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miércoles, 27 de junio de 2007

EL PECADO ORIGINAL DE LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA


En una democracia verdadera, es razonable y muestra de salud ciudadana que haya sectores de la sociedad —a veces, sectores mayoritarios— que disientan activamente de algunas pretensiones del gobierno.

Así ocurre ahora en España. Se aprecia un creciente rechazo contra el proyecto del gobierno Zapatero para imponer a nuestros hijos una pretendida "Educación para la ciudadanía" cuyo contenido huele muy mal, aunque, como en el chiste, a algunos parece que les gusta el olor a huevos podridos.

Dice Ignacio Carbajosa en paginasdigital.es: “La asignatura ‘Educación para la ciudadanía’ se presenta como una materia ‘neutral’, que respeta las opiniones de los alumnos y fomenta un mínimo común ético aceptable por todos. (…) La idea de neutralidad es, en el mejor de los casos, claramente ingenua. En realidad detrás de ella se esconde el deseo de generar una nueva mentalidad que, más que neutral, es unificadora. Se entiende así que Gregorio Peces-Barba, poco después de la llegada al poder de los socialistas, afirmara, en referencia a la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’, que ‘sólo con ser capaz de poner en marcha esta iniciativa el Gobierno habría justificado la legislatura’ [Cf. ‘La educación en valores, una asignatura imprescindible’, El País, 22 noviembre 2004]” .

Aparentemente, el gobierno pretende seguir las directrices del Consejo de Europa, en el sentido de dar prioridad en la política educativa a una educación para la ciudadanía democrática. Pero eso sólo es una apariencia, porque hay una distinción esencial en el contenido.

Lo que preocupa al Consejo de Europa es la apatía política de los ciudadanos y su desconfianza de los gobernantes. Nada hace referencia a fundamentos éticos, ni el mundo afectivo-emocional aparece mencionado entre los objetivos de la educación para la ciudadanía.

En cambio, la educación para la ciudadanía que pretende el ejecutivo socialista español entra indebidamente en cuestiones de muy hondo calado moral. Entre otros: profundizar “en los principios de la ética personal y social”, ”construirse una conciencia moral y cívica acorde con las sociedades democráticas”, etc. ¿Quién es el Gobierno para expropiar y sustituir a los padres en su derecho fundamental a decidir con qué criterios morales desean formar a sus propios hijos?.

Como es natural, la ética que se enseña en esa asignatura es la del relativismo moral: es decir, nada tiene que ver con el esfuerzo por delimitar y distinguir lo bueno y lo malo; es la política de la tolerancia indiferenciada tanto hacia el bien como hacia el mal; es la política de la confusión entre el positivismo jurídico y la ética, especialmente en temas trascendentales como el derecho a la vida o el matrimonio.

“¡Son leyes!: ¡que cumplan las leyes, como todos!” Así, más o menos, se le veía gesticular y gritar en un telediario, de modo muy desagradable, a la Vicepresidenta Fernández de la Vega. Y claro, como la ley la aprueba y la cambia el poder, si la ética es la ley, la ética será lo que diga el poder en cada momento.

La ideología de género está presente una y otra vez en la Educación para la Ciudadanía, con su fraseología y parafernalia específica: “orientación afectivo-sexual”, “diversidad afectivo-sexual”, “homofobia”, etc. Y lo referente a la “identidad sexual”: como se sabe, para la ideología de género, ‘hombre’ y ‘mujer’ no son realidades naturales sino construcciones culturales”; “no existen dos sexos naturales sino distintas orientaciones afectivo-sexuales”, de idéntico valor; los “tipos de familia”, los “roles de padre y madre” en los casos de uniones homosexuales con criaturas a su cargo, etc.

