Páginas vistas

sábado, 7 de julio de 2018

Ocean's 8


Ocean's Eight
Contenidos: Imágenes (algunas X)
Reseña: 
Cinco años, ocho meses, 12 días... y contando. Ese es el tiempo que lleva Debbie Ocean (Sandra Bullock) planeando el mayor robo de su vida. Y sabe muy bien lo que necesita: un equipo de las mejores en su campo, empezando por su compinche Lou Miller (Cate Blanchett). Juntas, reclutan a un equipo de especialistas: la joyera Amita (Kaling); la timadora callejera Constanza (Awkwafina); la perista Tammy (Paulson); la hacker Nine Ball (Rihanna); y la diseñadora de moda Rose (Bonham Carter). 
El objetivo es la bonita suma de 150 millones de dólares en diamantes, unos diamantes que colgarán del cuello de la actriz mundialmente famosa Daphne Kluger (Hathaway), que será el centro de todas las miradas en el evento benéfico del año, la Gala del Met. El plan es prácticamente infalible pero todo deberá ser perfecto si el equipo va a entrar y salir con el botín. Y todo a la vista.
En esta ocasión la novedad estriba en que el grupo de delincuentes está formado únicamente por mujeres, ocho, y que en vez de casinos el objetivo de su golpe está enmarcado en la glamourosa y neoyorquina gala Met.
La película es entretenida, y funciona como un mecanismo de relojería. Si hay que achacarle algo es precisamente eso, que parece escrita por una computadora inteligente, le falta alma. Es como jugar al ajedrez con un ordenador, nunca hará una jugada genial aunque manejará las opciones utilizadas por grandes jugadores que albergue su extensa base de datos. En tal sentido el film resulta algo frío, cuesta empatizar con los personajes, aunque estén interpretados por una pléyade de estupendas actrices, y haya algún divertido gag. 

No te preocupes, no llegará lejos a pie

Don't Worry, He Won't Get Far on Foot
Contenidos: Imágenes (algunas V-, varias X), Diálogos (varios D)
Reseña:
John Callahan (Joaquin Phoenix), un chico de 21 años que tiene problemas con el alcohol sufre un grave accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. Animado por su novia (Rooney Mara) y un carismático patrocinador (Jonah Hill) ingresa en un centro de rehabilitación. Allí, John descubrirá que tiene un don y se convertirá en uno de los dibujantes más reconocidos del mundo.
Se puede tachar a la cinta de reiterativa en algunos momentos, y en otros de volverse tan caótica como el personaje al que retrata. Pese a su tono sarcástico y gamberro, acaba resultando tan positiva como el film de Van Sant sobre el joven genio de las matemáticas, pues el personaje recorre un camino opuesto al de Ramón Sampedro en Mar adentro.
Pese a haber quedado postrado a una silla de ruedas luchará por su propia superación personal, aquí se impone salir a tierra firme y no ahogarse. No te preocupes, no llegará lejos a pie tiene también interés cuando apunta otros temas, como la necesidad de aprender a perdonar al prójimo, y también a uno mismo.

lunes, 2 de julio de 2018

La dignidad de la persona: norma de la política y del derecho

     

   
Por Fernando Hurtado

                     Finalizada la segunda guerra mundial (1948) se proclamó la Declaración universal de los derechos humanos. Viendo la comunidad de las naciones la estrecha complicidad que había tenido el totalitarismo con el positivismo jurídico, había definido un conjunto de derechos inalienables de la persona humana que trascienden las leyes positivas de los Estados y que deben servirles de norma y referencia. Tales derechos no son simplemente concedidos por el legislador: son declarados, lo que significa que queda manifiesta su existencia objetiva, anterior a la decisión del legislador. En efecto se derivan del «reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana» (Preámbulo) (n.5).

