente mira a custodiar en su identidad al otro. En el fondo, la historia de la relación entre hombre y mujer está guiada por el uso que ellos hacen de una o de la otra gramática en el lenguaje de su respectiva sexualidad. Y con esto hemos llegado a la segunda parte.

2. IMPORTANCIA PRÁCTICA DE LA RESPUESTA

Quisiera ahora indicarles muy brevemente cuál es la importancia de la reflexión anterior respecto algunas instituciones de nuestra vida en sociedad. Lo haré en modo rápido.

Parto de una relevancia de carácter general, que enunciaré de la siguiente manera: porque la sociedad hombre-mujer es el paradigma fundamental de toda socialización de la persona, el error y el desorden al respecto invalida toda relación social. Prima societas in coniugio, decían los Romanos.

El "social humano" está constituido por la relación de diversos. La razón propia del hecho social [la ratio societatis] es una razón relacional, como ha demostrado en estos años P.P. Donati y su escuela. Esta razón está negada cuando se niega la diversidad del otro para afirmar sí mismo, o cuando se niega sí mismo para aparecer en una indistinta uniformidad. Vean cómo la visión que precedentemente habíamos mencionado a cerca de la relación hombre-mujer es ejemplar, precisamente paradigmática.

Deseo todavía llamar la atención de ustedes a cerca de la importancia que toda esta reflexión tiene respecto la institución matrimonial.

La institución matrimonial está padeciendo una verdadera y propia "des-construcción": como desmontada pedazo a pedazo. Tenemos todavía (?) en mano todos los pedazos, pero ya no el edificio. Sin metáforas. Aún se habla de pareja, de familia, de padres, de paternidad/maternidad. Pero estas palabras llevan entre sí significados contrarios.

Cada vez más estoy convencido que este trabajo de des-construcción ha sido a causa de la pérdida de la visión verdadera de la sexualidad humana. Los demás factores des-constructivos, que existen y son potentes, han podido trabajar porque estaba sucediendo aquel oscurecimiento.

Tengo que decir también que el pensamiento cristiano no ha sido siempre atento al respecto. Y no estaremos nunca suficientemente agradecidos a Juan Pablo II que, primer pontífice en la historia, nos ha regalado un completo Magisterio respecto al cuerpo y la sexualidad humana. Y a Benedicto XVI por todo lo que ha escrito en la primera parte de su primera Encíclica.


Concluyo con un texto de Karol Wojtyla "Algunas veces la vida humana parece ser demasiado corta para el amor. Algunas veces no – el amor humano parece ser demasiado corto para una larga vida. O quizá demasiado superficial. En todo caso el hombre tiene a disposición una existencia y un amor - ¿cómo hacer un conjunto que tenga sentido?" [En Tutte le opere letterarie, Bompiani, Milano 2001, pág. 867; traducción libre del texto italiano].

El tener a disposición una existencia y un amor; el reto que esta disponibilidad manda a la libertad: hacer un conjunto que tenga sentido.

En el fondo, es de esto que habíamos hablado, porque la sexualidad humana es el modo originario por el cual este reto se dirige a cada hombre y a cada mujer.


La traduzione, non rivista dal Card. Caffarra, è di Dino De Paz Cigarroa

viernes, 8 de julio de 2011

¿Por qué quiero ir al la Jornada Mundial de la Juventud?

BUSCANDO UN CAMINO DE RETORNO

por Fernando Hurtado

A petición de varias personas, coloco en primera línea de mi blog la comunicación que hice hace cinco años a un Congreso promovido por una ONG de Estados Unidos, sobre la Educación en la adolescencia. El subtítulo que dí a este documento es más expresivo de su contenido: "Relación varón-mujer hoy". La situación que se recoge sigue en progresión y no desmiente ninguno de los pilares antropológicos del razonamiento. Por este motivo, el hecho de pasar unos años hace que tenga un valor mayor como testimonio. Soy profesor en un colegio de chicos, y los aspectos fenomenológicos de este estudio son absolutamente reales.

