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viernes, 24 de diciembre de 2021
domingo, 19 de diciembre de 2021
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU litiga a favor de la comunidad LGBT y el aborto en América Latina
Por Stefano Gennarini, J.D. | 17 de diciembre de 2021
NUEVA YORK, 17 de diciembre (C-Fam) La oficina de derechos humanos de la ONU ha lanzado una nueva iniciativa para promover el activismo judicial sobre cuestiones de género en América Central y del Sur, incluido el aborto y la agenda LGBT.
La oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas estableció una organización para promover litigios estratégicos, reformas legales y educación legal sobre cuestiones de género en América Central y del Sur, regiones donde las leyes siguen protegiendo altamente a los niños en el útero. Si bien la organización, llamada Red Latinoamericana de Litigios Estratégicos Basados en el Género, se centra principalmente en la violencia contra la mujer, también promueve el aborto como un derecho internacional siguiendo las recomendaciones de los órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas.
El informe de la ONU en el que se basa el trabajo de la organización describe el "acceso al aborto seguro y legal" como un derecho humano y pide a los defensores de toda América Latina que promuevan la negación del aborto como un acto criminal de "violencia reproductiva".
"Cambiar las leyes, la práctica judicial y la cultura patriarcal que rodea la investigación y el castigo de los delitos de violencia sexual y de género sigue siendo el desafío central", dijeron los coordinadores del grupo y las profesoras de la Universidad Americana Susana SáCouto y Claudia Martin en un blog.
El sitio web de la organización promueve las decisiones de los tribunales latinoamericanos que promueven el aborto como modelos a seguir, incluidos casos controvertidos que han sido apodados activismo judicial, o intentos de los jueces de imponer sus preferencias políticas haciendo caso omiso de la voluntad del pueblo expresada por sus representantes electos.
A pesar de mucha presión internacional, América Central y Latina siguen obstinadamente a favor de la vida, y los votos democráticos, así como los referendos sobre el aborto, tienden a dar resultados a favor de la vida. Es por eso que los defensores del aborto y los gobiernos que los respaldan están recurriendo cada vez más al poder judicial y la aplicación de la ley, incluso si esto técnicamente es una forma de interferir en los asuntos internos de los países, algo prohibido por la Carta de las Naciones Unidas.
La iniciativa de la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas es solo el último esfuerzo de la oficina de las Naciones Unidas y los poderosos países occidentales para capacitar a jueces, abogados, activistas y personal encargado de hacer cumplir la ley en la región para promover el aborto.
Varios organismos de las Naciones Unidas han promovido durante mucho tiempo la noción de que la negación del aborto debe ser un delito según el derecho internacional. Los programas en curso de la oficina de derechos humanos de la ONU, así como otros programas llevados a cabo en la región con dinero de donantes occidentales, vinculan la violencia de género con la aplicación de las leyes de aborto.
Según un Protocolo Modelo Latinoamericano de 2014 para la investigación de asesinatos de mujeres relacionados con el género preparado por los organismos de las Naciones Unidas, "muertes debido a abortos inseguros o clandestinos" deben considerarse "categoría pasiva o indirecta de feminicidios".
La oficina de derechos de las Naciones Unidas y los organismos de las Naciones Unidas organizan talleres en la región para personal legal y policial todos los años, según informes preparados por la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas. En Centroamérica, las oficinas regionales de la burocracia de derechos humanos de las Naciones Unidas promueven rutinariamente el aborto. Y las evaluaciones internas de la oficina de derechos humanos de la ONU elogian el papel de los "asesores de género" dentro de la burocracia de la ONU para promover el aborto y la agenda LGBT en América Latina y en todo el mundo.
jueves, 16 de diciembre de 2021
¿Qué hemos aprendido de la pandemia por Coronavirus SARS-Cov-2?
Desde que Hipócrates hace cerca de 2500 años considerase, que la observación de los síntomas junto al paciente enfermo representaba el fundamento esencial para el conocimiento y desarrollo de la medicina, la humanidad ha transcurrido durante extensos periodos de tiempo, baste señalar el medieval, inmersa en la incertidumbre, obscurantismo, brujería, e inclusoanticiencia, en todo lorelacionado con el sabermédico.
