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sábado, 11 de diciembre de 2010

"There be dragons", una gran película



 

 Por Anibal Cuevas

Hace unos días el productor de "There be dragons", la última película de Ronald Joffé , me invitó a un pase previo. Ya está circulando por la red que se trata de la respuesta del Opus Dei a Dan Brown, me da la impresión de que esta fórmula garantiza el éxito de la película.

Quedan cuatro meses para que se estrene en todo el mundo y tiempo habrá de hablar y escribir sobre ella. Como he visto la película, puedo ya opinar sin caer en especulaciones y rumores.
Se trata de una gran superproducción, una película épica como le gusta repetir a su productor, Ignacio Gómez Sancha. Sin duda está al nivel de "La Misión" y "Killing fields",  las grandes películas de Joffé. Como hizo en La Misión, Joffé utiliza la vida de dos personas, una de ellas real y otra ficticia, para desarrollar su idea de los dragones que todos sufrimos en mayor o menor medida: el odio, las pasiones, las envidias, los celos ..... y frente a ellos el amor, la entrega a los demás, la humildad, la lucha en lo pequeño y concreto en tantas virtudes por las que merece la pena luchar y que nos llevan a ser mejores.
La película está basada en hechos reales de la vida del Fundador del Opus Dei, aunque hace una libre adaptación de muchos de ellos. No se trata ni mucho menos de una biografía, San Josemaría no es el personaje principal sino uno más. Estamos ante una gran producción con una estupenda banda sonora y un gran trabajo en cuanto a decorados, exteriores, ambientación, vestuario.
¿Es There be Dragons" la película del Opus Dei? Esa es la pregunta, pero no vamos a quemar todos los cartuchos ahora. Tiempo tendremos de escribir y rebatir, de momento le pongo el I de primera parte. Lo que si hago desde ya es recomendarla a todos los que les guste el buen cine.

martes, 7 de diciembre de 2010

Agnósticos y Católicos: Vamos a tratarnos bien…


Ha pasado un mes desde la visita del Papa a España, donde convivimos ciudadanos católicos que queremos difundir libremente nuestra fe, proponiendo, no imponiendo y laicistas que querrían verla erradicada o al menos arrinconada en la vida privada de cada ciudadano. Este es un dato ante el que no se puede cerrar los ojos.

Benedicto XVI, el Papa de la razón, no tiene miedo a entrar a los temas más controvertidos, y éste no fue una excepción; antes de llegar a nuestro país constató que “este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, hoy se realiza nuevamente en España”. Y animó a resolverlo positivamente: “por eso, para el futuro de la fe y del encuentro -¡no el desencuentro!, sino encuentro- entre fe y laicidad tiene un foco central también en la cultura española”.
Sin embargo, el laicismo destacó, del encuentro con los periodistas en el avión la analogía del anticlericalismo actual con el de los años 30, sin hacer caso a la llamada del Papa a entenderse. En los años 30 hubo un anticlericalismo que llegó a extremos criminales y el actual, por fortuna, se queda con frecuencia en insultos en los medios y en el deseo de excluir de la vida pública cualquier manifestación de la religión, eso sí, de un modo más civilizado. Y, como en los años 30, se echa de menos que las personas con autoridad real o moral condenen insultos a católicos que bajo ningún concepto se tolerarían contra otros colectivos. La sociedad ha avanzado en bastantes aspectos de civilización y convivencia; también los partidos de izquierda de aquellos años. Un efecto colateral bueno de la interpretación de las palabras de Benedicto XVI es que se habló de la quema de Iglesias y asesinato de curas, un tema tabú del laicismo que siempre ha querido ocultar como barbarie imposible de contener (aunque nunca castigada) por la legalidad republicana y de la que sería culpable la propia Iglesia por no saber conectar con el pueblo y alinearse con las clases pudientes.

Hay que recordar además que el Papa cuando habla se dirige en especial a los católicos y por tanto, también nos pide ese esfuerzo de encuentro entre fe y laicidad, como ya dijo en su viaje a Chequia, al hablar del diálogo intelectual entre agnósticos y creyentes: “Ambos tienen necesidad del otro: el agnóstico no puede contentarse con no saber si Dios existe o no, debe estar en búsqueda y experimentar la gran herencia de la fe; el católico no puede contentarse con tener fe, debe estar en búsqueda de Dios, es más, en el diálogo con los demás vuelve a descubrir a Dios de manera más profunda”

Dialogar no supone ceder en convicciones para llegar a una solución de compromiso. Es, más bien, mejorar en el modo de tratarnos, vivir “como una sola familia”, como dijo al final de su viaje.
Dos no se pelean si un no quiere. Y me parece que en general los católicos no queremos bronca y frente a cierto laicismo agresivo, defendemos una laicidad serena.

Pongo un par de ejemplos de laicismo en este último mes que no ayudan a la convivencia, al diálogo o a la mutua comprensión.