Recientemente tuve ocasión de ver la película italiana Caterina va in città. Una chica de 15 años se traslada a vivir desde un pueblo a Roma. En su diario va recogiendo el impacto que le produce el nuevo ambiente en que se desarrolla su vida. El film presenta un perfil psicológico y sociológico de los adolescentes italianos, un retrato sencillo y profundo de la sociedad: costumbres y relaciones entre chicos y chicas y con sus padres, estilos de vida de los padres, situaciones humanas en las diversas familias, ideales de unos y de otros.
La protagonista es una chica normal, no especialmente guapa ni inteligente. Destaca, sí, por ser natural, espontánea y reflexiva. Los compañeros de Liceo en Roma pertenecen a la clase más alta, y ella “es la que menos sabe de la vida”, y la más ingenua. Precisamente por esas “cualidades tan llamativas”, las demás chicas buscan su amistad.

Aunque los chicos aparecen constantemente en la película, no juegan papel alguno. No tanto porque el film se centre en personajes femeninos, sino porque, a igualdad de edades, representan como un grupo inferior aparte.

Es de destacar que, salvo Caterina, la actuación y decisión de las chicas es “casi masculina”. Sus expresiones vocales son muy fuertes. Sus sentimientos específicamente femeninos son pobres; el trato entre ellas es duro y hasta cruel.

Se advierte en rostros y formas, que, a pesar de su adolescencia, casi todas han pasado por clínicas de cirugía estética.

La afectividad específica entre chico y chica no aparece en ningún momento. Apenas se tratan, aunque se buscan ocasionalmente para mantener una relación física, que no crea entre ellos intimidad alguna. Curiosamente se da trato afectivo entre las chicas. Dos son lesbianas.

Después de esta descripción, llamémosla fenomenológica, perfilo algunas reflexiones complementarias:

-A esa edad, el rol del varón (no sabemos cuál será su desarrollo posterior en esta generación) es muy inferior al de la mujer; y su personalidad más pobre.

-La mujer se presenta autosuficiente en todos los ámbitos del vivir cotidiano y en su afectividad.

-En las relaciones de tipo sexual, la iniciativa y la sensualidad parecen predominar en la mujer.

-Puede parecer imposible (salvo con la “extraña” Caterina) que entre mujer y varón se de alguna clase de afecto, o algo distinto que un “rato de sexo”.

-Son personas con experiencias fuertes de desengaño respecto a sus padres, casi todos divorciados y conviviendo con otras personas. Se percibe como un fondo de soledad profunda de la que quieren como escaparse alocadamente. No se advierte felicidad. Lo superficial de la existencia se trata de compensar con un cúmulo de sensaciones fuertes.

Resumiendo, es como si la vida hubiera tomado de manera inconsciente un rumbo sin paradero, contra la misma naturaleza. No existen proyectos vitales; son todos accidentales, a corto plazo, y, en el fondo, no satisfacen ni atraen suficientemente.

El mundo que se ha configurado actualmente lo veo plasmado en las amigas de Caterina. Pero van en busca –por necesidad y por atractivo- del mundo y de la personalidad que presenta Caterina. La ternura, la ingenuidad, y el conjunto de ideales penas y amores reales que presenta Caterina, casi una niña, da un toque luminoso a cuantos la conocen. La verdadera persona humana es indicación para las demás.

MUTACIONES ANTROPOLÓGICAS

Al hablar de mutación no quiero ni siquiera recordar la evolución darviniana, con su determinismo que comporta. Cada persona es distinta y libre, pero comparte la misma naturaleza. Las tendencias fundamentales del hombre son semejantes: el varón y la mujer sienten atracción física y afectiva; el uno por el otro tienen inclinación al enamoramiento. También son iguales los sentimientos hacia los hijos, ante la fidelidad, la vida o la muerte.

Llamo mutación de la conducta habitual a un fenómeno no natural y que, por tanto, en un primer momento ha de ser inducido contra naturaleza, presentándose como defecto o carencia. Forzador de nuevos comportamientos, no admitidos o asimilables de entrada; generador de conductas extrañas, incómodas, que sobreviven por acostumbramiento, después de experimentadas por el sujeto numerosas veces. Ese nuevo hábito, generador de acciones, no puede mutar la naturaleza humana, pero sí la personalidad individual. Incluso podría generalizarse, y mostrarse como “lo verdadero”

De este modo se pueden inducir cambios en la sociedad, en la personalidad humana, incidiendo previamente en las conductas, presentando una actuación como buena y natural y, por tanto, aceptable por muchos… Mediante imágenes, vía cine o televisión, se puede presentar con naturalidad una conducta no natural. Aunque no sea verdadera, puede tomar la apariencia de verdad, y por tanto de bondad. Para poder realizar una empresa semejante, se ha de poseer una profunda claridad ideológica y un gran poderío económico. En este momento, sólo los Estados y algunos grupos disponen de la fuerza capaz de sacar adelante ideologías.

