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viernes, 28 de diciembre de 2018
jueves, 27 de diciembre de 2018
Cómo fue el juicio al cardenal Pell, según algunos testigos
Poco se sabe del juicio por abusos de menores contra el Card. George Pell, celebrado en Australia, fuera de que el jurado lo ha declarado culpable. El juez ha prohibido publicar cualquier información sobre el proceso o las pruebas. Pero la orden solo se puede aplicar a los medios australianos, y la Catholic News Agency (CNA) de Estados Unidos ha hablado con personas que testificaron o estuvieron presentes en las distintas fases de la investigación y del procedimiento, y ofrece datos que contribuyen a iluminar el caso. Resumimos el artículo elaborado por Ed Condon para la CNA.
El Card. George Pell está acusado de abusos de menores en los años 70 en Ballarat, su ciudad natal, cuando era sacerdote, y en los años 90 en Melbourne, poco después de su entrada como nuevo arzobispo de la diócesis. A petición de la defensa, unos y otros cargos se juzgan por separado. El proceso recién concluido se refiere a los más recientes; los otros se verán en marzo próximo. Con la prohibición de informaciones sobre el primer juicio, el juez quiere evitar que influyan en el segundo.
En el reciente proceso, concluido el 11 de diciembre, la acusación sostuvo que Pell abusó de dos niños que eran miembros del coro de la catedral en la sacristía del templo, al término de la misa dominical de las 10.30 presidida por él, entre agosto y diciembre de 1996 (había sido nombrado arzobispo en julio de ese año). Uno de los dos murió en 2014, y el otro testificó contra Pell en la vista.
En junio pasado ya se había celebrado juicio contra el cardenal, pero hubo que repetirlo porque los miembros del jurado no llegaron a un veredicto unánime: votaron 10 a 2 a favor de la inocencia de Pell.
Un solo testimonio
Según el libro Cardinal. The Rise and Fall of George Pell , de la periodista Louise Milligan, el fallecido dijo a su madre, al menos dos veces, que no había sido objeto de abusos sexuales. Cuando ya había muerto, el otro dijo a la madre que Pell había abusado de ambos.
No hay testigos que hayan corroborado el relato de los abusos. En cambio, las declaraciones de varias personas en el juicio o en la instrucción del caso pusieron en duda la versión del acusador.
Cuando Pell fue nombrado arzobispo, la catedral de Melbourne estaba en obras, y por eso él no pudo utilizarla para su ingreso solemne. Durante el periodo señalado por la acusación, Pell celebró allí la misa dominical en solo dos ocasiones.
El sacerdote que le asistía en las celebraciones dijo que siempre estaba con él en la sacristía después de la misa, y que el cardenal no pudo quedarse solo con otras personas. Uno más que trabajaba en la catedral considera improbable que Pell pudiera haber cometido en ese momento y lugar los hechos de que le acusan porque necesitaba ayuda para quitarse las vestiduras litúrgicas. Otras personas también lo ven inverosímil porque la sacristía es un lugar abierto que tras la misa suele estar llena de gente.
Por otro lado, en esa época el coro permanecía en la catedral después de la misa mayor para ensayar cantos de Navidad que iba a grabar más adelante. El entonces director del coro declaró que no era imposible que dos niños se ausentaran o llegaran tarde, pero no recordaba que hubiera sucedido nunca. Otra fuente consultada por la CNA afirma que la ausencia de dos voces blancas en el ensayo difícilmente podría haber pasado inadvertida.
Cuestión de credibilidad
Pese a haber una sola alegación contra Pell e indicios que la cuestionan, el jurado dio veredicto de culpabilidad. Esto ocurre a veces con los abusos sexuales. En esos casos, de los que casi nunca hay testigos, se suele probar la culpabilidad de los reincidentes que abusan de varias víctimas, gracias a la concordancia de las acusaciones. Pero, si como sucede con Pell, el testimonio es uno solo, lo decisivo puede ser a quién crea el tribunal o el jurado. Según las fuentes de Condon, el juez prohibió tanto a la acusación como a la defensa argumentar a favor o en contra de la credibilidad del acusador. Sin embargo, el jurado le ha dado crédito, mientras que posiblemente, concluye el periodista, se haya llevado una mala impresión de Pell porque rehusó declarar en el juicio, al parecer por consejo de su abogado.
En Australia se ha discutido si, en estos casos de gran notoriedad pública, no sería mejor prescindir del jurado, que puede llegar influido por la abundante cobertura en los medios sobre lo que ha de dirimir. Pero en Victoria, donde Pell es juzgado, no hay, a diferencia de los demás estados australianos, opción a pedir un juicio sin jurado.
Una absolución
Hasta aquí la información de Condon. Unos días antes de que se conociera el veredicto contra Pell, otro obispo australiano fue absuelto en apelación por un juez de Nueva Gales del Sur. Mons. Philip Wilson, exarzobispo de Adelaida, había sido condenado en mayo por encubrimiento de abusos en su diócesis. Según la acusación, en 1976 conoció la denuncia de dos monaguillos contra un sacerdote, pero no hizo nada. Aquel sacerdote fue denunciado a la policía por nuevos abusos en 2004, y finalmente fue juzgado y enviado a prisión.
