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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Las vidas de los jóvenes, hoy.

Doctora Grossman: “Los expertos no enseñan biología, sólo saben poner condones”

“Nada hay gris en las 50 sombras de Grey (gris en inglés) escribió la psiquiatra Miriam Grossman en una carta a los jóvenes que se hizo viral en la Red. Actuall la entrevista ahora acerca de las mentiras de la educación sexual a adolescentes. 

“Las vidas de los jóvenes corren un grave peligro”. Esa es la frase que motiva diariamente a esta médico psiquiatra de niños y adolescentes, que trabajó durante más de 20 años en el Centro de Salud Estudiantil de la Universidad de California y cuya Carta sobre 50 sombras de Grey ha abierto los ojos a muchos adolescentes.
Doctora Grossman
Allí, se dio cuenta del grave daño que ha hecho la educación sexual, impartida en colegios y universidades, a una generación que cree que usar condón es suficiente para tener una vida sexual segura.
Desde Bogotá plantea soluciones para sanar a una generación que se olvidó de amar.
¿Por qué decidió trabajar como consejera de adolescentes en temas relacionados a la sexualidad?
Yo no quería dedicarme a la educación sexual, pero empecé a ver tanto sufrimiento en las mujeres jóvenes que iban a mi despacho en la Universidad de California y tanta confusión que quise entender qué era lo que estaba pasando. Y vi que mucho estaba relacionado con los comportamientos sexuales de mis pacientes y con las mentiras que vivían.
¿Cómo es esa relación?
Esta generación ha crecido pensando que el sexo ya no significa nada… y los jóvenes no son así. Ellos quieren saber por qué están aquí, quieren entender el sentido de las cosas, quieren conocer el amor, quieren ser felices, pero cuando miran a su alrededor sólo les muestran vacío y por eso están perdidos.
Si solo tienes sexo, te quedas con un momento sin significado. Y empiezas tú mismo a sentirte vacío
¿Esto implicaría que la juventud vive unos valores errados sobre el sexo?
Sí, porque no se le ha educado sobre el verdadero sentido de la intimidad, sólo les han contado sobre el sexo. Y les han dicho que éste sólo tiene que ver con el placer, que es algo que haces para divertirte, que se siente bien, pero que está completamente separado de la idea de la intimidad.
¿Cree que es una generación incapaz de amar?
Esa generación no tiene idea de la intimidad ni del amor porque nadie les ha  enseñado, pero todos nacen queriendo y buscando esto. Quieren ser conocidos por lo que son y amados por lo que son y tener una relación estable y amorosa. ¡Pero nadie sabe cómo llegar allí! Saben todo sobre condones, orgasmos, placer… ¡y esa es una tragedia porque la gente está sufriendo mucho!
¿Sufriendo por qué?
Porque la verdadera intimidad es algo completamente distinto a un acto sexual. Si solo tienes sexo, te quedas con un momento sin significado. Y cuando haces cosas vacías una y otra vez, empiezas tú mismo a sentirte vacío.
Dice usted que la mujer que tiene amor de una noche vive una gran confusión porque luego desarrolla sentimientos afectivos…
Cuando tenemos comportamientos íntimos con una persona, nuestro cerebro empieza a configurarse para confiar, querer y recordar a un ser humano. Incluso el olor de la persona tiene un efecto poderoso en el cerebro, en las hormonas… ¡puede llegar a afectar el ciclo menstrual de una mujer! Los educadores sexuales se están quedando con explicar lo superficial, pero no están hablando de lo que pasa en el cerebro, en el cuerpo, en las hormonas…
Nuestro cerebro anhela una conexión real y con una persona especial, lo que se traduce en monogamia
¿Cómo debería estar enfocada entonces la educación sexual?
Olviden todo lo que saben de sexo, condones, sadomasoquismo y miren lo que dice la biología, que tiene un mensaje específico y no es el que están enseñando los educadores sexuales.
¿Pero no son expertos?
¿Expertos ellos? No saben de nada más que de condones y enfermedades de transmisión sexual.
¿Cuál es entonces el mensaje de la biología que hemos estado ignorando?
Primero, que el hombre y la mujer son muy diferentes. Luego, que por la manera en la que estamos hechos físicamente estamos diseñados para conectarnos. Nuestro cerebro anhela una conexión real y significativa con una persona especial, lo que se traduce en monogamia.  La verdad es profunda y compleja, no la puedes poner en un slogan bonito. Tienes que prepararte para oírla, pensar al respecto y reflexionar. Si están dispuestos a pensar, a hacer preguntas, van a sorprenderse con las respuestas.
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