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sábado, 14 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
Entrevista al papa Francisco en "La Vanguardia", Barcelona, España
"Nuestro sistema económico mundial ya no se aguanta", dice el Obispo de Roma | "No soy ningún iluminado; no traje bajo el brazo ningún proyecto personal", asegura | "Descartamos toda una generación por mantener un sistema que no es bueno", opina respecto a los jóvenes parados
“Los cristianos perseguidos son una preocupación que me toca de cerca como pastor. Sé muchas cosas de persecuciones que no me parece prudente contarlas aquí para no ofender a nadie. Pero en algún sitio está prohibido tener una Biblia o enseñar catecismo o llevar una cruz... Lo que sí quiero dejar claro una cosa: estoy convencido de que la persecución contra los cristianos hoy es más fuerte que en los primeros siglos de la Iglesia. Hoy hay más cristianos mártires que en aquella época. Y no es por fantasía, es por números".
El papa Francisco nos recibió el pasado lunes en el Vaticano –un día después de la oración por la paz con los presidentes de Israel y Palestina– para esta entrevista en exclusiva con "La Vanguardia". El Papa estaba contento de haber hecho todo lo posible por el entendimiento entre israelíes y palestinos.
La violencia en nombre de Dios domina Oriente Medio.
Es una contradicción. La violencia en nombre de Dios no se corresponde con nuestro tiempo. Es algo antiguo. Con perspectiva histórica hay que decir que los cristianos, a veces, la hemos practicado. Cuando pienso en la guerra de los Treinta Años, era violencia en nombre de Dios. Hoy es inimaginable, ¿verdad? Llegamos, a veces, por la religión a contradicciones muy serias, muy graves. El fundamentalismo, por ejemplo. Las tres religiones tenemos nuestros grupos fundamentalistas, pequeños en relación a todo el resto.
¿Y qué opina del fundamentalismo?
Un grupo fundamentalista, aunque no mate a nadie, aunque no le pegue a nadie, es violento. La estructura mental del fundamentalismo es violencia en nombre de Dios.
Algunos dicen de usted que es un revolucionario.
Deberíamos llamar a la gran Mina Mazzini, la cantante italiana, y decirle “prendi questa mano, zinga" y que me lea el pasado, a ver qué (risas). Para mí, la gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas y ver lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción entre revolucionario e ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer verdaderos cambios es la identidad. Nunca se puede dar un paso en la vida si no es desde atrás, sin saber de dónde vengo, qué apellido tengo, qué apellido cultural o religioso tengo.
Usted ha roto muchos protocolos de seguridad para acercarse a la gente.
Sé que me puede pasar algo, pero está en manos de Dios. Recuerdo que en Brasil me habían preparado un papamóvil cerrado, con vidrio, pero yo no puedo saludar a un pueblo y decirle que lo quiero dentro de una lata de sardinas, aunque sea de cristal. Para mí eso es un muro. Es verdad que algo puede pasarme, pero seamos realistas, a mi edad no tengo mucho que perder.
¿Por qué es importante que la Iglesia sea pobre y humilde?
La pobreza y la humildad están en el centro del Evangelio y lo digo en un sentido teológico, no sociológico. No se puede entender el Evangelio sin la pobreza, pero hay que distinguirla del pauperismo. Yo creo que Jesús quiere que los obispos no seamos príncipes, sino servidores.
¿Qué puede hacer la Iglesia para reducir la creciente desigualdad entre ricos y pobres?
Está probado que con la comida que sobra podríamos alimentar a la gente que tiene hambre. Cuando usted ve fotografías de chicos desnutridos en diversas partes del mundo se agarra la cabeza, no se entiende. Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero. La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta una cultura del descarte. Se descarta a los jóvenes cuando se limita la natalidad. También se descarta a los ancianos porque ya no sirven, no producen, es clase pasiva… Al descartar a los chicos y a los ancianos, se descarta el futuro de un pueblo porque los chicos van a tirar con fuerza hacia adelante y porque los ancianos nos dan la sabiduría, tienen la memoria de ese pueblo y deben pasarla a los jóvenes. Y ahora también está de moda descartar a los jóvenes con la desocupación. A mí me preocupa mucho el índice de paro de los jóvenes, que en algunos países supera el 50%. Alguien me dijo que 75 millones de jóvenes europeos menores de 25 años están en paro. Es una barbaridad. Pero descartamos toda una generación por mantener un sistema económico que ya no se aguanta, un sistema que para sobrevivir debe hacer la guerra, como han hecho siempre los grandes imperios. Pero como no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras zonales. ¿ Y esto qué significa? Que se fabrican y se venden armas, y con esto los balances de las economías idolátricas, las grandes economías mundiales que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente se sanean. Este pensamiento único nos quita la riqueza de la diversidad de pensamiento y por lo tanto la riqueza de un diálogo entre personas. La globalización bien entendida es una riqueza. Una globalización mal entendida es aquella que anula las diferencias. Es como una esfera, con todos los puntos equidistantes del centro. Una globalización que enriquezca es como un poliedro, todos unidos pero cada cual conservando su particularidad, su riqueza, su identidad, y esto no se da.
¿Le preocupa el conflicto entre Catalunya y España?
