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miércoles, 22 de enero de 2020

Donald Trump declara este 22 de enero como el Día Nacional de la Santidad de la Vida Humana


Aciprensa, 22.01.2020
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este 22 de enero como el Día Nacional de la Santidad de la Vida Humana.
“En el Día Nacional de la Santidad de la Vida Humana, nuestra nación orgullosa y fuertemente reafirma nuestro compromiso para proteger el precioso don de la vida en todas sus fases, desde la concepción hasta la muerte natural”, escribe Trump en una proclamación con fecha 21 de enero.
“Toda persona –el nacido y el no nacido, el pobre, el marginado, el discapacitado, el enfermo y el anciano– tiene un valor inherente. Aunque cada camino es distinto, toda vida tiene valor y consecuencias por lo que los derechos de todos deben defenderse”, señala el texto.
La fecha coincide con un aniversario más de la decisión de la Corte Suprema del 22 de enero de 1973 conocida como Roe vs Wade, con la que se aprobó el aborto en Estados Unidos.
El 22 de enero de 1984 el presidente Ronald Reagan también declaró el 22 de enero como Día Nacional de la Vida Humana, y lo siguió haciendo durante los demás años de su mandato. Lo mismo hicieron los presidentes George Bush y luego George W. Bush. Trump también lo hizo en 2018 y 2019.
La proclamación de Trump en este 2020 establece que Estados Unidos “debe seguir firmemente dedicado a la profunda verdad de que toda vida es un don de Dios, lo que le da toda persona un inconmensurable valor y potencial”.
“Entre nosotros, muchos estadounidense son incansables defensores de la vida y campeones para los vulnerables. Estamos agradecidos a quienes apoyan a las mujeres que pasan por un embarazo inesperado, a quienes proporcionan sanación a las mujeres que se han sometido al aborto, y a quienes reciben a los niños a través de la adopción y el cuidado adoptivo”.
“En el Día Nacional de la Santidad de la Vida Humana celebramos el maravilloso don de la vida y renovamos nuestro compromiso de construir una cultura donde se respete siempre la vida”, prosigue el texto.
La proclamación también destaca el declive del número de abortos y la tasa de estos en Estados Unidos desde 2007, así como el descenso de los embarazos adolescentes, lo que ha contribuido “a la tasa más baja de abortos entre adolescentes desde la legalización del aborto en 1973”.
“Todos los estadounidenses deben celebrar este descenso en el número y la tasa de abortos, porque representan vidas salvadas. Sin embargo, aún hay mucho por hacer y, como presidente, seguiré luchando para proteger las vidas de los no nacidos”, escribió Trump.
El presidente también resaltó que su administración ha introducido varias restricciones para impedir que se siga financiando el aborto con fondos públicos y que en cambio se promueva la objeción de conciencia de los profesionales de la salud que se oponen a los seguros de salud que incluyen anticonceptivos.
“Adicionalmente he pedido al Congreso que actúe para prohibir el aborto tardío de bebés que pueden sentir dolor”, destacó en la proclamación.
Desde 1973, se han realizado casi 45 millones de abortos en Estados Unidos. Diversas iniciativas para restringir o prohibir el aborto han sido objetadas en los tribunales en años recientes y algunos activistas provida consideran que estas disputas legales podrían llevar a revertir la decisión de Roe vs Wade.
Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA

domingo, 19 de enero de 2020

Derechos reconocidos a los padres acerca de la formación de sus hijos.