Pretendo llamar la atención sobre la necesidad de agentes poderosos para inducir “mutaciones” en la conducta de la persona humana a nivel planetario. En estos momentos de la historia no podemos pecar de ingenuos. Por ejemplo, todos sentimos respeto hacia las personas con tendencia homosexual, pero muy pocos creen que es “natural” que esas tendencias generen uniones equiparables al matrimonio. Quién podría pensar, además, que se llegaría a aprobar en diversos Parlamentos. Menos aún, pienso que la representación del amor homosexual, encierre en sí tal belleza y atractivo, que películas con ese guión ganen oscares.

Aunque lo presento sólo como una hipótesis, es lógico pensar en un poder, tan fuerte en lo económico y político, que asusta. Es evidente que es una ideología: está moviendo la cultura, el arte, los medios de comunicación, la industria; llega a todos los rincones de la tierra. Ideología común, suma sus fuerzas, actuación eficaz y sin levantar sospechas hacia nadie concreto. Y lo que está en mente es un proyecto de hombre o de humanidad distintos, que ya se está implantando.

Por ejemplo, desde hace unos cuarenta años, aprovechando la justa batalla que se está batiendo por la igualdad de la mujer, entraron para moldear otro tipo de mujer. Lo desarrollaremos de manera más extensa en las páginas que siguen. No es natural, ni posible, que la libertad –que tanto sabe de la diversidad- marche sobre unos raíles tan concretos en lo accidental y en lo esencial. ¿Cómo conseguir sin poder ni manipulación que las chicas del mundo vistan del mismo modo? Como el estilo común se marca a nivel mundial por la televisión y el cine, no cabe más conclusión que ésta: ciertos grupos con pretensiones ideológicas y de poder mundial (no excluyo, lo económico: se necesita) han escogido y se han hecho dueños del cine, de las cadenas de televisión y de publicidad de medio mundo. Tanta concordancia nos llena de sospecha. Y es tan sagaz, y repito a propósito, tan poderoso, que consigue el milagro de que casi nadie acierte a saber “quién está detrás”.

Los biólogos sabemos que un cambio fisiológico es imposible que se transmita (a eso llamamos mutación), a no ser que proceda o derive en una alteración cromosómica. La alteración sí que puede transmitirse por generación. Lo normal es que un cambio fisiológico no responda a un cambio cromosómico y sea corregido por el mismo cromosoma, precisamente al no encontrarse dirigido por él. Para saber si se da una mutación ha de permanecer el cambio y transmitirse por generación.

En este sentido, el mundo de lo humano, del pensamiento, de los sentimientos, modos de actuación, tendencias, etc., resultaría a primera vista más moldeable… Pero sucede lo contrario. La naturaleza humana sólo admite cambios (y es bueno que sea así) en lo accidental. Si, aparentemente, se produce un cambio estructural, en realidad se ha debido a una imposición temporal. Y la naturaleza, el ser humano, se liberará antes o después, de ese encorsertamiento a su libertad. Deseemos que la caída de lo falso o degradado no ocurra con violencia, como en otros momentos de la historia, sino del mismo modo que el aparentemente irremovible “telón de acero”, cuando cientos de millones de seres humanos se liberaron del dirigismo político y moral.

También hemos de esperar, y procurar, que se haga lo suficientemente pronto, para que no se generalice el pensamiento de que, al cambiar de modo tan rápido leyes esenciales, se puede inferir que no exista ninguna con carácter absoluto, y que por tanto estén de más las leyes como los estados que las promulgan. La naturaleza humana rehuye las imposiciones a medio y a largo plazo y no acepta las leyes, sin coherencia interna, que se apoyan exclusivamente en el poder del legislador. Esta pérdida de valoración cívica desencadenaría el caos.

Situación actual de la relación varón-mujer, especialmente en la adolescencia, con algunas propuestas educativas

Espero y deseo que este rodeo que he dado hasta aquí, nos introduzca más fácilmente en el tema de este trabajo sobre la sexualidad humana.

La sexualidad es el componente más determinante de la personalidad. Determina al sujeto a ser persona masculina o persona femenina; es decir, varón o mujer. Estructuralmente –no de modo moral- es la diferenciación mayor que se da en el individuo. Este modo de definición que abarca connotaciones fisiológicas, afectivas y de relación, es determinante para la realización personal de los individuos singulares. Las distinciones que comporta entrañan al mismo tiempo una complementariedad tal, que sólo en ella el ser humano alcanza el amor y, por tanto, la felicidad, y por ella, la plenitud de la personalidad.

