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viernes, 13 de abril de 2018

Para cambiar, hacen falta virtudes

Por Antonio Argandoña, IESE, Universidad de Barcelona
Vuelvo sobre el trabajo de Antonio M. Sastre, mencionado en una entrada anterior, “Por qué fracasan tantos cambios en las empresas”, en Nuevas Tendencias, del Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra. Una de sus tesis es que lo que mueve a la gente a cambiar es el ejemplo, como expliqué en aquella entrada. Pero también hace falta que los motivos que se proponen para el cambio sean los adecuados. Y sugiere que los tradicionales en la empresa -la presión de los competidores, la mejora de los resultados económicos, el crecimiento del negocio, las subidas de sueldo…- no son animantes. Los empleados no suelen moverse por el dinero, sino por el agradecimiento, por la camaradería, por la oportunidad de dar lo mejor de uno mismo.
Cambiar significa abandonar la comodidad de una situación para adentrarse en lo que es menos conocido y, sobre todo, lo que exige esfuerzo. Sastre sugiere apoyarse en una cultura basada en la lógica del encuentro. Encuentro con la realidad, es decir, con los retos: qué hace falta para que cumplamos el objetivo que nos hemos propuesto. Encuentro con el entorno, de donde vienen la mayoría de los retos que no elegimos, sino que se nos presentan. Encuentro con las personas, con los colegas y compañeros, con los clientes y proveedores… en los que siempre hay nuevas oportunidades.
Esto lo he explicado otras veces, a partir de las ideas de Juan Antonio Pérez López. Las personas nos movemos por varios tipos de motivaciones: extrínsecas, que nos ofrece la organización (salario, reconociiento, oportunidades de carrera), intrínsecas (satisfacción, aprendizajes de conocimientos y capacidades y de virtudes) y trascendentes o prosociales (hacer algo por los demás, que es otra forma de adquirir virtudes, basadas en la apertura a las necesidades de los demás). Si quiero cambiar algo, la motivación extrínseca es la que primero se nos ocurre, pero tiene rendimientos decrecientes; la intrínseca es interesante, pero se presta a la manipulación. Lo que verdaderamente mueve a las personas es la adquisición de virtudes, aunque ellos no lo saben ni son capaces de explicarlo así: queremos ser mejores personas, desarrollarnos como personas, y esta es la principal motivación.


Y esas virtudes se configuran alrededor del trabajo con otros. A veces habrá que dar, pero sobre todo habrá que darse, para formar equipo, compartir, crear confianza mediante la creación de compromiso -que significa adquirir obligaciones, aunque no estén escritas- y hacernos vulnerables, es decir, dependientes de los demás, porque reconocemos que no tenemos el control de la situación. Como dice Antonio Sastre en el artículo antes mencionado, hace falta gratuidad “para entregarnos sin reservas a la tarea de cambiar las cosas, gastándonos y desgastándonos, sin condicionarlo todo a recibir una contraprestación en forma de reconocimiento o alguna clase de ventaja o beneficio material”.

martes, 10 de abril de 2018

Macron llama a "reparar el dañado vínculo entre la Iglesia y el Estado"

"La savia católica debe contribuir, ahora y siempre, a impulsar la nación"




(C. Doody/Agencias).- Discurso histórico del presidente francés Emmanuel Macron ante la Conferencia Episcopal del país, en el que ha invitado a repensar las relaciones Iglesia-Estado con un "diálogo de verdad" basado en un "humanismo realista". Poniendo en entredicho la larga tradición de secularismo en el país galo, el mandatario ha afirmado que "la laicidad no tiene la función de desarraigar de nuestras sociedades la espiritualidad que nutre a tantos de nuestros conciudadanos".
"Compartimos el sentimiento de que el vínculo entre la Iglesia y el Estado se ha dañado y que tenemos que repararlo", aseguró anoche el presidente ante los obispos franceses.
Agregó que "una Iglesia que pretende desinteresarse de las cuestiones temporales no completaría su vocación" y "un presidente que pretendiera desinteresarse de la Iglesia y de los católicos no cumpliría su deber".
Macron, que reconoció que existen puntos de acuerdo entre el catolicismo y su movimiento político La República En Marcha, se mostró "convencido de que la savia católica debe contribuir, ahora y siempre, a impulsar la nación".
El presidente agradeció los esfuerzos de la Iglesia por "conciliar sus principios con la realidad" y aseguró que "cada día la Iglesia acompaña a familias monoparentales, homosexuales o que han abortado", una frase muy criticada en las redes sociales.
El discurso, inédito en un presidente francés desde que en 1905 el país adoptó la separación entre la Iglesia y el Estado, le ha valido a Macron ataques, sobre todo, de la izquierda, pero también de algunos correligionarios.