    1.     Constitución española

-“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (Art. 27. 3)
-“Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España” (Art. 10.2)

2. Declaración  Universal de los Derechos Humanos (ONU, 10-12-1948)

-“Toda persona tiene derecho… a manifestar su religión o creencia individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia” (Art. 18)
-“Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (Art. 26,3)

3.     Ley orgánica de libertad religiosa (5-7-1980)

(es un desarrollo de la Constitución española)

-“La libertad religiosa y de culto garantizada por la constitución comprende el derecho de toda persona a recibir e impartir enseñanza e información religiosa de toda índole, elegir dentro y fuera del ámbito escolar la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (Art. 2.1)
-Para la aplicación real y efectiva de estos derechos, los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para facilitar la asistencia religiosa en los establecimientos públicos, así como la formación religiosa en centros docentes públicos” (Art. 2.3)

4.     Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales (13-4-1977)


-“Los Estados parte en este presente Pacto se comprometen a respetar las libertades de los padres a escoger para sus hijos o pupilos escuelas distintas a las creadas por las autoridades públicas siempre que aquellas satisfagan las normas mínimas que el Estado prescriba o apruebe en materia de enseñanza, y hacer que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (Art. 13.3)

Las ideas -no ideología- de una madre

Por Carmen Cal
Qué es el pin parental: La medida pretende obligar a la dirección de los centros educativos a informar a las familias de todas las actividades complementarias organizadas dentro del horario lectivo, así como establecer el derecho de los progenitores a dar su consentimiento o no a cada uno de esos talleres con una "autorización expresa”. (El País) 
El objetivo de esta medida, es que desde los colegios se informe a los padres previamente de las charlas o talleres, para que los padres decidan si quieren que los niños acudan o no, o incluso tratar del tema con sus hijos antes de que lo haga el docente a cargo, después de todo, los padres somos los que resolvemos cualquier duda que pueda tener nuestro hijo a la vuelta, qué mejor que tener un aviso para saber por donde van los tiros! En caso de decidir que no fuera, les explicaría el porqué, lo hablaría con ellos con naturalidad, como madre, adaptando la conversación a la edad que tendrán. 
Se da por hecho que los padres que firman el pin parental son unos intolerantes, homófonos y nosecuantas barbaridades más, no respetarán la libertad de los niños y un largo etc… etiquetas.
Enseño y enseñaré a mis hijos que todos, TODOS somos iguales, y sí, hijos de Dios. Que todos merecemos respeto… blanco, negro, ateo, católico o musulmán, gay, o hetero… Y así seguiré haciéndolo. Pero eso, también yo quiero ese respeto. Yo quiero educar a mis hijos de la manera que yo crea que es mejor para ello, e igual queréis vosotr@s. Y los políticos no van a decidir lo que es mejor para mis hijos.
Ya nos preocuparemos nosotros de formarnos y estar ‘al día’ para que no se queden atrás o se les "eche el mundo encima" cuando dejen el nido. 
Y no les faltará libertad para EXPRESAR, DECIDIR y OPINAR.