Un diario nacional titulaba así una noticia de la visita del Papa: Gais y católicos se insultan al paso del papamóvil. Al ver el titular lamenté que algunos católicos hubieran caído en el absurdo de la confrontación. Pero al leer la noticia, como el redactor recogió los gritos literales de unos y otros comprobé que las contestaciones al gesto de los gays no tenía nada de insulto. Los insultos (de verdad) vinieron de algunos gays, pese a que la consigna era solo besarse y evitar los "insultos, pancartas, banderas y cualquier tipo de respuesta a provocaciones o agresiones físicas o verbales", decía la convocatoria gritaron. “La iglesia que ilumina es la que arde" o "Bote, bote, bote, pederasta el que no bote". La respuesta de los imprecados fueron estos “insultos”: "Nosotros os queremos","esta es la juventud del Papa", o incluso cantaron el "Qué viva España", de Manolo Escobar. A nadie le gusta que deseen que arda tu Iglesia o que te llamen pederasta y a pesar de todo, en vez de insultar, dieron una respuesta heroicamente pacífica. No se puede decir que el titular “Gais y católicos se insultan al paso del papamóvil” sea muy honesto.

Otro ejemplo de un diálogo imposible: Un grupo de catedráticos y profesores de la Universidad de Granada organiza un ciclo de conferencias “Temas de actualidad”, y entre los temas habla un obispo sobre “Seguidores de Cristo y constructores de la cultura de la vida”
La cosa ha herido a otro grupo de profesores que se lamenta de que en la Universidad haya contenidos católicos en una actividad universitaria y que se hagan “afirmaciones anticientíficas” contrarias a lo que se está explicando en sus aulas y ponen como ejemplo afirmar la compatibilidad entre evolución y creación, algo que defienden millares de científicos en todo el mundo. Lo curioso es que encabeza este manifiesto laico el mismo profesor que invitó a la misma Universidad a Leo Bassi, para decir ofensas directas a la religión o que se lamentó que se retirara una exposición ofensiva a los sentimientos de los católicos.
Según ellos, en la Universidad y con fondos públicos, con la libertad de cátedra se puede opinar prácticamente de todo (se puede defender el anarquismo, el comunismo estalinista, la Cuba “feliz” de Fidel Castro) con excepción de la religión, salvo que sea para atacarla. Curioso.

Hay más ejemplos en este mes: impedir al Cardenal Rouco hablar en la Universidad Complutense, videos ofensivos a los católicos en La Sexta, etc.

Hay que seguir luchando por el diálogo, a pesar de las pegas que ponen algunos. La posición de la Iglesia acaba siendo necesariamente defensiva porque no casa con el Evangelio la revancha, el ojo por ojo, ni el odio. Benedicto XVI propone la razón frente al prejuicio, una razón iluminada con la fe y acompañada con el corazón. Cuando alguien me dice que Benedicto XVI es muy radical le suelo preguntar qué libros o artículos de Josef Ratzinger ha leído. Suelo hacer esa pregunta retóricamente, porque no se trata de humillar a nadie (casi nadie a leído casi nada), sino de tener elementos de juicio. Y no pretendo que la gente lea profusos tratados de teología. Cualquiera que haya leído los discursos, las encíclicas o las entrevistas que se han publicado en forma de libros, puede constatar que el Papa actual habla con una claridad magistral.

Se echan en falta debates públicos, educados y polémicos como los que había entre Bernard Shaw y Chesterton. Fueron enriquecedores y creativos. Pero creo que hay laicistas a los que no les gustarían porque es hablar de Dios en público y por hay no pasan.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Bernard-Henri Lévy: "hay que defender a los cristianos"

Bernard_hery_levi
   
   El Corriere della Sera publicó hace unos días un artículo ( Descargar .pdf) del pensador ateo Bernard-Henri Lévy, co-fundador de SOS racismo, en el que comienza diciendo que "los cristianos forman, a escala planetaria, la comunidad perseguida de modo más constante, violento e impune".
Frase que -comenta el mismo Lévy- "ha provocado cierta agitación por aquí y por allá... Y sin embargo"... tras analizar las situaciones que conoce, concluye que "hoy hay que defender a los cristianos".