Presenta la sexualidad tres componentes constitutivos. La diferencia sexual física entraña funciones y órganos distintos y complementarios en la mujer y en el varón, que actualizan la atracción física (aunque no sólo física, porque no hay nada realmente humano que sea sólo físico, material), la admiración, la consideración perfeccionadora de la duplicidad de presentación del ser humano.

La afectividad es otro componente. Cuando hablamos de afectividad del hombre y de la mujer, nos estamos refiriendo a dos modos distintos, pero complementarios, de apreciarse, de valorarse, de sentir la personalidad, la presencia “del otro”, “al otro”. Con mayor o menos intensidad se da en cualquier relación entre hombre y mujer, aunque sea accidental. Nadie trata ni es tratado(a) de modo igual por un hombre que por una mujer; ni siquiera mira de modo igual ni es mirado(a) de igual modo por un hombre que por una mujer. Sobre la tendencia a la maternidad y a la paternidad -tercera dimensión de la sexualidad- hablaremos con extensión más adelante; pero ya advertimos que son la parte esencial de la cuestión que nos hemos planteado.

Trataremos más adelante con detalle el componente de tendencia a la maternidad y a la paternidad. Adelantamos que, en el caso de la mujer, es el que mas consecuencias ha tenido en la relación con el varón.

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Tanto el elemento fisiológico como el afectivo son interiorizados en la persona, en dos dimensiones: en relación con uno mismo, y en relación con el varón o con la mujer.

En la mujer:

1. En relación a sí misma, la mujer percibe su propio cuerpo en su forma anatómico-esponsal. Su estructura llama a relaciones maternales y esponsales dinámicas. A la niña preadolescente le adviene la llegada de la menstruación y el crecimiento de sus pechos; no le acaece de un modo simplemente físico, sino en relación a una tendencia a la maternidad, que capta.

Más tarde, por un desarrollo más espiritual que material, advierte su genitalidad, acompañada de una fuerte tendencia a la afectividad por el varón. Esa genitalidad se integrará también, ahora más fuertemente, con la tendencia a la maternidad (ser madre por medio del varón al que llegue a amar).

Como se puede ver, su tendencia a la maternidad, la afectividad y la unión física, tienden a integrarse en la persona, enriqueciéndola y preparándola para el amor. Más tarde veremos el efecto de des-integrar estos aspectos.

2. En relación “al otro”, la percepción de sí misma se enriquece aún más. La unión de los tres componentes de la sexualidad la conducen a una mirada sobre el varón de un calado que supera el orden físico. Por eso, la mujer tiene tendencia a valorar las virtudes morales del varón, sublimando y alcanzando el valor espiritual de lo material. Le complace más en el varón el rostro, la voz, el modo de mirar. La sensualidad de la mujer se concentra más en esos aspectos y, al ser de carácter menos físico, hace que en un primer momento tenga una riqueza afectiva más intensa que el hombre. Por eso será ella la que “enseñará” al varón a vivir de un modo más afectivo.

En el varón

1. En relación a sí mismo, se le hace presente el componente de unión física con la mujer con más fuerza. Constitutivamente es así. Su cuerpo reacciona fisiológica y visiblemente ante el cuerpo de la mujer (por eso lo cubre más; tiene más pudor); en cierto modo “reclama la unión con la mujer”. Durante la preadolescencia, la liberación involuntaria de espermatozoides en el sueño, junto a un intenso placer, aunque le despiertan el sentido de paternidad, llaman más fuertemente al encuentro físico con el cuerpo de la mujer.

2. En relación a las chicas, su más elevada sensualidad le inclina a valorarlas más en sus proporciones físicas –más suavizadas y bellas que en él mismo-, y en la percepción de los elementos de la mujer en los que está inscrita la maternidad y la unión esponsal, pero más desligados del afecto y de la paternidad.



INTERACCIÓN DE LAS DOS RELACIONES.