sábado, 18 de enero de 2020

Las tres gracias y el pin

Vientos muy enconados corren por España.
Así se comprende que este Gobierno esté contra la escuela concertada: para que los hijos pertenezcan al Estado. Ojalá hubiese un pin parental para que los padres catalanes puedan impedir el adoctrinamiento de sus hijos. La ministra de Igual da intervino para decir que los hijos de los padres homófobos tienen el mismo derecho que otros niños a que les expliquen la buena nueva del sexo ad libitum, que “el pin parental es una ruptura del pacto de violencia de género” y tuvo el arrojo de invocar la Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su artículo 26.3* dice. “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Textualmente.
Fue lo único en lo que se ciñó Irene Ceaucescu. En sus otras intervenciones se limitó a indicar que “cuando tenga respuesta y en otro ámbito que no es este ya se lo comunicaré”. La nueva portavoz estuvo más suelta incluso que su predecesora, aparte de exhibir su maestría de dejar caer todas las ‘d’ que había en su discurso en posición intervocálica.
En esto yo estoy con la ONU. Prefiero explicar yo a mis hijos las verdades verdaderas de la vida a que lo haga cualquiera de las tres gracias que ayer comparecieron en Moncloa. Irene ha nombrado directora general de Diversidad Sexual y LGTBI a Boti García Rodrigo. El vicepresidente Ceaucescu la entrevistó en La Tuerka en el mes de junio último y le invitó a contar que se lió con una alumna suya de 17 años. Ella lo confirmó gozosa, diciendo que la madre la perseguía con una plancha caliente. Es de suponer que a aquella madre le gustaría que en el instituto de su hija hubiera un pin parental en la creencia, sin duda errónea, de que su hija les pertenece más a Boti o a Isabel Celaá, que a ella misma. No hablo en esto por mí mismo; mis dos hijos son varones y nunca han sido personas de riesgo para depredadoras como Boti García.
En la Comunidad balear se ha destapado este mes de enero un caso escalofriante: en un centro tutelado por el Consell Mallorquín de Asuntos Sociales se prostituye a niñas tuteladas de 13 y 14 años que se fugaban del centro. Salidas no autorizadas en el lenguaje paliativo de la institución. Cinco educadores sociales ha sido despedidos por  acosar sexualmente a menores internos, aunque la consejera de Asuntos Sociales, Fina Santiago, llamaba a la calma porque “en ningún caso se dieron relaciones sexuales completas”. Hace tiempo que esto pasa, la presidenta Armengol admite conocerlo desde antiguo. El PSOE, Podemos y Mès per Mallorca son los socios del Gobierno autonómico a quienes compete la responsabilidad in vigilando. Pero Irene tiene banquillo. Dirigentes de Unidas-Podemos de Castilla y León (2), Badajoz y Canarias han sido denunciados por abusos a menores. Estamos en manos de enfermos.
* La Constitución, en su artículo 27.3 se muestra coincidente: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. La señora Ceaucescu, (al igual que su macho alfalfa) no es partidaria y solo citaba la Declaración Universal de Derechos Humanos.

viernes, 17 de enero de 2020

El malentendido del cardenal Sarah

Rafael Serrano, 14.02.2020,  Aceprensa

¿Ha escrito Benedicto XVI un libro junto con el Card. Robert Sarah? Tras las dudas difundidas ayer, la respuesta de Sarah y las aclaraciones de Mons. George Gänswein, secretario del Papa emérito, resulta que, en realidad, no. Ha habido, según Gänswein, un “malentendido”.
Benedicto, en efecto, entregó a Sarah, como este ha dicho, “un texto sobre el sacerdocio católico, con especial atención al celibato”, en respuesta a una sugerencia que le había hecho. Accedió a que Sarah lo incluyera en un libro que el cardenal estaba preparando, y pudo revisar el manuscrito completo. Después dio su conformidad para que se publicara su propio texto dentro del volumen.
Pero Benedicto, ha advertido hoy Gänswein en nombre de él, “no había aprobado proyecto alguno de un libro con dos firmas, ni había visto ni autorizado la cubierta”, en la que aparece su foto junto a la del cardenal Sarah. Concluye Gänswein que “ha sido un malentendido, sin poner en duda la buena fe del cardenal Sarah”.
Por eso, en nombre del Papa emérito, Gänswein ha pedido a Sarah que se ponga en contacto con los editores para que “retiren el nombre de Benedicto XVI como coautor del libro, y también su firma de la introducción y de la conclusión”. Sarah ha confirmado que ha cumplido el encargo, y a la vez ha añadido que mantiene su versión de los hechos, publicada unas horas antes.
Benedicto entendió que su escrito aparecería en un libro firmado por Sarah, y este creyó que tenía el plácet para publicar un libro común
Esos cambios, se supone, quedan para futuras ediciones de la obra. La francesa original (Des profondeurs de nos cœurs), de la editorial Fayard, ya está preparada para salir al mercado el 15 de enero con la doble firma y las fotos. En el mismo caso está la versión en inglés de Ignatius Press (EE.UU.), aunque no saldrá a la venta hasta el 20 de febrero.