Toda división me preocupa. Hay independencia por emancipación y hay independencia por secesión. Las independencias por emancipación, por ejemplo, son las americanas, que se emanciparon de los estados europeos. Las independencias de pueblos por secesión es un desmembramiento, a veces es muy obvio. Pensemos en la antigua Yugoslavia. Obviamente, hay pueblos con culturas tan diversas que ni con cola se podían pegar. El caso yugoslavo es muy claro, pero yo me pregunto si es tan claro en otros casos, en otros pueblos que hasta ahora han estado juntos. Hay que estudiar caso por caso. Escocia, la Padania, Catalunya Habrán casos que serán justos y casos que no serán justos, pero la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso.
La oración por la paz del domingo no fue fácil de organizar ni tenía precedentes en Oriente Medio ni en el mundo. ¿Cómo se sintió usted?
Sabe que no fue fácil porque usted estaba en el ajo y se le debe gran parte del logro. Yo sentía que era algo que se nos escapa a todos. Acá, en el Vaticano, un 99% decía que no se iba a hacer y después el 1% fue creciendo. Yo sentía que nos veíamos empujados a una cosa que no se nos había ocurrido y que, poco a poco, fue tomando cuerpo. No era para nada un acto político –eso lo sentí de entrada– sino que era un acto religioso: abrir una ventana al mundo.
¿Por qué eligió meterse en el ojo del huracán que es Oriente Medio?
El verdadero ojo del huracán, por el entusiasmo que había, fue la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro el año pasado. A Tierra Santa decidí ir porque el presidente Peres me invitó. Yo sabía que su mandato terminaba esta primavera, así que me vi obligado, de alguna manera, a ir antes. Su invitación precipitó el viaje. Yo no tenía pensando hacerlo.
¿Por qué es importante para todo cristiano visitar Jerusalén y Tierra Santa?
Por la revelación. Para nosotros, todo empezó ahí. Es como “el cielo en la tierra”, un adelanto de lo que nos espera en el más allá, en la Jerusalén celestial.
Usted y su amigo el rabino Skorka se abrazaron frente al muro de las Lamentaciones. ¿Qué importancia ha tenido este gesto para la reconciliación entre cristianos y judíos?
Bueno, en el Muro también estaba mi buen amigo el profesor Omar Abu, presidente del Instituto del Diálogo Interreligioso de Buenos Aires. Quise invitarlo. Es un hombre muy religioso, padre de dos hijos. También es amigo del rabino Skorka y los quiero a los dos un montón, y quise que esta amistad entre los tres se viera como un testimonio.
Me dijo hace un año que “dentro de cada cristiano hay un judío”.
Quizá lo más correcto sería decir que “usted no puede vivir su cristianismo, usted no puede ser un verdadero cristiano, si no reconoce su raíz judía”. No hablo de judío en el sentido semítico de raza sino en sentido religioso. Creo que el diálogo interreligioso tiene que ahondar en esto, en la raíz judía del cristianismo y en el florecimiento cristiano del judaísmo. Entiendo que es un desafío, una papa caliente, pero se puede hacer como hermanos. Yo rezo todos los días el oficio divino con los salmos de David. Los 150 salmos los pasamos en una semana. Mi oración es judía, y luego tengo la eucaristía, que es cristiana.
¿Cómo ve el antisemitismo?
No sabría explicar por qué se da, pero creo que está muy unido, en general, y sin que sea una regla fija, a las derechas. El antisemitismo suele anidar mejor en las corrientes políticas de derecha que de izquierda, ¿no? Y aún continúa. Incluso tenemos quien niega el holocausto, una locura.
Uno de sus proyectos es abrir los archivos del Vaticano sobre el holocausto.
Traerán mucha luz.
¿Le preocupa alguna cosa que pueda descubrirse?
En este tema lo que me preocupa es la figura de Pío XII, el papa que lideró la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial. Al pobre Pío XII le han tirado encima de todo. Pero hay que recordar que antes se lo veía como el gran defensor de los judíos. Escondió a muchos en los conventos de Roma y de otras ciudades italianas, y también en la residencia estival de Castel Gandolfo. Allí, en la habitación del Papa, en su propia cama, nacieron 42 nenes, hijos de los judíos y otros perseguidos allí refugiados. No quiero decir que Pío XII no haya cometido errores –yo mismo cometo muchos–, pero su papel hay que leerlo según el contexto de la época. ¿Era mejor, por ejemplo, que no hablara para que no mataran más judíos, o que lo hiciera? También quiero decir que a veces me da un poco de urticaria existencial cuando veo que todos se la toman contra la Iglesia y Pío XII, y se olvidan de las grandes potencias. ¿Sabe usted que conocían perfectamente la red ferroviaria de los nazis para llevar a los judíos a los campos de concentración? Tenían las fotos. Pero no bombardearon esas vías de tren. ¿Por qué? Sería bueno que habláramos de todo un poquito.
¿Usted se siente aún como un párroco o asume su papel de cabeza de la Iglesia?
La dimensión de párroco es la que más muestra mi vocación. Servir a la gente me sale de dentro. Apago la luz para no gastar mucha plata, por ejemplo. Son cosas que tiene un párroco. Pero también me siento Papa. Me ayuda a hacer las cosas con seriedad. Mis colaboradores son muy serios y profesionales. Tengo ayuda para cumplir con mi deber. No hay que jugar al papa párroco. Sería inmaduro. Cuando viene un jefe de Estado, tengo que recibirlo con la dignidad y el protocolo que se merece. Es verdad que con el protocolo tengo mis problemas, pero hay que respetarlo.