De forma intercurrente y podría también decirse que cíclicamente, los humanoshan padecido situaciones de variada naturaleza infecciosa, capaces de originar elevados porcentajes de mortalidad entre la población, con elevado riesgo de propagación epidémica y pandémica , este ultima entendida, “Como cualquier brote epidémico, afectando a más de un continente , en el que los nuevos casos confirmados dependieran de transmisión comunitaria local y con elevada capacidad de contagio para aumentar el número de afectados, en cortos periodos de tiempo”.
La plaga de Justiniano durante el Siglo VI, provocó la muerte, entre el 13% y el 26% de la población; en la Peste Negra o Bubónica, a mediados del Siglo XIV, se estima que un tercio de la población europea pudo sucumbir durante la epidemia. Esta catástrofe supuso, no obstante, un importante impulso preventivo para la humanidad al considerar por vez primera la “cuarentena”, como medida epidemiológica obligadade prevención.
La Viruela ha estado presente en diferentes sociedades durante siglos, a lo largo del S. XVII., afectó a Europa y a través de ella, al Continente Americano y Filipinas, con una estimación de más de50millones de muertespor todo el mundo.
Merece señalarse en este punto, que “La Operación Balmes de vacunación antivariólica” en Iberoamérica y Filipinas y la enfermera Isabel Zendal como una de sus principales protagonistas en la expedición, significó un relevante hito histórico para España, en la lucha y extinción de la Viruela.
La mal llamada Gripe Española de 1918, en el Siglo XX., por el virus A (H1N1), originó entre 40 y 50 millones de muertes y vino a representar, una de las mayores pandemias, con las que se ha enfrentado la humanidad. La última y actual pandemia por el virus SARS- Cov-2, en pleno Siglo XXI., con más de doscientos millones de casos diagnosticados, y cerca de cinco millones de muertes, nos ha confirmado, que es más que probable, que la humanidad deba enfrentarse cada cierto tiempo a situaciones de esta magnitud, sin que el gran desarrollo biotecnológico y medico actual, sea capaz de aportar una solución definitiva de forma inmediata.
Quizás por ello deberíamos plantearnos considerar, tanto individualmente como personas, y como colectivo social, la aplicación de las medidas preventivas, mejor conocidas y confirmadas, paraasegurar su puesta en marcha y su cumplimiento legal si fuera necesario.
La naturaleza del agente causal, su mecanismo de acción frente a la infección, y a la enfermedad ya establecida, los posibles cambios genómicos del virus, el estado inmunitario y su duraciónendiferentes gruposde la población y edad,y la importancia del mayor número de vacunados, para conseguir la inmunidad grupal en el tiempo, representan factores muy importantes, en el control o por elcontrario en la expansión de esta pandemia.
Además, actualmente el traslado constante, inmediato y fácil a grandes distancias, entre la población mundial, supone un importante factor de riesgo para facilitar su propagación.
Por tanto creo llegado el momento en el que asumir, como parte de nuestra gran familia humana, que pese a los extraordinarios avances de la civilización del “Homo Sapiens” durante milenios, pordiferentes y variadas razones,no hemos sido capaces de prevenir estas situaciones epidémicas y pandémicas, que de forma cíclica y a lo largo de la historia de la humanidad nos han asolado, siendo capaces de originar aun hoy en día descensos muy importantes de la población mundial, por muertes debidas a la enfermedad, e importantes cambios sociales, laboralesy económicos difíciles de imaginar hace poco más de un año.
La biotecnología actual aplicada a la prevención, con estudios epidemiológicos importantes en número de población y con buen diseño estadístico, facilitan el conocimiento de la evolución natural y el control de la pandemia. El alto grado de complejidad y conocimiento científico adquirido, en la investigación genómica del virus y sus variantes, en los avances potenciales terapéuticos con medicaciónantiviral, y en el estudio y aplicación de diferentes vacunas, podrán facilitar excelentes resultados de tratamiento y control de la pandemia, siempre que seamos capaces de aportar el mayor grado de implicación y cumplimiento de las medidas recomendadas.
Que experiencias positivas aprendidas claramente confirmadas y conocidas, ¿debemos poner en práctica ante cualquier evolución negativa de la actual situación, o en las posiblemente venideras…?.
Mascarilla, Ventilación, Distancia, e Higienede lavados de manos.
La mascarilla y su utilización razonable y responsable en cada momento y situación, se ha confirmado por estudios bien diseñados y controlados, como una de las medidas más importantes y esenciales, para prevenir el contagio y la posible enfermedad en la pandemia actual.
