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domingo, 15 de febrero de 2009

"Desde Darwin no se sostiene que un ser superior haya creado el mundo"


Entrevista afilada a Richard Dawkins.

Al filo del bicentenario de Darwin, qué mejor oráculo al que acudir que Richard Dawkins, divulgador del evolucionismo, ateo militante y polemista recurrente en distintos ágoras. Dawkins es autor de 'El gen egoísta' y 'El espejismo de Dios'. Dos libros de éxito que reflejan su doble naturaleza de científico brillante y pensador anticlerical. De hecho, Dawkins ha sido uno de los principales impulsores en el Reino Unido de la campaña de publicidad en los autobuses de Londres con un eslogan a favor del ateísmo ('Probablemente Dios no existe, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida'), que recientemente se ha iniciado también en Madrid y Barcelona. A priori, Dawkins se antoja una persona solícita y agradable. Las preguntas lo convierten sin embargo en un tipo hosco, desabrido y gruñón. Lo que sigue es el resumen de una conversación estimulante pero tensa y difícil.

 

¿Cómo le explicaría la importancia de la teoría de Darwin a alguien de otro planeta?

Le diría que logró explicar por qué existimos como seres complicados y estadísticamente improbables. Antes de él, la gente pensaba que la complicación, la elegancia, la belleza de las cosas vivas tenían su origen en un ser superior. Eso fue lo que Darwin destruyó.

 

O sea que según usted la muerte de Dios es una consecuencia lógica de la teoría de Darwin.

Yo no iría tan lejos. Diría más bien que, después de Darwin, la hipótesis de un ser superior que ha diseñado el mundo deja de sostenerse. Si uno cree en Dios debe hacerlo por otros motivos, pero no porque lo necesite para explicar el mundo.

 

¿Se ha frenado la selección natural en el ser humano?

Tal vez. En mi opinión, quizá es cierto, en el sentido que casi nunca morimos antes de estar en edad de reproducirnos, aunque desde luego hay todavía cierta selección natural en lo que respecta a las enfermedades.

 

Hay quien dice también que ese freno a la evolución biológica ha dado paso a una evolución cultural.

Quizá. Aunque la evolución cultural la mueven resortes similares a los de la evolución biológica. Nuestros cerebros y nuestros sistemas nerviosos están moldeados por siglos de selección natural. Uno puede encontrar los orígenes de cosas como el deseo sexual o la búsqueda de estatus en nuestro proceso evolutivo.

 

Pero los seres humanos hacemos cosas en contra de nuestros instintos de reproducción y supervivencia. Pienso en el suicidio, los deportes de riesgo o el matrimonio gay.

El suicidio o el matrimonio gay no son por supuesto lo mejor para la supervivencia de los genes de uno, pero creo que éstas no son excepciones muy importantes. La especie humana es una especie muy peculiar. No es bueno concentrarse en ella si uno quiere entender la teoría de Darwin.

 

¿Somos esclavos de nuestros genes?

No.

 

¿Y pesan los genes más o menos que el ambiente en el que crecemos?

Hoy la ciencia ya sabe qué parte de nuestras diferencias corresponde a nuestros genes y cuál pertenece a factores externos como la nutrición, la cultura o la educación. Y hay cosas que parecen ser más resistentes a la variación ambiental. Lo atestiguan las investigaciones sobre gemelos. Los rasgos de la cara suelen ser iguales se eduquen donde se eduquen, pero también la orientación sexual, la irritabilidad o el cociente intelectual.

 

Si luchamos por sobrevivir y reproducirnos, ¿por qué el altruismo?

Es una pregunta que durante años fascinó a los científicos. Las respuestas más aceptadas son el parentesco -tratamos bien a quienes tenemos cerca- y la reciprocidad -tratamos bien esperando algo a cambio-.

 

¿Y la religión? ¿Tiene también un origen evolutivo?

En mi opinión, es el producto secundario de diversas predisposiciones psicológicas del ser humano. Cosas como la tendencia a respetar la autoridad, que podría tener ventajas evolutivas en una especie como la nuestra.

 

Usted ha escrito: «Darwin hizo posible que yo fuera un ateo intelectualmente realizado». ¿A qué se refiere?

Antes de Darwin, cada vez que uno miraba el mundo veía alrededor una presencia masiva de pruebas de que alguien lo había diseñado. Y eso hacía muy complicado ser ateo. Fue Darwin quien hizo mucho más fácil serlo, al descubrir que era la selección natural lo que movía el mundo.

 

Pero él no era ateo.

El decía que era un agnóstico porque pensaba que le aceptarían mejor si se llamaba así. Pero Darwin era tan ateo como lo soy yo. Nadie puede demostrar que no existe Dios. Sólo que no hay una sola evidencia de ello. Pero la carga de la prueba debe recaer en aquéllos que creen en algo que tiene las mismas probabilidades de existir que un hada o un unicornio.

 

Como sabrá, hay autobuses ateos circulando por las calles de Madrid y Barcelona

Lo sé y estoy encantado. Creo que es muy bueno que los creyentes se den cuenta de que no todos los somos y que no tenemos por qué serlo.

 

Hay quien dice que la campaña está creando más creyentes que ateos.

Lo importante es que la gente piense por sí misma. Usted sugiere que cuanto más le den vueltas al asunto, más religiosos serán. Francamente, si eso sucede, me sorprendería.

 

¿Por qué es tan difícil para la especie humana deshacerse de la religión?

Por ignorancia. Muchas personas son el producto de un adoctrinamiento infantil que les presenta como un hecho que Dios existe.

 

La ignorancia puede ser un factor en algunos casos. Pero no todos los creyentes son ignorantes. Hay creyentes que son filósofos, matemáticos o biólogos.

Por supuesto. Y no estoy hablando de ellos. En el caso de muchos científicos, habría que ver qué es aquello en lo que realmente creen y podría ser que sólo sean creyentes en el sentido panteísta de Einstein. Los científicos cristianos, supongo, lo son por un adoctrinamiento infantil que no son capaces de sacudirse.

 

¿Le merecen las grandes religiones el mismo respeto que los hechiceros de las tribus africanas?

Exactamente el mismo. En ninguno de los dos casos hay pruebas de que aquello en lo que creen exista. Por eso merecen el mismo grado de respeto. Es decir, cero.

 

A la luz de las cantatas de Bach o de las catedrales, ¿no cree que el cristianismo ha tenido algunos efectos positivos?