De todo esto habla el Prof. Jorge Otaduy en un artículo titulado 'El pecado original de la educación para la ciudadanía', que fue publicado hace pocos días en ABC (20-VI-2007) y que reproducimos a continuación.]









por Jorge Otaduy, profesor de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra




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La democracia requiere un cierto grado de consenso en torno a los valores básicos -libertad, pluralismo, derechos humanos, imperio de la ley...- que garantice la subsistencia del modelo. ¿A quién puede extrañar que el sistema educativo contribuya a sostener tan noble causa? Convendría insistir aún más en la conveniencia de que la educación para la ciudadanía democrática fuera objeto de cualquier actividad educativa, formal y no formal, desarrollada por todos los agentes sociales, no sólo en el sector público.

Los decretos de enseñanzas mínimas han establecido ya los contenidos de la nueva asignatura. Se dice, y con razón, que se han rebajado las referencias más chirriantes a cuestiones con implicaciones morales inmediatas, como los tipos de familia, la dimensión humana de la sexualidad, la valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sexistas.

LA supuesta flexibilidad ministerial, con todo, no ha conseguido poner punto final al debate; los contenidos siguen siendo más que discutibles, porque adolecen de una carga ética, apenas disimulada, relativa a conductas personales no implicadas directamente en la construcción de una sociedad democrática. Se percibe, en concreto, una particular fijación en lo referente a la educación afectivo-emocional, que impregna gran parte de los contenidos de la disciplina. No existe ningún recato, asimismo, a la hora de abordar los fundamentos ético-morales de las instituciones -como el sistema democrático, las organizaciones internacionales- o de las materias objeto de estudio -como los derechos humanos-, aun cuando la referencia a tales presupuestos obliga inevitablemente a la expresión de particulares concepciones ideológicas. Con ocasión del estudio de los problemas sociales se propone el recurso al método de análisis de los dilemas morales generados en el mundo actual. Si fuera una materia de libre elección resultaría digerible, pero una asignatura obligatoria con tan insoslayables contenidos morales será en la práctica difícilmente compatible con el respeto a las convicciones de padres y alumnos.

Me parece injusto tachar de pusilánimes, alarmistas o de paradójicos colectivos anti-sistema a quienes alzan su voz manifestando la considerable incomodidad que les produce la perspectiva de la nueva asignatura. ¿Sobre qué fundamentos se harán descansar los valores constitucionales objeto de ilustración? ¿Cuál será el enfoque con el que los grandes dilemas éticos serán afrontados? ¿Qué tipo de educación afectivo-emocional inspirará la tarea formativa? ¿Qué idea de libertad subyace en los programas? No es fácil quitarse de la cabeza que el Gobierno que ha pergeñado la disciplina es el impulsor de una legislación social -aprobada por mayorías parlamentarias a veces exiguas- que ha arrollado sin grandes miramientos convicciones y sensibilidades de millones de ciudadanos, en materias como el matrimonio o la protección de la vida humana. La particular interpretación -indudablemente ético-moral- de los principios de la Constitución que han dado curso legal a tales reformas no pueden monopolizar el panorama social ni presentarse de modo autoritario a través del sistema educativo oficial, como es inevitable que suceda en el marco de la educación ciudadana que se propone.

El Gobierno pretende jugar la carta europea. El Consejo de Europa aprobó en 2002 una recomendación según la cual la educación para la ciudadanía democrática debe ocupar un lugar prioritario en la reforma y ejecución de las políticas educativas. La lectura del documento europeo permite calibrar la notable diferencia de fondo y de forma respecto de los textos españoles. Lo que preocupa al Consejo de Europa es la apatía política y civil y la falta de confianza en las instituciones democráticas, la corrupción, el racismo, la xenofobia, el nacionalismo violento, la intolerancia ante las minorías, la discriminación y la exclusión social, elementos que representan todos ellos una importante amenaza a la seguridad, estabilidad y crecimiento de las sociedades democráticas. Las referencias a fundamentos ético-morales brillan por su ausencia y el mundo afectivo-emocional no aparece mencionado entre los objetivos de la educación para la ciudadanía democrática. Por otra parte, no parece que la responsabilidad de transmisión de las mencionadas competencias a los ciudadanos haya de reposar, poco menos que en exclusiva, sobre el sistema educativo. La educación para la ciudadanía democrática es tarea de toda la sociedad y en especial, precisa el Consejo de Europa, de la familia. La búsqueda del pasaje paralelo en los textos españoles resulta infructuosa.