sábado, 7 de abril de 2018

287 enmiendas con mucho fundamento para no aprobar la ‘Ley Mordaza’ LGTBI

Publico, tal como me ha llegado, una noticia que era motivo de mucha preocupación. Varias sociedades intermedias, y tantos españoles responsables están haciendo que se tambalee el "imperio" promotor LGTBI.

HazteOir.org ha cosechado una nueva victoria sobre la imposición de la ideología de género en España. Y como los medios de comunicación han silenciado esta magnífica noticia, hoy te adelanto a ti, Fernando, en exclusiva: los partidos del arco parlamentario han presentado 287 enmiendas a la llamada ‘Ley Mordaza’ LGTBI de Podemos. Teresa García Noblejas ha hecho este magnífico trabajo a partir de la información publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales de 22 de marzo.
El texto ‘Proposición de Ley contra la discriminación y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales’, más conocido como #LeyMordazaLGTBI, había entrado en el parlamento español de la mano de Pablo Iglesias, una mano al servicio de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), que lo había redactado y pretendía imponer mediante su aprobación en la cámara la ideología de género, vulnerando las libertades fundamentales de todos los ciudadanos, incluidos los de aquellos a los que pretende proteger, supuestamente combatiendo “la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género” y promoviendo la “igualdad social” de homosexuales, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales.
100 del PSOE
57 del Grupo Mixto, 37 de ellas de UPN
+             54 del PP, que se suman a la totalidad
43 del PNV
19 de Ciudadanos
13 de Podemos
1 de Esquerra Republicana
_______________
TOTAL: 287 enmiendas = mucho fundamento para no aprobar la ley
 Hay muchas cuestiones flagrantes en esta Proposición de Ley, que se tomó en consideración en un Pleno parlamentario tras la vuelta al cole, el 19 de septiembre:
  • La creación de la Agencia Estatal contra la Discriminación, que puede imponer sanciones de hasta 45.000 euros.
  • Permite a los menores de edad, desde los 10 años, tomar decisiones sobre bloqueadores y tratamientos hormonales para evitar el desarrollo de los caracteres propios de su sexo biológico sin tener en cuenta la opinión de los padres o progenitores.
  • La fundación de un Centro Nacional de Memoria Histórica LGTBI.
  • La obligación de introducir en las escuelas programas “para dar a conocer distintas realidades afectivas”, en contradicción con la “libertad de los padres de educar a sus hijos según sus convicciones”, como reconoce la Constitución.
  • Incorporar la realidad LGTBI en todas las asignaturas desde Infantil (4 años).
  • El cierre de páginas web y medios de comunicación.
Muchas de ellas las recogió HazteOir.org en un díptico y en uninformeelaborado por los abogados Rafael Ruiz Morales y Mario Ilde Velasco Bueno, enviados a todos los diputados.
Otros ejemplos de las acciones de HazteOir.org que han llevado a esta nueva victoria en su campaña en contra de la imposición de la ideología de género en España en el mundo son:
  • El #HOBus
  • El I Congreso Internacional sobre Género, Sexo y Educación
  • Peticiones on-line
  • Concentraciones a las puertas del Congreso.
Y lo que queda por venir…
Mientras, veamos lo que Teresa García Noblejas califica como “grietas” en la estrategia de la ideología de género.
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Feliz sábado

¿De qué sirve creer?