No hay duda que la religión ha inspirado un arte extraordinario. Pero eso no convierte una religión en verdadera. Ahora bien, yo creo que cuando uno vive en una cultura cristiana, como nosotros, es importante que los niños aprendan sobre la cultura en la que viven. Uno no puede apreciar la Historia ni la literatura europea si no ha leído la Biblia o ha recibido nociones de arte sacro.

 

O sea, que en su opinión esas cosas deben enseñarse en las escuelas.

Por supuesto que sí. De lo que no estoy a favor de adoctrinar a los niños ni de etiquetarlos como niños católicos o musulmanes.

 

Hay quien dice que el lema de sus autobuses es arrogante. Presupone que sólo los que no creen disfrutan de la vida.

Ojalá haya católicos que disfrutan de la vida. Ojalá no sigan aterrorizando a los niños con cuentos sobre el fuego del infierno o mintiendo a sus feligreses sobre la eficacia de los métodos anticonceptivos.

 

Hay gente que lo acusa a usted de referirse siempre a los elementos más radicales de la religión y de ignorar a los más liberales.

Los profesores de teología, por supuesto, no defienden muchas de esas cosas. Pero en el día a día no tratamos con profesores de teología. Hay cientos de miles de personas que creen literalmente en el libro del Génesis o en el infierno.

 

O sea, que según usted la mayoría de las personas religiosas son radicales, no liberales.

Sí. Y eso es muy preocupante.

 

Pero hay creyentes cuyo empeño ha hecho mejor el mundo. Desmond Tutu, Teresa de Calcuta...

Desmond Tutu es una buena persona. Nadie que haya leído su vida puede decir lo mismo de Teresa de Calcuta. A mí me parece que era una mujer malvada. Ella creía que era muy buena, pero no le importaba nada el sufrimiento de las personas. Lo único que quería era convertirlas.

 

¿Y Gandhi? Era religioso también.

Quizá. Pero es irrelevante. Hay buenas y malas personas, crean o no crean en Dios. No creo que sea una buena idea predicar mentiras aunque algunas de las personas que las crean sean buenas personas. Lo que cabe preguntarse es si la religión suele hacer mejores o peores personas.

 

¿En qué sentido?

 En mi opinión, hay una semilla en la religión que lleva al ser humano a hacer cosas terribles. Fíjese en los terroristas del 11-S. Al secuestrar aquellos aviones, todos creían que hacían la voluntad de Dios. En el ateísmo es imposible encontrar la semilla de una cosa así.

 

Hitler y Stalin eran ateos.

Stalin era ateo, pero ninguna de sus atrocidades son la consecuencia lógica de ese ateísmo sino de su marxismo. Una ideología que, por cierto, tiene mucho que ver con la religión. Hitler y Stalin establecieron en sus estados una especie de religión y de culto a su personalidad. Eso no es ateísmo.

 

Aparte de la de los autobuses ateos, ¿tiene alguna otra campaña en mente?

Me encantaría hacer una en contra del adoctrinamiento a los niños en los colegios religiosos y contra el hecho de que al hijo de unos padres católicos se le etiquete como a un niño católico. Etiquetar a un niño es malvado.

 

O sea, que según usted los padres no tienen derecho a educar a los niños según sus creencias.

No he dicho eso. Yo hablo de etiquetar a los niños. De decir que un niño es católico o musulmán cuando no se dice que es un niño marxista o un niño derechista. Lo que yo quiero es que la religión reciba el mismo trato que los partidos políticos o los equipos de fútbol.

 

¿Y su hija? ¿Es atea?

Sí. Supongo que sí, pero eso a usted no le importa.

 

 ¿Y usted la educó en el ateísmo?

Eso a usted tampoco le importa. Es un asunto privado.

 

Pero supongo que a los lectores les gustará saber si usted predica con el ejemplo o ha adoctrinado a su hija.

Está bien. Contestaré a su pregunta. Yo le escribí una carta cuando tenía 10 años en la que le animaba a pensar por sí misma y eso es lo mejor que un padre puede hacer por su hija.

 

Hay gente que no comprende su voluntad de extender el ateísmo. Gente que piensa: «Señor Dawkins, probablemente Dios no existe. Así que deje de preocuparse y disfrute de su vida». ¿Qué les diría?

Les diría que lo que de verdad me apasiona es la verdad científica y que lo que deseo es abrir los ojos a la gente sobre el hecho maravilloso de su propia existencia. Mientras el adoctrinamiento religioso interfiera en el conocimiento de esa verdad científica lo combatiré. No le quepa la menor duda.

viernes, 6 de febrero de 2009

“Camino”, de Javier Fesser, y la verdadera historia de Alexia



Ninfa Watt explica las diferencias entre el filme y la vida de la
adolescente


 MADRID, viernes, 24 oct 2008 (ZENIT.org).- La periodista española y
profesora de Ética y Deontología Ninfa Watt, ha intervenido en la polémica
sobre "Camino", sobre la niña madrileña Alexia, actualmente en proceso de
beatificación, y sobre la que Zenit informó el pasado 1 de octubre.

La periodista y miembro laico de la Compañía de Santa Teresa Ninfa Watt ha
escrito sobre un tema que conoce de cerca, porque la adolescente Alexia
González-Barros, con una causa de canonización introducida, estudió en el
colegio que esta congregación religiosa tiene en Madrid.

Watt recuerda que, en la rueda de prensa de presentación de la película
"Camino", Javier Fesser, su director, afirmó que la película es una ficción
donde no hay nada inventado. Según la periodista, que ha sido directora de
la revista "Vida Nueva" y actualmente es profesora de la Universidad
Pontificia de Salamanca, un 80% de la historia que cuenta "Camino" ha salido
de tres biografías: "Alexia, experiencia de amor y dolor vivida por una
adolescente", de Mª Victoria Molins, religiosa y periodista de la Compañía
de Santa Teresa; "Alexia: alegría y heroísmo en la enfermedad", de Miguel
Angel Monge; "Un regalo del cielo, de Pedro Antonio Urbina".

Sobre esta base real, añade Ninfa Watt "hay numerosas invenciones que
deforman la realidad de la historia y le dan un carácter caricaturesco e
insultante para la familia de Alexia González-Barros, que vivió en su
momento una experiencia muy dolorosa ante la enfermedad y muerte de una
hija, o una hermana, adolescente".

Respondiendo a numerosas preguntas, Watt ha elaborado una serie de
aclaraciones que recogemos en su totalidad por son sumamente esclarecedoras:

Sobre el padre de Alexia, Francisco González-Barros. "En la película el
padre de Camino-Alexia es un hombre pusilánime, sin firmeza en su fe que
muere en un trágico accidente antes que su hija. En la realidad: El padre de
Alexia era un hombre de sólidas convicciones cristianas, que acompañó a su
hija en su lecho de muerte, más tarde se hizo supernumerario del Opus Dei, y
falleció veinte años después que su hija".