            Sin embargo, con el paso de los años, los resultados no estuvieron a la altura de lo esperado. Algunos países los juzgaron como “demasiado occidentales” (lo cual ciertamente exige un nuevo modo de expresarlos), pero pronto comenzó una cierta propensión a multiplicar los derechos del hombre, a multiplicar los ámbitos de regulación en función de pretensiones utilitaristas o de reivindicaciones sectoriales o particulares, que al final terminó quitando valor a la declaración universal, y comenzó la gran reinterpretación de los derechos humanos separándolos de la dimensión ética y racional.
            Se buscó una ética minimalista, una ética mundial, que no tenía como referencia el tesoro de la experiencia humana, ni las grandes tradiciones filosóficas y religiosas, sino que tenía como meta una búsqueda inductiva basada en la más amplia de las mayorías, al consenso mínimo sobre una ética mínima que relativizaba las fuertes exigencias éticas de cada religión o sabiduría particular.
  Desde hace muchos decenios, algunos sectores de la cultura contemporánea han dejado de lado los fundamentos éticos del derecho y de la política, con la idea de que de que cualquier pretensión de una verdad objetiva universal sería fuente de intolerancia y de violencia. Sólo el relativismo podría pues salvaguardar la pluralidad de los valores y de la democracia. Y el orden se sustentaba cada vez más en un más extenso positivismo jurídico que evitaba referirse a criterios objetivos, ontológicos de lo que es justo.
          El horizonte del derecho sería entonces la ley que está en cada momento en vigor, que es considerada justa por definición, como lo sería su opuesta si se promulgase años después.
       De este modo se abría el camino a la arbitrariedad del poder, al dictado de una mayoría parlamentaria aritmética y de la manipulación ideológica –pues no hay ley aséptica- en detrimento del bien común. Con facilidad se convierten intereses en derechos.
                      Ya no se actúa en los legítimos límites que se desprenden de la dignidad de la persona humana y al servicio del desarrollo de lo que es auténticamente humano. 

viernes, 29 de junio de 2018

Eutanasia y personas de "diversa calidad": siempre es lo mismo.

Ana Fuentes

 Los obispos españoles han criticado la proposición de ley de eutanasia, cuya primera lectura ha tenido lugar esta semana en el Parlamento. La Conferencia Episcopal Española cree que la ley de eutanasia abre la puerta a un “corredor de la muerte voluntario” y a la creación de “derechos de laboratorio”. 
El portavoz de la Conferencia de obispos, José María Gil Tamayo, declaró: “No podemos hacer corredores de la muerte. Ya tenemos bastantes, y esperamos que desaparezcan”.
Para la Iglesia española, esta ley da paso a “una valoración de la calidad de los tipos de vida, según las circunstancias de dolor y de sufrimiento subjetivas”. También “introduce en el ordenamiento legislativo una puerta a la que habría que poner los signos de peligro de muerte”.  
El señor Tamayo ha recordado que los obispos defienden el principio del “no matarás”. A su juicio, morir “no es un derecho” y, por tanto, “no se pueden ir haciendo derechos de laboratorios que no nazcan de la dignidad y la naturaleza humana”. 
La Iglesia Católica española propone una mejora de los servicios de cuidados paliativos, que, a diferencia de la eutanasia, “sí son demandados ampliamente por la sociedad y los profesionales sanitarios”.

miércoles, 27 de junio de 2018

Centros de ayuda a la mujer embarazada en USA


Estados Unidos. (New York Times)
El Tribunal Supremo ha amparado a los centros de ayuda a la mujer embarazada de California, frente a una ley estatal que les obligaba a orientarlas hacia clínicas de abortos. La sentencia se ha conocido este martes, y representa un respaldo a la posición pro-vida en el país. El Tribunal Supremo señala que los centros que ayudan a las mujeres embarazadas a tener a sus hijos están protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución y no están obligados a informar a sus usuarias sobre la opción del aborto. 

martes, 26 de junio de 2018

A las puertas de le eutanasia, en España (por los "dueños" de este país)

El Congreso de los Diputados decide este martes si tramita la proposición de ley de Eutanasia impulsada por el PSOE. Es el segundo proyecto sobre el mismo asunto que llega al Parlamento, después de que el pasado mes de mayo la Cámara aceptara tomar en consideración una norma similar remitida por la Generalidad de Cataluña. 
La propuesta socialista incluye la eutanasia como una prestación más de la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud. Será el propio paciente, según sus “valores vitales”, con una discapacidad “grave”, un sufrimiento físico y psíquico “intolerable, insoportable e irreversible”, una “altísima” dependencia de otras personas y con un diagnóstico realizado por un profesional sanitario, quien deberá pedir la eutanasia. 
Una vez solicitada, y tras ser informado y formado debidamente por un profesional médico, deberá contar con una segunda opinión, y posteriormente, pasar por las comisiones de seguimiento de las distintas Comunidades Autónomas, quienes tendrán la última palabra. 
La portavoz de la plataforma española pro-vida Derecho a Vivir, Gádor Joya, ha comentado que “España no necesita una ley que permita la eutanasia”.  Lo que necesitan los pacientes –sostiene– “es que se dote presupuestariamente el Plan Nacional de Cuidados Paliativos”. La señora Joya, médico pediatra de profesión, señala que “la eutanasia se convierte para muchos enfermos en una salida casi obligada, ya que se sienten presionados.” (Actuall)

Nadie puede llamar bien al mal.

La Iglesia recuerda, con la luz de Dios, que el hombre puede reconocer verdaderamente el bien y el mal. Nunca puede llamar bien al mal, si n...