 Por Alfonso Aguiló

—Hay muchas personas que no tienen fe, pero que son, desde el punto de vista moral, iguales o mejores que los creyentes: en bondad, en abnegación, en honradez o en el ejercicio de las virtudes sociales y familiares.
        Esas razones sobre el comportamiento ejemplar de algunos no creyentes, son en el fondo un argumento a favor de la religión. No hay que olvidar que esos hombres, pese a no ser creyentes, en la mayoría de los casos son ejemplares precisamente porque se guían por unos valores que están inspirados en el cristianismo. Intentaré explicarme.
        Por ejemplo, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de la ONU de 1948 -un documento que en el mundo occidental nadie discute- ha sido cuestionada desde amplios sectores orientales e islámicos por considerarla "de excesiva inspiración cristiana". Ese contraste indica que el Evangelio está presente de manera muy profunda en los valores que fundamentan nuestra civilización occidental, desde sus comienzos hasta ahora. Los mismos conceptos de "libertad, igualdad, fraternidad" de la Revolución Francesa, también son en su origen valores cristianos. El concepto de libertad universal, en el sentido de núcleo originario de la dignidad de todo hombre, era desconocido en el mundo oriental, que reservaba la libertad al déspota, y permaneció también ajeno al mundo greco-romano, el cual -aun teniendo en cuenta la libertad civil- sostenía que solo algunos hombres eran libres (como ciudadanos atenienses, espartanos, romanos…), y no el hombre en cuanto tal.
        Y si seguimos analizando la historia, enseguida puede verse también que los regímenes fundamentados en el ateísmo sistemático han producido resultados catastróficos. Basta pensar en los totalitarismos ateos de Lenin o Stalin en el mundo soviético, el de Hitler en la Alemania nazi, el de Mao en la China, o el de Pol Pot en Camboya, por fijarnos solo en el último siglo.
Nietzsche, Engels y Marx, por ejemplo, consideraban la piedad, la misericordia y el perdón como la escapatoria de los débiles. Fueron sistemas filosóficos y políticos fundamentados en la negación de Dios y de sus mandatos, que fueron sustituidos por la tiranía de ídolos diversos, expresada en la glorificación de una raza, una clase, un estado, una nación o un partido.
        A la luz de esas desventuras, se comprende que si se pisotean los derechos de Dios se acaban violentando también los derechos humanos, y viceversa. Los derechos de Dios y del hombre se afirman o caen juntos. Y como asegura Frossard, si Occidente ha logrado escapar, y no sin dificultades, de los horrores de esas ideologías, ha sido gracias a sus hondas raíces cristianas, que han obligado al ateísmo a tomar la forma de un laicismo más tolerante.
        Quiero decir con todo esto que a pesar de la pérdida de religiosidad, muchas personas conservan los contenidos de vigencias que tienen un origen religioso. Es verdad que hay efectivamente personas que llevan una vida honesta y recta, sin el Evangelio. Pero si una vida es verdaderamente recta, es porque el Evangelio, no conocido o no rechazado a nivel consciente, en realidad desarrolla ya su acción en lo profundo de la persona que busca con honesto esfuerzo la verdad y está dispuesta a aceptarla apenas la conozca.
        —Pero, ante el valor moral de algunos no creyentes, ¿no tienes la impresión de que los cristianos dan -o damos-, en general, poco ejemplo? ¿No tendríamos que pensar un poco más en este mundo y un poco menos en el más allá?
        Es cierto que hay cristianos que no dan -o quizá no damos- suficiente buen ejemplo. O que parecen haber olvidado su obligación de santificar esta vida como camino para alcanzar la del más allá. Pero todos debemos esforzarnos por mejorar el mundo en que vivimos, en medio de nuestras ocupaciones habituales, como recomienda por ejemplo el Concilio Vaticano II. El hecho de que no todos los cristianos sean ejemplares no tiene por qué restar valor a la fe. Indica, simplemente, que los hombres tienen debilidades, cometen errores y no cumplen todos sus buenos propósitos.
        Pienso, además, que debemos ser muy prudentes a la hora de juzgar a los demás, sean o no creyentes. Las miserias y los errores de los hombres se deben en buena parte a que han recibido una formación deficiente, y por eso sus fallos han de ser para nosotros un estímulo para procurar ayudarles, respetando su libertad. El verdadero espíritu cristiano impulsa a acercarse con afecto a todos los hombres, y eso aunque sean personas que lleven una vida muy equivocada, o incluso criminal, porque en esos casos -escribe Josemaría Escrivá-, "aunque sus errores sean culpables y su perseverancia en el mal sea consciente, hay en el fondo de esas almas desgraciadas una ignorancia profunda, que solo Dios podrá medir". "Solo Dios sabe lo que sucede en el corazón del hombre, y Él no trata a las almas en masa, sino una a una. A nadie corresponde juzgar en esta tierra sobre la salvación o condenación eternas en un caso concreto".
        —Pero al ver tantas cosas que se hacen mal, uno piensa que Dios tendría que haber hecho algo para que su mensaje fuera más eficaz entre los hombres, o al menos entre los cristianos.
        Dios ha irrumpido en la historia de una forma mucho más suave y respetuosa con la libertad del hombre de lo que a muchos les hubiera gustado. Pero así es su respuesta a la libertad. Dios se ha ofrecido a guiarnos, pero sin obligarnos. A los ojos de muchos parece que ha fracasado, y se preguntan por qué se muestra tan débil. Pero Él no quiere imponerse sino que solicita nuestra libertad, porque -como dice Henri J. M. Nouwen- su amor es demasiado grande para hacer nada de eso. Dios no quiere forzar, obligar o empujar. Da libertad, sin la cual el amor no puede surgir.

