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viernes, 11 de diciembre de 2015

El puente de los espías


Bridge of spies
Contenidos: Imágenes (varias V)
Dirección: Steven Spielberg. País:USA. Año: 2015. Duración: 141 min. Género:Thriller. Reparto: Tom Hanks, Alan Alda, Amy Ryan, Mark Rylance. Guion: Matt Charman, Ethan Coen y Joel Coen. Producción:Kristie Macosko Krieger, Marc Platt y Steven Spielberg. Música: Thomas Newman. Fotografía: Janusz Kaminski. Estreno en España: 4 Diciembre 2015.
Reseña: 
Dramático thriller cuyo telón de fondo está constituido por una serie de acontecimientos históricos, la cinta cuenta la historia de James Donovan (Hanks), un abogado de Brooklyn que se ve súbitamente inmerso en las entrañas de la Guerra Fría cuando la CIA le envía con el encargo casi imposible de negociar la liberación de un piloto de un avión U-2 estadounidense capturado. Los guionistas Matt Charman y los hermanos Ethan y Joel Coen han entrelazado esta extraordinaria experiencia en la vida de Donovan con una historia basada en hechos reales que capta la esencia de un hombre que lo arriesgó todo y que refleja vívidamente el proceso que sufre a nivel personal.
El film documenta con acierto una época, con los temores del holocausto nuclear, el espionaje y el miedo a la infiltración comunista, muy presentes en la opinión pública y en las decisiones de los políticos y los servicios de inteligencia. Pero además sirve para presentarnos a Donovan, un héroe capriano, verdadero caballero sin espada, bien encarnado por ese prototipo de hombre común que es Tom Hanks, hombre de familia, patriota, que trata de hacer lo correcto, sigue su conciencia y ve personas en su trabajo. El enfoque del personaje hace pensar en el modo que Oliver Stone retrató al fiscal Jim Garrison en su JFK. Las interpretaciones son muy buenas.
Hay un gran esfuerzo de producción, de modo que el espionaje llevado a cabo por los aviones U2, la división de Berlín en zonas, la construcción del muro y los intentos de cruzarlo, se usan con inteligencia para proporcionar entretenimiento al espectador que pudiera aburrirse con las negociaciones e intercambios de espías. La reconstrucción de la época funciona bien, la banda sonora subraya los aspectos de intriga y heroísmo, y el clímax resulta verdaderamente emocionante.

sábado, 5 de diciembre de 2015

¡Feliz Navidad para todos mis amigos de Blogger, conocidos o no!

De nuevo estoy en Torreciudad, donde recibí la ordenación sacerdotal en 1981. Me encanta este retablo, de uno  de los oratorios.
María derrocha dulzura, amor, contemplación, maternidad, adoración... San José da paz a toda la escena, a ese momento: los demás están seguros por él...  El Pastor contagia la alegría, el gozo de la Humanidad. Los demás, no se acercan tanto... Feliz, Feliz, Feliz Navidad!!!


"La Navidad era una fiesta universal entre los cristianos ya en el siglo V"




En las últimas semanas han aparecido informaciones diversas sobre el origen de las fiestas de Navidad. Con este motivo, hemos entrevistado a Francisco Varo, profesor de la Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, para que nos explicase qué se sabe sobre el modo en que las primeras comunidades cristianas establecieron y vivieron las fiestas religiosas

Ahora que estamos en un tiempo de discusión sobre cuestiones religiosas, nos gustaría que nos aclarara algunas cuestiones sobre el origen de la Navidad. El conocimiento que tenemos hoy en día sobre la vida de Jesús, ¿nos viene por tradición de los primeros cristianos o es algo que se ha ido construyendo a lo largo de los siglos?

Los cristianos de la primera generación, los que pudieron escuchar directamente la predicación de los Apóstoles, conocían perfectamente y meditaban con frecuencia la vida de Jesús. Especialmente los momentos decisivos: su pasión, muerte redentora y resurrección gloriosa. También sus milagros, sus parábolas y muchos detalles de su enseñanza. Era lo que habían oído contar a aquellos que habían seguido al Maestro durante su vida pública. Acerca de su infancia sólo conocían pequeños detalles que tal vez fueran narrados por el propio Jesús o por su madre María.

Ya que ha hablado de la vida de Jesús, ¿podemos conocer cómo fue su nacimiento y si en verdad nació en una situación tan pobre como se piensa?

