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martes, 29 de julio de 2014

Buscando un camino de retorno (1)


Situación actual de la relación varón-mujer, especialmente en la adolescencia, con algunas propuestas educativas.

Caterina, a la izquierda


Por Fernando Hurtado

Hace ya tiempo, tuve ocasión de ver la película italiana Caterina va in città. Una chica de 15 años se traslada a vivir desde un pueblo del Adriático a Roma. En su diario va recogiendo el impacto que le produce el nuevo ambiente en que se desarrolla desde entonces su vida. El film presenta un perfil psicológico y sociológico de los adolescentes italianos, un retrato sencillo y profundo de la sociedad: costumbres y relaciones entre chicos y chicas y con sus padres, estilos de vida de los padres, situaciones humanas en las diversas familias, ideales de unos y de otros.

La protagonista es una chica normal, no especialmente guapa ni inteligente. Destaca, sí, por ser natural, espontánea y reflexiva. Los compañeros de Liceo en Roma pertenecen a la clase más alta, y ella “es la que menos sabe de la vida”, y la más ingenua. Precisamente por esas “cualidades tan llamativas”, las demás chicas buscan su amistad.

Aunque los chicos aparecen constantemente en la película, no juegan papel alguno. No tanto porque el film se centre en personajes femeninos, sino porque, a igualdad de edades, representan como un grupo inferior aparte.

Es de destacar que, salvo Caterina, la actuación y decisión de las chicas es “casi masculina”. Sus expresiones vocales son muy fuertes. Sus sentimientos específicamente femeninos son pobres; el trato entre ellas es duro y hasta cruel.

Se advierte en rostros y formas, que, a pesar de su adolescencia, casi todas han pasado por clínicas de cirugía estética.

La afectividad específica entre chico y chica no aparece en ningún momento. Apenas se tratan, aunque se buscan ocasionalmente para mantener una relación física, que no crea entre ellos lazo alguno. Curiosamente se da trato afectivo entre las chicas. Dos son lesbianas.

Después de esta descripción, llamémosla fenomenológica, perfilo algunas reflexiones complementarias:
-A esa edad, el rol del varón (no sabemos cuál será su desarrollo posterior en esta generación) es muy inferior al de la mujer; y su personalidad más pobre.

-La mujer se presenta autosuficiente en todos los ámbitos del vivir cotidiano y en su afectividad.

-En las relaciones de tipo sexual, la iniciativa y la sensualidad parecen predominar en la mujer.

-Puede parecer imposible (salvo con la “extraña” Caterina) que entre mujer y varón se de alguna clase de afecto, o algo distinto que un “rato de sexo”.

-Son personas con experiencias fuertes de desengaño respecto a sus padres, casi todos divorciados y conviviendo con otras personas. Se percibe como un fondo de soledad profunda de la que quieren como escaparse alocadamente. No se advierte felicidad. Lo superficial de la existencia se trata de compensar con un cúmulo de sensaciones fuertes.

Resumiendo, es como si la vida hubiera tomado de manera inconsciente un rumbo sin paradero, en desacuerdo con la misma naturaleza. No existen proyectos vitales; son todos accidentales, a corto plazo, y, en el fondo, no satisfacen ni atraen suficientemente.

El mundo diverso que se ha configurado actualmente lo veo plasmado en las amigas de Caterina. Pero van en busca –por necesidad y por atractivo- del mundo y de la personalidad que presenta Caterina. La ternura, la ingenuidad, y el conjunto de ideales, penas y amores reales que presenta Caterina, casi una niña, da un toque luminoso a cuantos la conocen.


La verdadera persona humana es indicación para las demás.


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