EL maquillaje de última hora ha disimulado los defectos más vistosos, pero no ha transformado la naturaleza de la disciplina. La actual educación para la ciudadanía no puede ocultar que es hija de un poder adornado con ribetes de laicismo, que tiende a una interpretación exclusivista y autoritaria del «mínimo común ético constitucionalmente consagrado», en lugar de reconocer los derechos de libertad ideológica y religiosa de las personas y favorecer su libre ejercicio. No es inocente que la propia LOE advierta que los contenidos de la asignatura no pueden considerarse sustitutorios de la enseñanza religiosa. El legislador respira por la herida; parece comprender que una lectura sin prejuicios puede razonablemente conducir a la conclusión de que el sentido de la educación para la ciudadanía es contribuir a establecer, con patrocinio estatal, un código ético alternativo o a crear una nueva conciencia social, mejor acomodada a la realidad legal).

La educación para la ciudadanía es una hermosa criatura, pero, en España, ha venido al mundo con pecado original.

viernes, 22 de junio de 2007

Contra la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea

Para entender
De lo que se está discutiendo

Los jefes de estado y de gobierno de los 27 estados miembro de la UE intentan relanzar el rechazado “Tratado sobre una constitución para Europa” en la Cumbre del 21 y 22 de junio de 2007.

Desde el 7 de junio de 2007 el Parlamento Europeo ha reforzado la presión política en favor de un nuevo tratado sobre la constitución de la UE y una resolución sobre la hoja de ruta para el proceso constitucional de la UE (2007/2087(INI)). En él, el Parlamento Europeo refuerza su compromiso para una solución para el actual proceso de conformación de la constitución de la Unión Europea, ¡en base al contenido del tratado constitucional rechazado, “ dado el caso bajo una presentación distinta ”! En definitiva esto significa: aun cuando el tratado constitucional de la UE ha sido rechazado por los ciudadanos según la reglamentación vigente, ¡se les quiere vender ahora el mismo contenido dentro de un paquete diferente!

¡La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea no puede tornarse vinculante!

¡El Parlamento Europeo insiste en tornar vinculante la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE! (§ 9 y 11 de la resolución).

A pesar del riesgo evidente de introducir un “doble estándar” en la protección de los derechos fundamentales en Europa, la Unión Europea instaló el 1º de enero de 2007 la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales en Viena, cuyo precio deberán pagar los contribuyentes. Presupuesto anual: ¡100 millones de euros! Para comparar: el único guardián de los derechos fundamentales en Europa, el Consejo de Europa en Estrasburgo, con su Convención Europea de los Derechos Humanos y la Corte de Justicia Europea de los Derechos Humanos, funciona con un presupuesto anual de 44 millones de euros.

El fundamento legal de la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales es la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea – ¡un compromiso político negociado entre cabilderos de intereses particulares! ¡No es de extrañar que la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE no defienda la familia fundada en el matrimonio entre varón y mujer, que ignore la protección del derecho a la vida y que solo prohíba la clonación “reproductiva” pero no la clonación “terapéutica”! Si la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE es introducida en la legislación de la comunidad, este compromiso político primaría sobre todas las normas de protección de los derechos fundamentales en las constituciones nacionales. Y entonces la cuestión de los derechos fundamentales en la UE sería decidida por la Corte de Justicia Europea en Luxemburgo, que interpreta el Derecho europeo bajo el único criterio del Mercado Común.