La mejor fuente de la que disponemos hoy en día son los Evangelios. En ellos sólo se deja constancia de lo más significativo acerca del nacimiento de Jesús. Desde perspectivas diferentes, Marcos y Lucas recuerdan los hechos esenciales: que Jesús nació en Belén de Judá, de la Virgen María, desposada con José, pero sin que ella hubiera conocido varón. Además, hacia el final de los relatos, también se cuenta que se fueron a vivir a Nazaret.

¿Qué puede decirnos sobre algunos relatos inventados, que contrastan en ocasiones con lo recogido en los Evangelios?

En el siglo II, el deseo de saber más sobre el nacimiento de Jesús y su infancia llevó a que algunas personas piadosas, aunque carecían de información histórica precisa, inventaran relatos fantásticos y llenos de imaginación. Se conocen algunos a través de los evangelios apócrifos. Uno de los relatos más desarrollados sobre el nacimiento de Jesús contenido en los evangelios apócrifos es el que se presenta en el llamado protoevangelio de Santiago, según otros escritos, natividad de María, escrito a mediados del siglo II.

¿Es cierto que Jesús nació el día 25 de diciembre?

Los primeros cristianos conocían perfectamente la fecha de la muerte y resurrección de Jesús. Sin embargo, no tenían la misma certeza para hablar de la fecha exacta de su nacimiento. No era costumbre en aquella época la celebración del cumpleaños. Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre el día del nacimiento de Jesucristo. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuera el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano, en el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354. A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.

¿Existe algún motivo para pensar que las fiestas cristianas, por ejemplo la Natividad, tuviesen un origen pagano?

Una explicación podría ser que los cristianos optaron por ese día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Esta explicación se apoya en los paralelismos entre el nacimiento de Jesús y expresiones bíblicas como "sol de justicia" (Ma 4, 2) o "luz del mundo" (Jn 1, 4ss). Si esto fuera así, no se plantearía problema alguno. Significaría solamente que los cristianos aprovechaban las fechas en que sus vecinos celebraban unas fiestas populares para celebrar el nacimiento de nuestro señor Jesucristo, verdadera luz del mundo. No se puede deducir de la coincidencia de fechas ningún influjo de las creencias paganas en la fe cristiana. Sin embargo, hay datos históricos que inducen a pensar que no fue así.

Si no es así, ¿por qué motivo entonces se comenzó a celebrar la Navidad el 25 de diciembre?

Si ha observado las fechas que he mencionado antes, las referencias más antiguas a la celebración de la Navidad el 25 de diciembre son del año 221, mientras que la celebración en todo el imperio romano del dies natalis Solis invicti comienza el 274, es decir, más de cincuenta años después. La fijación de esa fecha para el nacimiento del Señor puede obedecer, pues, a otros motivos. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que "nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió". Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre. En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, por lo que se fijó la celebración de la Navidad el 6 de enero.

Esa relación entre el nacimiento y la muerte de Jesús en la misma fecha, ¿está fundamentada en la tradición cristiana?

La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí. Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán. Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y esta determinara la fecha del nacimiento. En palabras del Papa Benedicto XVI cuando era cardenal, "lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo".

Sabemos la importancia que tiene en la Iglesia el "sensus fidei" y la revelación a través de la tradición cristiana. ¿Cómo se extendió entre las primeras comunidades cristianas la celebración de la Navidad?

La difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. En la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de Africa (año 360), por Constantinopla (año 380), por España (año 384) o por Antioquía (año 386). En el siglo V la Navidad es una fiesta casi universal.

