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martes, 25 de junio de 2024

Los sofistas de hoy (se publica tal como se hizo hace bastantes años: la situación no ha cambiado)

Por el momento sociopolítico-antropológico-cultural que pasamos, vuelvo a colocar esta entrada en primer lugar. Aunque han cambiado personas, no han cambiado los personajes. Recordemos que las personas SON, mientras que los personajes sólo y siempre ACTÚAN.

Por Alejandro Llano

Especializados en convertir el argumento más débil en la razón más fuerte, los sofistas manejan el lenguaje como un instrumento puramente utilitario para convencer a los demás de aquello que a los propios sofistas les conviene. Hablar ya no es una actividad que esté al servicio del encuentro con la verdad, sino que se encamina al logro del poder. Parecen sabios, pero no lo son. Tampoco el sofista se identifica con el retórico. El retórico trata de hacer verosímil lo verdadero, mientras que el sofista intenta hacer verosímil lo falso.

A los sofistas griegos, Platón los llamó mercaderes ambulantes de golosinas del alma. Ahora bien, su vigencia no se limita a la antigüedad clásica. Los sofistas han revivido y hoy se los encuentra por todas partes. Expenden ideas-basura, comida rápida para alimentar mentes adocenadas por medios de comunicación que ocultan datos y —por poner un caso reciente— han pasado de ser periódicos de referencia a prensa amarilla, según ha dicho Hermann Tertsch acerca de un diario madrileño del que tuvo que salir por atreverse a decir la verdad.\"\"

En la España actual la sofística ha dejado de ser una curiosa anomalía para convertirse en un fenómeno global. Los discursos de muchos personajes cercanos al Gobierno constituyen ejemplos de constantes atentados a la lógica y al sentido común. Cuanto más próximos parece que se encuentran a la verdad, más niegan la evidencia. La reciente declaración de Manuel Conthe en el Congreso representó una valiente excepción. Habló de presiones sobre el organismo regulador del mercado de valores y apuntó cuál era el origen de semejantes extorsiones. Pero, desde el punto de vista del ambiente informativo, también esta excepción vino a confirmar la regla. Porque inmediatamente, esa misma noche, los medios paraoficiales manipulaban sus palabras y tergiversaban sus ideas. Aquí no ha pasado nada. Los socialistas seguimos siendo tan honrados como antes y nunca hemos roto un plato.

El gran maestro de sofistas, el gurú de la confusión mental, es el presidente del Gobierno (
entonces Zapatero). No se sabe cómo, pero cuando la realidad refuta sus palabras, se las apaña para hacer ver a muchos que en rigor ha sucedido lo que él anunciaba y que, por lo tanto, continuará por el mismo camino. Cuando surja el próximo encontronazo con los hechos, ya encontrará otro modo de ejercitar sus artes de ilusionista. Y, si los hechos no concuerdan con sus palabras, ¡peor para los hechos! Al fin y al cabo la tajante diferencia entre la verdad y el error, entre el bien y el mal, entre lo útil y lo perjudicial para el país, todo eso corresponde a un modo rígido y superado de pensar. Él es más comprensivo, más flexible, conecta mejor con el sentir de amplios sectores de la población española.

Y lo peor es que esto último parece ser cierto. En los dos programas de preguntas a Zapatero y a Rajoy, lo más penoso fue precisamente el modo de razonar de la mayor parte de un público presuntamente seleccionado por procedimientos sociológicos neutrales. Salvo contados casos, ofrecieron un panorama de planteamientos económicamente interesados, talantes foscos, actitudes sentimentales y notoria incapacidad para la réplica. Si tal es el retrato robot del español medio, nuestros actuales gobernantes tienen por delante una larga vida política.

El único modo de romper tal círculo vicioso es la formación intelectual y la cultura política. Pero esta educación para la esfera pública tendremos que buscarla cada uno por nuestra cuenta —o trabajar para adquirirla en pequeños grupos más o menos clandestinos— porque lo que nos llegue por vía oficial y burocrática vendrá ya empapado del aroma de la sofística. Siempre se ha pensado que la clave para la educación de todo un pueblo es el bachillerato. Ahora bien, la confusa reforma de este ciclo escolar, tal como estos días se anuncia, no promete nada bueno ni desde el punto de vista de la enseñanza ni desde la perspectiva del civismo. Lamentablemente, la educación se está convirtiendo, cada día más, en adiestramiento y domesticación con creciente ausencia de aprendizaje de las ciencias teóricas y de las humanidades.