La vida cristiana de Alexia: En la película se presenta a Camino-Alexia como
una niña manipulada por su madre y, al final, sin fe. La realidad: "Por sus
actitudes, comprendía que Alexia estaba muy cerca de Dios, que hablaba al
Señor como a un amigo: con confianza. Ella lo ofreció todo, absolutamente
todo, sabía que el tesoro que tenía en las manos, tenía que administrarlo
bien, con mucho amor, con renuncia total. ¡Cuántas veces habrá repetido ante
el sagrario la frase que el Señor suscitó en su alma cuando era muy pequeña:
'¡Jesús que yo haga siempre lo que Tú quieras!'".

Nunca se rebeló y mantuvo su alegría y su paz cada día. Fue ella y no la
familia quien hizo que todas aquellas cosas tan difíciles se transformasen
en normales. Fue ella quien "tiró" de nosotros y nos llevó a su paso, en
tanto que ella andaba al paso de Dios". (Testimonio de Francisco
González-Barros, recogido en www.alexiagb.org.

La misma Alexia, pocos días antes de morir, contaba de este modo su
experiencia a sus compañeras de colegio: "Todos los días el capellán me
traía la Comunión que tanto me conforta. () aunque no lo creáis, Dios da las
fuerzas necesarias y todavía te dan ganas de reír un poquito. () Os vuelvo a
repetir que noto lo mucho que rezáis por mí y que me tenéis presente.
Decidles a las niñas nuevas que, aunque no las conozco, también las tengo
presentes y que tengo muchas ganas de conocerlas. (Carta de Alexia a sus
compañeras de colegio antes de morir).

La madre de Alexia: Ramona (Moncha) González: En la película aparece como
una fanática religiosa, manipuladora, fácil de convencer con planteamientos
pueriles, y obsesionada por controlar a sus hijas. La realidad: "Era una
mujer culta, sumamente amable y educada, cariñosa, decidida a que sus hijos
conociesen mundo, aprendiesen idiomas y tomasen decisiones por sí mismos
después de estar bien informados. El sentido religioso, la fe, y la
aceptación serena de los acontecimientos, formaban parte de los valores que
vivía con naturalidad en su ambiente familiar".

"Tanto a mi esposa como a mí, nos importaba mucho su formación humana e
intelectual, para que sin uniformidad y según el carácter de cada uno,
pudieran ejercer la libertad personal y ejercitarla con plena
responsabilidad. Ni con Alexia ni con sus hermanos, los padres hemos tomado
determinación alguna que pudiera afectarles sin que les fuese previamente
razonada, con ello tratábamos de que fueran adquiriendo criterio. Así Alexia
lo adquirió con cierta rapidez y sabía ponerlo de manifiesto cuando llegaba
el momento de tomar alguna decisión sobre cualquier tema familiar".
(Testimonio de Francisco González-Barros).

El "novio" de Alexia. En la película, a Camino-Alexia le gusta un niño que
se llama Jesús. Su madre no lo sabe porque ella lo guarda como un secreto.
El poner ese nombre al personaje de ficción, provoca una buscada confusión
entre ese adolescente y la figura de Jesús, Jesucristo, hijo de Dios, a
quien la niña se refería en sus conversaciones y oraciones. La realidad: "A
Alexia le gustó un niño que se llamaba Alfonso y que conoció en verano de
1984 en Vall-Llobrega. Fue un amor platónico, de adolescencia, porque nunca
llegaron a hablar. Ella se lo contó a su madre que, en este tema, como en
tantos otros, era su confidente y cómplice. En una ocasión, su madre le
regaló una pegatina que ponía 'I love Alfonso'. Al dársela, Alexia comentó
sonrojándose: '¡Qué cosas tienes, mamá!'".

La hermana numeraria. En la película, Camino-Alexia tiene una hermana
numeraria que se hizo del Opus Dei por un desengaño amoroso propiciado
maliciosamente por su madre, que intercepta su correspondencia. Vive en un
centro del Opus Dei en Pamplona. La realidad: "La hermana de Alexia, Mª
José, era considerada por sus compañeras de colegio como una persona muy
inteligente, independiente, algo rebelde en su pensamiento, con fuerte
personalidad. Pidió la admisión como numeraria a los 22 años y, al enfermar
su hermana, vivía en Madrid (donde sigue residiendo). En aquel momento daba
sus primeros pasos en el mundo laboral después de terminar dos licenciaturas
-Farmacia y Antropología americana- que estudió en la Universidad
Complutense".

La devoción al ángel custodio: En la película, Camino-Alexia tiene horror a
los ángeles de los que le habla su madre porque tiene pesadillas con un
espantoso ángel siniestro que la acosa. La realidad: "Alexia tuvo desde
pequeña mucha devoción al ángel custodio al que "bautizó" con el nombre de
Hugo y al que acudía con fe". (Mª Victoria Molins, Alexia: experiencia de
amor y dolor vivida por una adolescente).

El traslado a la Clínica Universitaria de Navarra: En la película, un
sacerdote del Opus Dei convence a su padre, en medio de un forcejeo, de que
lleve a su hija a la Clínica de la Universidad de Navarra. La realidad: "Fue
el propio padre de Alexia el que, preocupado por la evolución de la
enfermedad, viajó a Pamplona para contrastar el tratamiento, y convenció a
su familia, después de que un médico de la clínica Puerta de Hierro le
dijera: 'Si fuera mi hija, la llevaría a Navarra'".

La muerte de Alexia: En la película, cuando muere Camino-Alexia, los
médicos, enfermeras, sacerdotes y amigos presentes empiezan a aplaudir. En
la rueda de prensa de la presentación de la película en San Sebastián,
respondiendo a un periodista que le preguntó si había sido exactamente así,
Javier Fesser afirmó que sí. La realidad: "El propio hermano de Alexia lo
aclara tras conocer esa afirmación: 'Mi hermana Alexia no murió rodeada de
aplausos. Murió rodeada de cariño. Cariño de sus seres queridos: padres y
hermanos y con el silencio respetuoso de las enfermeras, doctores y enfermos
que motu propio se acercaron a la habitación de Alexia. Murió mientras
intentábamos tragar nuestras lágrimas, porque no lo olvides- para nosotros
era un verdadero drama el pensar en tener que soportar su pérdida. (Carta
abierta a Javier Fesser de Alfredo González Barros).

