Páginas vistas

martes, 26 de agosto de 2014

Música y buen humor

La JMJ de Santiago de Compostela cumple 25 años


By  | JMJ, JMJ de Santiago de Compostela | No Comments
XXV Aniversario JMJ Santiago de CompostelaLa JMJ de Santiago de Compostela cumple 25 años, coincidiendo prácticamente con el final del viaje del Papa Francisco a Corea y de la Jornada de la Juventud de Asia.
A pesar de ser la cuarta JMJ, Santiago fue la primera de las celebradas en Europa tal como las conocemos. También fue la primera que no se celebró en Domingo de Ramos. Las dos primeras, celebradas en Roma, tuvieron otra dimensión.
Buenos Aires, en 1987, fue la tercera JMJ, y la primera JMJ “de verdad”: la Cruz, el himno, y un millón de jóvenes formando un rico mosaico en el que brillaban los carismas y los dones con los que el Espíritu Santo enriquece a la Iglesia.
A los que tuvieron la suerte de estar en la JMJ de Santiago de Compostela el 19 y 20 de agosto de 1989, no se les habrá olvidado todavía la escarcha nocturna, el “Somos peregrinos”, ni el polvo del Monte do Gozo. Pero tampoco la sensación de estar viviendo un momento histórico con un Papa santo, bajo el lema “Cristo es el Camino. Cristo es la Verdad. Cristo es la Vida”.
“Os invito, queridos amigos -decía San Juan Pablo II a los jóvenes allí reunidos-, a descubrir vuestra vocación real para colaborar en la difusión de este Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz. Si de veras deseáis servir a vuestros hermanos, dejad que Cristo reine en vuestros corazones, que os ayude a discernir y crecer en el dominio de vosotros mismos, que os fortalezca en las virtudes, que os llene sobre todo de su caridad, que os lleve por el camino que conduce a la «condición del hombre perfecto» ¡No tengáis miedo a ser santos! Esta es la libertad con la que Cristo nos ha liberado”.
En Rome Reports han prepara un vídeo de un minuto que recoge algunos de los mejores momentos de la JMJ de Santiago de Compostela.
Un buen modo de celebrar este XXV aniversario puede ser aprovechar para leer y meditar la homilía íntegra de San Juan Pablo II en la misa con los jóvenes. Al hacerlo, no será difícil empezar a poner los ojos en la JMJ de Cracovia 2016.

¿Es la Verdad ‘un encuentro’?



¿Es la Verdad ‘un encuentro’?
   La Verdad no se construye en ningún laboratorio; y mucho menos es “manejable” y “sustituible” al siguiente descubrimiento
   Quizá uno de los más grandes servicios que la Iglesia Católica está haciendo en una Europa que apenas se alimenta de las ruinas de la civilización occidental, sea el perenne reclamo que dirige a todos los hombres para que no desmayen en la búsqueda de la Verdad, en salir al encuentro de la Verdad, con la afirmación neta y clara de que Cristo es “el Camino, la Verdad y la Vida”.
   Este servicio tiene particular relevancia en un momento cultural como el actual en el que el hombre occidental se descubre contrario a aceptar cualquier Verdad que, de un modo o de otro, le lleve a pensar que le coarta la “libertad”. La Iglesia recuerda que sin Verdad la Libertad alimenta la desorientación del hombre, y lo lleva a encerrarse en su propia cárcel.