Usted está cambiando muchas cosas. ¿Hacia qué futuro llevan estos cambios?
No soy ningún iluminado. No tengo ningún proyecto personal que me traje debajo del brazo, simplemente porque nunca pensé que me iban a dejar acá, en El Vaticano. Lo sabe todo el mundo. Me vine con una valija chiquita para volver enseguida a Buenos Aires. Lo que estoy haciendo es cumplir lo que los cardenales reflexionamos en las Congregaciones Generales, es decir, en las reuniones que, durante el cónclave, manteníamos todos los días para discutir los problemas de la Iglesia. De ahí salen reflexiones y recomendaciones. Una muy concreta fue que el próximo Papa debía contar con un consejo exterior, es decir, con un equipo de asesores que no viviera en el Vaticano.
Y usted creó el llamado consejo de los Ocho.
Son ocho cardenales de todos los continentes y un coordinador. Se reúnen cada dos o tres meses acá. Ahora, el primero de julio tenemos cuatro días de reunión, y vamos haciendo los cambios que los mismos cardenales nos piden. No es obligatorio que lo hagamos pero sería imprudente no escuchar a los que saben.
También ha hecho un gran esfuerzo para acercarse a la Iglesia ortodoxa.
La ida a Jerusalén de mi hermano Bartolomé I era para conmemorar el encuentro de 50 años atrás entre Pablo VI y Atenágoras I. Fue un encuentro después de más de mil años de separación. Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica hace los esfuerzos de acercarse y la Iglesia ortodoxa lo mismo. Con algunas iglesias ortodoxas hay más cercanía que otras. Quise que Bartolomé I tuviera conmigo en Jerusalén y allí surgió el plan de que viniera también a la oración del Vaticano. Para él fue un paso arriesgado porque se lo pueden echar en cara, pero había que estrechar este gesto de humildad, y para nosotros es necesario porque no se concibe que los cristianos estemos divididos, es un pecado histórico que tenemos que reparar.
Ante el avance del ateísmo, ¿qué opina de la gente que cree que la ciencia y la religión son excluyentes?
Hubo un avance del ateísmo en la época más existencial, quizás sartriana. Pero después vino un avance hacia búsquedas espirituales, de encuentro con Dios, en mil maneras, no necesariamente las religiosas tradicionales. El enfrentamiento entre ciencia y fe tuvo su auge en la Ilustración, pero que hoy no está tan de moda, gracias a Dios, porque nos hemos dado cuenta todos de la cercanía que hay entre una cosa y la otra. El papa Benedicto XVI tiene un buen magisterio sobre la relación entre ciencia y fe. En líneas generales, lo más actual es que los científicos sean muy respetuosos con la fe y el científico agnóstico o ateo diga “no me atrevo a entrar en ese campo”.
Usted ha conocido a muchos jefes de Estado.
Han venido muchos y es interesante la variedad. Cada cual tiene su personalidad. Me ha llamado la atención un hecho transversal entre los políticos jóvenes, ya sean de centro, izquierda o derecha. Quizás hablen de los mismos problemas pero con una nueva música, y eso me gusta, me da esperanza porque la política es una de las formas más elevadas del amor, de la caridad. ¿Por qué? Porque lleva al bien común, y una persona que, pudiendo hacerlo, no se involucra en política por el bien común, es egoísmo; o que use la política para el bien propio, es corrupción. Hace unos quince años los obispos franceses escribieron una carta pastoral que es una reflexión con el título "Réhabiliter la politique". Es un texto precioso hace darte cuenta de todas estas cosas.
¿Qué opina de la renuncia de Benedicto XVI?
El papa Benedicto ha hecho un gesto muy grande. Ha abierto una puerta, ha creado una institución, la de los eventuales papas eméritos. Hace 70 años, no había obispos eméritos. ¿Hoy cuántos hay? Bueno, como vivimos más tiempo, llegamos a una edad donde no podemos seguir adelante con las cosas. Yo haré lo mismo que él, pedirle al Señor que me ilumine cuando llegue el momento y que me diga lo que tengo que hacer, y me lo va a decir seguro.
Tiene una habitación reservada en una casa de retiro en Buenos Aires.
Sí, en una casa de retiro de sacerdotes ancianos. Yo dejaba el arzobispado a finales del año pasado y ya había presentado la renuncia al papa Benedicto cuando cumplí 75 años. Elegí una pieza y dije “quiero venir a vivir acá”. Trabajaré como cura, ayudando a las parroquias. Ése iba a ser mi futuro antes de ser Papa.
No le voy a preguntar a quién apoya en el Mundial...
Los brasileros me pidieron neutralidad (ríe) y cumplo con mi palabra porque siempre Brasil y Argentina son antagónicos.
¿Cómo le gustaría que le recordara la historia?
No lo he pensado, pero me gusta cuando uno recuerda a alguien y dice: “Era un buen tipo, hizo lo que pudo, no fue tan malo”. Con eso me conformo.
lunes, 9 de junio de 2014
¿De grandes males, grandes bienes?
