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sábado, 3 de junio de 2017

La libertad de no expresar ciertas ideas.

Aceprensa El Observatorio

El fotógrafo o el pastelero que no quiere aceptar encargos para una boda gay, el propietario que no quiere alquilar su propiedad para ciertos eventos…, son conflictos cada vez más frecuentes que a veces terminan en los tribunales por demandas por discriminación. Ahora el Tribunal de Apelaciones de Kentucky ha establecido que un impresor de camisetas es libre de no aceptar encargos que están en conflicto con sus creencias.
En 2012, la Gay and Lesbian Services Organization (GLSO) planteó una demanda contra Blaine Adamson, propietario de Hands on Originals en Lexington, porque había rechazado el encargo de imprimir camisetas para un festival local del Orgullo Gay. El propietario le remitió a otro posible impresor. La GLSO planteó una queja ante la comisión de derechos humanos del condado, que dio una resolución que obligaba a Adamson a aceptar encargos aunque chocaran con sus convicciones (ver Aceprensa, 6-04-2015).
Adamson, representado por abogados de la organización Alliance Defending Freedom (ADF), recurrió ante el Tribunal de Apelaciones que le dio la razón. Una segunda apelación de los querellantes fue también rechazada por un Tribunal superior de apelaciones.
El juez del tribunal de apelaciones señala que Hands on Originals se presenta como un “fabricante cristiano” que advierte en su página web: “Hands on Originals emplea y hace negocios con personas de cualquier género, raza, religión, orientación sexual y orígenes étnicos. Sin embargo, dada la naturaleza promocional de nuestros productos, Hands on Originals se reserva el derecho a rechazar cualquier pedido que promueva posturas que entran en conflicto con las convicciones del propietario”.
El juez piensa que Adamson no ha incurrido en una discriminación ilegal contra GLSO ni impedido su libertad de expresión. “El derecho a la libertad de expresión –afirma– no garantiza a cualquier persona el derecho a usar la propiedad de otra, ni incluso una propiedad pública dedicada a otros fines, como un marco para expresar ideas”.
El juez no halla pruebas de que Hands on Originals rehusara prestar sus servicios a ninguna persona “a causa de su particular orientación sexual o identidad de género”. La opinión concurrente de otra jueza del tribunal confirma que Adamson es libre de gestionar su negocio de acuerdo con sus “sinceras creencias religiosas”.

Jaime Campbell, abogado de ADF que ha intervenido en el caso, ha comentado así la sentencia: “Los americanos deben tener siempre la libertad de creer, la libertad de expresar sus creencias, y la libertad de no expresar ideas que violen su conciencia. La decisión [del tribunal] es una victoria para los impresores y otros profesionales creativos que sirven a todos pero no pueden promocionar todos los mensajes. Es también una victoria para todos los americanos porque confirma que, sea lo que sea lo que creas, la ley no puede obligarte a expresar un mensaje que está en conflicto con tus convicciones más profundas”.
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