El proceso de canonización: En la película -mientras la niña está muy
enferma, hospitalizada-, un sacerdote del Opus Dei convence a la madre de
que sería conveniente que "ayudara" al proceso de canonización de su hija,
que sería así la primera santa de la Obra. Sugiere que se provoque una
devoción que parezca espontánea. La realidad: "Durante la enfermedad, muchas
personas del entorno de Alexia admiraban la entereza, la fortaleza, la
madurez y hasta la alegría serena con la que sobrellevaba una situación tan
inesperada como dolorosa. Su ejemplo de fe y esperanza ayudó a no pocos. Y,
tras su muerte, los primeros escritos que narraban el proceso vivido
empezaron a difundirse con una rapidez y extensión inusitadas".

"En muy poco tiempo, a partir de su fallecimiento, su fama de santidad se
extendió de manera espontánea y generalizada, y es mucha la gente que se
siente removida por su ejemplo. Desde lugares tan diferentes y lejanos, como
pueden ser Canadá o Filipinas, de todas partes del mundo, fueron llegando
testimonios de almas que se han acercado a Dios. Obviamente, nosotros, su
familia, jamás hubiéramos pensado en nada parecido, aunque sentíamos que
Alexia estaba muy cerca de Dios. Sin embargo, un religioso claretiano nos
hizo ver la obligación moral que teníamos, como padres, de llevar a cabo la
tarea de someter el ejemplo de la vida de Alexia al juicio oportuno de la
autoridad eclesiástica.

Por Nieves San Martín

martes, 3 de febrero de 2009

No te chupes esa trola, Izaskun

Lunes, 02-02-09
SE han comentado mucho las diversas trolas que, con su habitual desparpajo, el presidente Zapatero prodigó durante su intervención en el programa televisivo «Tengo una pregunta para usted». Pero ya se sabe que nuestra época demanda politiquillos con cara de feldespato; y el presidente Zapatero, desde luego, descuella por encima de cualquiera de sus competidores en la satisfacción de esa demanda. Zapatero dijo sin rebozo que no había prometido el pleno empleo en esta legislatura, y también que no había permanecido sentado al paso de la bandera estadounidense durante un desfile militar, aunque haya testimonios gráficos que pregonen lo contrario. Pero Zapatero hace bien en mentir a mansalva, pues sabe que nada complace más a la España de ZP (Zombis Parados, en afortunada acuñación de Ruiz Quintano) que ser acunada con cuentos; y prueba de ello es que, a la conclusión del programa, se hizo una encuesta entre los zombis televidentes que deparó resultados beneficiosos para el trolero. Zapatero ha entendido mejor que nadie que la política es una idolatría, o sea, una falsificación de la religión; y si la fe religiosa consiste, según nos enseña el catecismo, en «creer lo que no vemos», la fe idolátrica consiste en creer que lo que vemos es falso. Consciente de ello, Zapatero puede negar la realidad sin empacho alguno, seguro de que sus zombis idólatras ni siquiera se inmutaran; y puede también estar seguro de que los zombis idólatras le agradecerán, aliviados, que mienta. Y que, como los troyanos hicieron con Casandra, sus aliviados y agradecidos zombis condenarán al ostracismo a cualquiera que se atreva a mostrarles la cruda realidad.
Pero la trola más cínica y nauseabunda proferida por Zapatero en aquel programa no fue ninguna de las que la prensa ha denunciado. La trola más cínica y nauseabunda se la dedicó a Izaskun, esa joven afectada por el síndrome de Down que, involuntariamente, se convirtió en la coartada del babosete ternurismo presidencial. Un rato antes, Zapatero había declarado que el aborto es un «derecho de la mujer», remitiéndose a «lo que ha dicho el Tribunal Constitucional». El Tribunal Constitucional ha dicho exactamente lo contrario; pero Zapatero sabe bien que, a requerimiento suyo, no tendrá empacho en desdecirse, pues cabalgamos hacia la conversión del Estado en una organización criminal, en donde a los tribunales no les corresponde otra misión sino legitimar las aberraciones jurídicas que disponga el sumo sacerdote de la idolatría, como acaba de hacer el Tribunal Supremo en su sentencia sobre la objeción de conciencia.
Pues bien, después de que Zapatero definiese el aborto como un «derecho de la mujer», la joven Izaskun preguntó ingenuamente por qué las personas con síndrome de Down se topan con tantas dificultades para encontrar trabajo. A lo que Zapatero tendría que haber respondido, en estricta lógica, que las personas con síndrome de Down no tienen derecho a reclamar nada, ni siquiera «derecho a existir». Se calcula que entre un 85 y un 95 por ciento de los niños concebidos con síndrome de Down son sacrificados en la España de ZP (Zombis Proabortistas) en el vientre de sus madres; cifra que, cuando el aborto sea considerado un «derecho de la mujer», como proclama el sumo sacerdote de la idolatría, no hará sino abultarse. Al acabar el programa, el trolero recogió el currículum de Izaskun y afirmó cínicamente que la pregunta de la joven le había hecho recordar las tareas por las cuales «merece la pena» ser presidente del Gobierno, cargo que le permite «tomar medidas para cambiar la vida de mucha gente» que, de lo contrario, «no tendría ningún horizonte». No te creas esas trolas tan nauseabundas, Izaskun: Zapatero piensa que no tienes derecho a existir; el único horizonte vital que te reconoce es el limbo; y las medidas que planea para cambiar la vida de personas como tú, afectadas por el síndrome de Down, consisten básicamente en evitar que sean alumbradas. No te dejes embaucar por la idolatría, Izaskun, y díle que se meta tu currículum por donde le quepa.

domingo, 1 de febrero de 2009

Es imposible que Dios sea improbable: ¡Cuídate!

armando segura / catedrático de filosofía de la universidad de granada

Se llama contradictorio lo que no puede existir y por tanto es imposible. Es contradictorio que Mª Antonieta sea a la vez y al mismo tiempo el ciudadano Robespierre. También es imposible que Mª Antonieta no haya existido o que Robespierre sea un invento de los historiadores. Ambos personajes son figuras del tiempo pasado y por ello mismo, no existen hoy (por lo menos en carne y hueso).

La existencia y la no existencia nunca son más o menos probables sino que una cosa existe o no existe. Podemos, refiriéndonos a la historia, decir que tal persona existió o no existió pero nunca que existió a medias. Otra cosa sería que, en una investigación, se trate de documentar la existencia de alguien como Orfeo. Ciertamente lo tendríamos crudo y en el mejor de los casos, diríamos que es improbable que pudiéramos 'demostrar' su existencia real. En este caso, lo improbable no es la existencia de Orfeo sino la posibilidad de la demostración.