Alfonso Aguiló
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| Este es el pueblo viejo de Corbera d'Ebre, destruido durante la guerra civil española y que se conserva tal como quedo, para que no se nos olvide lo dañina que es la guerra... |
La aparente contradicción entre la bondad de Dios y la innegable existencia del mal en el mundo ha llevado a muchas personas a una actitud un tanto trágica. Niegan una realidad compleja porque no logran entenderla totalmente, y acaban en una visión de profundo pesimismo vital ante el escándalo que les produce esa presencia del mal. Algo parecido a la triste resignación de un enfermo que muriera en medio de terribles sufrimientos, negándose a tomar una medicina mientras explica con vehemencia que no comprende cómo una cosa tan simple puede curarle.
Hay una idea que puede contribuir a entender mejor este misterio. Si hay una inteligencia divina, ordenadora del universo y omnipotente, ese Dios no permitiría el mal si no fuera a sacar de esos males -reales o aparentes- grandes bienes.
—¿Cómo puede salir bien del mal...? ¿No es una contradicción?
Hay que pensar, de entrada, que no sabes si ese mal que te ha venido ha podido librarte de otro mal peor y, por tanto, te ha supuesto un bien.
Quizá, por ejemplo, ese pinchazo que te ha impedido llegar a una cita importante y te ha hecho perder una buena oferta de trabajo, a lo mejor ha sido un contratiempo que ha impedido un accidente que habrías tenido en ese trayecto; o te ha librado de inconvenientes en ese puesto de trabajo que tú desconocías; o te ha permitido encontrar luego otro trabajo mejor. Y sin embargo, quizá estés muy enfadado y no veas ninguna lógica en ello, y pienses que se trata de un acto de crueldad por parte de Dios.
Cuando un hombre intenta hacer el bien a su prójimo, hace directamente el bien. En cambio, cuando obra mal, hace directamente ese mal; pero es un mal que Dios aprovecha para sacar otro bien, según sus planes sapientísimos que tiene trazados desde la eternidad.
Más ejemplos. Piensa en una persona que es habitualmente ruin y egoísta, pero que con ese mal produce un bien en otro compañero que, por reacción ante esa actitud tan desagradable, hace un firme propósito de no caer en esas actitudes. O una empresa que despide injustamente a uno de sus empleados y, sin saberlo, le aleja con eso de un peligro cierto de corrupción en el que estaba a punto de caer. O un conductor temerario que atropella a una persona, y la larga convalecencia sirve para unir a la familia del accidentado.
La vida es misteriosa. ¿Cuántas veces al cerrarse una puerta –que parecía la elegida para nosotros– no se nos abre otra aún mejor? Esas consecuencias buenas de los males, a veces se ven al poco tiempo. En otros casos, tardan más. O no llegamos siquiera a conocerlas nunca. Pero eso no significa que no puedan existir.
Todo esto no quiere decir que el mal deje de serlo, o que deje de tener gravedad, o importancia. El mal existe, y Dios sacará bienes de nuestras maldades, pero no tenemos que ver en esto una excusa para continuar haciéndolas. Cuando, por ejemplo, la Iglesia afirma que la Crucifixión de Jesucristo es el punto central de la Redención de la Humanidad, no dice que por ello la traición de Judas deje de ser un acto malvado. El enfoque cristiano del sufrimiento es compatible con poner gran empeño en nuestro deber de dejar el mundo mejor que como lo hemos encontrado.
Canada deja el aborto fuera de la ayuda al exterior
NUEVA YORK, 6 de junio (C-FAM) El rasgo distintivo del ambicioso plan multimillonario canadiense para ayudar a las madres y a los recién nacidos no es lo que brinda, sino lo que excluye, concretamente, el aborto.
Como el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, prometió 3.500 millones de dólares más para su iniciativa sanitaria distintiva que forma parte de su política exterior en la cumbre de Toronto la semana pasada, los defensores del aborto renovaron el pedidode que no «diferenciara el aborto de la salud materna».
Harper dijo al periódico The Globe and Mail: «Lo que hemos estado intentado hacer desde 2010 es lograr un gran consenso público e internacional para salvar las vidas de madres y bebés». «No se puede hacer eso si se introduce ese otro asunto».
El hecho de que Harper haya sido reticente a mencionar «ese otro asunto» por su nombre refleja el estigma en torno al aborto en todo el mundo, incluso en Canadá, que cuenta con una de las leyes de aborto más liberales del planeta. Es debido a este desprestigio que las agrupaciones que defienden el aborto han hecho enormes esfuerzos para encajar dentro del amplio término «salud materna» (y el motivo por el cual protestan enérgicamente al ser excluidos de él).
Canadá no es el único gran donante que bloquea los fondos de ayuda para el aborto en el extranjero: Estados Unidos hizo lo mismo poco después de que el aborto fue legalizado a nivel nacional por el fallo de la Corte Suprema Roe v. Wade.
Cuando la filántropa Melinda Gates anunció su objetivo de convertir la planificación familiar en su cuestión emblemática, dijo explícitamente que no subvencionaría el aborto. Aunque ha suscitado críticas por asociarse a organizaciones que defienden y ofrecen el aborto, Gates no ha cambiado su postura pública.
En la misma entrevista concedida a The Globe and Mail, Gates habló bien de la iniciativa de Harper centrada en el embarazo y el parto. «La salud materno infantil figura en la agenda de salud mundial, en parte, realmente, gracias a lo que hizo Canadá».
