Del libro "El poder oculto de la amabilidad" de Lawrence G. Lowasik
La crítica destructiva es una de las peores formas de faltar a la caridad: quien la lleva a cabo desprestigia, ataca, destruye y lo arruina todo. Va en contra de todo y de todo desconfía. Es la víctima de un orgullo y una envidia ocultos: embiste contra lo que hacen otros porque él no es capaz de hacerlo, o porque puede restarle la estima de los demás.
Haces crítica destructiva cuando te apresuras a echar un jarro de agua fría sobre planes y proyectos; cuando eres incapaz de reconocer que alguna tarea se está haciendo bien; y cuando no descubres ni un solo rayo de esperanza en la situación de este mundo. Tu pesimismo deja poco espacio a la esperanza y la alegría. Si solo respondes a una parte de esta descripción, acabarás convirtiéndote en una compañía ingrata aunque no expreses en voz alta tu opinión.
Restar importancia a los logros, la reputación o las habilidades de otros es una de las formas más insidiosas que adoptan el orgullo y la vanidad en el carácter de los hombres. Este defecto suele ir unido a una pretendida humildad.
No es lo mismo la costumbre de minusvalorar a los demás que la discusión rigurosa y crítica acerca de los méritos o el carácter de otros. La crítica objetiva, así como la expresión de las opiniones personales acerca de los logros ajenos, amplían la mente del hombre.
Minusvaloras a los demás si acostumbras a buscar qué cosas criticar en ellos antes de pensar en qué decir de bueno; si tiendes a encontrar más defectos a algo cuantos más elogios recibe de otros; si consideras inteligente oponerte siempre a todo, dejando ver que lo que te interesa no es la crítica sincera, sino atraer la atención sobre ti.
Benjamín Franklin, algo escaso de tacto en su juventud, llegó a ser tan diplomático en su trato con la gente que le nombraron embajador de Estados Unidos en Francia. El secreto de su éxito residía en su política de «no hablar mal de nadie, y sí de lo bueno que conozco de cada persona».
La crítica destructiva es una necedad, porque bastante tenemos con superar nuestras limitaciones para preocuparnos de que a Dios no le haya parecido conveniente repartir equitativamente el don de la inteligencia. Y es inútil, porque pone al hombre a la defensiva y suele llevarlo a intentar justificarse. Cuando estés tentado de criticar a alguien, recuerda que la crítica es como las palomas, que siempre regresan a donde las alimentan. Probablemente la persona a quien vayas a corregir y condenar se justificará y, a su vez, te condenará a ti. Noventa y nueve veces de cada cien el hombre no se critica a sí mismo, por mucho que se haya equivocado. Quien hace algo mal culpa a todo el mundo menos a él. Así actúa la naturaleza humana.
Quejarse es una forma de crítica airada que se manifiesta en una constante protesta, en un rencor y un resentimiento insistentes o en repetidas reivindicaciones. Es una de las señales infalibles de la autocompasión, de la falta de una sana generosidad de espíritu que disculpe las limitaciones ajenas. Quienes se quejan se defienden diciendo que cualquiera haría lo mismo si tuviera que soportar lo que ellos soportan.
Eres una persona quejosa si, al menos una vez al día, reivindicas lo mismo con palabras acusadoras; o si sacas a relucir el pecado o la falta cometidos hace mucho tiempo por otros cada vez que surge una disputa o un malentendido; o si rara vez pasa un día sin que te quejes de algo que te desagrada. Si tienes tendencia a quejarte, debes aprender a ser humilde, agradecido y clemente.
En tu trato con los demás, recuerda que las personas no son criaturas de la lógica, sino criaturas de la emoción, erizadas de prejuicios y movidas por el orgullo y la vanidad. No te permitas la más pequeña crítica hiriente, por muy convencido que estés de que es justificada. Despertarás un resentimiento que puede durar toda una vida.
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lunes, 9 de noviembre de 2015
No hagas nunca crítica negativa
domingo, 8 de noviembre de 2015
¿Inferioridad de la mujer?
Por Alfonso Aguiló
—Muchos piensan que, aunque hayan mejorado bastante las cosas en los últimos tiempos, quedan en la Iglesia rastros de una antigua desconfianza hacia la mujer. Incluso he oído decir que la Iglesia tardó algunos siglos en reconocer que las mujeres tuvieran alma.