Un partido pedófilo: apoyo a través de la Carta vinculante de los Derechos Fundamentales de la UE

El partido holandés “Amor al prójimo, libertad y diversidad” (NVD), la Asociación Internacional de Homosexuales y Lesbianas (ILGA) y algunos de sus afiliados nacionales en Europa, así como organizaciones de amigos de niños varones en los estados miembro de la UE se preocupan, independientemente unos de otros y cada uno a su manera, por la reducción del límite de edad para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.


El antedicho partido NVD, que fue aceptado en La Haya como conforme a la constitución, califica la pedofilia/pedastría como “una forma de orientación sexual entre otras”. Para legitimar sus demandas, estas organizaciones también invocan la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Por lo tanto crece en la opinión pública la impresión de que la interacción de distintos artículos de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea podría impedir a las instituciones de la Unión Europea, así como a los gobiernos de los estados miembro, proceder contra la pedofilia/pedastría con todos los medios a su alcance.

Contexto institucional

El “Tratado sobre la Constitución para Europa” es un tratado de Derecho internacional. Bajo las reglas vigentes del Derecho internacional, un tratado internacional caduca cuando un único estado firmante no ratifica el tratado.

Éste fue el caso de la anterior “Constitución de la UE”. Los ciudadanos de Holanda y de Francia se han pronunciado claramente, en un referéndum, contra el Tratado de la Constitución de la UE. Otros estados miembro de la UE no han ni siquiera comenzado con la ratificación (Polonia, República Checa, Gran Bretaña). Los estados miembros de Europa Central y Oriental, antiguamente estados del pacto de Varsovia, se han visto obligados, con medios políticos, a ratificar el tratado, para que no les suspendieran los medios de ayuda (fondos de estructura de la UE, fondos regionales para la expansión del este).

La Carta de los Derechos Fundamentales de la UE fue un componente del rechazado Tratado sobre una Constitución para Europa. Una vez rechazado, no puede ser asumido en el nuevo Tratado de la UE sin una modificación esencial.

Es por eso que los responsables políticos denominan cautelosamente la Carta de los Derechos Fundamentales, “Segundo Capítulo del Tratado de la UE”.

Te aconsejo que escribas un correo o carta personal a Frau Dr. Angela Merkel, Presidenta del Consejo de Europa
Platz der Republik 1
Paul-Löbe-Haus (Zi.: 3.441)
D-11011 Berlin
Tel.: 030 - 227 - 78032
Fax: 030 - 227 - 76533
E-Mail : angela.merkel@bundestag.de

martes, 12 de junio de 2007

¿Queréis tener unas vacaciones insoportables?


Este artículo sorprendente es de un buen amigo mío, Enrique Monasterio (Peque). Lo escribió hace tiempo, y como dice él mismo, lo ha sacado del congelador y lo vuelve a servir con algunos retoques.
¿Queréis tener unas vacaciones insoportables?: seguid estos sabios consejos. Vamos allá.


1. Haz como las grullas. Únete a la bandada migratoria más numerosa que encuentres, y huye de todo, menos de la multitud. Haz siempre lo que haga la mayoría, que la mayoría no se equivoca jamás. No renuncies al placer de las aglomeraciones ni de los atascos. ¿Por qué vas a privarte del entrañable tufillo del metro?

2. Sé fuerte. Que nadie te aparte de tu firme propósito de no pegar golpe hasta septiembre. Sigue el ejemplo del gran podargo australiano, el ave más perezosa del planeta, que no se mueve ni para comer: se limita a tumbarse sobre una rama, abre su inmensa boca, y se deja alimentar por los insectos suicidas, que entran hasta su estómago para echar una ojeada. Haz tú lo mismo: toma tu bolsa de patatas y mimetízate en la arena.

3. Aíslate. Nada como una buena multitud para lograrlo sin esfuerzo. Tápate los oídos con el ipod y masajéate los tímpanos con el estruendo de la música a tope. Y no te olvides del móvil ni de la play station.