Como se trata de una perspectiva dilatada, de un largo camino por recorrer, deberíamos procurar entre tanto no acoger acríticamente las versiones convencionales de las ideas y los acontecimientos. El tópico, el lugar común, es la muerte en flor del pensamiento libre. Lo políticamente correcto nos acogota y empequeñece nuestra talla ciudadana. Sócrates pagó bien cara su disidencia respecto a los sofistas. Pero su conducta sigue iluminando nuestra civilización. Desconfiemos de los panfletos de autoayuda y de los bestsellers de divulgación. Busquemos la mejor calidad intelectual que seamos capaces de asimilar. El mercado laboral se afana por contratar talentos. Pero esa excelencia intelectual sólo la roza quien se decide a pensar por cuenta propia.

domingo, 14 de abril de 2024

Nivel récord de infelicidad

 Por MARK GILMAN, The Epoch Times en español

Según Gallup, el aislamiento es uno de los principales problemas que afectan la felicidad de los estadounidenses.

“Existe una preocupación generalizada, especialmente en Estados Unidos, por una epidemia emergente de soledad y las consecuencias de ésta para la salud mental y física”, escribieron los autores del informe. “La soledad en Norteamérica es casi el doble entre los millennials que entre los nacidos antes de 1965”.

El Sr. Edwards cree que uno de los problemas más importantes que contribuyen a que los norteamericanos se sientan solos y aislados es que la gente ha dejado de hablar.

Chuck Edwards, consejero y defensor del bienestar en Michigan, afirma que la falta de felicidad de los menores de 30 años probablemente empezó en casa.

“Para los menores de 30 años, en gran parte, hay una desconexión entre la relación padre-hijo. Así que, si soy joven y no tengo esa conexión con un padre que me mantenga al lado y recurro a las redes sociales para ello, no acaba bien”, declaró a The Epoch Times.

Según Gallup, el aislamiento es uno de los principales problemas que afectan la felicidad de los estadounidenses.

“Existe una preocupación generalizada, especialmente en Estados Unidos, por una epidemia emergente de soledad y las consecuencias de ésta para la salud mental y física”, escribieron los autores del informe. “La soledad en Norteamérica es casi el doble entre los millennials que entre los nacidos antes de 1965”.

“La gente no se comunica. Si estoy sumergido en mi teléfono, eso va a reducir la conexión social y la interacción. Si paso tres semanas sin hablar con nadie, en lugar de hablar todos los días durante cinco minutos, vamos a estar en un espacio mental diferente. Las redes sociales, los teléfonos… estamos sumergidos en nosotros mismos y nos falta esa conexión humana”, afirma.

La encuesta anual de Gallup clasifica la felicidad global en más de 140 países de todo el mundo basándose en seis factores: apoyo social, ingresos, salud, libertad, generosidad y ausencia de corrupción. La encuesta nacional también reveló que las opiniones de los estadounidenses sobre la economía nacional son principalmente negativas. Esa negatividad alcanzó su punto máximo al comienzo de la pandemia en 2020, cayendo a la peor lectura desde la Gran Recesión en el verano de 2022. Desde entonces, ha fluctuado, con algunos signos menores de mejora antes de volver a caer.


 Fuente: The Epoch Times en español

sábado, 13 de enero de 2024

¿Qué le pasa a la ONU?

 



 Por   Stefano Gennarini, J.D

   

 La ONU pierde credibilidad con cada informe que publica. Esta vez, la oficina de derechos humanos de la ONU ha publicado un informe en el que aboga por la despenalización de la prostitución. Tal vez los autores deberían vivir primero la vida de una mujer prostituida antes de promover una propuesta tan absurda. ¡Qué decepción! Las mujeres merecen algo mejor.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Kissinger, sumo sacerdote del Estado


Por Santiago de Navascués,  profesor de Historia Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra

Murió Henry Kissinger con cien años, y muchos lamentaron que no hubiera durado más. José María Aznar afirmó lúgubremente que vivimos en «un mundo cada vez más peligroso», necesitado de un gran estratega para solucionar los «casos de urgencia». El panorama, en efecto, no parece alentador: los conflictos globales se extienden desde Ucrania hasta Gaza, mientras que las masacres en regiones de Armenia, Yemen o el Sahel se agravan día a día.