Luego reflexionó: «todos los periodistas asimismo se centraron en la política de aborto canadiense». Sostuvo que mezclar el aborto con otros temas estanca el progreso y debilita la cooperación. «He decidido no dedicarme a él públicamente, y la Fundación Gates ha decidido no subvencionar el aborto».
Muchas de las editoriales que instaban a Canadá a que financiara abortos en el exterior como componente de la salud materna citaban la misma estadística: que el aborto causa aproximadamente el 13% de las muertes maternas en todo el mundo. La OMS recientemente publicó un cálculo que afirma que el número real puede ser más cercano al 8%.
Como la Fundación Gates, la iniciativa de salud materna de Canadá prohíbe el financiamiento directo del aborto, pero la situación real en los países beneficiarios puede depender de los organismos que el donante elija como socios. LifeSiteNews informa que la ayuda económica canadiense se destinará a la Federación Internacional de Planificación de la Familia, principal proveedor de aborto del mundo, pero solo en los países donde el aborto es ilegal o se encuentra muy restringido. Entre esos países figura Bangladesh, que permite el aborto bajo el nombre de «regulación menstrual» durante el primer trimestre. No queda claro si el financiamiento sería desglosado a fin de evitar que se use para financiar este procedimiento.
No obstante, Canadá no solo se está consolidando como líder mundial en salud materno infantil, sino que está demostrando que esta labor no precisa financiar el aborto, heredando asimismo la polémica moral y política que conlleva.
«El hecho es que no sólo causa divisiones en nuestro país y en otros países donantes, es sumamente divisivo en los países beneficiarios, donde a menudo es ilegal», afirmó Harper. «Sin duda hay algunas organizaciones que promueven ese asunto, pero el gobierno de Canadá no promueve ese asunto».
domingo, 1 de junio de 2014
Denzel Washington anima a un grupo de jóvenes actores a rezar cada mañana.
El cantante y actor Tyrese Gibson (Transformers, Fast &Furious) subió a su Facebook el vídeo (ver abajo) el pasado doming y, apoyado por sus miles de seguidores, desde entonces la marea de la viralidad no deja de extenderlo por todo el mundo.
Denzel Washington se dirigía sobre el escenario a un grupo de actores jóvenes como el maestro que es hace tiempo, a punto de cumplir los sesenta años y convertido en una leyenda de Hollywood. Y lo que dijo evocó la célebre cabecera de la serie televisiva Fama (¿cómo olvidar aquel: "Tenéis muchos sueños. Buscáis la fama. Pero la fama cuesta. Pues aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor"?), pero con mayor enjundia.
Porque Denzel Washington, casado y con cinco hijos, cristiano pentecostal y conocido por su generosidad con diferentes causas benéficas, aportó algo más: derrochando convicción y una palpable empatía con unos jóvenes literalmente arrobados, transmitió su filosofía de la vida sintetizada en frases lapidarias y, sobre todo, coronada por la trascendencia. Por la trascendencia que pide a quienes empiezan que jamás olviden agradecer a Dios los dones recibidos, y que piensen que nada de lo que aquí consigan lo llevarán consigo al morir.
Traducción del alegato de Denzel Washington
(ver abajo el vídeo)
Un verdadero deseo en el corazón de cualquier cosa buena es una prueba que Dios te envía por adelantado para indicarte que ya es tuya. Así que ese deseo que tenéis, esa comezón que sentís de ser lo que sea que queráis ser de bueno, es la prueba que Dios os envía para indicaros que ya es vuestro. ¡Ya lo tenéis! ¡Proclamadlo!
Entended esto también: los sueños, sin objetivos, se quedan en sueños, sólo en sueños, y terminan alimentando la desilusión. Lo sueños, sin objetivos (anuales, mensuales, diarios, minuto a minuto), se quedan en sueños y al final alimentan el desencanto. Los objetivos, en el camino hacia su cumplimiento, no pueden ser alcanzados sin disciplina y sin constancia. ¿Habéis comprendido? Entre los objetivos y su cumplimiento están la disciplina y la constancia.
Rezo para que todos vosotros, por la noche, pongáis vuestros zapatos bien debajo de la cama... ¡para que así tengáis que arrodillaros cada mañana para encontrarlos! [Aplausos.] ¡Y para que mientras estáis así, de rodillas, agradezcáis a Dios por la gracia, por la misericordia, por comprender que estamos a pocos pasos de la gloria, que tenemos de todo! ¡Si empezaseis ahora a pensar en todas las cosas por las que tenéis que dar gracias, os llevaría todo el día, fácilmente todo el día!
En nuestra obra -estamos representando A Raisin in the Sun- actúa un niño [Bryce Clyde Jenkins], y todos los días hacemos un círculo y rezamos, y él mira a lo alto y pide que salgamos ahí esa noche y toquemos a alguien. Él dice: "Dios, alguien ahí fuera nos necesita esta noche".
Todos nosotros tenemos un don único, el de salir y tocar a la gente, llegar a la gente. Comprended ese don, proteged ese don, apreciad ese don, emplead ese don... no abuséis de ese don. Es un tesoro. Lo tenéis, ya lo tenéis.