4. No leas nada. No aprendas nada. Deja tu cerebro en reposo letárgico durante todo el verano. Con un poco de suerte, en septiembre padecerá una atrofia total e irreversible.

5. Acapara el mayor número de deuvedés: menos de doscientos sería peligroso; podrías caer en la perniciosa tentación de hacer deporte, o, lo que es peor, de leer un libro.

6. Acuéstate con la tele. La función “timer” es muy útil para que ella se apague cuando hayas empezado a roncar. Procura que tu último pensamiento esté en sintonía con “Salsa rosa” o con algún otro programa cultural semejante. Si no tienes tele en tu cuarto, ¿al menos tendrás una radio, digo yo?

7. Despiértate tarde por las mañanas. Piensa que, cuanto más duermas, más corto te parecerá el tormento de las vacaciones. Lo ideal sería que permanecieras en estado de duerme-vela todo el verano; pero, como no es posible, levántate despacito; no corras riesgos, que el infarto acecha donde menos se espera.

8. A la playa no vayas a bañarte, ni mucho menos a nadar, sino a freírte en aceite bronceador. Es doloroso —los antiguos ascetas del desierto no soportaban penitencias tan duras—; pero todo sea por el pellejo.

9. Al anochecer, imita de nuevo a los podargos, que, como bien saben los ornitólogos, entran en acción a esas horas: devoran toda clase de larvas e insectos, y terminan su jornada entre gritos lastimeros. Según los nativos, esos gemidos anuncian catástrofes, pero más bien parecen producto de la mala digestión.

10. No te olvides de aprovechar el verano para cotillear con todo el mundo. Nada te amargará tanto la existencia como descargar un poquito de veneno sobre tus enemigos/as íntimos/as. Y no pienses que el cotilleo es cosa de mujeres. Estamos en una sociedad igualitaria. Todos tenemos derecho a la libertad de expresión.

11. Asegúrate de que el tu lugar de veraneo hay ADSL y puedes conectarte a Internet sin problemas. En caso contrario, cambia de pueblo. Lo importante es que chatees un mínimo de dos horas diarias con todos los chateadores de tu chat. Déjate atrapar por la red como una sardina. Navega sin freno: conocerás un mundo virtual sin salir de la pantalla del ordenador. Al final del verano tendrás los dedos atrofiados, la sesera averiada y el portátil lleno de virus.

12. En resumen: no niegues nada a tus sentidos, ni concedas nada a tu inteligencia. Que la nevera sea tu amiga inseparable; la televisión, tu alimento y tu punto de mira; los videojuegos tu única escapada... Y los demás -la familia, los amigos-, meros puntos de referencia, objetos para usar y tirar.

13. ¿Y Dios?... Lo siento: no soy capaz de llevar la ironía hasta sus últimas consecuencias. Ni en broma puedo aconsejarte que pongas a Dios en naftalina y lo guardes con la ropa de invierno. Pero si, de verdad, quisieras pasar las más tristes vacaciones de tu vida, bastaría con seguir el ejemplo de tantos miles de personas que, en estas fechas, huyen descaradamente de Dios. Se parecen a esos otros que, de vez en cuando, escapan de lo que en teoría más quieren -de su mujer, de sus hijos-, en busca de un "desahogo", de un descanso.

A éstos, y a los que piensan que el verano puede ser un paréntesis en su fe, habría que recordarles que, quien necesite descansar de sus amores, es que no sabe amar. El amor es el mejor descanso para alma y para el cuerpo. Y Jesucristo quiere encontrarse con nosotros, también en la playa, donde ya tomó pescado a la brasa con sus discípulos, o en la montaña, donde organizó una tarde la gran merienda de los panes y los peces.

Tertulia del Papa Benedicto con niños de primera Comunión.

Fue una fiesta increíble, hace unos diez años, en la Plaza de San Pedro. Los niños hicieron al Papa muchas preguntas, con gran sabiduría y v...