La pregunta pertinente es: ¿Tuvo Kissinger un impacto positivo en la diplomacia? Dicho de forma más clara: ¿Por qué deberíamos dolernos de su desaparición? Al margen de las (muy necesarias) consideraciones morales sobre el proceder del asesor diplomático, ¿cuál es el saldo del realismo político como modelo de las relaciones internacionales en los últimos cincuenta años? Un vistazo a la historia ilumina algunas pistas.

Kissinger fue el gran defensor de la realpolitik: una política pragmática que permitiera salir airoso a los Estados Unidos del trágico enredo de Vietnam y devolviera al país el aliento después de un conflicto cada vez más difícil de justificar. Contra el moralismo con que habían actuado los Gobiernos anteriores, decidió que la estrategia para estabilizar las relaciones internacionales consistiría en generar un nuevo equilibrio de poderes. En su tesis doctoral en la Universidad de Harvard, imaginó un nuevo orden mundial a semejanza del Congreso de Viena: para reprimir las revoluciones nacionales se volvía necesario concertar un pacto entre las grandes potencias, ya fueran monarquías o repúblicas. 

Aplicado al tablero geopolítico de finales del siglo XX, la lección estaba clara: no valía la pena desencadenar una guerra nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética por la península de Corea o la isla de Cuba. Había que proclamar el «fin de las ideologías» e iniciar una política realistaKissinger afirmaba con sinceridad que «Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses». Comenzaba la época de la relación cordial con China y la distensión con los soviéticos. Según los cálculos del poder en Washington, estrechar la mano del gigante asiático proporcionaba una ventaja competitiva contra la Unión Soviética. La caída del muro de Berlín confirmaría este diagnóstico: la creación de un mundo multipolar había permitido la libre competencia de opciones políticas, y los países bajo el yugo soviético habían tomado la vía de la libertad

Pero los éxitos más sonados de Kissinger fueron el reconocimiento internacional de China y la distensión de los conflictos en Oriente Medio con la política del linkage —la idea de que todo proceso diplomático debe estar respaldado por un refuerzo militar correspondiente—. Las dos políticas dieron resultados contradictorios. 

Por una parte, con el reconocimiento de China, Estados Unidos tuvo una baza en la lucha contra el comunismo soviético, pero al mismo tiempo sentó las bases de la creación de una superpotencia económica que no renegó de sus principios autoritarios. Hoy en día, China disputa la hegemonía mundial a través de una política de expansión económica, al tiempo que prepara el terreno para la invasión de Taiwán. 

Por otra, la idea de fomentar la distensión por el equilibrio de poder de las diferentes regiones propició la aparición de agentes desestabilizadores por todo el planeta: desde la Camboya comunista en el Sudeste Asiático hasta el islamismo revolucionario de Irán en Oriente Medio. Estos dos ejemplos nos ayudan a entender cómo se aplicó la política del linkage: para firmar una paz honrosa con Vietnam, Kissinger decidió bombardear sin tregua a la neutral Camboya, con lo que no solo no obtuvo la paz esperada con Hanoi, sino que facilitó la revolución de los jemeres rojos. En Oriente Medio, la administración de Nixon decidió reforzar militarmente al régimen autocrático del Sha para convertir a Irán en una superpotencia regional, lo que preparó el terreno para las protestas multitudinarias de la revolución islámica. La coyuntura se volvería en su contra unos años después. Lo cierto es que Kissinger no tenía enemigos, sino víctimas.

Abandonada la senda de la hostilidad nuclear y proclamada la doctrina del realismo político, ¿vivimos en un planeta más seguro? Pocas cosas parecen haber cambiado:Estados Unidos sigue defendiendo los intereses del llamado «mundo libre» con celo casi religioso. Ningún Gobierno reciente ha dejado del todo su rol como policía del mundo: Reagan financió a los muyahidines en Afganistán, invadió la isla de Nueva Granada y financió a los Contras de Nicaragua con la venta encubierta de armas a Irán; Bush padre arrasó por primera vez Irak; Junior hizo lo propio una década más tarde en la «guerra contra el terror»; Clinton intervino en BosniaSomalia e Irak; después de recibir el Nobel de la Paz, el Gobierno de Obama lanzó varias toneladas de misiles en LibiaAfganistánPakistánSiriaIrak y Yemen.