   Pienso que sin victimismos innecesarios, no está de más conocer y dar a conocer el estado de cosas que refiere Lévy, bien leyendo el artículo en italiano, bien leyendo este resumen fidedigno que encuentro en la red:
    Para probar su afirmación enumera diversos casos como la reciente masacre contra los siro-católicos en Irak donde murieron 58 personas, la prohibición del culto cristiano en Irán, la persecución anti-cristiana en la Franja de Gaza, en Sudán, contra los evangélicos en el país africano de Eritrea, el asesinato reciente de un sacerdote en El Congo y la persecución violenta contra los cristianos en la India.
    Lévy refiere además la persecución contra los cristianos en Egipto y Argelia, países mayoritariamente musulmanes, y cómo aún existen regímenes comunistas en el mundo que no permiten la plena libertad de culto como Cuba, Corea del Norte y China. Tras rechazar el antisemitismo y recordar que los judíos también fueron perseguidos pero que esto sí se condena, el pensador recuerda que el Papa Benedicto XVI ha alzado la voz para defender a los cristianos de Oriente que tanto han hecho por la riqueza espiritual de la humanidad.
Ante los cristianos perseguidos, explica Lévy, cabe una de dos actitudes: “o se adhiere uno a la doctrina criminal y loca que hace competir a las víctimas (a cada uno los propios muertos, a cada uno la propia memoria y, entre unos y otros, la guerra de muertos y memorias) y si nos preocupa sólo las ‘propias’ víctimas. O se rechaza (sabemos que en todo corazón hay suficiente espacio para compasión, luto y solidaridad no menos fraternos)”.
Y con esa misma energía con que se rechaza esta doctrina criminal, continúa el intelectual ateo, “(casi digo con la misma fe), se denuncia el odio planetario, la ola homicida de la que son víctimas los cristianos, cuya vieja condición de representantes de la religión dominante, o en todo caso, más poderosa, impide tomar verdadera conciencia”. Finalmente Lévy cuestiona: “¿existe acaso permiso para matar cuando se trata de los fieles del ‘Papa alemán’? ¿Un permiso para oprimir, humillar, martirizar, en nombre de otra guerra de las civilizaciones no menos odiosa que la primera?”
   “Pues no –concluye–. Hoy es necesario defender a los cristianos”.

Inteligencia maternal

Es muy sorprendente la fuerza natural interior que se activa en los padres para que se obre el milagro cotidiano de que cuiden de sus hijos. ¿Qué fuerza casi sobrenatural les impulsa a invertir tal cantidad de energía en atender a un ser vivo que en los primeros estadios de su existencia no hace poco más que comer, llorar y ensuciarse?
           Durante décadas se ha extendido el tópico de que la maternidad atonta y alela a las mujeres, centAlmudi.org - Katherine Ellisonrando su vida en un mundo infantil y relegándolas a tareas tediosas y repetitivas. Así lo explica Katherine Ellison, una exitosa periodista de investigación galardonada con el Premio Pulitzer y que considera que todas esas ideas proceden de clichés y trivializaciones que no reflejan la realidad.
En su libro “Inteligencia maternal” muestra, a partir de recientes investigaciones científicas y de su propia experiencia como madre, que, lejos de ese viejo mito, la maternidad contribuye a estimular la inteligencia de las mujeres, al enfrentarlas a nuevos retos y a la necesidad de resolver nuevas situaciones. Su libro, que ha sido un best seller a nivel mundial, está repleto de anécdotas y relatos sobre madres jóvenes que aseguran que la maternidad es un enriquecimiento general para la mujer, acentúa su sensibilidad e incrementa sus capacidades gracias a lo que ha empezado a llamarse inteligencia maternal.
Muchas mujeres son acosadas por reticencias que flotan en el ambiente y que les empujan a postergar la decisión de engendrar un hijo. A su vez, temen que, al ser madres, sufran un declive en sus facultades personales. Está muy presente el tópico de la mujer embarazada agobiada y sensiblera que llora por cualquier tontería, o el de la madre extenuada incapaz de pensar en nada salvo en los horarios de los niños y en la lista de la compra. La angustia que genera esa imagen de la maternidad ha ido en aumento y es sin duda responsable de que muchas mujeres retrasen mucho los embarazos.
Katherine Ellison insiste en primer lugar en el enriquecimiento del repertorio emocional y la gran experiencia que aportan los niños. Remarca también la enorme fuerza natural del vínculo entre madre e hijo como una poderosa fuente de valores para la propia vida de la madre. Contrariamente a lo que ocurre con la amistad o la dedicación profesional, o incluso con el propio matrimonio, el cuidado de un hijo implica una gran capacidad para hacer frente a cualquier desafío, por difícil que este sea, y son desafíos que quizá en otro contexto les harían tirar la toalla pero que ahora les fortalecen y engrandecen como personas.
Hoy también sabemos que el cerebro humano, que antaño se consideraba petrificado en la edad adulta, puede desarrollarse a lo largo de toda la vida en respuesta a nuevos estímulos. Hace unos años, todo parecía indicar que debíamos aceptar el triste destino de ir perdiendo recursos mentales con la madurez, pero ahora sabemos que no paramos de formar nuevas neuronas y nuevas conexiones en respuesta a nuevos apremios. Esto hace que, en contra de la imagen clásica de la madre como víctima del estrés, resulten estar bastante mejor cualificadas para afrontarlo.
Es muy sorprendente la fuerza natural interior que se activa en los padres para que se obre el milagro cotidiano de que cuiden de sus hijos. ¿Qué fuerza casi sobrenatural les impulsa a invertir tal cantidad de energía en atender a un ser vivo que en los primeros estadios de su existencia no hace poco más que comer, llorar y ensuciarse? El sentido personal del confort de los padres se modifica, y viejos paradigmas son reemplazados por otros nuevos que les llevan a volcarse en la preocupación por el bienestar de otro ser humano. Ese compromiso es un factor clave para el desarrollo de cuestiones humanas tan esenciales como el afecto entre las personas, la educación, la transmisión de valores, la sociabilidad y el amor.
El altruismo que despierta y desarrolla la maternidad es uno de los motores más poderosos que sacan adelante cada día a nuestra sociedad. Un altruismo que habitualmente incluye también al padre: la transformación que experimenta un hombre quizá egoísta que se ve de pronto expuesto a un contacto cercano con niños pequeños ha protagonizado el argumento de un sorprendente número de películas producidas por Hollywood en los últimos tiempos. Cuidar de los hijos es una gran fuente de humanidad que nuestro tiempo está empezando a valorar como merece.  
Alfonso Aguiló. Vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación

