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sábado, 5 de agosto de 2017

Juan Carlos Izpisúa: "Pienso que hay algo divino. La ciencia no explica todo"



¿VOY A HACERME VIEJA?
Como todos.
Pero usted ha rejuvenecido a unos ratones en su laboratorio.
El mayor riesgo de cualquier enfermedad es envejecer. Mas que curar una enfermedad quizás sea mas efectivo entender qué es el envejecimiento y cómo podemos retrasarlo para que la enfermedad tarde más en aparecer. Pero todos nos haremos viejos y moriremos.
Tenía esperanzas de...
A la evolución no le importan nuestras esperanzas. Para ella una vez pasada nuestra edad reproductiva somos dispensables. Las únicas células inmortales son el espermatozoide y el óvulo. Ellas transmitirán sus esperanzas, y muchas cosas mas, a sus hijos, pero el resto de nuestras células son mortales.
¿Una persona de 80 años podrá parecer que tiene 40?
En ello estamos, tratando de enlentecer el tiempo dentro de una célula, pero creo que la célula no nos hace mucho caso, ella va a su ritmo y el tiempo se nos escapa entre las manos.
Pues me acabo de gastar un dineral en una crema carísima.
La industria de los cosméticos mueve billones de euros al año y que yo sepa no ha podido demostrar que son capaces de rejuvenecer una célula.
Pero hay quien piensa -Aubrey de Grey, entre ellos- que podemos estar cerca. Piense cómo evoluciona la tecnología y que hace 50 años, todo lo que tiene este teléfono ocupaba una habitación. Quizás estemos empezando a abrir la puerta a la eterna juventud...
Puede que el experimento en el que hemos conseguido revertir el envejecimiento conceptualmente fuera una de esas puertas, pero me temo que no será tan fácil ni tan pronto como algunas personas proclaman. A la evolución le ha costado miles millones de años llegar hasta aquí, y créame, la evolución es más lista que la especie humana y sabe lo que hace.
¿Pero me podré echar un novio jovencito a los 80 y no parecer...?
Seguro. Pero más que la apariencia lo importante sería que sus células funcionaran como cuando eran jóvenes.
Las conclusiones de la última investigación que ha publicado también parecen revolucionarias.
Tratamos de corregir mutaciones que causan enfermedades, pero en lugar de hacerlo en el estadio embrionario unicelular, sería mucho más práctico y relevante realizarlo cuando la enfermedad ya está presente, durante el embarazo o después de nacer. Estamos en un momento de la historia humana delicado. La sociedad en su conjunto, y nunca el científico, debe decidir si este conocimiento se debe trasladar a la clínica, ya que ello afectará a nuestra descendencia, y hay que pensar mucho y con sensatez.
Pero acabar con una enfermedad solo tiene ventajas.
En principio así parece. Pero recuerde que ese cambio, si lo hacemos en las células inmortales, será permanente, y ello es alterar la evolución. Y como un investigador excepcional dijo, nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución. Estoy totalmente en contra de cualquier aplicación clínica de tecnologías de edición génica distinta de aquellas destinadas al tratamiento o prevención de la enfermedad humana.
O sea que para hacernos más altos y guapos, no.
Obviamente. Por ello es muy importante que la sociedad sea consciente y que establezca las regulaciones pertinentes. Un buen ejemplo ha sido el estudio de la energía atómica, que ha revolucionado y mejorado nuestra vida, pero que utilizada sin regulación podría acabar con la vida en nuestro planeta.
¿Cómo es su vida?
Paso el día en el laboratorio. Puede parecer aburrido, pero para mí es muy intenso e interesante.
Algo hará para divertirse.
Mi diversión es estar junto a mis compañeros en el laboratorio que son excepcionales porque lo que quieren es cambiar y mejorar el mundo.
Su mujer estará harta.
Es que ella también está en el laboratorio.
Pero ¿qué ha visto usted en el microscopio que le ha impresionado tanto?
Cómo a partir del embrión unicelular se generan miles de millones de células y cómo se convierten con una precisión exquisita en un ser humano.
¿Y hay algo de divino en eso?
Sí, así lo pienso. Es difícil explicar todo desde el punto de vista de la ciencia. Al menos, yo no puedo hacerlo.
Pero usted intenta llegar a ese momento digamos divino.
Sabemos muy poco. Saber más nos ayudaría a hacer que una célula que ha dejado de funcionar vuelva a hacerlo de nuevo y quizás ello pueda ayudar a tratar mejor la enfermedad.
¿No le da miedo que sus descubrimientos sean solo accesibles a la gente con dinero?
Sí, pero seamos optimistas. La investigación podría favorecer una sociedad más igualitaria. Por ejemplo, la viruela era una enfermedad prevalente entre las clases sociales más desfavorecidas y casi ausente entre las clases más pudientes. El descubrimiento de la vacuna ha eliminado la inequidad social de una enfermedad que mató a millones de personas y ha cambiado el curso de la historia.
Me ofrezco voluntaria para cuando quiera experimentar revertir el envejecimiento en humanos.
En cuanto lo sepamos hacer yo me apunto también, pero antes se lo preguntamos a la evolución a ver qué piensa.
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