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domingo, 30 de enero de 2011

HUMANO: LO QUE NOS HACE ÚNICOS


  Por Alberto Carrara

 ¿Qué nos hace humanos? ¿Qué nos hace diferentes de los demás animales? ¿Son únicos los cerebros humanos? ¿De dónde viene toda la riqueza y variedad de potencialidades que el ser humano posee y expresa en el arte, en la música, en la filosofía y en la literatura, en la ciencia y en la tecnología, en la economía y en la política?

        Estas son algunas de las preguntas a las que libro reciente de Michael S. Gazzaniga, titulado en español ¿Qué nos hace humanos? (original ingles: Human: The Science Behind What Makes Us Unique, Harper Collins, New York 2008), trata de responder. En las casi quinientas páginas del volumen, ese pionero de la flamante rama de la neurociencia cognitiva va desarrollando una perspectiva antropológica fundada en los descubrimientos más recientes de la investigación acerca del cerebro humano.

        Michael S. Gazzaniga, considerado el “padre” de la moderna neurociencia cognitiva, ha escrito mucho en su 70 años de vida. La revista italiana Mente & Cervello, en una entrevista reciente acerca del citado volumen, sintetiza la genialidad de este hombre apasionado por la verdad: “científico, divulgador, director de un centro para el estudio de la mente, Michael Gazzaniga se mueve entre biología y filosofía para encontrar el misterio de la unicidad del cerebro humano, una maravillosa máquina que nos permite dominar el mundo” (revista Mente & Cervello, n. 66, junio de 2010).

        No se pueden entender a fondo las interpretaciones actuales sobre los avances de la neurociencia sin tomar en cuenta la figura poliédrica de este investigador ítalo-americano que dedicó literalmente su existencia a comprender, desde la ciencia empírica neuronal, lo que distingue y distancia la especie humana de los demás animales.

        ¿Quién es Michael Gazzaniga? ¿Qué aporta a la humanidad? ¿Qué interpretación del ser humano propone a la luz de las neurociencias? Y, sobre todo, ¿por qué su pensamiento resulta tan relevante hoy en día?

        No es nada fácil esbozar los rasgos más sobresalientes de este científico. Sus obras, en realidad, presentan un enfoque provocativo sobre la constitución e interpretación misma de lo que es el hombre.

        Empecemos por el perfil biográfico. Michael S. Gazzaniga nació el 12 de diciembre de 1939 en Estados Unidos. Procedente de abuelos italianos, después de concluir la carrera de psicología realizada al Dartmouth College, Gazzaniga consiguió el doctorado de investigación en psicobiología en el California Institute of Technology. Sus estudios acerca del así llamado split-brain (cerebros divididos), realizados bajo la guía del premio Nobel Roger Sperry, le ganaron notoriedad y prestigio en el sector neurocientífico. Gracias a estos estudios Gazzaniga contribuyó a vislumbrar los mecanismos cerebrales atribuidos a cada uno de nuestros hemisferios. Con el pasar de los años Gazzaniga se dedicó también a los aspectos más especulativos de las neurociencias proponiendo un modelo propio de explicación de la conciencia y de la identidad personal.

        El interés por los aspectos filosóficos del estudio sobre la mente le llevó, primero, a fundar y dirigir el SAGE Center for Cognitive Neuroscience de la Universidad de California en Santa Bárbara; y después, a asumir en 2005 el cargo de consejero del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica para las cuestiones de bioética. Gazzaniga es también director del proyecto federal del mismo país sobre el derecho y la neurociencia (Law and Neuroscience).

        Neurocientífico de fama mundial, con más de 200 publicaciones científicas y decenas de libros escritos, Gazzaniga es considerado el “padre” de las neurociencias cognitivas. Haciendo una lectura reflexiva de sus obras se reconoce que estamos ante un pionero en el estudio de las relaciones mente-cerebro, alguien que ha hecho por la mente lo que Steven Hawking ha hecho por el estudio del cosmos.

        Su habilidad como científico consiste en lograr una unificación del saber y del mismo ser humano a través del objeto de su estudio y de toda su vida: el cerebro. Esto se demuestra de manera magistral en las más de quinientas páginas de su obra sintética ¿Qué nos hace humanos?

        El propósito de Gazzaniga está en el título mismo del artículo que Arne Rasmusson escribió en la revista Neuroethics: “Neuroethics as a Brain-Based Philosophy of Life: The Case of Michael S. Gazzaniga” (Neuroethics, n. 2, 2009, pp. 3-11). Para Gazzaniga, la neuroética centrada en el cerebro acabará por sustituir todos los sistemas de creencias irracionales características, por ejemplo, de las religiones y de la política. La posibilidad de llegar a explicar todas las dimensiones constitutivas del ser humano, empezando y terminando con y en el cerebro, constituye la firme creencia y esperanza del neurocientífico norteamericano.