Nadie puede obligarme a actuar contra mi conciencia


En la actualidad, hay cuatro cuestiones principales donde los españoles están invocando la objeción de conciencia: la asignatura de Educación para la Ciudadanía; la venta de la píldora del día después; las uniones de parejas del mismo sexo; y el aborto. El Consejo de Europa acaba de ratificar el derecho a la objeción de conciencia de los sanitarios ante el aborto. El Tribunal Superior de Castilla La Mancha también ha reconocido la objeción. Y en Andalucía se amontonan —sin resolver— las Almudi.org - Objeción de concienciapeticiones de objeción ante el aborto. Sobre estas cuestiones hablamos con José Antonio Díez, Coordinador General de Asociación Nacional de Defensa de la Objeción de Conciencia (ANDOC).
Con la aprobación de la ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo de marzo pasado, la batalla por la objeción de conciencia tomó un cariz distinto, ya que, aunque esta ley admite, en términos muy genéricos, este derecho de los profesionales "directamente implicados en esa práctica", les obliga "a manifestar su objeción de anticipadamente y por escrito". E indica que "el ejercicio de la objeción de conciencia no debe impedir que el acceso y la calidad asistencial" del derecho a solicitar el aborto, haciendo primar este sobre la libertad de los profesionales sanitarios.
Según José Antonio Díez, coordinador general de ANDOC (Asociación Nacional para la Defensa de la Objeción de Conciencia) «entre el 90 y el 98% de los profesionales que trabajan en la Sanidad Pública son contrarios al aborto. En muchos casos, hacen pública su objeción de conciencia; en otros, simplemente, se niegan en la práctica». Entre los que están a favor de la objeción, algunos se oponen a que se regule por ley y otros no.
Para aclarar algunos conceptos hemos recurrido a este abogado, portavoz de unas de las plataformas más importantes en España que están defendiendo este derecho reconocido por nuestra Constitución.
Derecho universal
¿Cuándo se puede invocar la objeción de conciencia?
Cuando una persona obligada por una ley, reglamento u orden superior, siente rechazo a su cumplimiento, por razones morales o de conciencia. Ese rechazo debe estar motivado por razones graves. El derecho a la objeción de conciencia está reconocido por los tribunales españoles y por la mayor parte de las legislaciones europeas; afecta, sobre todo, a los profesionales sanitarios (farmacéuticos incluidos), pero también a las manifestaciones externas del derecho a la libertad religiosa y de conciencia (militares, determinados funcionarios, fieles de confesiones religiosas, padres de familia, etc.)
Algunos dicen que la Ley de Salud Sexual y Reproductiva no especifica a quiénes pueden afectar la objeción de conciencia: médicos, enfermeras, auxiliar de enfermería, administrativos...
Así es, pero conviene aclarar que el Tribunal Constitucional ha señalado que este es un derecho constitucional que, como el resto de los contenidos en nuestra Carta Magna, debe interpretarse en sentido amplio, no restrictivo. Además, por su misma naturaleza, la conciencia de cada uno es indivisible: nadie está legitimado para obligamos o coaccionamos a actuar en contra de ella. Por otro lado, el proceso del aborto dentro de la Sanidad, tal como se está desarrollando actualmente en España, requiere la participación y cooperación de varios profesionales: desde el funcionario, trabajador social, la matrona o el médico de Atención Primaria que, en su caso, firma el "volante de derivación" a las clínicas concertadas, hasta el ginecólogo, el cirujano, el anestesista, el diplomado en enfermería, que lo realizan dentro de un quirófano. Sin la cooperación de alguno de estos profesionales, la "cadena del aborto" se rompería.
En su opinión, ¿habría que regular la objeción de conciencia?
Quienes así lo piden piensan que, de ese modo, estaría más claro en qué supuestos y en cuáles no se podría invocar, lo cual generaría una mayor seguridad jurídica a los profesionales. Esta postura, muy respetable, la mantienen algunos Colegios de Médicos de España. En nuestra opinión, sin embargo, no es necesario: basta el reconocimiento expreso que hace el Tribunal Constitucional al señalar que el "derecho a la objeción de conciencia forma palie del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución, y la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales". Sí sería aconsejable, sin embargo, la intervención por parte de los Colegios Profesionales para validar las objeciones que se presenten, con el fin de que nadie haga un uso caprichoso o interesado de este derecho; al mismo tiempo, parece conveniente que para organizar los servicios de los hospitales, el objetor dé cuenta de su postura a sus superiores. Ese modo de proceder, por otro lado, ya se daba antes de la entrada en vigor de la nueva ley del aborto, y está contemplado en el Código deontológico de los médicos.