jueves, 22 de marzo de 2018

C.S. Lewis teólogo





Todavía no aparece en las historias de la teología del siglo XX. Pero no se puede negar el título de teólogo a uno de los autores que han hecho pensar sobre la fe a millones de personas en el siglo XX, incluidos notables filósofos, teólogos y los últimos Papas
C.S. Lewis es una figura cristiana de rango universal. No se trata de ninguna exageración. Lo confirman las ventas todavía millonarias de sus libros, la amplitud creciente de la bibliografía, también académica, y su constante presencia en los testimonios publicados de cientos de conversos, especialmente en el mundo anglosajón. Contraste que resulta más llamativo si se compara con la caída en picado en los últimos 50 años de todas las estadísticas eclesiásticas en Occidente: de práctica religiosa, de número de vocaciones y, cómo no, de ventas de libros de teología.

La fe que busca entender

Se puede querer ver o no, pero estamos ante un fenómeno teológico. Si queremos seguir repitiendo honestamente la frase de san Anselmo fides quaerens intellectum, hay que poner a Lewis en un lugar privilegiado de la teología del siglo XX.
Además, la frase de san Anselmo le afecta muy directamente, porque a él le preocupaba entender y hacer entender la fe, y hacerla significativa a los hombres y mujeres del siglo XX.
Es frecuente que, en ámbitos académicos, se despeje esta literatura con la etiqueta de “apologética” o con la de “divulgación”, por contraste con otras publicaciones más eruditas, generalmente dedicadas a investigaciones históricas particulares. Pero se da la paradoja de que, en realidad, es más auténticamente teológica y responde mucho más exactamente a la expresión de san Anselmo. San Gregorio de Nisa es un gran teólogo del siglo IV, que merece ser estudiado. Pero para estudiar la Trinidad o la Encarnación en san Gregorio de Nisa en la práctica no hace falta tener fe. Basta resumir inteligentemente una cantidad ya notable de bibliografía secundaria, como hace competentemente la mayoría de los estudiosos. En cambio, para hacer plausible la doctrina de la Trinidad o de la Encarnación en pleno siglo XX y después de dos guerras mundiales, y en medio de un aluvión de filosofías, sí que hace falta fe. Y pensarla muy bien.

Un teólogo laico

C.S. Lewis era un académico y sabía que lo que escribía, aunque no tuviera formas académicas, y estaba expuesto al juicio nada benévolo de sus colegas. Se lo tomaba muy en serio. C.S. Lewis era una persona con una capacidad crítica muy grande, que no aceptaba fácilmente cualquier idea ni cualquier gusto. Al menos al principio, se sentía un tanto incómodo al entrar en terrenos donde podían concurrir especialistas con más autoridad y se disculpa con frecuencia. Tampoco revela sus fuentes, aunque sabemos de algunas, porque se esforzaba en documentarse.
Pero la fuerza de su pensamiento no está en la acumulación exhaustiva de documentación en cada tema, sino en su empeño por plantearlo y resolverlo de la manera más inteligente e impactante posible. Hay una búsqueda crítica de eficacia.