Desde luego, lo de la ausencia de alma en la mujer nunca lo pensó la Iglesia católica, y esto lo desmiente con rotundidad la historia: las santas y las mártires fueron veneradas desde los primeros siglos del cristianismo, y su glorificación brilla en todos los templos cristianos de la antigüedad, y siempre hubo tanto mujeres como hombres en el catálogo romano de canonizaciones.
Además, la Iglesia católica, como es sabido, venera desde los primerísimos tiempos a una mujer, la Virgen María, como madre de Dios y la más perfecta de las criaturas. Todo ello, como comprenderás, es poco compatible con semejante leyenda.
—¿Y no es cierto al menos que la Iglesia admitió que la mujer era inferior al hombre porque, según el relato del Génesis, fue creada después que él?
Hubo algunos pensadores cristianos lo bastante ridículos como para pretender que la mujer era un ser inferior, haciendo una interpretación realmente sorprendente de ese relato del Génesis. Pero su doctrina fue condenada por la Iglesia. Ya dijo Aristóteles que no había en el mundo idea absurda que no tuviera al menos algún filósofo para sostenerla; y se ve que eso puede extenderse a las muchas afirmaciones absurdas que se han hecho en torno a la teología católica a lo largo de los siglos. Hay que pensar que durante los primeros siglos del cristianismo, los concilios dedicaron mucho tiempo a condenar errores. Uno de ellos fue este. Pero no pueden imputarse a la Iglesia las aberraciones que se vio obligada a denunciar y condenar. Como decía André Frossard, eso sería como responsabilizar al Ministro de Justicia de todas las faltas que castiga el Código Penal.
—Pero San Pablo, por ejemplo, manda en una de sus epístolas que las mujeres se mantengan calladas en las asambleas.
Y con ello demuestra que ellas participaban en esas asambleas, algo absolutamente inimaginable durante muchísimos siglos en nuestras modernas y avanzadas asambleas parlamentarias occidentales.
Porque un sencillo análisis de la historia permite ver que la discriminación de la mujer ha sido un fenómeno muy extendido a lo largo de los siglos. Eso es algo lamentable, pero no es justo achacarlo a la Iglesia.
Por poner un ejemplo bien ilustrativo, el acceso general de la mujer al voto en las elecciones democráticas civiles de nuestras modernas sociedades occidentales comenzó con Finlandia en 1906, y no llegó a Estados Unidos hasta 1920, a Gran Bretaña hasta 1928, y a España hasta 1931. Otros países de nuestro entorno no alcanzaron el pleno derecho de sufragio femenino hasta mucho después: Francia en 1944, Italia en 1945, Bélgica en 1948, Andorra en 1970 y Suiza en 1971. Se ha discriminado mucho a la mujer en la historia de la democracia, pero la culpa no es de la democracia, sino de la visión de la mujer que tenía entonces la sociedad.
Para ser justo, hay que integrar ese comentario de San Pablo en la mentalidad imperante en aquellos tiempos. A nadie de esa época, fuera judío o romano, se le habría pasado por la cabeza dar a las mujeres tanto protagonismo como tienen en el Nuevo Testamento, totalmente impensable por aquel entonces (de hecho, fue durante mucho tiempo objeto de crítica por parte de muchos autores no cristianos). Sería más justo decir, en todo caso, que las fuertes exigencias de la moral cristiana contribuyeron a amortiguar aquella lamentable situación.
—Muchos piensan que, aunque hayan mejorado bastante las cosas en los últimos tiempos, quedan en la Iglesia rastros de una antigua desconfianza hacia la mujer. Incluso he oído decir que la Iglesia tardó algunos siglos en reconocer que las mujeres tuvieran alma.
Desde luego, lo de la ausencia de alma en la mujer nunca lo pensó la Iglesia católica, y esto lo desmiente con rotundidad la historia: las santas y las mártires fueron veneradas desde los primeros siglos del cristianismo, y su glorificación brilla en todos los templos cristianos de la antigüedad, y siempre hubo tanto mujeres como hombres en el catálogo romano de canonizaciones.
Además, la Iglesia católica, como es sabido, venera desde los primerísimos tiempos a una mujer, la Virgen María, como madre de Dios y la más perfecta de las criaturas. Todo ello, como comprenderás, es poco compatible con semejante leyenda.