El cálculo de probabilidades es un método matemático que se desarrolla a partir del Renacimiento y que desde un principio fue pensado para ganar dinero en el juego, mediante la predicción de la mayor o menor probabilidad del que aparezca tal carta o tal número. Lo gracioso es que Blas Pascal, genio de la matemática y de la física, después de su conversión, emplease el método de la apuesta para afrontar la existencia de Dios. Pascal se plantea la probabilidad de que Dios exista o no exista y como ese cálculo es imposible porque carecemos de la información suficiente, echa un gran órdago y apoyado en la fe, apuesta por la existencia de Dios. 

Al fin y al cabo, con Dios se puede ganar mucho, mientras que sin Dios lo que se puede ganar es necesariamente pequeño y fugaz. El defecto de este método pascaliano es que está pensado según la mentalidad de su tiempo, en el marco de la física y de la matemática y encarando el problema de Dios como un problema de física y matemática. Se ha podido predecir la existencia de cuerpos celestes mediante la estadística de probabilidades puesto que los datos que se manejan: distancias, tiempos, velocidades, son conocidos de antemano.

Pero Dios no es un cuerpo celeste que ocupe un lugar concreto en el espacio y según unos parámetros bien conocidos. Gorgias afirmaba que lo que no está en el espacio y en el tiempo, no existe. Los matemáticos de toda la vida saben que los teoremas, las figuras geométricas, las leyes de la lógica y la estructura formal del mismo tiempo, no están en ningún tiempo.

Dicho de otro modo, el guión de una película no es una película. Tampoco el reglamento del fútbol, es un partido de fútbol, ni las normas de tráfico, son el mismo tráfico. En consecuencia, el concepto de espacio no ocupa espacio y el de Dios tampoco.

Qué cosa es Dios, lo definió Kant como la idea de la suma de todas las posibilidades. Sin esa idea, las posibilidades concretas, las alternativas reales, carecen de marco y de contexto.

Si no existe lo posible, nada es posible. Por supuesto que la idea de Dios es absolutamente necesaria, aunque solamente sea una idea. Pero sin ella, no solo nada es posible sino que ninguna cosa existente realmente es posible, puesto que todo lo que existe además de existir, es posible.

En resumidas cuentas, la idea de Dios permite entender la posibilidad de lo existente y es la condición para que el ser humano tenga en su horizonte una gama de alternativas que le permiten ejercer su libertad. Una posibilidad incluye un horizonte de alternativas que no trato de predecir sino de producir. La producción libre de lo real se apoya en la conciencia de su posibilidad. Un ser libre es un ser creador y cuanto más libre, más creador. Si Dios no existe, la libertad es imposible y por eso Dios es creador. Por último, si Dios es improbable, aceptando el concepto kantiano de Dios, ello equivale a decir, que lo posible es improbable, lo cual es confundir el ámbito de la posibilidad donde no rige el tiempo, del de la probabilidad que permite predecir el futuro.

Es imposible que Dios sea improbable: Cuídate.

 

Primera decisión decepcionante de Obama sobre el aborto

Fuente: Asssociated Press

Funcionarios del Vaticano dijeron que estaban decepcionados por la decisión del presidente estadounidense Barack Obama de levantar la prohibición de financiar con fondos federales a grupos internacionales que realizan abortos o proveen información sobre el tema. 

El titular de la Academia Pontificia de la Vida, monseñor Rino Fisichella, dijo en una entrevista publicada en el Corriere della Sera que "si éste es uno de los primeros actos del presidente Obama, tengo que decir, con el respeto debido, que nos encaminamos rápidamente a la decepción". Obama firmó una orden ejecutiva el viernes que puso fin a la prohibición, revirtiendo con ello una política del gobierno de su predecesor George W. Bush. "Con ello asesta un duro golpe no solamente a los católicos, sino a toda la gente en el mundo que lucha contra la masacre de inocentes que es el aborto", dijo otro funcionario de la academia, monseñor Elio Sgreccia, a la prensa local. "Con las muchas cosas buenas que él pudo haber hecho, Barack Obama en lugar de ello escogió la peor", dijo Sgreccia. 

Obama deroga la prohibición de financiar el aborto 

El presidente estadounidense Barack Obama autorizó nuevamente la financianción de organizaciones que practiquen o faciliten el aborto en el extranjero, llevando al plano de los grandes temas sociales el cuestionamiento de las políticas de su predecesor George W. Bush. Obama firmó en el tercer día desde su investidura, un decreto que deroga la prohibición a todas las organizaciones no gubernamentales que reciben financiamiento de Estados Unidos de practicar abortos o dar servicios vinculados a la interrupción del embarazo en el extranjero, informó el portavoz de la Casa Blanca, Bill Burton. 

Por tratarse de un tema delicado el mandatario firmó el decreto sin presencia de la prensa, a diferencia de los otros firmados el jueves, entre ellos el cierre de la controvertida prisión de Guantánamo. La sesión en la que sería firmado el decreto fue cerrada y la prensa sólo recibió el comunicado oficial sobre la medida. 

La normativa derogada, conocida como ’’mordaza global’’, impedía que empresas, fundaciones o individuos financien en el exterior clínicas de planificación familiar que brinden cualquier servicio vinculado al aborto, desde la propia intervención quirúrgica hasta asesoramiento, consultas, derivación a médicos especialistas, servicios y tratamiento tras el aborto. Esta prohibición es una de las manzanas de la discordia sociales entre los miembros del movimiento contra el aborto y aquellos que lo apoyan. 

La prohibición, introducida por el ex presidente republicano Ronald Reagan en 1984, fue rechazada en repetidas ocasiones por los gobiernos demócratas y reintroducida por los republicanos. Anulada por el anterior presidente demócrata, Bill Clinton (1993-2001), la prohibición fue luego reinstaurada por George W. Bush en el 2001. 

Obama rechazó firmar el decreto un día antes, día en que se cumplieron 36 años del fallo judicial ’’Roe contra Wade’’ del 22 de enero de 1973, caso capital para el derecho de aborto de las mujeres en Estados Unidos, para evitar contrariar a los grupos contra el aborto. Varios opositores al aborto manifestaron ayer frente a la Casa Blanca. Entre las pancartas que llevaban una que rezaba: ’’Holocausto estadounidense, el aborto’’, con un fondo de imagenes de fetos muertos sobre la bandera nacional. El jueves, los miles de opositores a la medida se reunieron en Washington, con ocasión de la marcha anual ’’por la vida’’ en el aniversario del fallo judicial sobre el derecho de las mujeres al aborto en Estados Unidos.