Y finalmente diré lo siguiente: nunca veréis un camión de mudanzas detrás de un coche fúnebre... Lo diré otra vez. ¡Nunca veréis un camión de mudanzas detrás de un coche fúnebre! He tenido la suerte de ganar cientos de millones de dólares en mi vida. No me los puedo llevar conmigo. Ni tampoco vosotros. Así que no se trata de cuánto tienes, sino de qué haces con lo que tienes.
Todos tenemos diferentes dones. Unos tienen dinero, otros tienen amor, otros tienen paciencia, otros la habilidad de tocar a la gente. Pero todos tenemos algo. Úsalo. Compártelo. Eso es lo que cuenta. No qué coche conduces... No en qué avión vuelas... No qué tipo de casa le compraste a tu madre... (¡Pero compradle una casa a vuestra madre!) [Risas.]
Comprended que todos estamos juntos en esta hermandad. Yo sólo soy uno de vosotros. Sólo soy otro actor aquí, sobre el escenario. Todos hemos empezado de la misma forma.
Denzel Washington se dirigía sobre el escenario a un grupo de actores jóvenes como el maestro que es hace tiempo, a punto de cumplir los sesenta años y convertido en una leyenda de Hollywood. Y lo que dijo evocó la célebre cabecera de la serie televisiva Fama (¿cómo olvidar aquel: "Tenéis muchos sueños. Buscáis la fama. Pero la fama cuesta. Pues aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor"?), pero con mayor enjundia.
Porque Denzel Washington, casado y con cinco hijos, cristiano pentecostal y conocido por su generosidad con diferentes causas benéficas, aportó algo más: derrochando convicción y una palpable empatía con unos jóvenes literalmente arrobados, transmitió su filosofía de la vida sintetizada en frases lapidarias y, sobre todo, coronada por la trascendencia. Por la trascendencia que pide a quienes empiezan que jamás olviden agradecer a Dios los dones recibidos, y que piensen que nada de lo que aquí consigan lo llevarán consigo al morir.
Traducción del alegato de Denzel Washington
(ver abajo el vídeo)
Un verdadero deseo en el corazón de cualquier cosa buena es una prueba que Dios te envía por adelantado para indicarte que ya es tuya. Así que ese deseo que tenéis, esa comezón que sentís de ser lo que sea que queráis ser de bueno, es la prueba que Dios os envía para indicaros que ya es vuestro. ¡Ya lo tenéis! ¡Proclamadlo!
Entended esto también: los sueños, sin objetivos, se quedan en sueños, sólo en sueños, y terminan alimentando la desilusión. Lo sueños, sin objetivos (anuales, mensuales, diarios, minuto a minuto), se quedan en sueños y al final alimentan el desencanto. Los objetivos, en el camino hacia su cumplimiento, no pueden ser alcanzados sin disciplina y sin constancia. ¿Habéis comprendido? Entre los objetivos y su cumplimiento están la disciplina y la constancia.
Rezo para que todos vosotros, por la noche, pongáis vuestros zapatos bien debajo de la cama... ¡para que así tengáis que arrodillaros cada mañana para encontrarlos! [Aplausos.] ¡Y para que mientras estáis así, de rodillas, agradezcáis a Dios por la gracia, por la misericordia, por comprender que estamos a pocos pasos de la gloria, que tenemos de todo! ¡Si empezaseis ahora a pensar en todas las cosas por las que tenéis que dar gracias, os llevaría todo el día, fácilmente todo el día!
En nuestra obra -estamos representando A Raisin in the Sun- actúa un niño [Bryce Clyde Jenkins], y todos los días hacemos un círculo y rezamos, y él mira a lo alto y pide que salgamos ahí esa noche y toquemos a alguien. Él dice: "Dios, alguien ahí fuera nos necesita esta noche".
Todos nosotros tenemos un don único, el de salir y tocar a la gente, llegar a la gente. Comprended ese don, proteged ese don, apreciad ese don, emplead ese don... no abuséis de ese don. Es un tesoro. Lo tenéis, ya lo tenéis.
Y finalmente diré lo siguiente: nunca veréis un camión de mudanzas detrás de un coche fúnebre... Lo diré otra vez. ¡Nunca veréis un camión de mudanzas detrás de un coche fúnebre! He tenido la suerte de ganar cientos de millones de dólares en mi vida. No me los puedo llevar conmigo. Ni tampoco vosotros. Así que no se trata de cuánto tienes, sino de qué haces con lo que tienes.
Todos tenemos diferentes dones. Unos tienen dinero, otros tienen amor, otros tienen paciencia, otros la habilidad de tocar a la gente. Pero todos tenemos algo. Úsalo. Compártelo. Eso es lo que cuenta. No qué coche conduces... No en qué avión vuelas... No qué tipo de casa le compraste a tu madre... (¡Pero compradle una casa a vuestra madre!) [Risas.]
