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martes, 26 de mayo de 2015

Mad Max: Furia en la carretera

Mad Max: Furia en la carretera

Mad Max: Fury road
  • Acción
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Adecuada
  • Año: 2015
  • Dirección: George Miller
Contenidos: Imágenes (varias V)
Dirección:George Miller. País: AustraliaAño: 2015. Duración: 120 min. Género: Acciónciencia-ficciónReparto: Tom Hardy (Max Rockatansky), Charlize Theron (Emperatriz Furiosa), Rosie Huntington-Whiteley (Espléndida), Nicholas Hoult (Nux), Zoë Kravitz (Toast), Hugh Keays-Byrne (Immortan Joe). Estreno en España: 15 Mayo 2015.
Reseña: 
Cuarta entrega de la saga iniciada por el actor Mel Gibson y dirigida por George Miller. En el futuro, la Tierra se habrá convertido en un lugar desértico donde las gente lucha por cubrir sus necesidades. Dos rebeldes en fuga que son los únicos capaces de restablecer el orden, Max y Furiosa, huyen por ese desierto en busca de respuestas.
Formidable reinvención de la saga Mad Max, a cargo de su propio creador, George Miller, tres décadas después de que entregara su conocida trilogía. Juega con los mismos elementos, aunque esta vez entrega una cinta de acción verdaderamente modélica, muy coherente narrativamente en su sencillez, con una imaginería y unas acrobacias verdaderamente fabulosas.
Los conocedores de la trilogía descubrirán algunos guiños, sutiles, a lo anterior, porque la idea es ofrecer algo nuevo, con el mismo telón de fondo, en que se saca un formidable partido al desierto y a las nubes polvorientas, y a las interminables escenas que implican vehículos, casi todas, con momentos que retrotraen a los westerns clásicos o a Indiana Jones en su trepidación. Verdaderamente el trabajo de los especialistas y el resto de técnicos es sencillamente asombroso, con pasajes y planos de gran belleza, y un notable uso de armas y maquillaje.
Estamos ante lo que podríamos denominar un "cómic fílmico", muy bien llevado, y en que unas pocas ideas, de rabiosa actualidad, vertebran bien el relato. El mensaje ecologista está ahí, por supuesto, con una mención al agua y a los necesarios cultivos, las semillas que hay que preservar. Y ante el nihilismo y el autoengaño se presenta el sacrificio que vale verdaderamente la pena, las plegarias que sí vienen al caso, y los caminos –carreteras– de la esperanza y de la redención, que hay que saber transitar sabiamente, aunque a veces domine la furia... y la locura.
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