En Castilla La Mancha y Andalucía
La Junta de Castilla-La Mancha emitió una orden en junio pasado en el que se establecía que solo podrían objetar los ginecólogos, anestesistas, enfermeras y matronas, y que los objetores debían de registrarse de forma obligatoria y en la Administración. Esta orden fue recurrida por el Colegio Oficial de Médicos de Toledo, y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha (TSJ-CM) les dio la razón y procedió a la suspensión cautelar de esta orden.
¿Qué opina de la sentencia de este tribunal castellano-manchego?
Es una resolución importante, porque es la primera interpretación autorizada sobre el alcance del derecho a la objeción de conciencia en la nueva ley; de confirmarse, marcaría también una nueva pauta: la podrían invocar cualesquiera de los profesionales que intervengan en la cadena sanitaria del aborto. Esto también abarcaría a la información que deban dar a las mujeres que lo solicitan. Actualmente la información que se facilita a las mujeres está claramente dirigida al aborto; entre las entidades que menciona esa información, se ha tenido buen cuidado de ignorar a aquellas que puedan ayudar a llevar a término el embarazo, o presten ayuda a quien tenga dificultades. Es más, en varias ocasiones, colectivos de tipo radical han amenazado a los médicos que informen de alternativas al aborto, acusándoles de coaccionar a las mujeres.
La Junta de Andalucía, ¿está en contra de la objeción de conciencia del personal sanitario?
En términos generales no se puede decir así, puesto que equivaldría a decir que está en contra de la Constitución. Pero es cierto que la Consejería de Sanidad está poniendo muchas trabas para que los profesionales que intervienen en el proceso del aborto, puedan ejercer este derecho. De hecho, está rechazando, con argumentos injustificados, las solicitudes de objeción que se han presentado hasta el momento. Andalucía es la comunidad autónoma que más conflictos está generando en este sentido pues, en la práctica, está poniendo a muchos profesionales en la tesitura de acudir a los tribunales para que se reconozca su derecho.
Europa a favor de la objeción
El pasado 7 de octubre, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa —la máxima institución en materia de derechos humanos en Europa— aprobó una resolución en el que pedía a los Estados miembros que respeten el derecho a la objeción de conciencia a los médicos que se nieguen a practicar abortos. En su punto primero se dice: "Ninguna persona, hospital o institución será coaccionada, considerada civilmente responsable o discriminada debido a su rechazo a realizar, autorizar, participar o asistir en la práctica de un aborto, eutanasia, o cualquier otro acto que cause la muerte de un feto humano o un embrión, por cualquier razón".
¿Qué opina de la resolución del Consejo de Europa?
Tiene una gran trascendencia. Aunque tiene carácter consultivo —no obliga a los Estados—, supone un freno innegable para las pretensiones de los defensores de los llamados derechos reproductivos que proponen, entre otras cosas, que el aborto sea un derecho de la mujer. 
Además reconoce este derecho también para las instituciones sanitarias, hecho de gran importancia para los hospitales regentados por la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas. Conviene tener en cuenta también que muchos de los grupos de presión anti-vida y promotores de la "ideología de género" están utilizando como palanca los organismos internacionales para hacer valer sus pretensiones para trasladarlas después a las legislaciones nacionales, como si fueran derechos plenamente aceptados por todos los países.
En el primer punto de esta resolución admite que un aborto es la muerte de un feto humano o embrión...
Efectivamente. El texto oficial en inglés es muy significativo: "any act which could cause the death of ahúman foetus or embryo", En este punto quizá no se ha reparado suficientemente. De todos modos, estamos ante una propuesta jurídico-política que habrá de concretarse.
Desde hace años, el propio Consejo de Europa no ha logrado ponerse de acuerdo respecto al estatuto del embrión humano. Es un tema pendiente.
Próximas metas de ANDOC
¿Qué pasos van a seguir dando en defensa de la objeción de conciencia?
Nuestros objetivos prioritarios actualmente son: la defensa del derecho a la objeción de conciencia de todos los profesionales de la Sanidad respecto al aborto y a otras prácticas que atenten al comienzo y final de la vida humana, y afianzar la libertad profesional y el derecho a la objeción de ciencia y de conciencia de los farmacéuticos. Por último, damos una gran importancia a las acciones de formación e información de los profesionales de la Salud y de todos los ciudadanos en general, para que estos temas se traten con rigor científico y respetando siempre la dignidad de cada persona. 