No parece arriesgado afirmar que los grandes diseños estratégicos de Kissingerpalidecen en comparación con la realidad. Al mal llamado «idealismo» americano lo ha sustituido el también impreciso «realismo» político: lo que antes podía justificarse por causas morales ahora se explica por el interés nacional, la razón de Estado. También aquí es interesante notar que, en los últimos años, Kissinger presentó los méritos del idealismo del gobierno Reagan como propios, en una suerte de continuidad con sus políticas realistas en la década anterior. Poco le importó al camaleónico profesor de Harvard que las directrices de la era Reagan (aumento en gasto militar, la Iniciativa de Defensa Estratégica, misiles Pershing en Europa, un exaltado discurso anticomunista) fueran diametralmente opuestas a las del presidente Nixon (distensión, esferas de influencia y equilibrio de poder).

En su libro Diplomacia (1994), Kissinger aseguraba que los intelectuales analizan el funcionamiento de los sistemas internacionales mientras que los estadistas los construyen. Superando la miopía ideológica, deberíamos estudiar el papel de los asesores de Seguridad Nacional bajo otra óptica: fueron ellos, como tantos otros intelectuales, quienes proporcionaron una base racional para las decisiones adoptadas por razones políticas oportunistas. Los intelectuales-estadistas no solo examinan las decisiones, sino que también las validan y les dan carta de realidad

Al igual que los antiguos imperios buscaron la alianza entre el trono y el altar, los Estados modernos dependen de la sinergia entre el Gobierno y las corporaciones del complejo militar-industrial, en la que académicos y economistas al estilo de Kissingeractúan de sumos sacerdotes del Estado. En este sentido, la realpolitik podría verse como una garantía del omnímodo poder estatal, un tímido reflejo de la práctica de la diplomacia internacional. Para la sociedad, una causa justa; para los intelectuales, un espejismo. Así, cabe describir la influencia de Kissinger en las relaciones internacionales siguiendo el principio del Gatopardotodo tiene que cambiar para que nada cambie.

 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

George Weigel: son las partes «moribundas» de la Iglesia las que quieren «reinventar el catolicismo»


George Weigel.


    George Weigel (Baltimore, 1951) es un escritor y politólogo católico estadounidense. Es el autor del best-seller internacional Testigo de la esperanza, primer libro biográfico de dos sobre Juan Pablo II.  Ha recibido diecinueve doctorados honoris causa, además de la cruz Pro Ecclesia et Pontifice (máxima condecoración de la Iglesia católica para quien ha demostrado un largo y excepcional servicio a la Iglesia católica o al Papa) y la Medalla de Oro Gloria Artis del gobierno polaco (otorgada a personas y organizaciones por  contribuciones destacadas o protección de la cultura y el patrimonio nacional polacos). Trabaja como miembro distinguido Senior y catedrático de la Cátedra William E. Simon de Estudios Católicos en el Centro de Ética y Políticas Públicas de Washington, D.C.

    Entre sus obras traducidas al español se cuentan: Biografía de Juan Pablo II: testigo de esperanza (Plaza & Janés, Barcelona 2000); El coraje de ser católico: crisis, reforma y futuro de la Iglesia (Planeta, Barcelona 2003); Política sin Dios: Europa y América, el cubo y la catedral (Cristiandad, Madrid 42005); La elección de Dios: Benedicto XVI y el futuro de la Iglesia (Ciudadela, Madrid 2006); Occidente en guerra contra el Yihadismo. El papel de la fe y la razón (Palabra, Madrid  2009); Cartas a un joven católico (Cristiandad, Madrid 2006); La verdad sobre el catolicismo (Cristiandad, Madrid 2009); Juan Pablo II. El final y el principio(Planeta, Barcelona 2011). 

    Querido George, aquí me tienes de nuevo. Hace tres años te entrevistaba con ocasión de la publicación en España de tu libro El próximo papa. Terminaba aquellas líneas diciendo: «Espero que me hagas trabajar de nuevo». No  has tardado. A principio de este año sugerí a la Ediciones Cristiandad traducir tu libro Santificar el mundo. El legado vital del Concilio Vaticano II y a comienzos de julio me ofrecieron que lo tradujera yo. Así que pasé todo julio con este trabajo que ahora sale a la luz.