En un comunicado publicado el mismo jueves, Obama dijo que está ’’determinado a proteger la libertad de las mujeres a escoger’’ entre tener o no un bebé. El aniversario del fallo ’’Roe contra Wade’’ recuerda a los estadounidenses ’’que esta decisión no solamente protege la salud de las mujeres y la libertad reproductiva, sino que simboliza un principio más grande: que el gobierno no se va a meter en los temas familiares más íntimos’’, aseguró Obama, marcando una vez más una radical diferencia con Bush. Obama reconoció el jueves que el aborto es ’’un tema sensible que nos divide’’.

sábado, 31 de enero de 2009

Familias unidas para que cambien las leyes, no al revés


Raniero Cantalamesa, predicador de la Casa Pontificia, considera que en la medida en que haya familias unidas es posible cambiar las leyes para que éstas defiendan y apoyen a la familia. El predicador del Papa presentó este desafío a toda la Iglesia en su ponencia inaugural del Congreso Teológico Pastoral del VI Encuentro Mundial de las Familias que se celebró en México del 14 al 17 de enero. Así lo explica en esta entrevista, en la que desarrolla en qué consiste la nueva revolución que vive la sociedad y que puede tener consecuencias "des-humanas".

Mercedes de la Torre. CIUDAD DE MÉXICO, martes 27 de enero de 2009

Uno de los grandes problemas de las familias de nuestros días –como usted afirmó– es el desamor ¿qué solución pueden encontrar las familias del día de hoy, en las Sagradas Escrituras frente a todos los problemas actuales?

Como dije en mi relación, el matrimonio nace de la humildad, de un acto de humildad, es reconocer su dependencia, la necesidad del otro, y no se mantiene vivo y sano sino en la humildad. El orgullo es el enemigo número uno del matrimonio y hace que el amor sedesaparezca.

Yo pienso que, hoy en día, más que defender el matrimonio cristiano frente a la sociedad, a la cultura, tenemos que mejorar la calidad de la familia cristiana, trabajar para que las familias cristianas sean verdaderamente un lugar donde se realiza el proyecto inicial de Dios, que el hombre y la mujer experimenten entre sí un amor que les lleve al deseo del Amor Infinito y Eterno.

Durante su conferencia afirmó que los cristianos debemos proponer al mundo más con hechos que con palabras como lo fue en los primeros siglos de la Iglesia, ¿podría decirnos entonces qué riqueza podemos encontrar en el mensaje bíblico para restaurar el testimonio a favor del Evangelio, de la vida y de la familia?

Yo he dicho –y lo pienso– que los primeros cristianos, especialmente en los tres primeros siglos, cambiaron con sus costumbres las leyes del Estado. Ahora nosotros no podemos pretender hacer lo contrario, es decir, cambiar las costumbres con las leyes del Estado. Como ciudadanos debemos hacer lo posible para que el Estado adopte leyes buenas, positivas y no contra de la vida, pero esto no bastará. No bastará porque en una sociedad plural como la de hoy los cristianos en algunos países son ya la minoría y entonces estamos más cerca de la situación de los primeros siglos que en la Edad Media, cuando los cristianos no estaban defendidos por el Estado, sino por su vida, su testimonio.

¿En qué consiste la de-construcción actual de la familia y como ésta se opone al plan de Dios, según ha explicado usted en México?

Son situaciones extremas: es como si el hombre quisiera reinventar el hombre, la mujer, el matrimonio..., con algunas conclusiones "des-humanas". Por ejemplo, el proyecto de abolir los sexos, ese proyecto según el cual no hay un sexo definido, en el que cada uno se construye su vida, según su deseo por la masculinidad, la feminidad o por algo más variable, es inaceptable, por supuesto, va contra la naturaleza humana.

El de-constructivismo también propone abolir la maternidad, porque se ve la maternidad como una esclavitud. La mujer está esclavizada por la maternidad entonces, se piensa dar a luz a los hijos de otra manera, muy artificial. Estos son propósitos verdaderamente peligrosos, "des-humanos".

Yo tengo mucha confianza en el sentido común de la gente y también en el instinto, en el deseo del otro sexo que Dios ha puesto en el hombre y el deseo de la maternidad y paternidad, que son los valores que Dios ha puesto en el corazón humano. Pero pienso que estas propuestas pueden hacer mucho daño, como el marxismo. El marxismo ha sido reconocido como un gran mal para la sociedad, pero dejó muchas victimas. Del mismo modo esta revolución, que en inglés se llama gender revolution, antes de ser reconocida como algo "des-humano" puede causar mucho daño.

sábado, 6 de diciembre de 2008

LA PROTECCIÓN DE LA VIDA POR EL ESTADO. LA IDEA HA CAMBIADO.

LA VALORACIÓN DE LA VIDA HUMANA. IDEOLOGÍAS DEL MOMENTO.

por Fernando Hurtado



1. Introducción

Deseo hacer un pequeño estudio de las dificultades --más que del contenido-- que puede encontrar hoy esta importante cuestión para ser entendida. ¿Qué noción de persona se encuentra difundida directa e indirectamente por los medios de comunicación en la vida social y política? Con este fin, tendremos como auxilio de fondo la conferencia pronunciada por William May, bajo el título "Problemas contemporáneos y cultura: razones e incidencias de una crisis". Comentaremos también en un segundo momento el "Discurso del Santo Padre a la Asamblea General de la Academia Pontificia de la Vida", del 27 de febrero de 2002.

Las citas a pie de página son tantas de ellas alejadas en el tiempo, porque fue entonces cuando se hicieron las formulaciones ideológicas, y estos autores son los "auténticos padres de esta nueva visión del hombre". Hoy se escribe menos, y los medios de difusión se han desplazado más hacia el mundo de la imagen, sobre todo televisiva.

Desde ahora, quiero señalar que, según mi opinión, me parece que el debate sobre la vida y el aborto desde hace varios años ha experimentado un cambio importante de planteamiento, hasta el punto que nos encontramos en la radicalización de la ideología materialista sobre el concepto de persona. Aunque parezca la misma cuestión, ya no se está tratando del respeto de la vida humana sino sobre el valor de la vida humana.