1. En casos normales, es decir, sin alteraciones, la mujer:

a) Piensa en el varón con un cierto romanticismo, consecuencia de la apreciación más espiritual que sensual que tiene de él. La conciencia de la riqueza de expresividad de su propio cuerpo, le lleva no a ocultarlo, pero sí a velarlo de tal modo que los valores sexuales físicos y la forma más esponsal -de acogida al varón- de su cuerpo, no concentren su mirada de modo casi exclusivo, sino que la alcance a toda su persona, cuerpo y espíritu.

b) Siempre corre el riesgo de pensar que al no sentir una sensualidad tan fuerte hacia el varón, la de éste por ella sea del mismo tenor. Esto supone a veces –incluso de manera inconsciente- que presente su cuerpo de modo provocativo para el varón.

2. En las mismas condiciones, el varón:

a) Advierte que la donación de la mujer no se va a dar si no nace el amor mutuo entre los dos. Sabe que la insinuación de un trato meramente físico, le haría ser descartado por ella como pretendiente serio.

b) Necesita la conquista amorosa; y precisamente en ella, su modo de ser se va a ir acoplando progresivamente al modo de ser de la mujer, consiguiendo la complementariedad afectiva y el instinto paternal que anteriormente poseía de modo más pobre.

Podríamos asegurar, en líneas generales, que la “protagonista principal” del amor humano es la mujer. Cuando no lo ha sido, o se ocultó su protagonismo, acaecieron males a la sociedad. Es cierto que una cultura “masculina” redujo en determinados ambientes a la mujer en el mejor de los casos a ser una buena “madre y criadora” de hijos (absolutización del elemento procreativo del matrimonio); o un objeto de placer (absolutización del elemento fisiológico). Pero supuso la velación, durante tiempo, no sólo de la dignidad de la mujer, sino de la grandeza del amor humano.

CAMBIOS DE CONDUCTA TRASCENDENTALES. SUS CAUSAS.

Desde mediados del siglo XX, comienza con fuerza una reacción esperada y necesaria: la lucha por la recuperación de la dignidad que es propia a la mujer, que es la misma, exactamente la misma y en todos los aspectos, que la del varón. El predominio de lo masculino era evidente, incluso dentro de la misma familia. La mujer interviene más que el varón en todos los aspectos de la formación y desarrollo de la familia. Ella tiene más conciencia de la vida, que se forma en su cuerpo. De modo natural tiene un concepto más elevado que el varón de la unión conyugal, y también, siguiendo la misma lógica, del amor maternal al hijo que nace de ella, al hijo que se alimenta de ella, al que cuida, educa… ¡Qué relación mayor podría existir! El varón, en bastantes ocasiones se mantenía como fuera de la familia: no concibe, no siente el desarrollo de la vida, su cercanía al hijo es más tardía y de menor intensidad. Precisamente, el hombre es introducido en el círculo de la vida, y descubre su paternidad, por la maternidad de la mujer.

A pesar de esto, se hablaba del varón como del protagonista familiar, el cabeza, el responsable… Y no. Hasta la terminología de “matrimonio” (“munus matris”, oficio de la madre) y “patrimonio” (“munus patris”, oficio del padre) es significativa… A pesar de la sobrevaloración de la figura del varón, la familia era lo más importante para los dos (también para el Estado).

Y llegó el gran cambio de rol y de conducta.

Creo que todos estamos de acuerdo en que uno de los mayores cambios –si no, el más definitivo- que se produce en el siglo XX (por tanto el acontecimiento principal, según la estimación de muchos) es el de la noción primero ideológica, y progresivamente más real, del papel y de la conducta de la mujer. Es un cambio ciertamente de la mujer en sí misma. Pero se ha de añadir: un cambio respecto al varón, pues en su relación con el varón radicaba su desigualdad y la falta de valoración de su dignidad.

Si deseaba adquirir formación universitaria, que el varón ya recibía, en el fondo debía enfrentarse a él; lo mismo sucedía con los puestos de trabajo; su antagonista era el varón, etc. La defensa por su dignidad se convirtió no sólo en encontrar su sitio propio, sino que manipulada, se transformó en una lucha contra el varón para conseguir la independencia del varón. Es verdad que el varón le impedía ser ella misma, pero no en todos los campos. La lucha, sin embargo, alimentada por el feminismo radical, abarcó todos los campos, también aquellos en los que la mujer y el varón tienen una relación de dependencia esencial. Pero hasta ahí llegó la liberación. La manipulación le hizo asimilar características internas y externas del varón, que oscurecían su personalidad. Aunque es un botón de muestra, y en un terreno accidental, en un determinado momento comienza a generalizarse en la mujer el uso de pantalones, vestimenta hasta ese momento masculina. Cabría esperar, que en aras de la misma igualdad, el varón alternara la falda y el pantalón (no hubiera supuesto algo llamativo). Pero el hombre no hizo ni esa concesión en su expresión corporal. Continuó siendo férreamente él mismo.