    He disfrutado traduciéndolo. Hace casi cuatro décadas mi tesis doctoral trató del Concilio Vaticano II y me zambullí en las Actas y en toda la bibliografía del momento. He revivido muchas cosas.

'Santificar el mundo' de George Weigel.

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    -¿Otro libro sobre el Vaticano II, a más de sesenta años de distancia de aquel acontecimiento? Para los que invocan un Vaticano III les digo que todavía hay mucho que exprimir en sus textos, descubrir y poner en práctica…

    -Tienes toda la razón. A la Iglesia siempre le toma la mayor parte de un siglo para «digerir» un concilio ecuménico, por lo que estamos a solo el 60% del camino hacia la plena puesta en práctica del Vaticano II. ¡Así que no hay necesidad de un Vaticano III!

    -¿Por qué este libro? ¿Por qué ahora? ¿Qué circunstancias o interés por tu parte lo han propiciado?

    -El sexagésimo aniversario de la apertura del Concilio parecía un buen momento para revisar las tres cuestiones más importantes sobre el Vaticano II: por qué era necesario, cuál era la intención de Juan XXIII para el Concilio y qué enseñó realmente el Vaticano II. Me ha impresionado el número de jóvenes adultos católicos serios y fervientes que no tienen ideade las respuestas a esas tres preguntas, y espero que el libro les sea de especial utilidad.

    -El libro se publicó en Estados Unidos hace un año pero sale ahora en España. ¿Tiene algo que decir el libro (Concilio Vaticano II) al Sínodo? ¿Tiene algo que aprender todavía el Sínodo del Concilio?

    -El proceso sinodal hasta ahora parece haber sido un ejercicio global de charloteo amplio sobre lo que la gente encuentra mal en la Iglesia. Haría bien en recuperar el cristocentrismo -la centralidad de Cristo- del Vaticano II. La misión de la Iglesia es predicar y dar testimonio de Cristo, no de sí misma.

    -Sacrosanctum Concilium, Dei Verbum y Lumen Gentium fueron el esqueleto del Concilio. Como en un leit motiv, tus páginas destacan el cristocentrismo y carácter evangelizador del Concilio, así como las raíces del mismo en la intención y mensaje de Juan XXIII.

    -Al igual que Hans Urs von Balthasar, Juan XXIII comprendió que la Iglesia de la Contrarreforma era una gran «operación de salvamento» que había completado su trabajo. El eclesiocentrismo de la Contrarreforma -la defensa de la Iglesia como institución-, tenía que complementarse con un cristocentrismo renovado: un nuevo énfasis en el Señor resucitado como centro de la historia y del cosmos. Las partes vivas de la Iglesia universal en el siglo XXI son aquellas que han devuelto a Cristo al centro de su proclamación y testimonio.

    -Los obispos de hoy, los padres sinodales ya no pertenecen a la generación del Concilio. ¿Hay desinterés hacia el Vaticano II? ¿Es algo lejano? Sin embargo, cuando se leen los textos rezuman, si no actualidad, sí mucha vivacidad, más autenticidad que muchos de los documentos de hoy.

    -Tienes toda la razón: los textos conciliares tienen una riqueza bíblica y teológica que no se encuentra tan a menudo hoy en día. Por eso es tan importante volver a leer -¡o leer por primera vez!- los textos profundos del Vaticano II. En un mundo occidental cada vez más ateo, Dei Verbum en particular habla a nuestro momento histórico y cultural: no estamos solos; Dios ha hablado en nuestra historia, y su Palabra vino entre nosotros, llena de gracia y verdad, señalándonos la verdad acerca de Dios y la verdad acerca de nosotros mismos. 

    -San Juan Pablo II y Benedicto XVI, testigos de vanguardia del Concilio e intérpretes autorizados, ya no están con nosotros. ¿Quién puede prolongar su hermenéutica?

    -El Concilio continúa siendo estudiado y asimilado por los mejores teólogos de la Iglesia de hoy, y su trabajo informa a los obispos, sacerdotes y laicos que están haciendo el trabajo de la Nueva Evangelización. Juan Pablo II y Benedicto XVI -dos hombres del Concilio- dieron al Vaticano II su interpretación autorizada; las partes vivas de la Iglesia universal son aquellas que han abrazado esa «lectura» del Vaticano II, mientras que las partes moribundas de la Iglesia son aquellas que continúan insistiendo erróneamente en que el Vaticano II fue llamado a reinventar el catolicismo según el espíritu de la época. La Iglesia está llamada  a convertir la cultura, no a imitarla.