Siento nostalgia de la libertad de expresion

Por Antonio Argandoña, Catedrático de Económicas Universidad de Barcelona 

¡Aquellos tiempos en que los ciudadanos participaban, más o menos, de unas ideas liberales (liberales en el sentido clásico, no el moderno liberalismo que es el nombre que en Estados Unidos dan a la socialdemocracia)! ¿Dónde ha quedado la libertad de expresión? Edward Luce lo comentaba, el pasado 30 de noviembre, en el Financial Times, en un artículo que titulaba “El auge de la intolerancia liberal”. Y no es el único que he leído en este sentido, en las últimas semanas, referidos, sobre todo a las universidades anglosajonas… y me parece que también a las españolas.
El problema es lo políticamente correcto. En su nombre, se silencia el debate: no está bien visto discutir lo referente a las minorías, de cualquier tipo (bueno, en España uno puede meterse con los católicos). No se puede defender la verdad, que no existe, es solo una alucinación en la que incurren los dogmáticos. Luce comenta que en la Universidad de Princeton han pedido formalmente que se borre la memoria del Presidente Woodrow Wilson, que fue, además, presidente de esa universidad. ¿Causa? Reintrodujo la segregación racial en la administración pública. Y comenta Luce: “una vez que has comenzado a eliminar nombres, el viaje no tiene fin”: nadie se salva. Bueno, los de izquierdas se salvan siempre; Stalin sigue siendo una figura admirada, aunque acabó con la vida de más ciudadanos rusos y de los países limítrofes que cualquier otro tirano, con la excepción, quizás de Mao, otra figura mítica.
“La educación superior trata de inculcar el espíritu curioso y fortalecer la mente ante la confusión exterior. Pero las universidades norteamericanas se están moviendo en sentido contrario”. Y las de fuera de Estados Unidos también. No se puede decir nada que pueda herir al otro. Una vez que alguien se dedica a proteger a una minoría, los intereses creados se multiplican.
Acabo con tres preguntas. Una: ¿cómo podemos formar bien a nuestros universitarios, si les enseñamos a no hablar con claridad y a ocultar los argumentos? Dos: ¿cómo vamos a negociar con los terroristas, si no podemos hablar de lo que ellos consideran que es la verdad (quizás porque nosotros no tenemos ninguna verdad que poner sobre la mesa)? Y tres: ¿cómo vamos a conseguir llegar a acuerdos en un país políticamente fraccionado, si no se puede hablar de lo que cada uno considera que es verdad? Claro, al final el debate será solo sobre intereses: qué me das a cambio de qué. Y ahí gana siempre el más fuerte.
¡Aquellos tiempos en que los ciudadanos participaban, más o menos, de unas ideas liberales (liberales en el sentido clásico, no el moderno liberalismo que es el nombre que en Estados Unidos dan a la socialdemocracia)! ¿Dónde ha quedado la libertad de expresión? Edward Luce lo comentaba, el pasado 30 de noviembre, en el Financial Times, en un artículo que titulaba “El auge de la intolerancia liberal”. Y no es el único que he leído en este sentido, en las últimas semanas, referidos, sobre todo a las universidades anglosajonas… y me parece que también a las españolas.
El problema es lo políticamente correcto. En su nombre, se silencia el debate: no está bien visto discutir lo referente a las minorías, de cualquier tipo (bueno, en España uno puede meterse con los católicos). No se puede defender la verdad, que no existe, es solo una alucinación en la que incurren los dogmáticos. Luce comenta que en la Universidad de Princeton han pedido formalmente que se borre la memoria del Presidente Woodrow Wilson, que fue, además, presidente de esa universidad. ¿Causa? Reintrodujo la segregación racial en la administración pública. Y comenta Luce: “una vez que has comenzado a eliminar nombres, el viaje no tiene fin”: nadie se salva. Bueno, los de izquierdas se salvan siempre; Stalin sigue siendo una figura admirada, aunque acabó con la vida de más ciudadanos rusos y de los países limítrofes que cualquier otro tirano, con la excepción, quizás de Mao, otra figura mítica.
“La educación superior trata de inculcar el espíritu curioso y fortalecer la mente ante la confusión exterior. Pero las universidades norteamericanas se están moviendo en sentido contrario”. Y las de fuera de Estados Unidos también. No se puede decir nada que pueda herir al otro. Una vez que alguien se dedica a proteger a una minoría, los intereses creados se multiplican.
Acabo con tres preguntas. Una: ¿cómo podemos formar bien a nuestros universitarios, si les enseñamos a no hablar con claridad y a ocultar los argumentos? Dos: ¿cómo vamos a negociar con los terroristas, si no podemos hablar de lo que ellos consideran que es la verdad (quizás porque nosotros no tenemos ninguna verdad que poner sobre la mesa)? Y tres: ¿cómo vamos a conseguir llegar a acuerdos en un país políticamente fraccionado, si no se puede hablar de lo que cada uno considera que es verdad? Claro, al final el debate será solo sobre intereses: qué me das a cambio de qué. Y ahí gana siempre el más fuerte.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Petición de oraciones

Querido amigo, hay una niña que necesita, seas creyente o no, de un milagro. Al mismo tiempo, hay un buen hombre que también necesita de la verificación de un milagro para su Canonización. Te ruego reces esta estampa, al menos una sola vez, pero que lo hagas con buen ánimo interior y en plegaria por ella. Mil gracias.



sábado, 28 de noviembre de 2015

Misa de desagravio en Pamplona, por la profanación eucarística ocurrida

Me acaba de llegar este relato. Es precioso, me ha encantado,  y lo coloco en mi blog, para compartirlo. Es de una exalumna del Colegio La Vall, que estudia en la Universidad de Navarra.