Diferentes razones, podrían aconsejar mantener su uso razonable en el futuro más inmediato.
La práctica ausencia durante el pasado otoño–inverno en ambos hemisferios terrestres, de cuadros respiratorios con alta transmisión infectiva a través de la vía aérea superior, tanto por inhalación directa de secreciones infectadas durante la conversación y con los golpes de tos, como por su dispersión aérea a través de aerosoles de virus estacionales como los Gripales, y sincitial respiratorio VSR., en la edad infantil, ¿deberían plantear la posible recomendación de mantener un uso razonable de las mascarillas…?
La escasa relevancia estacional comentada, durante el periodo de la pandemia, podría aconsejar su utilización preventiva no solo para la infección por SARS-Cov-2, sino también, para los virusestacionales. Deberíamos ser cuidadosos, por tanto, con cualquier información optimista que recomendara y facilitara olvidarse de la mascarilla, que tanto trabajoha costado instaurarentre la población eneste tiempode pandemia, y por el contrario hacer valer clara y razonablemente su efecto preventivo ante cualquier situación por venir.
La costumbre muy arraigada en muchos países asiáticos de su uso habitual, por la elevada densidad de población, y por su alta exposición a ambientes urbanoscon alto grado de contaminación, pudiera hacernos considerar las ventajas de su utilización entre nosotros, en situaciones similares, siempre con el control, la suficiente información y planificación de las autoridades sanitarias.
Respecto al valor del incremento de la higiene, en el lavado de manos, el nivel óptimo de ventilación en lugares públicos o privados, abiertos y cerrados, y en la distancia mínima a guardarentrepersonas. Son todas ellas medidas muy positivas y recomendables para cualquier situación de riesgo, siempre con el mayor grado de cumplimiento y empatía interpersonal por nuestra parte, paraentender su importancia y convertirla en un hábito positivo.
No quiero dejar pasar como Neumólogo, la importancia preventiva, que para esta pandemia, o cualquier otra situación de carácter epidémico, puede aportar, el lavado nasal rutinariocon suero fisiológico, la correcta ventilación basal a través de la nariz, y el uso de colutorios con alta capacidad antiséptica, para unbuen enjuague faríngeo.
Baste recordar el importantísimo valor de la ventilación nasal, en el filtrado de las partículas de mayor tamaño, y en la humectación y calentamiento del aire inspirado inhalado a través de los conductosnasales, como principio esencial de mantenimiento de la correcta homeostasis de la vía aérea superior e inferior.
Vacunación.
La importancia de la vacunación es incuestionable, y sus resultados muy positivos hasta el momento, permiten afirmar su eficacia en el control de la capacidad infectiva entre la población, y el que una vez vacunados y ante un nuevo contagio, la evolución clínica de los pacientes diagnosticados tenga uncurso más benigno.
La posible indicación de una tercera dosis de recuerdo en personas de mayor edad, o en aquellasmás susceptibles por su estado inmunológico deprimido, suponen una realidad epidemiológica a estudiar y aplicar de forma ordenada y controlada. Su uso generalizado en todo el mundo, sería una forma efectiva para facilitar su erradicación, y también para evitar posibles mutaciones y variantesmás infectivas y patógenas del virus.
Otras medidas aprendidas.
No quiero dejar de señalar, diferentes aspectos muy positivos e importantes que esta pandemia nos está facilitando. Un cielo más azul y un ambiente más respirable, por el descenso del 20 al 30% de contaminación, debido a la menor circulación rodada en las grandes ciudades; una disminución apreciable y significativa del número de accidentes de tráfico y de la criminalidad en general; el ya mencionado y evidente descenso, con casi ausencia, de la patología infecciosa estacional y su relación con el periodo pandémico pasado.
Ciertamente lo aprendido como positivo durante este periodo facilitará muy posiblemente, cambios en la conducta humana, al observar de nuevo hasta qué punto podemos ser vulnerables como individuos y como sociedad, y que por ello nos sintamos cada vez más solidarios.
La fragilidad y vulnerabilidad confirmada en esta pandemia, obligará a no subestimar el riesgo de su posible reaparición en un futuro, y a buscar entre todos el punto de equilibrio necesario para abordar un compromiso y la plena conciencia planetaria de cómo intentar evitar sus consecuencias, tratando de encontrar el equilibrio necesario y el mayor grado de cumplimiento de todas las medidas recomendadas.