Agea.net (Entrevista de Darío Chimeno)
Publicado originariamente en “Mundo Cristiano” 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Libro-entrevista de Benedicto XVI



miércoles, 24 de noviembre de 2010
ZENIT.org



Publicamos un pasaje del libro-entrevista del periodista y escritor alemán Peter Seewald al Papa Benedicto XVI que lleva por título "Luz del mundo", tomado del capítulo sexto, "Tiempo de conversión".
El volumen fue será presentado en el Vaticano y en español es publicado por la Editorial Herder.
* * *
Al comienzo del tercer milenio los pueblos del mundo experimentan un cambio radical de dimensiones hasta ahora inimaginables, en lo económico, lo ecológico y lo social. Los científicosAlmudí.org - Luz del Mundoconsideran que la próxima década será decisiva para la subsistencia de este planeta.
Santo Padre, usted mismo utilizó en enero de 2009, ante diplomáticos en Roma, estas dramáticas palabras: «Hoy más que nunca, nuestro porvenir está en juego, al igual que el destino de nuestro planeta y sus habitantes». Si no logramos introducir pronto un cambio de amplias dimensiones, dice en otra parte, aumentará tremendamente el desvalimiento y se estará ante un escenario caótico. En Fátima, su prédica adquiere ya un tono casi apocalíptico: «El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror que no logra interrumpir».
¿Ve usted en los signos de los tiempos las señales de una cesura que cambie el mundo?

Hay, por supuesto, signos que nos estremecen, que nos intranquilizan. Pero también hay otros signos que pueden servirnos de punto de enlace y darnos esperanzas. Ya hemos hablado extensamente sobre el escenario de terror y de amenaza. Yo agregaría todavía algo más, que me quema especialmente en el alma desde las visitas de los obispos.

Muchísimos obispos, sobre todo de América Latina, me dicen que allá, por donde pasa el corredor del cultivo y del tráfico de drogas —y son partes importantes de esos países—, es como si un monstruo malvado hubiese puesto sus manos en el país y corrompiera a los hombres. Creo que esa serpiente del tráfico y consumo de drogas abarca toda la tierra, es un poder que no nos imaginamos como se debe. Destruye a la juventud, destruye a las familias, conduce a la violencia y amenaza el futuro de países enteros.

También esto forma parte de las terribles responsabilidades de Occidente: el hecho de que necesita drogas y de que, de ese modo, crea países que tienen que suministrárselas, lo que, al final, los desgasta y destruye. Ha surgido una avidez de felicidad que no puede conformarse con lo existente. Y que entonces huye, por así decirlo, al paraíso del demonio, y destruye a su alrededor a los hombres.

A esto se agrega otro problema. No podemos siquiera imaginarnos, dicen los obispos, la destrucción que trae consigo el turismo sexual en nuestra juventud. Se están dando allí procesos extraordinarios de destrucción que han nacido de la arrogancia, del tedio y de la falsa libertad del mundo occidental.

Se ve que el hombre aspira a una alegría infinita, quisiera placer hasta el extremo, quisiera lo infinito. Pero donde no hay Dios, no se le concederá, no puede darse. Entonces, el hombre tiene que crear por sí mismo lo falso, el falso infinito.

Es un signo del tiempo que, precisamente como cristianos, debe desafiarnos de forma urgente. Hemos de poner de manifiesto —y vivir también— que la infinitud que el hombre necesita sólo puede provenir de Dios. Que Dios es de primera necesidad para que sea posible resistir las tribulaciones de este tiempo. Que tenemos que movilizar, por así decirlo, todas las fuerzas del alma y del bien a fin de que en contra de esta acuñación falsa se yerga una verdadera, y de ese modo pueda hacerse saltar el circuito del mal y se lo detenga.

Con la vista puesta en el fin de los recursos, el fin de una vieja época, el fin de una determinada forma de vida, nuevamente y con toda fuerza tomamos consciencia de la finitud de las cosas en sí mismas, también del fin de la vida en general. Muchos ven ya en los signos de este tiempo el signo de un tiempo final. Advierten que tal vez el mundo no sucumba, pero que se encamina en una nueva dirección. Y que una sociedad enferma, en la que aumentan sobre todo los problemas psíquicos, anhela hasta con ánimo suplicante sanación y salvación.
¿No habría que reflexionar acerca de si esta nueva orientación puede estar relacionada con el regreso de Cristo?