Me atrevo incluso a decir que los grupos pro-vida españoles no han caído en cuenta en esta diferencia esencial. Y conviene desenmascarar el cambio. El valor de la persona humana está siendo infravalorado en todos los ámbitos de la vida social: estado, familia, empresa, sexualidad… dándole un exclusivo valor material y funcional. De este materialismo procede un existencialismo que, simplificando, podría expresarse en la siguiente formulación: "como el hombre es sólo un momento de existencia, su existencia vale de acuerdo a su proyecto de vida". Desde esta perspectiva, un niño africano en naciones con hambruna es mejor que no nazca o, si es concebido, le "haremos el favor" de no vivir una existencia con un proyecto deprimente; él mismo "no desearía nacer" en esas condiciones… ; vamos, que le hacemos un favor si le privamos de la existencia, de esa existencia. Lo mismo, los millares de niños que podrían nacer si no abortaran tantas adolescentes.


2. El concepto de persona humana y su correlativo "vida humana"


No deseo referirme, a propósito, al verdadero concepto de persona, tan conocido para personas de recta doctrina, y de "recto sentido común", y por lo demás tan desarrollado en el presente y pasado Pontificados por el Magisterio de la Iglesia, sino a la alteración de ese concepto que, necesariamente trastoca el significado de vida humana y que la hace "no respetable", o, al menos, "no respetable siempre".

Para la Iglesia, la persona es un ser de valor moral, es decir, un sujeto de derechos que deben ser reconocidos y respetados por los demás y protegidos por la sociedad. De distinto modo que las cosas, las personas son sujetos y no objetos; diversamente de los simples individuos, las personas son insustituibles. No pueden ser nunca usadas simplemente como medios, sino ser consideradas siempre como fines. La existencia de las personas da origen a lo que Juan Pablo II llamaba la norma personalista. "Esta norma, en su contenido negativo, constata que la persona es un bien que no va de acuerdo con la utilización, puesto que no puede ser tratado como un objeto (...), por lo tanto como un medio. Paralelamente se revela su contenido positivo: la persona es un bien tal, que sólo el amor puede dictar la actitud apropiada y valedera respecto de ella"(1).

No obstante la difundida creencia entre los hombres y mujeres normales, "de la calle" de que todos los seres humanos "sean personas", existe una marcada tendencia entre aquellos que en buena medida conforman la opinión pública y la política mundial, a considerar esta opinión como una forma irracional de pensamiento; sólo la falta de reflexión podría atribuir a todos los miembros de la especie humana dignidad de persona (2). Por favor, señora, caballero, mire usted no esté incluido plenamente en el concepto de persona.

Según loa ideólogos de lo políticamente correcto, la pertenencia a una especie como la humana no tiene ningún significado moral por cuanto respecta a ser persona(3). Ser humano no basta para ser una persona. Se requiere mucho más, para venir considerado como persona y, por tanto, como un ser de valor moral. Bastantes autores definen variados criterios, pero, en general, casi todos concuerdan en que, para ser persona, un individuo debe tener conciencia de sí en cuanto sujeto capaz de deseos y con "una desarrollada capacidad de razonar, querer, desear y relacionarse con los demás"(4).

Está claro que no todos los seres humanos tienen una capacidad desarrollada en este grado. No todos tienen conciencia de sí mismos como individuos, ni son capaces de relacionarse con los demás: entre éstos los niños no nacidos. Tampoco los recién nacidos tienen conciencia de sí mismos como individuos, ni un niño posee la capacidad desarrollada de razonar, querer, desear y relacionarse con los demás durante un cierto periodo de su vida. Por tanto, según estos influyentes "pensadores", los niños --y los adultos que pudieran comportarse como ellos, quizá por malformaciones cerebrales-- no pueden considerarse personas en sentido estricto. No son, por tanto, sujeto de derechos que deban ser reconocidos y protegidos por la sociedad.

Basándose en la idea del no ser personas de los fetos, muchos justifican el aborto e, incluso, el infanticidio. Es interesante, en este sentido, advertir como una autora que justifica el aborto porque no considera al feto como persona, rechaza sin embargo el infanticidio, pero por razones puramente pragmáticas. Piensa, en efecto, que sería equivocado matar un niño, "al menos en este país (los Estados Unidos) y en este momento histórico..., porque aunque los padres no lo quisieran y no sufrirían por su destrucción, existen otras personas que lo desearían tener y serían... de este modo privadas de una gran alegría. Por esto --continúa-- el infanticidio está equivocado por las mismas razones por las que es erróneo destruir riquezas naturales o grandes obras de arte"(5).

La opinión de que no todos los seres humanos son personas, y de que sólo el ser consciente de sí mismo y con capacidad de experimentar deseos puede hacer legítima la consideración de persona, es sostenida por numerosos intelectuales en diversos países. Por otro lado, ha sido aplicada con todos sus efectos en diversas culturas, occidentales o no. Que esto es evidente se prueba por la difundida legalización del aborto, por el rechazo de los recién nacidos con malformaciones, por las doctrinas de los movimientos "por los derechos de los animales", y por la filosofía de la eutanasia.

Hay que notar que, según esta visión, una persona es esencialmente un sujeto consciente de sí mismo como individuo. La toma de conciencia es el elemento más importante. No lo es, en cambio, tener un cuerpo humano, viviente, ser un ser humano, viviente. Presupuesto para este punto de vista es que los seres humanos no se diferencian tan radicalmente de los demás animales. Algunos --aquellos para los cuales el atributo "persona" es apropiado-- simplemente se diferencian de los otros animales (y de los hombres menos capacitados) por su grado de desarrollo. Y en realidad, para algunos intelectuales contemporáneos, individuos maduros de otras especies animales, por ejemplo, el gorila, el chimpancé y el delfín, tienen en ocasiones más derecho de ser considerados personas del que puedan tener los niños no nacidos o recién nacidos, muchos chicos y muchachas retrasadas o adultos dementes(6).

Al mismo tiempo, aunque el temor del voto de los ancianos sea contrario a la instauració de la eutanasia, las ideologías anteriores ya no ven la persona del anciano con un proyecto de vida incluso "humano". Pará qué, pues, mantener una vida así, con tan pocas perspectivas e incluso, con tantas consecuencias sociales, sobre todo de gasto (sanitario, especialmente). Deberíamos "ser conciencientes" de que esa vida o merece tampoco la pena ser vivida teniendo en cuenta lo que hemos expuesto. Es atroz, lo que acabamos de decir, pero así es. Y por eso los ancianos temen -y con razón- ser hospitalizados.




3. Las últimas aclaraciones de Juan Pablo II


Lo que se acaba de exponer es confirmado por Juan Pablo II en el discurso citado. «Para muchos pensadores contemporáneos los conceptos de "naturaleza" y de "ley natural" sólo se pueden aplicar al mundo físico y biológico o, en cuanto expresión del orden del cosmos, a la investigación científica y a la ecología. Por desgracia, desde esa perspectiva resulta difícil captar el significado de la naturaleza humana en sentido metafísico, así como el de ley natural en el orden moral"(7).