En esta gran tarea de hacer pensar al hombre acerca de la existencia de la Verdad, de una Verdad, una realidad anterior a él, la Iglesia hace todo lo posible para convencer a todos −animándoles a pensar− de que la Verdad no es jamás enemiga de la Libertad. Es más, mantiene firme la enseñanza de Cristo: “La Verdad os hará libres”.
En un encuentro con un pastor pentecostal, el Papa comenta que está de acuerdo con una frase del pastor: “La verdad es un encuentro, un encuentro entre personas. La verdad no se construye en el laboratorio, se realiza en la vida, buscando a Jesús para encontrarlo”.
La Verdad se encuentra y se realiza en la vida; pero ¿es un simple encuentro? ¿No es más bien un “tesoro” que se encuentra; una “perla preciosa” que se descubre? Ciertamente encontrar a Cristo es encontrar la Verdad, porque Él nos la manifiesta. Por desgracia, muchos pueden encontrar a Cristo y no abrir su corazón, su inteligencia para ser alcanzados por la Luz de la Verdad.
Buscamos la Verdad en encuentros con personas, es cierto, pero surge la pregunta que se hace cualquier persona inteligente: ¿Qué buscamos cuando vamos en pos de la Verdad? Y añadiría otra pregunta más radical: ¿Por qué  buscamos la Verdad, por qué el hombre se preocupa de la Verdad?
Algunos consideran que es el miedo a la libertad lo que provoca que queramos establecer una verdad independiente de nosotros mismos en la que refugiarnos. Piensan que no deseamos quedarnos a solas con nuestra verdad, y preferimos desterrar la sospecha de que quizá nos la hayamos inventado.
¿Puro miedo? Pobre visión del hombre. El hombre no “crea” ninguna verdad; la descubre. Si no existiera fuera de él, no la buscaría nunca. Y la busca porque descubre dentro de sí el afán de buscarla, y lo sigue.
El hombre que descubre el abismo de sí mismo quiere llegar al fondo, y por eso busca. A muchos le gustaría que esta pregunta sobre la Verdad desapareciera del horizonte intelectual del hombre. Que se contentara con la verdad científica, experimentable, y que se alejara del horizonte esa realidad misteriosa que se esconde bajo la palabra Verdad cuando se trata de la Verdad sobre el hombre, sobre el sentido de su vida, sobre el valor de sus acciones, etc., en definitiva, sobre lo que afecta vitalmente al hombre y que no es experimentable. Es cierto, la Verdad no se construye en ningún laboratorio; y mucho menos es “manejable” y “sustituible” al siguiente descubrimiento.
De ahí la necesidad de que la Iglesia mantenga siempre firme, en todos los encuentros ecuménicos, en todos los encuentros con todas las civilizaciones y culturas, la Verdad que Jesucristo le ha encomendado, y más cuando han comenzado a oírse voces invitando a “todas las religiones” a “encontrarse”, para formar un especie de “club celestial”, manejable por el aprendiz de “anticristo” de turno. Un “club celestial” en el que el hombre, la criatura más querida por Dios, llegaría a la cima de su degradación.
“La Iglesia católica es la única que le ahorra al hombre la esclavitud degradante de ser un hijo de su tiempo”. Esta frase de Chesterton tiene plena actualidad.
Es una tentación latente siempre en el interior de la Iglesia, la de no distinguirse del “mundo”, del que no se puede apartar porque tiene que redimirlo, pero del que tiene que mantener siempre una cierta distancia. La tentación es la de hacerse una regla de buen comportamiento, de buen “encuentro” con todos, y dejar en un aparte para “iniciados” −separando Fe y Moral−, la gran Verdad que es luz del mundo: Jesucristo, Dios y hombre verdadero; la fundación divina de la Iglesia, la vida eterna.
La Iglesia tiende la mano al “mundo”, para sacarlo de su propia cárcel y darle plenitud de sentido; pero no se arrodilla jamás, ni enmudece ante él.
Hablarán de “fundamentalismo”, de “dogmatismo”, de “oscurantismo”. No importa. En definitiva esas palabras solo manifiestan la añoranza de la Luz, de la Verdad que sigue escondida en el espíritu de quienes las dicen.
La Iglesia Católica continuará encontrándose con todos −como Cristo con los discípulos de Emaús−, tendiendo la mano a todos y preparando así su espíritu −en un santo anuncio libre y proselitista− para recibir y acoger la Verdad, acoger a Cristo. Se arrodillará solamente ante Dios, y nunca caerá en la banalidad de rebajar la Verdad a un simple “encuentro” sin anuncio. 
Ernesto Juliá Díaz
religionconfidencial.com / almudi.org

Nueva versión de la App gratuita ‘Don Álvaro’


   Ya está disponible en Apple Store y en Google Play la nueva versión −en inglés y español− de la aplicación gratuita “Don Álvaro”, con información sobre Álvaro del Portillo y su próxima beatificación
 La aplicación ofrece información actualizada sobre las ceremonias de la beatificación (Madrid, 27 y 28 de septiembre), y los actos posteriores en Roma y sugerencias sobre cómo acudir, inscribirse o ayudar. Recoge también los textos y cantos de las ceremonias, los mapas para moverse por Madrid durante el fin de semana, sin necesidad de conexión, así como todas las novedades que se van produciendo.