Un cambio de idea

Al leer el comunicado de Sarah se adivina cómo pudo darse el malentendido. El 5 de septiembre pasado, el cardenal propuso por carta a Benedicto que redactara un texto sobre el sacerdocio, que se podría publicar en torno a la Navidad o a principios de 2020. El 20 de septiembre, Benedicto contestó que ya antes había comenzado un escrito sobre esa materia, pero lo había abandonado al verse sin fuerzas bastantes para elaborar un estudio teológico. Sin embargo, la sugerencia de Sarah le había animado a reanudar la tarea. La concluyó, y el 12 de octubre envió el texto a Sarah.
Cuando lo hubo leído, el cardenal pensó que el trabajo de Benedicto era demasiado extenso y profundo para un periódico. Entonces concibió la idea de publicarlo en un libro, junto con otro texto sobre lo mismo del propio cardenal. El 19 de noviembre, Sarah remitió a Benedicto el manuscrito completo, compuesto del escrito del Papa emérito, otro del cardenal, una introducción y una conclusión. Unos días después, Benedicto contestó: “Estoy conforme con que el texto se publique de la manera que usted ha previsto”.
A la luz de la aclaración de Gänswein, parece que Benedicto entendió que su escrito aparecería en un libro firmado por Sarah, y este, en cambio, creyó que tenía el plácet de aquel para publicar un libro común. Ahora bien, las cartas de Benedicto que el cardenal ha dado a conocer no dicen nada de una obra firmada por ambos. Y mientras Sarah sostiene que había acordado con Benedicto “la cubierta, una introducción y una conclusión comunes”, Gänswein lo niega.

Francisco defiende el celibato sacerdotal

La otra polémica en torno al libro de Sarah surgió nada más aparecer la noticia de la publicación, con un anticipo y una entrevista al cardenal en Le Figaro. Algunos lo interpretaron como una maniobra para presionar al Papa Francisco, a fin de que no admitiera una excepción al celibato sacerdotal, sugerida en el pasado Sínodo de la Amazonia para aliviar la escasez de clero en la región. Esos mismos suponen que Francisco anunciará una decisión en la exhortación apostólica postsinodal que está elaborando y publicará pronto; la sonada apología del celibato por parte de Sarah serviría para estimular la oposición a tal cambio.
Ciertamente, el Card. Sarah dice en el libro, según el anticipo publicado: “Suplico al Papa Francisco que nos proteja (…) poniendo el veto a cualquier relajación de la ley del celibato sacerdotal, aun limitada a una u otra región”. A la vez, quien busque un defensor del celibato sacerdotal, tiene ante todo al propio Francisco. Estos días se ha recordado, entre otras, su declaración en el vuelo de regreso a Roma desde Panamá, hace un año: “Creo que el celibato es un don para la Iglesia (…) No estoy de acuerdo con permitir el celibato opcional, no”.
Cabe precisar que esa y otras intervenciones del Papa se refieren directamente a la posibilidad de que los candidatos al sacerdocio opten o no por el celibato antes de recibir el diaconado. En cambio, la propuesta del reciente Sínodo es ordenar hombres casados, de mayor edad, que no es exactamente lo mismo. De todas formas, es significativo –ha escrito Andrea Tornielli, director editorial del Dicasterio para la Comunicación– que en el discurso de clausura del Sínodo, “el Papa, tras haber seguido en el aula todas las fases de las intervenciones y del debate, no mencionara para nada el tema de la ordenación de hombres casados, ni siquiera de pasada”.
Así, en la defensa del celibato sacerdotal, el Card. Sarah está por lo menos fundamentalmente de acuerdo con Francisco. Y tampoco acepta ser considerado cabeza de la resistencia al Papa en la Curia. En su comunicado lamenta que algunos “quieran oponerme al Papa Francisco”. Y concluye diciendo: “Mi adhesión a Benedicto XVI permanece intacta y mi obediencia filial al Papa Francisco, absoluta”.