Como usted dice, lo importante es que existe una necesidad de sanación y que, de alguna manera, se puede entender de nuevo lo que significa salvación. Los hombres reconocen que, si Dios está ausente, la existencia se enferma y el hombre no puede subsistir; que necesita una respuesta que él mismo no es capaz de dar. En tal sentido, éste es un tiempo de adviento que ofrece también muchas cosas buenas.

Por ejemplo, la gran comunicación con la que contamos hoy en día puede llevar, por un lado, a una despersonalización total. En ese caso no se está más que inmerso en el mar de la comunicación pero no se produce ya encuentro alguno con personas. Por el otro lado, sin embargo, esta comunicación puede constituir también una oportunidad: por ejemplo, de que nos percibamos mutuamente, de que nos encontremos, nos ayudemos, de que salgamos de nosotros mismos.

De ese modo, me parece importante no ver sólo lo negativo. Debemos percibir, sí, con toda agudeza lo negativo, pero también tenemos que ver todas las oportunidades de bien que se hallan presentes, las esperanzas, las nuevas posibilidades que existen para nuestra condición humana. En última instancia, para anunciar después la necesidad del cambio, que no puede producirse sin una conversión interior.

¿Qué significa eso, en concreto?

Esta conversión supone que se coloque nuevamente a Dios en primer término. Entonces, todo cambia. Y que se pregunte por las palabras de Dios para dejar que ellas iluminen, como realidades, el interior de la propia vida. Por así decirlo, debemos arriesgarnos nuevamente a hacer el experimento con Dios a fin de dejarlo actuar en nuestra sociedad.

Según su propia comprensión, el evangelio no contiene un mensaje proveniente del pasado, un mensaje ya agotado. Por el contrario, la presencia y la dinámica de la revelación de Cristo consiste justamente en que, en cierta medida, proviene del futuro, y es a su vez de importancia decisiva para el futuro de cada uno y el de todos. Cristo se aparecerá, «la segunda vez, sin relación ya con el pecado, a los que a Él aguardan, para darles la salvación», dice la Carta a los hebreos.

¿La Iglesia no debería informar con mucha más claridad acerca de que, según la Biblia, el mundo no se encuentra sólo en el tiempo después de Cristo, sino, en medida mucho mayor aún, nuevamente en el tiempo antes de Cristo?

Ésa fue, en efecto, una inquietud de Juan Pablo II, señalar con claridad que nuestra mirada se dirige hacia el Cristo que viene. Es decir que el que ha venido es mucho más aún el que está por venir, y que, en esa perspectiva, vivimos la fe en orientación hacia el futuro. Eso implica que estemos realmente en condiciones de exponer de vuelta el mensaje de la fe desde la perspectiva del Cristo que viene.

A menudo, esa condición de Cristo que viene se ha proclamado en fórmulas que, si bien son verdaderas, al mismo tiempo han envejecido. Ya no le hablan a nuestra constelación de vida y, a menudo, han dejado de ser comprensibles para nosotros. O bien ese Cristo que viene sufre un vaciamiento total y es falseado en el sentido de un tópico moral general del que no proviene nada y que no significa nada.

Por tanto, debemos procurar decir realmente la sustancia en cuanto tal, pero decirla de forma nueva. Jürgen Habermas dijo que es importante que haya teólogos que puedan traducir el tesoro que se conserva en su fe de tal modo que, en el mundo secular, sea una palabra para este mundo. Tal vez él lo entiende de manera algo diferente que nosotros, pero tiene razón en que el proceso interior de traducción de las grandes palabras a la imagen verbal y conceptual de nuestro tiempo está avanzando, pero aún no se ha logrado realmente. Y esto sólo puede conseguirse si los hombres viven el cristianismo desde Aquel que vendrá. Sólo entonces podrán también expresarlo en palabras. La afirmación, la traducción intelectual, presupone la traducción existencial. En tal sentido son los santos los que viven el ser cristiano en el presente y en el futuro, y a partir de su existencia el Cristo que viene puede también traducirse de modo de hacerse presente en el horizonte de comprensión del mundo secular. Ésta es la gran tarea frente a la cual nos encontramos.

Los cambios de nuestro tiempo trajeron también consigo otras formas y filosofías de vida, pero también una nueva percepción de la Iglesia. Los avances de la investigación médica plantean retos éticos enormes. También exige respuestas el nuevo universo de Internet. Aunque ya era un hombre anciano y enfermo, Juan XXIII recogió el cambio producido después de las dos guerras mundiales para interpretar, como dice en la bula de convocación Humanae Salutis, del 25 de diciembre de 1961, en un concilio los signos de los tiempos.
¿Lo imitará Benedicto XVI?

