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lunes, 24 de julio de 2017

Teología moral para pre-adolescentes (caso real)

Por Fernando Hurtado

Para que una acción sea buena ha de reunir tres condiciones:

1)   Que la acción considerada en sí misma sea buena. O sea nunca será bueno el aborto, la eutanasia, o asesinato de una persona que sufre o no sufre. Nunca será bueno robar (aunque se robe a una persona muy rica, y yo sea pobre).  Nunca será bueno mentir. Nunca será buena la pereza, la impureza, la envidia, la crítica (en sus dos versiones: murmuración -se dice la verdad-  y calumnia -se miente-), etc. 

    Las acciones malas, son malas,  porque destruyen o amenazan grandes bienes del hombre, al hombre mismo. La personalidad se desfigura al hacer el mal, porque se hace –libremente- mentirosa, ladrona, homicida, etc. La persona mala tiene una personalidad deforme.

2)   Que el fin de la acción sea bueno. Las dos al mismo tiempo: que la acción en sí misma sea buena, y el fin también bueno. P.ej: un fin bueno no justifica realizar una acción mala. Es el famoso adagio” el fin no justifica los medios”, o “no se puede hacer un mal para conseguir un bien”.

3)   Que las circunstancias que rodean la acción sean buenas o indiferentes. Puedo ahorrar dinero trabajando, que es algo bueno, para estudiar ingeniería
    en  Madrid; o puedo ahorrar dinero para irme a Afganistán y alistarme como  talibán.

 Parecen la misma acción (trabajar) pero son dos, y muy distintas. 

a)    ahorrar dinero para ser ingeniero (buena)
b)   ahorrar dinero para ser talibán (mala)

El aborto es “un derecho de la mujer”, según las leyes españolas y de muchos otros países. Se suele decir que una mujer puede abortar si hay peligro para su salud, física o psicológica, si el niño ha sido concebido por una violación, o si va a nacer con taras físicas.

Abortar se llama ahora “interrumpir el embarazo”; cuidado no se te escape decir que es matar, o interrupción de la vida, o de la vida humana, porque te metes en un lío con los “kagebés” actuales. Pero... seamos valientes...

El aborto es matar a un hijo (aunque sea muy pequeño) en el seno materno.

Pero los padres, tenían serias dificultades económicas (o el bebé tenía el síndrome de Dawn, o tenía una dificultad respiratoria, o ella tenía 16 años)

La acción que nos sale es: mató a su hijo porque tenía serias dificultades económicas (o porque tenía el síndrome de Dawn, o tenía una dificultad respiratoria, o ella tenía 16 años).

Lo que sucedió en la clase  que impartía.

El aborto es matar al hijo ¿sí o no?  (Todos de acuerdo: sí)

Matar al hijo es malo. (Toda la clase, espontáneamente, está de acuerdo con que matar al hijo es malo.)

¿Puede ser bueno matar al hijo porque tenían graves dificultades económicas o porque iba a nacer enfermo? (Toda la clase grita: ¡¡¡no puede ser bueno!!!).

¿Y si la madre lo decide libremente? (¡¡¡Noooooo…!!!)

Es decir, la finalidad nunca hace buena una acción mala. Nunca he visto tanta unanimidad.


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