—¿Y no es cierto al menos que la Iglesia admitió que la mujer era inferior al hombre porque, según el relato del Génesis, fue creada después que él?
Hubo algunos pensadores cristianos lo bastante ridículos como para pretender que la mujer era un ser inferior, haciendo una interpretación realmente sorprendente de ese relato del Génesis. Pero su doctrina fue condenada por la Iglesia. Ya dijo Aristóteles que no había en el mundo idea absurda que no tuviera al menos algún filósofo para sostenerla; y se ve que eso puede extenderse a las muchas afirmaciones absurdas que se han hecho en torno a la teología católica a lo largo de los siglos. Hay que pensar que durante los primeros siglos del cristianismo, los concilios dedicaron mucho tiempo a condenar errores. Uno de ellos fue este. Pero no pueden imputarse a la Iglesia las aberraciones que se vio obligada a denunciar y condenar. Como decía André Frossard, eso sería como responsabilizar al Ministro de Justicia de todas las faltas que castiga el Código Penal.
—Pero San Pablo, por ejemplo, manda en una de sus epístolas que las mujeres se mantengan calladas en las asambleas.
Y con ello demuestra que ellas participaban en esas asambleas, algo absolutamente inimaginable durante muchísimos siglos en nuestras modernas y avanzadas asambleas parlamentarias occidentales.
Porque un sencillo análisis de la historia permite ver que la discriminación de la mujer ha sido un fenómeno muy extendido a lo largo de los siglos. Eso es algo lamentable, pero no es justo achacarlo a la Iglesia.
Por poner un ejemplo bien ilustrativo, el acceso general de la mujer al voto en las elecciones democráticas civiles de nuestras modernas sociedades occidentales comenzó con Finlandia en 1906, y no llegó a Estados Unidos hasta 1920, a Gran Bretaña hasta 1928, y a España hasta 1931. Otros países de nuestro entorno no alcanzaron el pleno derecho de sufragio femenino hasta mucho después: Francia en 1944, Italia en 1945, Bélgica en 1948, Andorra en 1970 y Suiza en 1971. Se ha discriminado mucho a la mujer en la historia de la democracia, pero la culpa no es de la democracia, sino de la visión de la mujer que tenía entonces la sociedad.
Para ser justo, hay que integrar ese comentario de San Pablo en la mentalidad imperante en aquellos tiempos. A nadie de esa época, fuera judío o romano, se le habría pasado por la cabeza dar a las mujeres tanto protagonismo como tienen en el Nuevo Testamento, totalmente impensable por aquel entonces (de hecho, fue durante mucho tiempo objeto de crítica por parte de muchos autores no cristianos). Sería más justo decir, en todo caso, que las fuertes exigencias de la moral cristiana contribuyeron a amortiguar aquella lamentable situación.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Spectre
007 Spectre
Contenidos: Imágenes (varias V, S)
Dirección:Sam Mendes. Países:Reino Unido y USA. Año: 2015. Género:Acción, thriller. Interpretación:Daniel Craig (James Bond), Ralph Fiennes (M), Ben Whishaw (Q), Naomie Harris (Moneypenny), Léa Seydoux (Madeleine Swann), Dave Bautista (Sr. Hinx), Christoph Waltz (Oberhauser),Monica Bellucci (Lucia Sciarra). Guion: John Logan, Neal Purvis y Robert Wade; basado en los personajes creados por Ian Fleming. Estreno en España: 6 Noviembre 2015.
Reseña:
Un mensaje críptico del pasado envía a James Bond a una misión secreta a la Ciudad de México y finalmente a Roma, donde conoce a Lucía Sciarra (Monica Bellucci), la hermosa y prohibida viuda de un infame criminal. Bond se infiltra en una reunión secreta y descubre la existencia de una siniestra organización conocida como Spectre. Mientras tanto en Londres, Max Denbigh (Andrew Scott), el nuevo director del Centro para la Seguridad Nacional, cuestiona las acciones de Bond y pone en duda la importancia del MI6, encabezado por M (Ralph Fiennes).
De modo encubierto Bond recluta a Moneypenny (Naomie Harris) y Q (Ben Whishaw) para que le ayuden a buscar a Madeleine Swann (Léa Seydoux), la hija de su antiguo archienemigo, el Sr. White (Jesper Christensen), que quizá tiene la clave para desentrañar el misterio de Spectre. Como hija de un asesino, ella comprende a Bond de una forma que otras personas no pueden. A medida que Bond se aventura hacia el corazón de Spectre, se entera de una estremecedora conexión entre él mismo y el enemigo que busca, interpretado por Christoph Waltz.