Y ahonda, todavía más, en el verdadero fondo del problema, o el lugar en que se encuentra en este momento el pensamiento más generalizado sobre el tema. Ciertamente, la pérdida casi total del concepto de creación, concepto que se puede referir a toda la realidad cósmica, pero que reviste un significado particular en relación con el hombre, ha contribuido a hacer más difícil ese paso hacia la profundidad de lo real. También ha influido en ello el debilitamiento de la confianza en la razón, que caracteriza a gran parte de la filosofía contemporánea, como afirmé en la encíclica "Fides et ratio" (cfr nº 61)(8).

Pedía, por tanto, el Romano Pontífice, un renovado esfuerzo cognoscitivo para volver a captar en sus raíces, y en todo su alcance, el significado antropológico y ético de la ley natural y del relativo concepto de derecho natural. Reclama un empeño específico para demostrar si es posible y cómo reconocer los rasgos propios de todo ser humano, en términos de naturaleza y dignidad como fundamento del derecho a la vida, en sus múltiples formulaciones históricas.

Y a continuación explica y remarca los siguientes puntos:

a) la experiencia muestra la existencia de una realidad de fondo, común a todos los seres humanos, gracias a la cual pueden reconocerse como tales;

b) existe una naturaleza propia y originaria, que es la persona misma en la unidad de alma y cuerpo, en la unidad de inclinaciones de órdenes espiritual y biológico;

c) esta naturaleza funda los derechos de todo individuo humano, que por tanto tiene la dignidad de persona desde el mismo momento de la concepción; esta dignidad, que tiene su origen en Dios creador, se basa en la espiritualidad que es propia del alma, pero se extiende también a su corporeidad, que es uno de sus componentes esenciales. Nadie puede quitarla; es igual en todos, y permanece intacta en cada estadio de la vida humana individual;

d) el reconocimiento de esta dignidad está en la base del orden social; la persona humana, con su razón, es capaz de reconocer tanto esta dignidad profunda y objetiva de su ser como las exigencias morales que se derivan de ella.


4. Dos equívocos señalados por Juan Pablo II


a) El primer equívoco que conviene eliminar es el presunto conflicto entre libertad y naturaleza que "repercute también sobre la interpretación de algunos aspectos específicos de la ley natural, principalmente sobre su universalidad e inmutabilidad" (Veritatis splendor, 51). Porque la libertad pertenece a la naturaleza racional del hombre, puede y debe ser guiada por la razón. "Precisamente gracias a esta verdad, la ley natural implica la universalidad. En cuanto inscrita en la naturaleza racional de la persona, se impone a todo ser dotado de razón y que vive en la historia" (Ibid.)

b) Otro error es atribuir un presunto carácter estático y determinista a la noción de ley natural. Es precisamente el carácter de universalidad y de obligatoriedad moral lo que estimula y urge al crecimiento de la persona, para realizar el bien y evitar el mal, mejorar y desarrollar las riquezas de la propia persona y del mundo sensible.


5. Ley natural y derecho civil

La ley natural en cuanto regula las relaciones interhumanas, se califica como "derecho natural" y, como tal, exige el respeto integral de la dignidad de cada persona humana en la búsqueda del bien común. (…) Los derechos del hombre deben referirse a lo que es el hombre por naturaleza y en virtud de su dignidad y no a la las expresiones de opciones subjetivas propias de los que gozan del poder del poder en la vida social o de los que tienen el consenso de la mayoría (…).

En particular, entre los derechos fundamentales del hombre, la Iglesia católica reivindica para todo ser humano el derecho a la vida como derecho primario. Lo hace en nombre de la verdad del hombre y en defensa de su libertad, que no puede subsistir sin el respeto a la vida. La Iglesia afirma el derecho a la vida de todo ser humano inocente y en todo momento de su existencia. La distinción que se sugiere a veces en algunos documentos internacionales entre "ser humano" y "persona humana", para reconocer luego el derecho a la vida y a la integridad física sólo a la persona ya nacida, es una distinción artificial sin fundamento científico ni filosófico: todo ser humano, desde su concepción y hasta su muerte natural, posee el derecho inviolable a la vida y merece todo el respeto debido a la persona humana (cfr Donum vitae, 1). (Discurso citado, n.6)


El derecho civil debe por tanto fundamentarse y hacer explícitos los derechos de la naturaleza humana; su objetividad, credibilidad y autoridad emanan de esa concordancia. Y aparecerá su misión nítidamente: defendiendo los derechos innatos --naturales--, y promoviéndolos, colaborará en el creciente desarrollo del ser humano como persona.


Bibliografía: Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia para la Vida, 27-II-2002. Pontificia Academia para la vida, La naturaleza y dignidad de la persona humana como fundamento del derecho a la vida, 27-II-2002. Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, 25-III-1995, nn. 68 a 74. A. Rodríguez Luño, Il parlamentare cattolico di fronte ad una legge gravemente ingiusta, artículo publicado en L'Osservatore Romano, 6-IX-2002, pp. 8-9. M. Rhonheimer, Derecho a la vida y Estado moderno, Rialp, Madrid 1998.

Notas

1. Karol Wojtyla, Amor y responsabilidad, Ed. Razón y Fe, S.A., Madrid, 1978, pp.37-38.

2. De este parecer es, por ejemplo, Peter Singer, Pratical Ethics, Cambridge University Press, Cambridge 1979, pp. 48-54.

3. Así piensa, por ejemplo, Michael Tooley, Abortion and Infanticide, en "Philosophy and Public Affairs", 2, 1972, 44, 48, 55. Del mismo autor es Abortion and Infanticide, New York and Oxford, Oxford University Press, 1983, pp. 50-86; en él explica más extensamente esta idea.

4. Uno entre muchos, Daniel Callahan, Abortion: Law, Choice, and Morality, New York, MacMillan, 1970, pp. 497-498.

5. Mary Ann Warren, On the Moral and Legal Status of Abortion, en "Contemporary Issues in Bioethics", ed. Tom L. Beauchamp and LeRoy Walters (2ª ed.: Belmont, CA: Wadsworth, 1982), p. 259. El ensayo original de Warren aparece en The Monist, 57, 1973.

6. Véase, por ejemplo, Peter Singer, Animal Liberation, New York, New York Review/Random House, 1975.

7. Juan Pablo II, Discurso a la Academia Pontificia de la vida, 27-II-2002, n.2

8. Ibid. El subrayado es del Autor.

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