El valor de lo cotidiano, el núcleo familiar , el de los amigos, el fomento de la creatividad , la lectura al permanecer más aislados, y el valor incalculable que en estas condiciones de confinamiento , tiene el cariño y la comprensión de quienes nos rodean, suponen también una buena vacuna de aislamiento intelectual, para asimilar la terrible situación vivida, y para valorar en su medida y sin temores, ni pánico, las noticias que en ocasiones, sin certeza confirmada, y con tintes alarmistas nos facilitan los medios de comunicación .
Es conveniente recordar, además, que siempre es buen momento y en esta pandemia aún más, para obtener el beneficio importante que siempre aportan los comportamientos saludables, como una vida con actividad física rutinaria, la dieta controlada y equilibrada, y procurar una mejor relación interpersonal, y un óptimo nivel de comunicación con los demás, para mejorar nuestra calidad de vida y bienestar, particularmente en la edad avanzada.
jueves, 18 de noviembre de 2021
La sociedad hoy. Postcristiana, postsecular y postliberal
Intelectuales y políticos cristianos se encuentran ante las opciones de retirarse de la vida institucional o dar la batalla cultural. Amb.as, con el riesgo de reducir el cristianismo a una identidad ideológica manipulable.

Durante decenios, la mayoría de los cristianos –y el magisterio de los pastores- se unía al gran consenso social sobre la legitimidad de las instituciones vigentes, aunque pudieran señalar deficiencias. En esa sociedad abierta, los cristianos propondrían, no impondrían, sus ideas, asumiendo las reglas de juego como uno más. Confiados en la fuerza de la verdad y en los cauces institucionales del sistema político, aspiraban a convencer con la palabra y el ejemplo. Esperaban así preservar los fundamentos de la vida común, que entendían que no eran una cuestión de fe religiosa. Se enfrentaban a las ideologías secularizadoras que erosionaban esos fundamentos: la dignidad de la persona y de la familia, la definición del matrimonio, la dimensión religiosa de la persona, el cuidado de los necesitados, etc. Lo que ocasionalmente llamó Benedicto XVI los “principios no negociables”.
Pero las condiciones en las que se afirmaba lo anterior han cambiado de modo significativo.
Aún a riesgo de resultar drástico, podemos decir que en la actualidad ya no estamos en un escenario de sociedades fundamentalmente cristianas que enfrentan las tensiones del proceso de secularización mediante las reglas de juego del liberalismo político. Estamos en sociedades cada vez más post-cristianas, post-seculares y post-liberales.
La sociedad de hoy
Post-cristianas porque surgen nuevos principios de justicia que ya no son “virtudes cristianas que se han vuelto locas”, como decía Chesterton. Me refiero, por ejemplo, a la negación de la singularidad de la especie humana, de la dignidad del individuo, de la racionalidad como norma de los debates, de la presunción de inocencia, etc.
Post-seculares porque el resultado de la desaparición progresiva del cristianismo no es una sociedad menos religiosa en general, sino la sustitución del cristianismo por nuevas religiones civiles. Me refiero a los fenómenos ideológicos vinculados con las políticas de identidades, el ecologismo radical, el animalismo, etc. No se trata de ideas alternativas dentro del espectro de opciones libres en una sociedad, sino de la pretensión de cambiar de raíz los principios de la vida común. Que además se expresan no de modo discursivo sino principalmente identitario, emocional y colectivo, y casi diríamos sacramental. Una nueva religión –o conjunto de religiones- que derriba los ídolos y estatuas de la anterior y establece nuevos tabúes.
Post-liberales porque desaparece el consenso sobre las instituciones comunes, la aspiración a una sociedad de individuos libres e iguales, la importancia del respeto a las reglas de juego institucionales con su alternancia en el poder y una relativa neutralidad del espacio público, y la cohesión social propia de clases medias prósperas. Asistimos a intentos por ocupar las instituciones con afán hegemónico, y a la fragmentación emotivista de la opinión pública, que reduce los lugares comunes para el encuentro. Surgen formas de democracia no liberal –plebiscitaria, caudillista, identitaria- y crece la simpatía por regímenes más cercanos al autoritarismo tecnocrático.