Sigue siendo brillante el trabajo de Daniel Craig, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor…Las demás interpretaciones son muy buenas.
Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Carta Pastoral de Mons. Reig Pla: «Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?» (4.11.2015)
El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla ha publicado una nueva carta pastoral bajo el título: «Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?».
En dicha carta Mons. Reig aborda particularmente dos temas relacionados con la eutanasia: a) el Magisterio de la Iglesia sobre la alimentación e hidratación artificiales; y b) el Magisterio de la Iglesia sobre el sentido del sufrimiento y el uso de analgésicos, particularmente los que provocan la pérdida de conciencia del enfermo, la llamada sedación.
La carta pastoral propone a los lectores algunos textos básicos del Magisterio de la Iglesia Católica sobre eutanasia, suicidio, exceso médico y cuidados paliativos y anuncia la existencia de un portal sobre la materia en la página web del Obispado de Alcalá de Henares: www.obispadoalcala.org/eutanasia.html
Mons. Reig advierte también sobre la manipulación del lenguaje y aclara que las expresiones “muerte digna”, “derecho a una muerte digna” y otras análogas, lo que en realidad esconden es la eutanasia y el suicidio asistido. Los católicos - explica - hablamos de una “buena muerte”, algo totalmente distinto.
En otro apartado, la carta pastoral recuerda algunos de los principios de aplicación en el cuidado de los enfermos: autonomía del paciente, justicia, beneficencia, solidaridad, totalidad y doble efecto.
En la última parte del documento el Obispo de Alcalá de Henares explica que para el cristiano una buena muerte - cuyo santo patrono es San José - es una muerte santa, y recuerda a los fieles de la Diócesis de Alcalá de Henares, citando el Magisterio de la Iglesia Católica, que la Iglesia recomienda mantener la tradición de inhumar los cuerpos de los difuntos, también el de los niños en estado fetal, y que las exequias por un fiel difunto deben celebrarse generalmente en su propia iglesia parroquial.
lunes, 2 de noviembre de 2015
¿Qué prefieren? ¿susto o muerte?
"El bolsillo es importante pero hay que votar en conciencia" decía Isabel San Sebastián. El problema es ¿a quién? ¿Es el PP la solución a la amenaza liberticida?
Por Alfonso Basallo, ActuallEl espejismo del mal menor les hace creer que el PP es la panacea frente una izquierda con cuernos, rabo y
coletas, que les va quitar el dinero, va a cargarse la libertad imponiendo una férrea dictadura y que va a dejar
a España sin cerveza y papel higiénico, como en Venezuela. El jurásico marxista que esos votantes de
derecha creían extinguido con la Caída del Muro ha dejado un huevo de dinosaurio, Podemos, y la criatura
nos amenaza, como los velocirraptors saltarines de Spielberg. Aunque hayan perdido velocidad en las
encuestas y la coleta se haya ajado un tanto. Pero el peligro de una izquierda radical está ahí (ya han visto
como asoma las orejas el laicismo o de la eutanasia tras la figura de Pedro Sánchez).
En realidad, el marxismo no se ha ido del todo de una Europa carcomida por la metástasis socialdemócrata. El peso del Estado en sus diversas reencarnaciones –Unión Europea, comunidades autónomas, diputaciones, consejos de cajas de ahorros, partidos políticos, comisarios políticos en centros de enseñanza- asfixia a la sociedad civil o, lo que es peor, la soborna con subsidios o la embrutece repartiendo condones con sabor a fresa, cortando de raíz toda iniciativa, haciéndole creer que le resuelve la vida, porque se encarga de la sanidad, la educación y las pensiones, cuando lo que en realidad hace es robarle la libertad… además del dinero.
Con el camelo socialdemócrata, Europa ha llegado a creerse que el mercado es la ley de la jungla y que el único refugio frente a la voracidad capitalista es papá Estado. Se ha aceptado como dogma incuestionable que si no fuera por el Estado los desheredados se pudrirían entre cubos de basura y los niños humildes no podrían estudiar. Lo cual es falso porque la desigualdad persiste, incluso con Estado. Y sobre todo porque el Estado no tiene medios, como observa Carlos Rodríguez Braun, sino que se los quita al ciudadano, y nada autoriza a pensar que si el ciudadano los mantuviera no los gastaría en sanidad o educación, incluso de forma socialmente más eficiente.