jueves, 9 de enero de 2020

Los rostros hablan

          

Cuando voy por la ciudad en transporte público, me gusta recolectar rostros y miradas de la gente.  A veces sonrío a alguien, aunque no lo conozca, provocando el desconcierto inicial del infeliz o la infeliz; luego, sin embargo, noto que algo se relaja y que los rasgos de su rostro, hasta ese momento contraídos en una expresión adusta, revelan, luminosamente, que se emplean más músculos de la cara en expresar tristeza que en sonreír (lo dicen también los científicos). Me parece que se nos está olvidando el arte de ser felices y que, cuando lo somos, por miedo a que ese estado de gracia sea una mera ilusión, lo dejamos morir, como si un jardinero no se fiase de la semilla de la rosa porque es muy pequeña y muy débil y decidiese no cuidarla.

         Cuando miro una rosa, me doy cuenta de que la finalidad de las cosas del universo no es ser bellas y, sin embargo, lo son. ¿Por qué no conseguimos alcanzar la belleza de una rosa u olvidamos cómo se hace? Estamos excesivamente concentrados en obtener resultados, en vez de ocuparnos de las personas, y no cuidamos de nosotros mismos como los seres vivos que somos, llamados a sentir la vida con más intensidad cada día que pasa, a ser capaces de cumplir un destino inédito, y nos conformamos con cruzar, cansinamente, una repetitiva sucesión de días sin alegría. Y esto ocurre, creo, porque, con frecuencia, preferimos el envoltorio de la vida a la vida misma, como si alguien, al recibir un regalo, se conformase con el paquete porque le da miedo que el contenido le desilusione.

miércoles, 8 de enero de 2020

¿Qué es la ética?