Comprended que todos estamos juntos en esta hermandad. Yo sólo soy uno de vosotros. Sólo soy otro actor aquí, sobre el escenario. Todos hemos empezado de la misma forma.
jueves, 29 de mayo de 2014
Europa tras las elecciones al Parlamento europeo
Desde las recientes elecciones al Parlamento europeo, que mostraron una Europa más polarizada, más crítica y, probablemente, menos manejable, algunos periodistas nos preguntan a los “expertos” (¿expertos en qué?) qué pasará con las políticas europeas. Resumo aquí brevemente lo que me parece:
¿Por qué el auge del euroescepticismo y/o de la actitud crítica de los europeos (son dos cosas distintas, ya lo sé)? Me parece que hay muchos factores. Cuando los ciudadanos se preguntan qué pueden esperar de Europa, las ventajas que han recibido en los últimos años pierden importancia ante los costes que se han manifestado en la crisis. La austeridad se ha visto como un retroceso en los derechos sociales de los ciudadanos y como la negación de su “derecho” a una vida próspera y sin problemas. Elparo significa pérdida de oportunidades;. En el otro lado del espectro, la demanda de ayuda de lo países periféricos a los “del Norte” se ha interpretado como una exigencia injustificada. Eso es lo que los medios de comunicación han “leído” en la noticia de los resultados de las elecciones.
Pero me parece que todo esto son síntomas, más que causas. En el fondo, me parece que los ciudadanos ven una Europa demasiado orientada a resultados económicos, lo que no está mal; pero no puede garantizarlos y, además, esos resultados han estado mal repartidos, o al menos se han percibido como mal repartidos en la reciente crisis financiera. En el fondo, me parece que Europa ha perdido su dimensión humana, cultural y moral; no se ve como una comunidad de ciudadanos; no tiene un objetivo sociales compartidos… Y, claro, en esas condiciones los ciudadanos no se ven atraídos por ese modelo.
¿Qué pasará en el corto plazo? Europa se enfrenta ahora con varios escenarios posibles. De un lado, un Parlamento europeo más dividido y más polarizado no facilitará la consecución de acuerdos políticos, como los necesarios para consolidar la Unión Bancaria e impulsar la futura Unión Fiscal. Esta última, por ejemplo, puede parecer ahora más remota, porque requiere acuerdos de redistribución de rentas o, al menos, de riesgos, y estos son menos probables en la actual coyuntura europea.
Por otro lado, precisamente esa debilidad política de Europa puede mover a los principales países a avanzar más rápidamente en la solución de los problemas: acelerar antes de que las cosas se pongan peor (pero, sinceramente, no confío mucho en esta solución, que exigiría un liderazgo que no veo…) Y no hay que olvidar que las decisiones principales se toman por acuerdo entre gobiernos nacionales, más que en el Parlamento europeo (lo cual quita relevancia al Parlamento, pero no ofrece mayores garantías de funcionamiento eficiente y rápido).
A medio y largo plazo tengo confianza en que la sociedad civil europea será capaz de aprender cómo comportarse en la nueva situación, y de buscar soluciones de más amplio calado. Y no digo esto por optimismo necio, sino porque, como ya he dicho otras veces, las sociedades aprenden, y necesitan tiempo, a veces muchos años, para aprender.
La Comisión Europea debe ahora respetar la democracia
Artículo publicado por Grégor Puppinck, representante de la Iniciativa Ciudadana Europea “One of Us” (“Uno de Nosotros”) para el respeto de la vida humana, en el diario francés Le Figaro.
(Le Figaro, 25/04/2014)
La Comisión Europea ( UE) debe decidir antes del 28 de mayo cómo se propone actuar en relación con la solicitud de la Iniciativa Ciudadana Europea “One of Us” para que se introduzca en la regulación europea una cláusula ética que excluya explícitamente a de la financiación de la Unión Europea cualquier actividad que destruya o implique la destrucción de vidas humanas en la fase embrionaria o fetal. La claúsula tendría particular aplicación a la financiación europea de la investigación que implique la destrucción de embriones humanos y a la financiación de los abortos en el contexto de la ayuda a los países en desarrollo.
La Iniciativa Ciudadana Europea es un mecanismo de democracia participativa introducido por el Tratado de Lisboa. Permite que un millón de ciudadanos de la UE presenten un proyecto legislativo o político a las instituciones europeas. Se trata de compartir con los ciudadanos, bajo ciertas condiciones, la capacidad de iniciativa legislativa inicialmente asignada con carácter exclusivo a la Comisión Europea.
“One of Us” ha recogido casi dos millones de firmas en un año, por lo que es la petición con mayor respaldo de la historia de las instituciones europeas. La Comisión y el Parlamento Europeo celebraron una audiencia pública con los representantes de la Iniciativa los días 9-10 de abril de este año para ayudar a la Comisión en su decisión de iniciar una acción política o legislativa.
Estas audiencias dieron la oportunidad a los representantes de la Iniciativa de explicar públicamente su solicitud y revelar las contradicciones de la política europea a este propósito.
La iniciativa se basa en el hecho científico de que toda vida individual es un continuo ininterrumpido desde la concepción hasta la muerte. Este es el testimonio público de millones de conciencias de los ciudadanos europeos que reconocen la humanidad y la individualidad en cada ser humano desde la concepción, y que requieren a la UE, dentro de los límites de sus competencias, que respete la vida desde la concepción. Ya sea en la investigación, la industria o el desarrollo, no puede haber verdadero progreso sobre la base de la negación, la explotación y la destrucción de la humanidad en el comienzo de la existencia de un ser humano.
Esta Iniciativa está en consonancia con la ley europea que reconoce la dignidad de la vida humana no nacida. La Comisión también recordó el 9 de abril que es precisamente con la finalidad de respetar esta dignidad por lo que rechaza la financiación de la destrucción de embriones en virtud de su política de investigación y la financiación o promoción del aborto.