Además, se incluyen contenidos sobre el futuro beato, primer sucesor de San Josemaría Escrivá en el gobierno del Opus Dei: resumen biográfico con los principales hitos de su vida, testimonios de personas que le conocieron, noticias, vídeos, favores, itinerario seguido para su beatificación, una galería de imágenes descargables, mapas de Google con información de todos los viajes pastorales que realizóÁlvaro del Portillo durante sus años como Prelado del Opus Dei, así como de las numerosas iniciativas sociales que surgieron bajo su aliento, etc. La aplicación cuenta también con una sección para descargar documentos y lugares marcados por GPS relacionados con la vida del próximo beato.
Está diseñada para dispositivos móviles de tamaño teléfono y tabletas. La estructura y el aspecto gráfico han sido pensados para facilitar la navegación del usuario. Inicialmente se ofrece en español e inglés, con descargas en otros idiomas. La aplicación cuenta con la oración para la devoción privada, en texto y audio además de varios archivos de audio para ensayar los cantos de las ceremonias.
Más información en:
Twitter: @alvaro14_org (español) @alvaro14_en (inglés) @alvaro14_fr (francés)
Página de la Beatificación: www.alvaro14.org
Página web de Álvaro del Portillo: www.alvarodelportillo.org
opusdei.es

domingo, 24 de agosto de 2014

¿Puedo comprobar si existe el alma?

Por Alfonso Aguiló

Cuenta Victor Frankl cómo un estudiante universitario le preguntó en una ocasión qué podía haber de realidad en el alma, siendo esta totalmente invisible. Como jamás había visto su alma, ni la de nadie, lo más sensato –concluía– es no creer en fantasías que no se pueden ver.

        "Yo le confirmé –escribe Frankl– que era imposible ver un alma mediante una disección o mediante exploración microscópica. Después le pregunté que por qué razón buscaba el alma en esa disección o exploración microscópica. El joven me contestó que por amor a la verdad.

        "Entonces le pregunté si no sería el amor a la verdad algo anímico, si él creía que cosas como el amor a la verdad podían hacerse visibles por la vía microscópica.

        "El joven comprendió que lo invisible, lo anímico, no puede encontrarse mediante el microscopio, pero que son cosas necesarias para poder trabajar con el microscopio."

        La ciencia experimental no agota las posibilidades de conocimiento. Si echamos en el mar una red de pesca cuyos agujeros son cuadrados de un metro de lado, será difícil, por muchas veces que lancemos esa red, que saquemos peces de menos de un metro de longitud. Si alguien concluyera, después de semejante experiencia, que en el mar no hay peces de menos de un metro de longitud, parece bastante evidente que se equivoca. Una cosa es que no existan, y otra, bien distinta, que con esa red no pueda capturarlos. Lo que se logra "recoger" con las redes de la ciencia experimental no es "toda" la realidad.

Belle



En Cartelera: Sí     Valoración artística: Buena

Dirección: Amma Asante
Año: 2014
Público: Jóvenes (2)
Contenidos:
Valoración moral: Adecuada

Contenidos: ---
Dirección: Amma Asante. País: Reino Unido. Año: 2013. Duración: 104 min. Género: Drama. Interpretación: Gugu Mbatha-Raw (Dido Elizabeth Belle), Sam Reid (John Davinier), Matthew Goode (capitán Sir John Lindsay), Tom Wilkinson (Lord Mansfield), Emily Watson (Lady Mansfield), Sarah Gadon (Elizabeth Murray), Miranda Richardson  (Lady Ashford), Tom Felton (James Ashford). Guion: Misan Sagay.  Producción: Damian Jones. Música: Rachel Portman. Fotografía: Ben Smithard.  Montaje: Victoria Boydell y Pia Di Ciaula. Diseño de producción: Simon Bowles.  Vestuario: Anushia Nieradzik. Distribuidora: Hispano Foxfilm. Estreno en España: 15 Agosto 2014.