Y eso es tal cual lo que ha pasado en la era Rajoy. Porque los espectros que esgrime para pedir el voto del miedo (que el Coletas, o Sánchez, nos quitará el dinero, que nos robará la libertad y que iremos al excusado con una piedra en lugar de un rollo de Scott) ya se han materializado o se pueden materializar con el PP.
Todavía no nos han quitado el papel higiénico como en Venezuela
Ya nos ha quitado el dinero, vía esos impuestos que prometió bajar, hundiendo a la clase media y las pymes que eran el nervio económico del país. Al final, quien merece el título de Rescatador no es Rajoy, sino las espaldas de una clase media exprimida por las gabelas.
Ya nos han robado libertad. Tenemos una férrea dictadura a golpe de ingeniería social (Ideología de género, legitimación del aborto, adoctrinamiento en lugar de educación). Cierto, el PP no ha instituido casi ninguna de estas cacicadas liberticidas. Nunca lo hace: simplemente consolida con su pasividad los atropellos de los derechos y libertades perpetrados por el PSOE.
Todavía no nos han quitado el papel higiénico. Afortunadamente. Pero quizá no haga falta esperar a Pablo Iglesias, el Tsipras ibérico, para que degeneremos en Venezuela II, porque la recuperación económica de la que presume Rajoy con el ojo puesto en las elecciones está tan cogida con alfileres, que a la menor sacudida puede irse al garete. El problema es que el PP no ha hecho reformas estructurales para cambiar el modelo económico, y que los males endémicos siguen agazapados tras el maquillaje de algunos indicadores positivos. ¿Milagro español? ¿Llamamos milagro al lastre que para el crecimiento supone el déficit público; a una deuda pública que se ha triplicado desde el comienzo de la crisis; a una tasa de paro juvenil del 49’2%; a un tejido empresarial de chicha y nabo, que compromete el crecimiento y la competitividad; o al mayor índice de fracaso escolar de la UE, lo que hipoteca el futuro de la nación?
Sabíamos que a Rajoy le preocupaba más la bolsa que la vida, es decir la recuperación económica antes que los derechos y libertades básicos, pero a la vista de su cortoplacismodescubrimos que ni la economía: lo único que parece interesarle es salvar los muebles en las elecciones, sin acometer las reformas estructurales que precisa España. Cortoplacismo electoral.
Es evidente que un escenario con PSOE-Podemos es muchísimo más inestable y peligroso, hasta ahí estamos de acuerdo, pero esta no es una película de buenos y malos, sino de malos y peores.
Y lo es, porque los resabios del socialismo siguen enrareciendo la atmósfera política europea –ingeniería social, intervencionismo estatal, poderes públicos invadiendo la esfera privada, decidiendo por el ciudadano, manejando su dinero, pisoteando la república independiente de su hogar como elefantes en cacharrería-.
En el PP queda algún reducto de valientes, gentes con principios como los galos de Astérix, que tratan de buscar vías de regeneración
Hasta los partidos políticos, refugio de mediocres, castas herméticamente cerradas, controlados por cúpulas endogámicas, parecen clones del único gran Partido, el Partido por excelencia.
Hasta en el PP donde queda algún reducto de valientes, gentes con principios que, como los galos de Astérix, se resisten a claudicar y tratan de buscar vías de regeneración. En ocasiones da la sensación de que el verdadero centro-derecha, ese que sigue creyendo en la libertad, en la unidad de España, en la regeneración democrática, que cuenta con esforzados representantes, está como maniatado o al menos neutralizado. ¿Quién sabe? quizá no esté todo perdido. Pero la actual coyuntura no invita al optimismo.
¿Susto o muerte? Difícil dilema. Quizá porque para poder elegir comme il faut hace falta libertad y el aire de la política española -y europea en general- está enrarecido por el miasma estatista como ha expuesto con singular lucidez Luis Zayas, portavoz de Mi querida España, uno de esos viveros políticos a los que habrá que estar atentos tras el 20-D.
¿Será que no podremos elegir con libertad hasta que no pase página esta Edad de Piedra socialdemócrata?