Por Antonio Argandoña, 
Catedrático de Economía Universidad de Barcelona, Profesor del Iese.
Dados mis intereses, procuro leer todo lo que cae en mis manos que trate de la éticadesde el punto de vista de la economía liberal (liberal europeo, no norteamericano, que quiere decir, más bien, socialdemócrata). Por eso, me picó la curiosidad al saber de una reseña de James R. Otteson a un libro de David C. Rose, titulado The Moral Foundation of Economic Behavior (el libro es de Oxford University Press, 2011, y la reseña aparece en The Independent Reviewaquí, en inglés). Reconozco que no he leído el libro, de modo que hablo por boca del comentarista.
Me gusta la idea de que la economía de mercado necesita una ética. La tesis de que la economía es “amoral” me parece un error: si la gente aprende con sus acciones y con las acciones de los demás, después de cada decisión mía hay algo que cambia en mi interior: conocimientos, capacidades y actitudes. Los primeros y las segundas los podemos incluir en nuestro razonamiento económico, pero lo que he llamado actitudes va más allá. Y ese es el terreno de la ética. Decir que la economía no necesita de la ética es decir que el ser humano no aprende a evaluar sus propias acciones y las de los demás. Y esta es una afirmación muy fuerte que, me parece, contrasta con nuestra experiencia.
Rose, a juzgar por el comentario de Otteson, parece reducir la ética al cumplimiento del deber (Kant, probablemente). Estoy de acuerdo con él en que, a base de exhortacionesno se arreglan las cosas. Pero limitar la ética a un deber es claramente limitado. Si no se incluyen los aprendizajes que menciono antes, o sea, las virtudes, me parece que la ética se queda corta. Entre otras cosas porque, ¿qué significa que yo tengo un deber moral? ¿Ante quién? ¿Ante Dios? Entonces, ¿están exentos de la ética los que no creen en Dios? ¿Ante la sociedad? ¿Cómo se materializa mi deber ante la sociedad? ¿Por la ley? Pero la ley es insuficiente, llega tarde, admite excepciones, puede ser manipulada,… ¿Por la presión social? ¿Qué diferencia, entonces, la ética de la costumbre? ¿Y no puede ser manipulada la presión social, para que la gente se comporte como una minoría quiere? No necesito dar muchos ejemplos de esto último al lector, ¿no?
Rose parece encontrar la solución cuando se pregunta ”si el único objetivo social es lamaximización de la prosperidad general“. En definitiva, ese es el objetivo de laeconomía de mercado, en el que muchos no estarán de acuerdo. Pero, aunque todos nos pongamos de acuerdo sobre esto, ¿cómo podemos encontrar eso que nos lleva a la prosperidad general? Pues de acuerdo con lo que recomeinda la economía de mercado, sin (demasiadas) intervenciones públicas, ¿no? Pero, ¿funciona esto siempre? No, dice Rose, si falta la confianza. Y la confianza procede de la generalización de las conductas éticas. O sea que hemos cerrado el círculo: nos conviene ser éticos porque esto crea las condiciones sociales necesarias para la confianza, que nos hace falta para que el mercado funcione bien y aumente la prosperidad general. Prosperidad, ¿material? No parece haber otra, al menos en los comentarios de Otteson.
La solución, pues, parece estar en “promover una adhesión basada en principios a las prohibiciones sobre acciones moralmente negativas”. “El fundamento moral de la conducta económica es, según Rose, una norma de confiabilidad incondicional hecha posible por la preponderancia de personas que posean una ética de contención moral basada en deberes, pero no en una mera recomendación como deber moral”. Perdón por la frase, que queda confusa. Pero, en todo caso, no me gusta. Al menos por dos razones (y hay más, claro).
Una: es una ética “interesada”: es bueno para mí ser ético, porque esto permite que la sociedad me lleve a la maximización de mi bienestar (¿material?). Problema: si en una circunstancia concreta yo gano más con una conducta inmoral, ¿qué me impide hacerlo? Claro que reduciré el nivel de confianza en la sociedad, pero bueno, ¿y qué, si a mí me conviene esto? Otteson explica largamente que lo de no hacer mal a otros está muy bien en las relaciones personales, pero no vale en la conducta social (¿influencia de Hayek?). Mentir para quitarle dinero a un amigo o un cliente está mal, pero mentir para cobrar el seguro en caso de accidente de automóvil no está mal, dice, porque el daño que causo es mínimo, para una compañía de seguros que maneja millones de euros al año, y que ya cuenta, de alguna manera, con mi mentira. ¡Oh, cielos! ¿Dónde acaba lo permitido y dónde empieza lo inmoral? ¿Robar 10 euros a un pobre está muy mal, pero robar 100 euros a mi compañía de seguros es correcto? ¿No estoy contribuyendo al deterioro moral de la sociedad, a la pérdida de confianza generalizada? ¿Y no estoy aprendiendo a ser un ladrón, pequeño ladrón, claro, pero ladrón al fin y al cabo? Bueno, la ética del interés personal nos lleva a esta situación. ¿Es esto lo que queremos?
Y otra razón, para acabar. Esa ética es inherentemente inestable. Supongamos una sociedad en que todo el mundo dice siempre la verdad. Si yo digo una pequeña mentira, nadie se dará cuenta, porque todos esperan que todos digan la verdad. O sea que salgo ganando,y como el daño social que produzco es muy pequeño, esa mentira parece admisible. Pero otro aprenderá lo mismo, y un tercero,… hasta que la mayoría seamos mentirosos y nadie pueda fiarse de los demás,… de mod que habremos echado a perder la sociedad.
Ya he dicho antes que me parecía bien, es más, muy necesario, conectar la economía de mercado con la ética. Pero el intento de Rose, que Otteson aplaude, no me parece una buen vía. Sigamos pensando.

¿Cuándo la política fiscal es injusta? (artículo póstumo)

  Por Carlo Caffarra, Cardenal Arzobispo de Bolonia. Recientemente fallecido. El sistema fiscal es una parte relevante del pacto social, en ...