LA SUPERPOBLACIÓN, LOS ANTICONCEPTIVOS Y LA MUJER.

De modo cercano, el comienzo del problema lo situamos –repetimos- con la manipulación de la esperada liberación de la mujer en los años 60. Progresivamente se va incidiendo en su personalidad que llega a adoptar conductas contrarias a las naturales. Sitúo como elemento clave de esa manipulación la propaganda –falsa, como se ha demostrado después- sobre la posibilidad de la superpoblación mundial, que ponía en peligro la supervivencia en la tierra. Con la misma fuerza destaco la introducción de la píldora anticonceptiva como reguladora de la población.

El razonamiento más en boga en esas fechas sobre la bondad de la píldora anticonceptiva, nos muestra la validez de nuestra opinión. El acto sexual matrimonial –se argumentaba- es “acechado” siempre en su biología por la posible llegada de un nuevo hijo, quitándole la espontaneidad necesaria para expresar todo su significado. Dominada la biología por la píldora, ese acto sería más humano y dejaría camino libre a la afectividad. Cuando se deseara tener un hijo, este hijo procedería de un querer más afectivo y al mismo tiempo menos biológico, más humano.

Al desintegrar los tres componentes de la sexualidad, cuando al hijo –aunque sólo fuera mentalmente- se le consideró “un producto biológico”, se “biologizó” toda la relación. No sólo no aumentó la afectividad, sino que desapareció, al multiplicarse el valor y la casi exclusividad del aspecto físico. La afectividad quedó sin apoyos, y su falta generó –como era lógico- una atracción incontrolada hacia los cuerpos de todas las mujeres; es decir de aquellas mujeres que muestran más un mejor cuerpo. La consecuencia fue el aumento de la infidelidad en el matrimonio; y el aumento de la promiscuidad entre chicos y chicas. El olvido del hijo se hizo también muy patente con la caída de los coeficientes de natalidad.

Estas y otras consecuencias fueron generadas por la mentalidad anti-baby. Los hijos de esa generación recibieron de sus padres, junto a la falta del amor paterno-materno, el recién estrenado amor-libre. Estos últimos son hoy los padres de los chavales problemáticos de esta generación. Difícilmente encontrarán ellos las soluciones morales.


LA MODA: EL PODER Y LA DEBILIDAD DEL CUERPO.


Aunque a lo largo de los siglos se habían dado grandes cambios en la presentación física de la mujer, desde lejos, sin prisa, comienza a ponerse por obra un proyecto que supera el orden de la moda. Mentes conocedoras de la psicología y la antropología humana, y llenas de astucia y malicia, van a envenenar la relación varón y mujer hasta un límite difícil de imaginar. Por esta causa, junto a la liberación de la mujer, se ponía en marcha el movimiento que esclavizaría aún más a la mujer, y del modo más vil, pues la convertía en objeto placentero para el varón, y “artículo decorativo” para la humanidad.

La superioridad en belleza y significado del cuerpo serán ahora la clave de independencia. Comienza una nueva atención hacia el modo de expresión física de la mujer: parece como algo intrascendente, pero va a alterar de modo progresivo el modo de relación entre varón y mujer, por tanto de amor entre hombre y mujer. Y todos sus derivados: familia, hijos, etc. En estos momentos, a comienzos de este tercer milenio está culminando este nuevo modo de relación.

No es viable; es decir, no podrá ser permanente, pero dejará muchas víctimas en el camino antes de que comience a debilitarse y la naturaleza lo neutralice y regenere.

El cuerpo de la mujer está siendo cada vez más el verdadero protagonista en la relación con el varón, precisamente por mostrarse más la persona femenina como cuerpo, o en relación al atractivo físico de su cuerpo. El varón está desarrollando una fuerte sensualidad en su vida diaria, hasta un grado nunca alcanzado. Pero el cuerpo, presentado sin el alma, es sólo material; y lo material es medible, cuantificable, comparable, utilizable. Desde que comenzó la búsqueda de la liberación de la mujer, algunos la hicieron compatible con una nueva explotación de la mujer –y del varón, por medio de ella- que se ha dado en los dos últimos milenios; una explotación del cuerpo de muchas mujeres, que se someten y se venden. Tantas veces habría que decir: que son sometidas y vendidas (baste pensar en el turismo y tráfico sexual existente en Europa y en Asia en estos momentos).