Hace ya 25 años cayó el Muro, y, algo después, quebró el modelo sueco, la niña bonita del experimento socialdemócrata, y el mundo despertó de la pesadilla marxista pero, como en el cuento de Monterroso, el dinosaurio todavía sigue aquí.
sábado, 31 de octubre de 2015
Golpe de Estado
Golpe de Estado
No escape
Contenidos: Imágenes (muchas V+)
Dirección: John Erick Dowdle. País:USA. Año: 2015. Duración: 103 min. Género:Thriller. Reparto: Owen Wilson, Lake Bell, Pierce Brosnan.Guion: John Erick Dowdle y Drew Dowdle. Música: Marco Beltrami y Buck Sanders. Estreno en España: 9 Octubre 2015.
Reseña:
Un hombre de negocios norteamericano y su familia se ven atrapados en medio de un violento golpe de estado en un país del Sudeste Asiático que iba a ser su nuevo hogar. Mientras los rebeldes atacan sin piedad la capital, Jack y su familia desesperadamente tendrán que buscar la forma de sobrevivir y escapar de un infierno donde ser extranjero equivale a una sentencia de muerte.
Trepidante film, modélico en su concepción “familia atrapada sin posibilidad de escapar”, que supone sin duda el mejor trabajo hasta la fecha de su guionista y director John Erick Dowdle.
El ritmo de Golpe de estado es enorme (los hechos suceden en un único día) y la puesta en escena realista, con profusión de primeros planos y cámara en movimiento (pero sin agotar) logran que la sensación angustiante no desaparezca ni un minuto del metraje. Hay escenas potentes, como la del salto al tejado o la de la motocicleta entre la masa revolucionaria.
Por encima de la autoconservación, funciona además la obsesión natural de unos padres por salvar a su prole, cuestión apuntalada varias veces por Erick Dowdle. También se evita certeramente el peligro de derivar la historia hacia un film de acción al estilo agentes especiales, de modo que la inclusión del personaje interpretado por Pierce Brosnan brilla sólo lo justo. Las actuaciones son muy buenas.
Little boy
Little boy
- Bélico Comedia Drama
- Público apropiado: Todos-jóvenes
- Valoración moral: Adecuada
- Es familiar
- Año: 2015
- Dirección: Alejandro Monteverde
Contenidos: ---
Dirección:Alejandro Monteverde. Países: USA y Mexico. Año: 2015.Género: Drama. Interpretación: Kevin James, Tom Wilkinson, Emily Watson, Ted Levine,David Henrie, Michael Rapaport, Ben Chaplin, Jakob Salvati. Guion: Alejandro Monteverde y Pepe Portillo. Producción: Leo Severino. Fotografía: Andrew Cadelago.Diseño de producción: Bernando Trujillo. Estreno en España: 30 Octubre 2015.
Reseña:
Pepper Busbee es un niño de 8 años que vive junto a su familia en una pequeña ciudad en Estados Unidos. Todo el mundo le conoce como “Little Boy” debido a su baja estatura. Rechazado y molestado por el resto de niños el único amigo de Little Boy es su padre James, con el que cada día parece una aventura. El mundo de Little Boy se derrumba cuando James es reclutado como soldado para ir a la Segunda Guerra Mundial.
Inspirado por su héroe de cómic, Little Boy cree que puede lograr lo imposible: traer a su padre de vuelta a casa. Para tener éxito en su misión, debe hacerse amigo de la persona a quien más teme: un anciano japonés al que nadie en la ciudad habla y que representa la cara del enemigo.
El lema del personaje central del nuevo film del director, “tú puedes conseguirlo”, parece autobiográfico. A base de fuerza de voluntad y tenacidad ha mejorado sustancialmente en su segundo trabajo como realizador y guionista, que aborda precisamente la superación personal, y también la amistad, los lazos familiares, el lastre que supone el rencor y la necesidad de reconciliarse con el presunto enemigo, y la infancia espiritual.
Pero sobre todo es un film sobre el poder de la fe, temática que aborda con complejidad, ofreciendo puntos de vista opuestos, por lo que llegará a un público más variado que su ópera prima, Bella, que convencía sobre todo a los predispuestos a ello. Sigue siendo un film optimista, pero no oculta que la vida tiene sus momentos duros y difíciles, con secuencias realmente emotivas. Continúa teniendo una tendencia sensiblera, pero ésta queda muy enmascarada por el tono de fábula infantil del relato.
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