Aprender a traducir, aprender a pensar

Divulgar es decir de manera simple lo que otros han dicho con más profundidad y extensión. Supone rebaja y pérdida. Pero eso no es lo que hace Lewis. Lo suyo es ganancia de pensamiento. Porque traduce a una manera de decir relevante y significativa las doctrinas que otros conservan por repetición, pero descoloridas, deshilachadas e incomprensibles, a medida que se han apartado de las fuentes donde nacieron. Fueron pensadas para iluminar, pero se han convertido en rutinarias construcciones de palabras que se repiten sin pensarlas a fondo.
En unas charlas sobre Apologética cristiana (19445), recogidas en Lo eterno sin disimulo, dice: “Nuestra tarea consiste en exponer lo eterno (lo mismo ayer, hoy y mañana) en el lenguaje de nuestra época”; y también: “Tenemos que aprender y dominar el lenguaje de nuestra audiencia”. Señala gran cantidad de palabras cristianas cuyo sentido es incomprensible o está profundamente alterado y termina: “Como conclusión debo decir que tienen ustedes que traducir cada trozo de su teología a la lengua vulgar. […] Sirve asimismo de gran ayuda para su propio pensamiento. He llegado a la convicción de que si ustedes no pueden traducir sus ideas al lenguaje inculto es que son confusas. La capacidad de traducirlas es la prueba de que han entendido realmente el significado que uno mismo les da. Traducir un pasaje de alguna obra teológica al lenguaje vulgar debería ser un ejercicio obligatorio en el examen antes de ordenarse”.

Cautivado por la alegría (1955)

El itinerario de conversión de Lewis, narrado por él en Cautivado por la alegría (Suprised by Joy), ilustra dos grandes puntos, que podrían considerarse claves de la teología del siglo XX, aunque parecen deberse más a su intuición personal que a sus lecturas.
La primera es el gran tema de la “alegría”, que atraviesa el libro de parte a parte. Unas tempranas experiencias de trascendencia, con un componente estético, despiertan en su espíritu la impresión de lo maravilloso, efímeramente presentido, y le dejan una nostalgia (Sehnsucht) que va a convertirse en el motor de una búsqueda de autenticidad y verdad. Mientras, por encima, un creciente racionalismo y escepticismo, unido a un ateísmo consolidado, le hacen experimentar el mundo como algo absurdo. Esta experiencia se puede analizar desde la perspectiva que ahora preside el Catecismo de la Iglesia Católica: toda persona lleva en el fondo de sí misma una llamada a Dios, porque estamos hechos para Él. La idea está explícita en las Confesiones de san Agustín (“nos hiciste, Señor para ti…”), pero en el siglo XX la teología toma una conciencia muy fuerte de que es la clave de la apologética cristiana (Blondel) y de la entera presentación del cristianismo, y el punto donde se encuentran lo natural y lo sobrenatural (De Lubac) y un gran tema de la antropología cristiana (Gaudium et spes).
El otro descubrimiento fascinante para él, que tiene formación y sensibilidad literaria, es que el misterio de Cristo es el “mito verdadero”. Descubrimiento que debe a una conversación con sus colegas Tolkien y Dyson, y que desencadena su conversión. La figura de Jesucristo, perfectamente situada en la historia real, y sus hechos, también resultan ser formas simbólicas y expresivas que afectan a toda la realidad. La resurrección de Cristo es una primicia absoluta de toda resurrección y el símbolo más eminente de la eficacia cristiana que hace resucitar del pecado a una vida nueva. El tema del “mito verdadero” permite entrever la centralidad de la revelación cristiana, pero también los reflejos y aspiraciones que aparecen en otras religiones.