El predominio de la fisiología comenzó a ser la mejor clave expresiva femenina. Nació el culto al cuerpo, y el sometimiento al cuerpo. En ese culto, el cuerpo femenino sacrificó la afectividad y la tendencia a la maternidad (aunque, no quedara ya mucha). Lo fisiológico pasó a ser trascendente; mientras, la maternidad se convirtió “en el aspecto reproductivo”, y por tanto lo menos noble del cuerpo. Con este panorama, la afectividad, los sentimientos, sucumbieron ante el placer y pasaron a ser algo secundario y olvidado: se intercambió el oro por el oropel.

INTERACCIÓN ENTRE MASCULINIDAD Y FEMINIDAD EN ESTAS CONDICIONES.


La mujer capta en estos momentos con clarividencia que su cuerpo atrae con fuerza, subyuga al hombre. Le hace admirarla, desearla, y sacrificarse por ella. No es el cuerpo sin más, sino el cuerpo en actitud de oferta de sus valores fisiológico-sexuales, para satisfacerse en ellos, al menos en su contemplación. Así lo presenta la moda, y lo difunden los mass-media. La búsqueda de la perfección, en aras a ese ensalzamiento, se impone gustosa, incluso como necesaria.

Conseguida la perfección y proporción física en el mayor grado posible, presentándola como en oferta de la manera más real desde una tierna edad (más o menos a partir de los 12 años) se consigue que el varón ya sólo mire y desee el cuerpo de la mujer como lo más placentero de su vida. La moda, con sus novedades anuales, es esperada por significar siempre un complemento en la expresividad corporal.

Fenomenología de la moda actual, en la mujer.

-la mujer mostrará casi plenamente su cuerpo; o bien el contorno exacto (ropa ajustada);

-la moda se pondrá al servicio de esta causa. Cobran importancia capital las insinuaciones, como una presentación limitada: escotes, ropa ajustada, mostrar parte y color de las prendas íntimas, etc. (se funda en la asociación de ideas que obra la imaginación en el varón);

-se procura que la mujer sienta una gran autosatisfacción, por la admiración que suele despertar;

-se la induce a pensar que de este modo conseguirá fácilmente “el afecto” del varón. Y la mujer confunde con frecuencia el carácter afectivo o de ternura que parecen tener las caricias del varón a su cuerpo. Se da a partir de los 12-13 años entre chicos y chicas en España;

-progresivamente, la relación se va haciendo completamente física, con cuidado sólo de su dimensión de placer, sin atención al afecto. Promiscuidad en colegios, donde cada chico y chica tiene experiencias sexuales con casi todos sus compañeros.

-el valor del su cuerpo es rebajado a objeto de placer. La herida en la conciencia femenina es prácticamente irreparable;

-en este proceso, por la edad tan temprana en que comienza el culto al cuerpo, no da tiempo a la preadolescente y a la adolescente de experimentar la tendencia a la maternidad y el componente afectivo. Menos aún el varón.

Impacto en el varón

Quizá en estos momentos, a través de la moda femenina, el varón está sufriendo la “hipersensualidad” mayor de la historia, con resquebrajamiento en los tres componentes de la sexualidad. Curiosamente, la moda masculina no ha tenido prácticamente evolución.

El chico experimenta hoy:

-reacciones muy fuertes en su fisiología desde la preadolescencia;

-es reclamado al trato sexual (es novedoso) por ellas de manera indirecta o directa;

-a veces –y es lo más pernicioso- las chicas les buscan para el contacto físico cuando aún es un niño, no se ha despertado en él la sensualidad, pero su cuerpo está desarrollado. Es como una violación, o al menos, como un abuso sexual de menores;

- se producen alteraciones psicológicas que le mantienen en un estado de inmadurez y de falta de interés;

-así, el componente afectivo de su sexualidad no es ni lejanamente experimentado; en él acaba desarrollándose un instinto fuerte de placer… La tendencia a la paternidad ni llega a aparecer.

-ese hombre es el que tiene después más posibilidades de esclavizar y vejar a la mujer por medio del sexo.