"Ayer llegué al final del Rosario delante de la sala de exposiciones donde estan las fotos de las formas consagradas puestas en el suelo. Habia cientos de personas rezando el Rosario, de rodillas.

Hoy he estado en la Misa que convocó el Obispo de Pamplona para pedir perdón a Jesús por la profanación de su Cuerpo. Ha sido increíble. Habia más de 100 sacerdotes concelebrando la Misa. El Obispo ha hablado de la caridad y la misericordia.

Ha pedido a los jóvenes que sienten la llamada de Dios en su corazón que abran las puertas a Cristo, que se entreguen a Él, los chicos al sacerdocio y las chicas en el cuidado de los mas pobres y necesitados. Ha dado las gracias por la presencia de tantísima gente en la Misa. Después de la homilía ha pedido que hicieramos unos momentos de silencio. Se le veía tan tan dolido.

Me ha encantado porque la gente estaba dolida de verdad, realmente le dolía que se hubiera hecho eso a Jesús. Y me ha encantado porque eso significa que muchisima gente valora muchisimo la Eucaristía y la ama. Me he quedado muy loca.

No sabéis el ambiente que habia; de recogimiento, de oración, de arrepentimiento, de disculpa, de silencio, de cariño. La super concentrada, cantando las canciones con el corazón. A algunos se les saltaban las lágrimas y otros no podian acabar de cantar las canciones porque se les quebraba la voz. Yo tenia la piel de gallina. Curas, monjas, niños, universitarios, monjes, gente del Opus Dei, padres y madres de familia...

El Obispo ha pedido que comulguemos en la boca para evitar que puedan pasar cosas malas como la que ha pasado. Se ha leido el Evangelio creo que de San Lucas: "Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él". Se ha hablado mucho de la Eucaristía. Al terminar la Comunión han dicho por el micrófono que lo sentían porque habían preparado 4000 formas consagradas para que la gente comulgara y ha habido gente que se ha quedado sin comulgar. Hay gente que ha esperado hasta 20 minutos de cola para comulgar y aun y así no ha habido formas consagradas para todos. Estaba a petar. La gente arrodillandose aunque no se cupiera muy bien. Ha sido impresionante, la fe de la gente y el dolor que sentían de que se haya ofendido tan gravemente a Jesús.

Al terminar la Misa ha habido una procesión de Jesús Sacramentado por la Catedral. Y cuando ya se iban los sacerdotes y el Obispo todo el mundo ha empezado a aplaudir de lo bonito que ha sido."

jueves, 26 de noviembre de 2015

¿Quieren integrarse los musulmanes en nuestras sociedades abiertas?