Bueno, Juan XXIII hizo un gesto grande e irrepetible al confiar a un concilio universal el entender hoy de nuevo la palabra de la fe. El concilio cumplió sobre todo el gran cometido pendiente de definir de nuevo tanto la vocación de la Iglesia como su relación con la modernidad, así como también la relación de la fe para con este tiempo y sus valores. Pero traducir lo dicho a la existencia y permanecer, al hacerlo, en la continuidad interna de la fe es un proceso mucho más difícil que el mismo concilio. Sobre todo porque el concilio ha llegado al mundo en la interpretación de los medios, y no tanto con sus propios textos, que casi nadie lee.

Creo que nuestra gran tarea ahora, después de que se han aclarado algunas cuestiones fundamentales, consiste, ante todo, en sacar nuevamente a la luz la prioridad de Dios. Hoy lo importante es que se vea de nuevo que Dios existe, que Dios nos incumbe y que Él nos responde. Y que, a la inversa, si Dios desaparece, por más ilustradas que sean todas las demás cosas, el hombre pierde su dignidad y su auténtica humanidad, con lo cual se derrumba lo esencial. Por eso, creo yo, hoy debemos colocar, como nuevo acento, la prioridad de la pregunta sobre Dios.

¿Piensa usted que la Iglesia católica podría prescindir realmente del Concilio Vaticano III?

Hemos tenido en total más de veinte concilios. Seguramente, en algún momento habrá de nuevo otro. Por el momento no veo que estén dadas las condiciones para hacerlo. Creo que en este momento el instrumento correcto son los sínodos, en los que el episcopado entero está representado y, por así decirlo, se encuentra en un movimiento de búsqueda, mantiene en unión a la Iglesia entera y, al mismo tiempo, la lleva hacia delante.

Que en alguna ocasión llegue de nuevo el momento de hacer un gran concilio deberíamos dejarlo en manos del futuro.

Por el momento necesitamos sobre todo los movimientos espirituales en los que la Iglesia universal recoge las experiencias del tiempo y, simultáneamente, partiendo de las experiencias interiores de la fe y de su fuerza, coloca hitos y, de ese modo, hace nuevamente de la presencia de Dios el punto central.

Como sucesor de Pedro, usted trae siempre de nuevo a la memoria el “plan” decisivo que existe para este mundo. No un plan A o un plan B, sino el plan de Dios. Tal y como usted mismo anunció, «Dios no es indiferente frente a la historia de la humanidad», y, en última instancia, Cristo es «el Señor de toda la creación y de toda la historia». Karol Wojtyla tuvo la misión de conducir a la Iglesia en su paso hacia el tercer milenio. ¿Cuál es la misión de Joseph Ratzinger?

Yo diría que no habría que fragmentar demasiado la historia. Estamos tejiendo todos en un tapiz común. Karol Wojtyla fue, por así decirlo, regalado por Dios a la Iglesia en una situación muy determinada, crítica, en la que, por una parte, estaba la generación marxista, la generación del 68, que cuestionaba la totalidad de Occidente, y en la que, por el contrario, el socialismo real se desintegró. Abrir en medio de esta contra posición la salida hacia la fe y señalarla como el centro y el camino fue un momento histórico de índole especial.

No todo pontificado debe tener una misión totalmente nueva. Ahora se trata de continuar eso mismo y de captar el dramatismo del tiempo, seguir sosteniendo en él la palabra de Dios como la palabra decisiva y dar al mismo tiempo al cristianismo aquella sencillez y profundidad sin la cual no puede actuar.

Éxito de la presión internacional: el presidente de Pakistán indulta a Asia Bibi


La cristiana paquistaní condenada a muerte por blasfemia ha sido liberada de la cárcel tras haber alcanzado la gracia del presidente Asif Ali Zardari. Así lo ha conformado la agencia católica Zenit y organizaciones como International Christian Concern, así como la agencia de Kuwait Kuna.
Bibi ha estado encarcelada durante meses sin haber sido procesada y hoy había sido declarada "inocente" por el ministro de las Minorías de Pakistán, Shahbaz Bhatti, que también es cristiano. Bhatti había pedido al presidente Zardari que la mujer, madre de cuatro hijos, fuera liberada por "no haber cometido actos blasfemos".
Este sábado, Bibi había firmado un llamamiento para pedir la gracia al presidente, que fue entregado a Zardari por el gobernador de Punja, Salman Taseer. Para salvar a la mujer se movilizó Benedicto XVI, así como buena parte de la comunidad internacional.
Esta mujer cristiana había sido condenada a muerte por un juez del distrito paquistaní de Nankana, en la provincia central de Punjab. La condena fue dictada por hechos que se remontan a junio de 2009, cuando la mujer había sido denunciada con la acusación de haber ofendido al profeta Mahoma durante una discusión con unas musulmanas.

Nadie puede llamar bien al mal.

La Iglesia recuerda, con la luz de Dios, que el hombre puede reconocer verdaderamente el bien y el mal. Nunca puede llamar bien al mal, si n...