LOS REMEDIOS


Se ha deshacer el terreno y reconstruir lo que fue amputado de la personalidad humana. La naturaleza tiende a reconstruirse –con su favor contamos- pero hace falta que los medios se den a conocer también del mismo modo a como se difundieron los contrarios a la dignidad humana. Y las vueltas hacia atrás cuesta trabajo tomarlas. Por ejemplo, si por el cine y la televisión, se mostraron las conductas contrarias, y el modelo nuevo de relación entre varón y mujer, ahora se debería emplear la misma máquina del cine y de la televisión. De este modo se requeriría mucho menos tiempo, y probablemente llevaría a un enriquecimiento del mundo cinematográfico y televisivo, hasta económicamente, por el atractivo del amor humano. Porque la naturaleza humana juega a favor de lo verdadero y auténticamente bello. La mayor parte de los chicos de hoy, al degustar por primera vez lo que es el amor… ya no querrán dejarlo escapar.

Los pasos han de ser firmes, y en el mismo orden en que fueron dados los contrarios. Si los ataques a la maternidad como algo fisiológico empobrecían la afectividad humana, y ambos la llevaban a fijarse sólo en lo físico o corporal, los pasos se deben dar en sentido opuesto.

1) Rehabilitación de la maternidad.

a) Para conseguirlo se requiere una educación específica, sobre todo con las niñas, sin recelos, dentro de la familia. Las niñas de hoy deberían ver el amor a la maternidad especialmente en sus madres, que en parte lo han perdido. Se ha de eliminar el término reproducción humana, y recuperar el concepto cooperación en la procreación de un ser humano.

El momento más apropiado es la infancia y cuando comienzan los signos de maduración sexual en la preadolescencia de las niñas.

b) Educación en la paternidad a los varones. No existirá apenas inconveniente si se da la educación previa en las chicas; como dijimos anteriormente, por medio de ellas, el varón adquiere conciencia de su tendencia a la paternidad.

c) Hablar a los hijos en familia de la procreación a la que están llamados los hombres. El hijo, después del amor conyugal, conlleva el amor humano más grande.


2) Rehabilitación de la castidad y del pudor.

a) Se debe a dar a conocer la diferencia entre pudor masculino y femenino, con la distinta reacción sensual de ambos, y el distinto modo afectivo de relacionarse y de tratarse. Si la chica conoce bien el alcance de la presentación de su cuerpo en la percepción del varón, podrá preservar a éste.

b) Explicación antropológica y fenomenológica del alcance provocativo de ciertas prendas de vestir o de la desnudez de ciertas partes del cuerpo. Veo como especial dificultad para esta enseñanza, que el impudor ha sido aceptado en parte, aunque inconscientemente, por las mismas madres. El pudor femenino es defendido, en buena parte, por los varones. Dentro de una familia, el pudor del vestido de la madre y de las hijas lo detecta el padre (y los hijos varones). A mi juicio es inexacto hacer recaer la pérdida del pudor en las propias mujeres; porque las mujeres, aunque sean madres, ven con ojos de mujer (y eso las confunde a veces). El varón, por muy padre o esposo que sea, mira siempre con ojos de hombre.

c) Cultivo de la feminidad, de la belleza femenina en sí misma. Es belleza del cuerpo –limitada- pero junto a la de todo el ser personal femenino… En el cuerpo, aparece la feminidad como belleza física junto a riqueza afectiva, ternura,…; tantos elementos específicos de la personalidad femenina, que son espirituales y físicos al mismo tiempo.

3) Rehabilitación del enamoramiento, destacando:


a) Que es la relación de más valor en el ser humano, en la que se implican los seres humanos, con toda su persona, cuerpo y alma. Una relación fuerte, emocionante, que permite el desarrollo pleno de ambas personalidades y crea la felicidad personal y la de las personas de alrededor.

b) Sin el enamoramiento, la vida humana queda sin su sentido verdadero, que es apreciado sólo por quien ejercita sus potencialidades más excelentes: conocer y amar.

c) Enseñar a conocer la interioridad de las personas. Costará más ahora este nuevo camino, por habernos desviado demasiado a la exterioridad. Pero un poco de experimentación es suficiente para desear crecer.

d) Fomentar un cierto romanticismo. Hablar del amor; no temer ni siquiera a los amores –imperfectos- que se dan en la adolescencia. Son base de los demás; y preparan y preservan al chico y a la chica para el amor maduro.

e) Saber que a esas edades, la clave está en la mujer, porque los aprecia mucho más por la riqueza de su afectividad.

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