    -Gracias de nuevo George. Seguro que me sigues «dando trabajo…»

    -Adsum ad servire!

viernes, 13 de octubre de 2023

La presidenta de Hungría afirma que la era glacial demográfica es mucho más temible que el calentamiento global


By Stefano Gennarini, J.D. | September 22, 2023

La Presidenta de Hungría, Katalin Novák

NUEVA YORK, 22 de septiembre (C-Fam) La Presidenta de Hungría, Katalin Novák, afirmó el pasado 19 de septiembre ante los líderes mundiales que la crisis demográfica derivada de la baja natalidad y el envejecimiento es una amenaza para la humanidad mucho más grave que el cambio climático.

Novák se sumó a otros jefes de Estado en su discurso de apertura de la 78ª Asamblea General de la ONU. Y advirtió: “Una gran parte del mundo se enfrenta, además de a la guerra, a una dificultad que le oprime desde dentro. En Europa y en algunos de vuestros países el invierno demográfico se ha convertido en una Edad de Hielo. Si no atajáis a tiempo este problema, tendrá un enorme impacto en nuestras economías, en nuestras sociedades y en nuestra seguridad en un futuro próximo”.

Novák elogió a Elon Musk, CEO de Tesla, SpaceLink y X (anterior Twitter), por considerar que el declive demográfico es una amenaza mayor para la humanidad que la crisis climática. “Se presta poca atención al cambio real e irreversible que se está produciendo en el mundo”, dijo.

“Si no hay niños no hay futuro. ¿Qué sentido tiene cuidar la Tierra si no tenemos hijos y nietos a los que legársela? Si la falta de hijos se generaliza, si nacen menos niños que los que fallecen en nuestros países, nuestro querido mundo, cuya existencia creemos bien asegurada, se hará añicos”, afirmó.

Novák destacó la labor de su gobierno para promover las familias numerosas como la primera medida de este tipo en el mundo, incluyendo desgravaciones fiscales para estas familias, así como incentivos financieros para que las parejas tengan más hijos.

“Los húngaros vemos la solución a la crisis demográfica en el fortalecimiento y el apoyo a las familias. Nuestro objetivo es tener una vida familiar plena y feliz y tener todos los hijos que las parejas jóvenes deseen”, explicó.

Novák también arremetió contra quienes critican las políticas profamilia de su país.

“En el sistema europeo somos los que más gastamos en ayudas a la familia. Esto no ha destruido la economía húngara. Al contrario, fortalecer a las familias es positivo en términos económicos”, afirmó.

Novák se distanció de algunas de las posturas de los países de Europa Occidental en cuanto a los derechos de los padres.

“Protegemos la libertad de los padres”, subrayó Novák. “Creemos firmemente que el derecho a educar a los hijos no pertenece al Estado, ni a las ONG, ni a los medios de comunicación, ni a la industria del sector educativo, sino a los padres”. Novák también dijo que la protección de la familia tiene un valor cívico positivo para toda la sociedad.

“Cualquiera que tenga un hijo está dispuesto a luchar en cualquier momento para garantizar que su hijo pueda vivir en paz y libertad. Las familias transmiten sus valores de generación en generación frente a cada dificultad, cada trauma histórico, cada desafío”, afirmó.

Novák destacó los esfuerzos de su propio país para despertar la conciencia sobre la crisis demográfica y desarrollar soluciones tales como la Cumbre Demográfica de Budapest, que concluyó la semana pasada, siendo la quinta cumbre anual de este tipo. La conferencia anual, que reúne a demógrafos, economistas y líderes profamilia de todo el mundo, emitió un “mensaje claro”, dijo Novák.

“Las fuerzas profamilia defienden sus valores e intereses. Incluso en un momento en que los idearios contrarios a la familia y a los niños se encuentran en una ofensiva sin precedentes, especialmente en estos momentos. Reconocemos que la familia es clave para la seguridad. Una familia fuerte, unida y sana es garantía de seguridad”, concluyó entre fuertes aplausos.

¿Cuándo la política fiscal es injusta? (artículo póstumo)

  Por Carlo Caffarra, Cardenal Arzobispo de Bolonia. Recientemente fallecido. El sistema fiscal es una parte relevante del pacto social, en ...