Del mismo modo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el caso Brüstle contra Greenpeace ( 2011), estableció que el embrión humano existe desde la concepción y que está dotado con la dignidad humana, y concluyó que no podemos beneficiarnos de su destrucción.
Sin embargo, a pesar de este reconocimiento de la humanidad y la dignidad de la vida por nacer, la UE financia prácticas biotecnológicas que implican la destrucción de embriones. También financia el aborto en los países en desarrollo -incluidos aquellos en los que está prohibido- a través de organizaciones como la IPPF y MSI. (Ver informe 2012 del European Dignity Watch La Financiación del Aborto a través de Ayuda al Desarrollo de la UE) .
En términos de principios, la Comisión se encuentra ante una doble contradicción. Financia prácticas que los jueces europeos consideran contrarias a la dignidad humana, y presta apoyo, tan activa como discretamente, a las políticas abortistas en los países pobres, en el nombre de un concepto de desarrollo basado en el control de la población. La Iniciativa “One of Us” es una llamada a la UE para que sea consistente en su declarado respeto a la dignidad humana.
Son estas las prácticas que los dos millones de firmas de “One of Us ” piden parar.
En la práctica esta petición se justifica aun más allá, ya que la investigación sobre las células madre embrionarias está superada por las células madre pluripotentes inducidas (IPS) descubiertas por el profesor Yamanaka, Premio Nobel en 2012. Como resultado, las inversiones privadas en la investigación de células madre embrionarias están bloqueándose (véase, por ejemplo, el informe del Instituto de Lozier Charlotte,Maryland se une a la tendencia de Investigación ética de Células Madre, octubre de 2013) .
En cuanto al aborto, su legalización y promoción no mejora la salud materna. Por el contrario, incluso en los países industrializados, es una de las causas de la mortalidad materna. El aborto, ya sea legal o no, además de matar a un ser humano, conlleva graves riesgos para la salud física y psicológica y contribuye a la mortalidad materna. Los países que restringen el aborto tienen tasas de mortalidad materna más bajas que aquellos que facilitan el acceso. En Europa, Polonia e Irlanda tienen las tasas más bajas de mortalidad materna. En América Latina, Chile tiene una tasa de muerte materna 30 veces menor que en Guyana, donde el aborto se ha permitido sin restricciones desde 1995. Del mismo modo Nepal, que donde el aborto no tiene ninguna restricción, tiene la tasa más alta de mortalidad materna en el sudeste de Asia, mientras que Sri Lanka, cuya tasa de muerte materna es 14 veces menor que la de Nepal, tiene algunas de las leyes de aborto más restrictivas del mundo. Tras la prohibición del aborto en Chile en 1989, la tasa de mortalidad materna disminuyó de forma significativa (ver E. Koch et al ( 2012 ) Nivel Educativo de las Mujeres, Servicios de Salud Materna, Legislación del Aborto y Muertes Maternas: Un Experimento Natural en Chile desde 1957 hasta 2007) .
La gran mayoría de las muertes maternas se deben a la falta de servicios básicos de salud. Aunque a veces es necesario dar a luz pronto para salvar la vida de una madre, lo que resulta en el nacimiento prematuro de un bebé que no puede sobrevivir, nunca es necesario matar deliberadamente a un bebé para salvar la vida de una madre. La mayoría de las muertes maternas se pueden prevenir con una nutrición adecuada, parteras cualificadas y atención básica antes, durante y después del parto. El esfuerzo para reducir la mortalidad y morbilidad materna no debe usar recursos limitados para legalizar, promover o ampliar el acceso al aborto .
La Iniciativa “One of Us” también sitúa a la Comisión Europea ante un reto democrático: respetar la democracia participativa, compartiendo el poder de iniciativa.
El mecanismo de la Iniciativa Ciudadana tiene como objetivo hacer que los ciudadanos de la UE participen en la democracia y reforzar su legitimidad democrática. Es vital para la credibilidad de las instituciones europeas que las expectativas para este instrumento no sean decepcionadas.
La propuesta legislativa de One of Us ha sido validada en cuanto a forma y contenido por la Comisión Europea. Ningún obstáculo práctico o de fondo puede justificar la negativa de la Comisión a incluir esta propuesta en el proceso legislativo europeo.
De hecho, no corresponde ya a la Comisión evaluar la conveniencia política de una Iniciativa Ciudadana dado que ya ha sido demostrada con su apoyo popular. Tan sólo corresponde a la Comisión a considerar el éxito de la iniciativa y presentarla al próximo Parlamento y el Consejo a los que están confiados los poderes legislativos en la UE. A ellos toca discutir y votar sobre la solicitud de “One of Us”.
La negativa de la Comisión sería arbitraria y podría arruinar la credibilidad del mecanismo de iniciativa ciudadana, debilitando aún más la legitimidad democrática de las instituciones europeas.
Por el contrario, si la Comisión respeta el espíritu del Tratado y transmite la iniciativa al Parlamento y al Consejo, será un verdadero paso adelante para la democracia europea y una oportunidad para que Europa sea más consciente de la humanidad de toda vida humana desde la concepción, y del respeto que se merece. Un doble progreso en lo esencial.
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