   Si Jane Austen hubiera escrito sobre la esclavitud, la historia que habría entregado no sería muy diferente a la que narra Belle, un interesante drama basado en hechos históricos, una de esas "muescas" que permitieron que, poco a poco, la esclavitud fuera abolida en Gran Bretaña. 
   En efecto, el escenario donde transcurre la mayor parte de la acción en claramente "austeniano": se trata de la casa de campo del presidente del tribunal supremo que debe fallar un importante caso relacionado con el tráfico de esclavos. Ahí se crían desde niñas, con sus tíos abuelos, dos primas de la misma edad: una, Bette, blanquita pero segundona, lo tiene difícil para hacer un buen matrimonio; y la otra, Dido, que hereda una buena asignación para el resto de sus días, se enfrenta al inconveniente del color de su piel, es mulata, aunque goza de la ventaja de que pese a ser ilegítima, su padre, un almirante de la Royal Navy, la reconoció.
   La actriz de ascendientes africanos Amma Asante dirige su segunda película, una trama escrita por la casi primeriza Misan Sagay con la que parece haber conectado enseguida, por su condición de mujer negra, y porque aborda un tema tan interesante como el del ejercicio de la libertad, incluso cuando pesan, y tanto, las circunstancias sociales y culturales. El modo incompleto en que la protagonista participa en la vida familiar no dejará de producir asombro en el espectador.
   Aunque el ritmo es algo desigual, se trata de uno de esos filmes que se ven con agrado, tanto por cómo se desarrollan los enredos amorosos –matrimonios pactados y búsqueda del amor verdadero–, como por el entorno familiar –el matrimonio mayor sin hijos, la tía solterona, la amistad fraterna de las dos primas– y la figura del idealista hijo del vicario, paladín luchador contra la injusticia., que abre los ojos a le intuye Belle, o sea, Dido.
   Protagoniza el film la televisiva Gugu Mbatha-Raw, que tiene la responsabilidad de soportar sobre sus hombros el peso casi entero de la película. Aguanta el tipo, aunque quizá le falta un poco de chispa.
   Dentro de la galería de maravillosos secundarios -donde vemos sin ir más lejos a Emily Watson y Penelope Wilton–, quien sin duda está grandioso en Tom Wilkinson, formidable en su papel de juez que ha terminado encajando en el sistema, pero teniendo que ceder, al menos en parte, en lo relativo a sus ideales de juventud, para escalar socialmente. 
   El caso del barco negrero Zong, y la consideración como mercancía de sus esclavos arrojados al mar para sobrevivir el resto de los viajeros del barco, le ponen ante el dilema moral de aplicar la ley, sin dejar de pensar que esa "carga" asegurada por una compañía, eran personas. 

Dios no anula las culturas


   Miles de peregrinos se desplazaron hasta el aula Pablo VI en el Vaticano para asisitir a la audiencia del Papa Francisco el miércoles, 20 de agosto, festividad de San Bernardo de Claraval, Abad y Doctor de la Iglesia, y reformador del Císter. Durante la audiencia el Pontífice ha pronunciado su catequesis en la que ha hecho referencia a su viaje pastoral a Corea.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En los días pasados he realizado un viaje apostólico a Corea y hoy junto a ustedes, agradezco al Señor por este gran don. He podido visitar una Iglesia joven y dinámica, fundada en el testimonio de los mártires y animada por El Espíritu misionero, en un País donde se encuentran antiguas culturas asiáticas y la perenne novedad del Evangelio: te las encuentras a ambas.


Deseo nuevamente expresar mi gratitud a los queridos hermanos Obispos de Corea, a la Señora Presidenta de la República, a las otras Autoridades y a todos los que han colaborado para mi visita.

El significado de este viaje apostólico se puede condensar en tres palabras: memoria, esperanza, testimonio.