La abolición del hombre (1943)

Nació como réplica ante un “libro blanco”, un proyecto sobre la educación en el que todos los valores se reducían, en el fondo, a sentimientos subjetivos. El libro de Lewis se convirtió en una eficaz defensa del estatuto natural de las cosas y, en particular, de lo que llamamos “ley natural”, que viene ilustrado en este libro con la idea de “tao”.
El libro manifiesta una cierta sensibilidad fenomenológica al relacionar la captación de los valores con las actitudes que no son fingidas o improvisadas, sino “respuestas adecuadas”, muy en la línea de von Hildebrand. Así sucede con la admiración ante la belleza, o la obligación ante el bien debido o el arrepentimiento ante el mal hecho. No son sentimientos arbitrariamente creados por el sujeto, sino la respuesta adecuada a lo captado. Pero, como de costumbre, Lewis apenas revela fuentes.
Para mi gusto, este libro tiene la virtud de mostrar con gran eficacia lo que enormes libros dedicados a la idea de ley natural no han conseguido ni antes ni después. Porque, en el fondo, hay algo de paradójico en que para fundamentar la existencia de algo tan próximo a la conciencia y una experiencia tan universal como se supone que es la ley natural haya que escribir libros tan difíciles y gruesos. Lewis lo consigue mejor con mucho menos aparato.

El problema del dolor (1940)

Es, en realidad, el libro que le dio a conocer como apologista cristiano, nada más terminar la segunda guerra mundial. Procedente de charlas radiofónicas, es una teodicea en toda regla, en un momento trágico, con toda la resaca de los dolores y las desgracias encima. Momento inoportuno para hacer florituras intelectuales, pero muy oportuno para entrar a fondo. Pero hace falta mucho valor e ideas muy claras para entrarle en un contexto tan duro.
Lewis entra honradamente a todo, al estatuto del dolor físico y moral, a su relación con el pecado y con Dios. El tema conocerá un giro personal con motivo de la muerte de su esposa Joy, narrado desde dentro y como en primera fila, en Una pena en observación. Lo menos que se puede decir de estos dos libros es que se han convertido clásicos sobre la cuestión.

Mero cristianismo (1952)

El libro procede también de diversos ciclos de charlas radiofónicas. Y, en parte, al final es una expansión del anterior en el que se piensa la doctrina de Dios, de la redención del pecado (en el dolor) y de la moral cristiana. Un aspecto particular y tradicional de la apologética cristiana, Los milagros, merecerá un inteligente libro aparte. Lewis prestó una atención muy especial a la mostrar la realidad del pecado y de la redención, porque se dio cuenta de que están muy fuera de lo que la gente es capaz de entender y aceptar. Es una de sus claves teológicas.
En una charla sobre Dios en el banquillo que da título a una recopilación de artículos, dice: “El cristianismo prometía curar a aquellos que sabían que estaban enfermos. […] El hombre antiguo se acercaba a Dios (o a los dioses) como la persona acusada se aproxima al juez. Para el hombre moderno se han invertido los papeles. Él es el juez y Dios está en el banquillo. El hombre moderno es un juez extraordinariamente benévolo: está dispuesto a escuchar a Dios […] incluso en la absolución de Dios. Pero lo importante es que el hombre está en el tribunal y Dios en el banquillo”.
Estos libros encuentran un complemento maravilloso en las Cartas del diablo a su sobrino, obra genial en el que aparecen todas las tretas del enemigo en las luchas de la vida cristiana y también de la conversión.

Alegorías

En paralelo, hay que poner el conjunto de obras alegóricas que son, en sí mismas, también formas de pensar los grandes temas cristianos (Dios, pecado y redención) cambiando los contextos. De distintas maneras funcionan así la Trilogía de Ransom, el ciclo de Crónicas de Narnia, inmensamente famosas y llevadas al cine, y el Gran divorcio. También El regreso del peregrino, hecho sobre la famosa obra protestante de Bunyan (El progreso del peregrino), donde, en el fondo, revisa su itinerario de conversión.

Y más

Y no hemos comentado un libro tan genial como Los cuatro amores, que sitúa y distingue perfectamente la caridad entre el conjunto de los amores humanos (camaradería, amistad, amor conyugal). Y muchos más “escritos menores”, como las Cartas a Malcolm, con muchas indicaciones sobre la oración; y sus comentarios a los salmos. Aparte de su correspondencia enorme, interesantísima y, en su conjunto, bastante bien conservada, con grandes amigos e interlocutores cristianos (Mcdonald, Allan Griffihts, sor Penélope, San Juan Calabria).
Entre los muchos libros interesantes que han surgido en los últimos años, Joseph Pearce ha publicado C. S. Lewis y la Iglesia católica. En él muestra cómo evolucionó Lewis hacia las posiciones más catolizantes de la Iglesia anglicana, que incluían la fe en los sacramentos (incluida la confesión personal) y la doctrina del purgatorio como purificación deseada por el alma (en la misma línea que lo había expuesto Newman). Pero mantuvo hasta el final un vestigio protestante que no quiso o pudo resolver y que se manifestó en su silencio sobre la Virgen María, la infalibilidad pontificia y sobre la bondad de la Reforma.
Juan Luis Lorda
Fuente: Revista Palabra.