        En su precedente libro, La mente ética, Gazzaniga hablaba de manera abierta de esta filosofía de vida neurocéntrica que acabó por perfeccionar en la interpretación antropológica sumamente reduccionista y materialista de Human.

        Bajo un enfoque holístico, en los 4 grandes apartados del índice del libro, que suman al final 9 capítulos, Gazzaniga trata de presentar su comprensión de la condición humana a la luz de las perspectivas biológica, psicológica y social de nuestra especie.

        El hombre está en el centro del universo: ésta es la primera creencia de Gazzaniga, que propone una moderna visión antropocéntrica fundada en el convencimiento de que el largo proceso evolutivo ha producido con el cerebro humano la máquina más eficaz, es decir, el órgano que nos permite, de facto, dominar la naturaleza. Al final, el hombre no es otra cosa que su cerebro.

        Según el neurocientífico americano, hay una verdadera escala jerárquica entre los seres vivientes, pero las razones de las capacidades únicas que el ser humano posee, desde su racionalidad hasta su habilidad artística, desde su espiritualidad hasta su conciencia, serían reducibles a la mera materialidad y estructuración evolutiva del órgano cerebral.

        ¿Qué filosofía se esconde detrás de este pensador? Analizando sus escritos, buscando entre líneas y, sobre todo, escrutando la bibliografía que utiliza, se puede deducir, con buena probabilidad, el influjo del filósofo y científico Charles Sanders Peirce (1839-1914), “padre” de la corriente de pensamiento denominada pragmatismo, en las obras de Gazzaniga.

        Las teorías filosóficas de Peirce, matemático, filósofo y semiólogo estadounidense, juegan un papel relevantes en los escritos de Gazzaniga, en manera particular en la obra titulada: El intérprete. El mensaje que emerge del texto en consideración es que la porción de nuestro hemisferio izquierdo cerebral, denominada intérprete, es la estructura biológica responsable de darnos el sentido de los acontecimientos y de los hechos de la realidad. No extraña, entonces, el hecho de que fue Peirce el primero en distinguir filosóficamente entre intérprete e interpretante. Tal distinción está a la base de la teoría pragmática que no deja a nuestro intelecto humano la posibilidad de poder separar el conocimiento objetivo de la realidad de la acción eficaz que hay que obrar en ella.

        El modelo neurocéntrico de Gazzaniga es un verdadero compendio de ciencia empírica plasmada por las corrientes filosóficas contemporáneas que comprenden la filosofía post-analítica, el funcionalismo, el “eliminativismo”, y que desembocaron con el relativismo pragmático peculiar de este autor.

        Concluyendo, se podrían sintetizar así las respuestas a las preguntas iniciales: Michael Gazzaniga es un neurocientífico de fama mundial, reconocido y estimado, un profundo conocedor de la biología del cerebro que ha aportado notables contribuciones a la clínica neuropsicológica y neuropsiquiátrica pero que ve al ser humano como un producto de la evolución biológica, punto culmen de un proceso que en su desarrollo ha asignado al hombre un lugar único y privilegiado del universo.

        El pensamiento de este autor tiene tanto éxito porque trata de presentar, a la luz de la ciencia, todas las dimensiones peculiares de lo “humano” que desde siempre quedaban bajo un velo de misterio.

        Tras una lectura agradable, emocionante y estimulante de la obra ¿Qué nos hace humanos?, queda una pregunta: ¿de verdad la interpretación de Gazzaniga da sentido en su totalidad a la persona humana?

        Si no se distinguen las diversas realidades de la persona humana, reconociendo a la vez su complejidad, todo se volverá homogéneo, horizontal, simple, controlable y manipulable. El “alma” se equiparará al “yo”, y el “yo” al cerebro, y será el espíritu tecnicista a prevalecer y a reducir el hombre a una materialidad que ni siquiera corresponde a la de un animal viviente. Entonces la mentalidad difundida hoy día seguirá considerando los problemas y los fenómenos que tienen que ver con la vida interior sólo desde un punto de vista psicológico, e incluso meramente neurológico.

        El de Michael S. Gazzaniga es un viaje fascinante y apasionante que no deja de suscitar preguntas, aclaraciones y, como todos esfuerzos científicos que pretendan vislumbrar más la verdad acerca de nuestra intima identidad, soluciones no definitorias. La vía, siempre ardua, de la antropología es un camino no fácil que todo hombre está llamado a recorrer en primera persona. Hay que lanzarse, sin pasividad, apostando toda la plenitud de nuestra racionalidad, sin tenerle miedo a la posibilidad de que nuestra inteligencia sea capaz de ir más allá de lo empírico.
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