La actitud del cristiano
Ante estos escenarios, la síntesis mencionada al principio ha dejado de estar vigente como posibilidad realista de acción social y política, por mucho que uno pueda lamentarlo o echarla de menos. La asimilación acrítica de un contexto cada vez más lejano del cristianismo no parece una opción válida ni atractiva. El compromiso meramente experto con las instituciones –en sí mismo irreprochable- no basta para contribuir eficazmente a reforzar los fundamentos de la vida política, permanentemente agredidos. Incluso el liberalismo más clásico y racional no parece tener ni tirón electoral, ni voluntad de defender algunos valores sustantivos fundamentales desde la perspectiva cristiana.
En ambientes intelectuales y políticos cristianos surgen opciones más identitarias. Unos promueven una “retirada” de la vida política institucional, por su fuerza corruptora del carácter individual y del debate público. Otros, sin embargo, asumen la tesitura conflictiva y se preparan para dar la batalla cultural desde las instituciones. En ambos casos con el riesgo de reducir el cristianismo a una identidad ideológica o cultural manipulable y en el fondo vacía. Y con la perplejidad de tener que renunciar a las reglas de comportamiento más o menos civilizadas de la política democrática a las que estábamos acostumbrados. Porque el modo de hacerse presente en el espacio público como minoría atosigada ya no es la cordialidad o el simple ejercicio discreto de los propios derechos y obligaciones. Muchos cristianos piensan que deben hacer oír su voz aunque suene estridente, aunque les granjee enemistades en su entorno social y genere conflicto en la esfera pública. Y surge siempre la tentación de volverse intolerantes hacia adentro con quienes no pelean las batallas como nosotros pensamos que deberían pelearse. O sencillamente con quienes las pelean, si uno piensa que debe evitarse ante todo la confrontación.
Como escribió Nietzsche, quien combate a un monstruo, debe tener cuidado de no convertirse en otro monstruo. ¿Dónde está el límite? ¿Se promueve así la amistad social y el bien común, como propone el papa Francisco, y toda la tradición clásica de la política? Y a la vez, ¿no es la confrontación cívica un modo de encuentro más sincero que el diálogo de sordos o el silencio de los corderos?
Ricardo Calleja Rovira
Profesor de Ética Empresarial y de negociación en el IESE Business School. Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.
martes, 16 de noviembre de 2021
domingo, 14 de noviembre de 2021
Para meditar en noviembre, mes de los difuntos.
“Dios creó al hombre de la tierra, y lo formó a imagen suya; y porque pecó lo hizo volver a ser tierra. Y lo revistió de virtud conforme a su ser. Le señaló determinado tiempo y número de días; y le dio potestad sobre las cosas que hay en la tierra”. (Eclesiástico, XVII, 1-4)
En la contraposición paulina entre el “espíritu” y la “carne” está incluida también la contraposición entra la “vida” y la “muerte”. Este es un grave problema sobre el que se debe decir ahora que el materialismo, como sistema de pensamiento en cualquiera de sus versiones, significa la aceptación de la muerte como final definitivo de la existencia humana. Todo lo que es material es corruptible y, por tanto, el cuerpo humano (en cuanto “animal”) es mortal. Si el hombre en su esencia es sólo “carne”, la muerte es para él una frontera y un término insalvable. Entonces se entiende el que pueda decirse que la vida humana es exclusivamente un “existir para morir” (Dominum et vivificantem, n.57).
“El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo.
La semilla de eternidad que en sí lleva, por se irreductible a la sola materia, se levanta contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica moderna, por muy útiles que sea, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la prórroga de la longevidad que hoy proporciona la biología no puede satisfacer ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón humano.
Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. La fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado”. (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, n.18)
miércoles, 28 de julio de 2021
¡El futuro del hombre depende de la cultura!
"¡Sí! ¡La paz del mundo depende de la primacía del espíritu! ¡Sí! La paz futura de la humanidad depende del amor"
El Papa concluyó diciendo que la oportunidad de dirigirse a la cúpula de la Unesco satisfacía "uno de los deseos más profundos de mi corazón". "Quería, pues, dejarlos con "una exclamación [...] desde las profundidades más íntimas de mi alma: ¡Sí! ¡El futuro del hombre depende de la cultura! ”
(Discurso de Juan Pablo II en la Unesco, George Weigel, Juan Pablo II, Testigo de esperanza)
Nadie puede llamar bien al mal.
La Iglesia recuerda, con la luz de Dios, que el hombre puede reconocer verdaderamente el bien y el mal. Nunca puede llamar bien al mal, si n...
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