“La Marcha por la Vida es la mayor movilización por los derechos humanos”

Kate Bryan es escritora y experta en comunicación. Los últimos años ha liderado la campaña de prensa de la Marcha por la Vida (MPV) en Washington D.C. Nos responde a algunas preguntas sobre la MPV y el movimiento provida en Estados Unidos.
– El 19 de enero de este año se llevó a cabo la 45ª edición de la Marcha por la Vida en Washington D.C. ¿Cómo ha evolucionado con los años?
– Ha evolucionado mucho. Fue fundada en 1973 –el año en que Roe v. Wade legalizó el aborto en Estados Unidos– por una mujer llamada Nellie Gray, quien dirigió la organización durante casi 40 años. La MPV ha crecido cada año y ahora atrae a cientos de miles de personas a Washington D.C. cada año. Es la manifestación por los derechos humanos más grande y antigua de Estados Unidos. Mi objetivo ha sido atraer la atención de los medios hacia los cientos de miles de personas que se reúnen en la marcha y promover la dignidad de cada vida humana en el espacio público. Desde que nos hicimos cargo de la campaña de prensa de la MPV hemos visto crecer la cobertura de los medios enormemente y esta cobertura ha sido, en general, justa. Esto creo que es un gran avance, así que misión cumplida.
– ¿Qué novedades ha habido este año? ¿Qué nuevos asuntos o visiones ha presentado?
– Cada año tiene un tema diferente que resalta un aspecto de la cuestión provida. El año pasado fue “El poder de uno” y se enfocó en mostrar que cada persona tiene la capacidad de influir y cambiar el mundo. Hace algunos años fue “Adopción: una decisión noble”. Y este año, “El amor salva vidas”. La última convocatoria fue particularmente conmovedora porque constantemente hablamos de amor, pero pocas veces pensamos en el poder para salvar vidas que puede tener. La MPV se enfoca solamente en asuntos del comienzo de la vida, pero desde mi punto de vista, este tema abre una discusión importante acerca del amor. Este es un mensaje necesario hoy: el mundo necesita amor.
Un movimiento sin afiliación política
– Este año ha sido la primera vez que un presidente de Estados Unidos se dirigió expresamente a la Marcha. ¿Qué significó para el evento y para el movimiento provida en Estado Unidos?
– El año pasado Mike Pence habló en la Marcha por la Vida, lo cual fue histórico pues era la primera vez que un vicepresidente se dirigía a la MPV. Este año, se hizo historia nuevamente cuando Donald Trump se dirigió a la Marcha vía satélite desde la Casa Blanca. Nos sentimos honrados de que el presidente de Estados Unidos se haya dirigido a la marcha este año y nos sentimos agradecidos por su apoyo y acciones para proteger la vida.
– Aunque esta acción por parte del presidente Trump significó un reconocimiento oficial de la Marcha, ¿estas acciones dejan fuera a personas provida con otras afiliaciones políticas, tales como los Demócratas por la Vida?
– La Marcha por la Vida es una organización sin afiliación política e invita a miembros de todos los partidos que compartan la misión de proteger la vida humana. Me gustaría que hubiera más demócratas en el movimiento provida, pero por desgracia son pocos. Con Dan Lipinski (representante por Illinois) trabajamos muy de cerca, pero esperamos ver más demócratas provida en el Congreso. Desgraciadamente, el Partido Demócrata se ha vuelto tan extremo en la cuestión del aborto que no es muy probable ver a muchos hasta que esto cambie. A pesar de que hay muchos provida que no son entusiastas del presidente Trump, él ha sido coherente en sus palabras y acciones para proteger la vida del no nacido.
De infrecuente a por cualquier motivo
– Algunos líderes demócratas se preguntan si el apoyo legal al aborto se ha convertido en una marca de identidad para la izquierda, y si es un requisito para que los candidatos reciban el apoyo del partido. Por ejemplo, el año pasado Heath Mello, candidato a la alcadía de Omaha, Nebraska, tuvo roces con algunos miembros del partido por sus creencias provida. ¿Qué puedes decir de la diversidad ideológica del Partido Demócrata?