La República de Corea es un País que ha tenido un notable y rápido desarrollo económico. Sus habitantes son grandes trabajadores, disciplinados, ordenados y deben mantener la fuerza heredada de sus antepasados.

En esta situación, la Iglesia es custodia de la memoria y de la esperanza: es una familia espiritual en la cual los adultos transmiten a los jóvenes la llama de la fe recibida de los ancianos; la memoria de los testigos del pasado se transforma en nuevo testimonio en el presente y esperanza de futuro. En esta perspectiva se pueden leer los dos eventos principales de este viaje: la beatificación de 124 mártires coreanos, que se agregan a aquellos ya canonizados 30 años atrás por san Juan Pablo II; y el encuentro con los jóvenes, en ocasión de la sexta Jornada de la Juventud Asiática.

El joven siempre es una persona en búsqueda de algo por lo cual valga la pena vivir, y el mártir da testimonio de algo, es más, de Alguien por el cual vale la pena dar la vida. Esta realidad es el Amor de Dios, que se ha hecho carne en Jesús, el Testigo del Padre. En los dos momentos del viaje dedicados a los jóvenes, el Espíritu del Señor resucitado nos ha llenado de alegría y de esperanza, que los jóvenes llevarán a sus diversos países, ¡y que harán tanto bien!

La Iglesia en Corea custodia también la memoria del rol primario que tuvieron los laicos ya sea en los albores de la fe como en la obra de evangelización. En aquella tierra, de hecho, la comunidad cristiana no fue fundada por misioneros sino por un grupo de jóvenes coreanos de la segundad mitad del 1.700, los cuales quedaron fascinados por algunos textos cristianos, los estudiaron a fondo y los eligieron como regla de vida. Uno de ellos fue enviado a Pekín para recibir el Bautismo y luego este laico bautizó a los compañeros. De aquel primer núcleo se desarrolló una gran comunidad, que desde el comienzo y por cerca de un siglo sufrió violentas persecuciones, con miles de mártires. Por lo tanto, la Iglesia en Corea está fundada sobre la fe, sobre el compromiso misionero y sobre el martirio de los fieles laicos.

Los primeros cristianos coreanos se propusieron como modelo la comunidad apostólica de Jerusalén, practicando el amor fraterno que supera toda diferencia social. Por eso he alentado a los cristianos de hoy a que sean generosos en el compartir con los más pobres y los excluidos, según el Evangelio de Mateo en el capítulo 25: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".

Queridos hermanos, en la historia de la fe en Corea se ve como Cristo no anula las culturas, no suprime el camino de los pueblos que a través de los siglos y los milenios buscan la verdad y practican el amor por Dios y el prójimo. Cristo no abroga lo que es bueno, sino que lo lleva adelante, lo lleva a cumplimiento.

En cambio, lo que Cristo combate y derrota es el maligno, que siembra cizaña entre hombre y hombre, entre pueblo y pueblo; que genera exclusión a causa de la idolatría del dinero: que siembra el veneno de la nada en los corazones de los jóvenes. Esto sí, Jesucristo lo ha combatido y lo ha vencido con su Sacrificio de amor. Y si nos quedamos con Él, en su amor, también nosotros como los mártires, podemos vivir y dar testimonio de su victoria. 

Con esta fe hemos rezado y también ahora rezamos para que todos los hijos de la tierra coreana, que sufren las consecuencias de guerras y divisiones, puedan cumplir un camino de fraternidad y de reconciliación. 

Este viaje ha sido iluminado por la fiesta de María Asunta al Cielo. Desde lo alto, donde reina con Cristo, la Madre de la Iglesia acompaña el camino del pueblo de Dios, sostiene los pasos más arduos, consuela a cuántos están en la prueba y tiene abierto el horizonte de la esperanza. Por su maternal intercesión, el Señor bendiga siempre al pueblo coreano, le done paz y prosperidad; y bendiga la Iglesia que vive en aquella tierra, para que sea siempre fecunda y llena de la alegría del Evangelio.

cope.es

Nadie puede llamar bien al mal.

La Iglesia recuerda, con la luz de Dios, que el hombre puede reconocer verdaderamente el bien y el mal. Nunca puede llamar bien al mal, si n...