Por Carlos López Díaz, Brief
Es como un reflejo pavloviano: cada vez que se produce un atentado islamista en Occidente, la reacción inmediata del progresismo, tras las condolencias y condenas de rigor, consiste en reconducir los análisis al terreno de sus obsesiones irrenunciables. Para un progresista de manual, el mal es por definición sistémico, estructural; nunca puede reducirse a la voluntad de un individuo.
Si hay sujetos que son capaces de matar indiscriminadamente a civiles inocentes con armas automáticas o con explosivos, incluso suicidándose en su criminal empeño, al parecer ello no podría explicarse meramente como una decisión personal de aplicar hasta las últimas consecuencias una ideología perversa.
No: hay que hablar de marginación social, de jóvenes que “no tienen otra salida que inmolarse”, como ha llegado a decir un eurodiputado español de Podemos. Hay que hablar de las intervenciones militares de Estados Unidos y otros países occidentales en Oriente Medio, en una pasmosa interiorización de los argumentos de quienes pueden matarnos a cada uno de nosotros, en cualquier momento.
En todo caso, si se alude a las creencias de los yihadistas, se hablará de la religión generalizando; se dará a entender, cuando no se afirmará explícitamente, que el problema de que haya gente que mate en nombre de Dios se solucionaría si todo el mundo dejara de creer en Dios.
Para una persona de izquierdas, el mal absoluto reside básicamente en Wall Street
La forma de discurrir del cerebro progresista obedece a un impulso superficial, y a otro más hondo. El primero no pretende otra cosa que digerir ciertos hechos incontestables para integrarlos en una cosmovisión apriorística, a prueba de cualquier contrastación empírica. Para una persona de izquierdas, el mal absoluto reside básicamente en Wall Street, es decir, se identificacon eso que se suele llamar el “neoliberalismo”, “los mercados” o, en modo campaña electoral, “la derecha”.
Partiendo de este dogma de fe, cualquier fenómeno que apunte a la hipótesis de otra fuente del mal debe ser interpretado para redirigirlo al esquema de siempre. O como mínimo, debe relativizarse. Un ejemplo impagable de esto último lo proporcionóRodríguez Zapatero cuando sostuvo en sede de la ONU que el cambio climático causaba más muertes que el terrorismo internacional, y se quedó tan tranquilo.
No es casual que a este impulso de culpar siempre al capitalismo y a Occidente de todos los males, suela ir adosado el extendido ánimo cobarde que evita sistemáticamente pronunciar el término islamismo, sustituyéndolo por expresiones vagas como “terrorismo internacional” o incluso “violencia”, lo que también permite meter en el mismo saco (como en el caso de la religión) a víctimas y a verdugos.
El progresista siempre reserva su valentía para criticar al único sistema político que le garantiza su libertad de expresión, así como a aquella religión, la cristiana, que no emitirá ninguna sentencia de muerte contra quienes la denigran.
Los progresistas piensan que el problema del terrorismo islámico se debe a la desigualdad
Pero me he referido a un impulso más profundo, que está en la raíz de la lógica progresista. Quienes tratan de explicar el terrorismo islamista o en general aludiendo a las desigualdades e injusticias sociales, además de culpar a su enemigo favorito, realmente piensan que si no existiera desigualdad de ningún tipo (económica, sexual, etc.) no habría violencia ni delitos de ninguna especie.
En la izquierda, incluso cuando se viste de socialdemócrata, siempre late el sueño utópico, la idea de que partiendo de cero podríamos organizar una sociedad perfecta, donde no existiría el mal de origen humano.
Aunque hay quienes todavía reivindican el utopismo como un ideal acaso inalcanzable pero noble, nunca deberíamos olvidar que ha sido el pretexto de las peores carnicerías de la historia. Como dijo Juan Pablo II:
“Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que haga imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios, incluso la violencia y la mentira, para realizarla.” (Centesimus annus, 3.)
La otra cara de la moneda del ideal utópico es el mito del Buen Salvaje, una inversión evidente del relato bíblico del Pecado Original. El hombre sería bueno por naturaleza y el mal tendría su origen en la sociedad, en la cultura. De ahí procede todo el discurso de la izquierda contra la propiedad privada y el “patriarcado”, así como su convergencia con el panteísmo ecologista.
Los asesinos de París eran ciudadanos europeos que habían tenido acceso a los sistemas educativos francés o belga
Con todo ello está relacionado el mantra buenista, asumido también por la derecha, de que todos los problemas se solucionarían con la educación, a pesar de que varios de los criminales que perpetraron los asesinatos de París eran ciudadanos europeos (en algún caso de tercera generación) que habían tenido acceso a los sistemas educativos francés o belga.
¿Realmente se puede integrar a quien no quiere integrarse? Todo indica que las creencias de los musulmanes son incompatibles con los valores de libertad y tolerancia que profesa Occidente, aunque a menudo los propios occidentales los malentiendan, confundiéndolos con un mensaje hedonista, relativista y escéptico. Mensaje que no hace sino excitar aún más la agresividad de los islamistas, asqueados y al mismo tiempo envalentonados por nuestra decadencia.
Porque en esa confusión (¡a la que contribuye aquella “educación” que tanto beatificamos!) reside sin duda nuestra mayor debilidad. Difícilmente podremos defender, con la palabra y con la fuerza legítima, unos valores cuyo auténtico fundamento –la dignidad trascendente del hombre– es negado, distorsionado o puesto entre paréntesis por el pensamiento progresista dominante.

Nadie puede llamar bien al mal.

La Iglesia recuerda, con la luz de Dios, que el hombre puede reconocer verdaderamente el bien y el mal. Nunca puede llamar bien al mal, si n...