– El Partido Demócrata se ha radicalizado respecto al aborto. Antes solía decir que quería abortos “seguros, legales e infrecuentes” y ahora ha anulado lo de “infrecuentes”; en 2016 adoptó en su programa la posición más extrema sobre el aborto en la historia del país.
Esto no coincide con lo que muchos estadounidenses creen sobre el aborto, y yo diría que no coincide con lo que la mayoría de personas en el mundo cree. Tras analizar 10 años de encuestas por el Instituto Marist, una compañía demoscópica utilizada por The Wall Street Journal y NBC News, se ve que que la mayoría de estadounidenses –incluyendo a mujeres favorables al aborto– creen que el aborto debería limitarse al primer trimestre. Estos resultados muestran una opinión mucho más restrictiva respecto a las expansivas leyes de aborto que Estados Unidos tiene actualmente. El Partido Demócrata está fuera de contacto con la mayoría de estadounidenses en este punto y creo que esto es una de las razones por las que han estado retrocediendo en las urnas, incluso una razón por la que perdieron las elecciones presidenciales en 2016.
El Partido Demócrata no parece estar abierto a otras visiones sobre el aborto y presiona a sus miembros hasta echarlos del partido si no se “alinean”–tal como hicieron con Heath Mello y lo están haciendo actualmente con Dan Lipinski.
Respetar la vida en todas sus etapas
– El Nuevo Movimiento Provida (NMPV) ha surgido en Estados Unidos como una nueva manera de enfocar holísticamente la defensa de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte natural. ¿Qué opinas de este grupo? ¿Crees que algunos de los reclamos que hacen al movimiento provida tradicional están fundados?
– Desde que era muy joven he estado involucrada en el movimiento provida, en muchos de sus aspectos y con grupos dentro y fuera de Estados Unidos. Intento ser provida en todos los aspectos: aborto, inmigración, etc. Soy provida por los cuatro costados y la mayoría de mis visiones políticas nacen desde este “lente” con el que veo el mundo. Por esa razón comprendo bien de dónde nace el NMPV y apoyo su misión. Sin embargo, no concuerdo con sus críticas al movimiento provida. La mayoría de grupos e individuos eligen cuál es su enfoque y se mantienen en su misión. De hecho, creo que una de las razones por las que el movimiento provida ha sido tan exitoso en los últimos 45 años es porque muchos grupos e individuos se han “mantenido en su carril”.
Estoy de acuerdo con el NMPV en que debemos trabajar por la meta del respeto a la vida humana en todas las etapas, y que debemos ser provida en todos los sentidos. Pero apoyo a muchos grupos e individuos y a su decisión de enfocarse solo en un aspecto de la causa provida, especialmente la más urgente, que es el aborto. Esta es la mayor atrocidad de nuestro tiempo y si hay grupos e individuos provida que quieren dedicar su tiempo y sus vidas a acabar con el aborto, les apoyo en esto.
–Se habla mucho de encontrar terrenos comunes en el debate del aborto. Tal como dicen, tanto aquellos que son provida como los que son favorables al aborto creen que es algo malo, ninguno piensa que sea algo “positivo o divertido”...
– El único terreno común entre los provida y los prochoice es, desde mi punto de vista, apoyar a las mujeres que no quieren abortar. Tanto unos como otros probablemente no van a cambiar su visión sobre el aborto, pero en lo que ambos lados pueden unirse es en apoyar a las mujeres que deciden quedarse con su hijo o darlo en adopción. Muchas mujeres embarazadas en situaciones difíciles sienten que no tienen opciones, sienten que solo tienen una: abortar. Necesitamos empoderar a las mujeres y ayudarles a ver que son fuertes y poderosas, que son capaces de todo –incluso de traer una nueva vida al mundo.

Nadie puede llamar bien al mal.

La Iglesia recuerda, con la luz de Dios, que el hombre puede reconocer verdaderamente el bien y el mal. Nunca puede llamar bien al mal, si n...