La condena a Wilson ha sido anulada porque, según el juez, no hay pruebas de que efectivamente fuera notificado de los abusos. Como en el caso de Pell, contra él solo había el testimonio de una de las víctimas, a la que el juez que lo declaró culpable consideró creíble.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Qué hacen los países que tienen buenos profesores
- FERNANDO RODRÍGUEZ-BORLADO, Aceprensa
En el rendimiento académico de los estudiantes influyen múltiples factores. Según los expertos, el más relevante, de los que son modificables por las políticas educativas, es la preparación del profesorado. Y los países con mejores resultados lo saben. ¿Qué se puede aprender de ellos?
Con frecuencia, la reforma del profesorado ha sido el patito feo de las políticas educativas, aunque su importancia resulta cada vez más evidente. La OCDE publicó hace unos meses el informe Effective Teacher Policies, que trata de aclarar qué medidas dedicadas a la capacitación de los docentes resultan eficaces; es decir, cuáles tienden a elevar los resultados de los estudiantes en las pruebas PISA.
El estudio pone el foco en los sistemas educativos que obtienen mejores puntuaciones en las pruebas; esto es, aquellos donde hay un alto porcentaje de alumnos sobresalientes y pocos rezagados. Este selecto grupo está formado por menos de una veintena de países: la mayor parte son asiáticos (Japón, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Macao y otras provincias chinas) o europeos (Finlandia, Estonia, Alemania, Noruega, Suiza, Holanda, Reino Unido y Eslovenia), a los que se suman Australia y Nueva Zelanda, de Oceanía, y Canadá como único representante del continente americano.
La primera conclusión es que, en lo que se refiere a las políticas que rigen la contratación del profesorado, el desarrollo de su carrera profesional o la fijación y cuantía del salario, son más las diferencias que los parecidos. Tampoco se puede decir que el éxito dependa de la estructura o los valores culturales de la sociedad, pues entre los países con buenos resultados existen sociedades ricas y menos ricas, volcadas hacia los estudios universitarios o más bien hacia los profesionales, y de diferentes continentes. Son buenas noticias para los gestores de la educación: hay más de un modelo en que inspirarse.
Formación previa, inicial…y permanente
No obstante, dentro de esta heterogeneidad se perciben algunos puntos en común, que el informe considera como “líneas rojas” para conseguir un cuerpo docente preparado. La primera es la formación, que empieza por los estudios universitarios que capacitan para ser profesor.
Su duración normal es de cuatro años, y el título obtenido, el de grado. En cambio, en Finlandia, Eslovenia o Suiza son cinco, y el estudiante termina con un máster; lo mismo que en Alemania, pero tras siete años. Dentro del grupo de los mejores en PISA, solo Singapur no exige cursar unos estudios específicos de Magisterio para dar clase en secundaria (sigue el modelo de España: tras un grado en Física o Historia, por ejemplo, se estudia un “máster de profesorado” de un año); pero tiene una política de incentivos para atraer a los mejores expedientes hacia la carrera docente: becas para la universidad y una paga mensual durante el periodo de prácticas en un centro escolar.
También hay bastante variedad, dentro del club de los países “excelentes”, respecto al requisito de pasar unos exámenes específicos –y bastante exigentes– para poder dar clase: los hay en Finlandia y Hong Kong (al comienzo de los estudios de Magisterio), Japón (al final) y Corea (en ambos momentos); en cambio, no existen estas pruebas en Inglaterra, Estonia o Eslovaquia.
Antes de ser contratado, en todos los países analizados es obligatorio realizar un periodo de prácticas, que en muchos casos constituye el tramo final de la preparación universitaria. Allí donde este tiempo es más corto (Estonia, Japón o Corea del Sur), los docentes recién incorporados cuentan con un programa de seguimiento y asesoramiento durante su primer año: entrevistas periódicas con el equipo directivo, observación de las clases de otros compañeros (y viceversa), reuniones con un mentor asignado por la dirección, etc.
Pero no basta este “empujón” inicial. El informe constata una relación positiva entre la formación periódica de los profesores y las notas de los alumnos. En la mayoría de los países mejor situados en PISA, la participación en programas de este tipo está por encima de la media. Además, en la mitad de ellos, la asistencia a estos cursos de actualización pedagógica es necesaria para mantener el trabajo (Alemania, Finlandia o Reino Unido, entre otros) o progresar profesionalmente (Corea del Sur y Hong Kong).
El informe destaca que, aunque las lecturas magistrales de algún experto resultan efectivas, las actividades formativas más eficaces son las que se desarrollan en la propia escuela, impartidas por personal del centro. Esto quizá se deba a que en ellas los consejos seguramente están más “pegados al terreno”, y los profesores pueden dividirse en grupos más pequeños (por ejemplo, por departamentos). En los países sobresalientes en PISA, más del 80% de los alumnos estudian en centros donde este tipo de formación interna es frecuente.
Examinar a los examinadores
Organizar un sistema riguroso de evaluación a los profesores parece ser otra clave de éxito educativo. Eso sí, esto no significa que haya de tener necesariamente consecuencias en el salario o la promoción, ni que el tipo de examen haya de estar regulado por ley, ni que el principal criterio analizado sean los resultados de los alumnos –o de los propios docentes– en pruebas estandarizadas.
Entre los países que destacan en PISA se observa la misma heterogeneidad que en los demás. Algunos regulan la evaluación de acuerdo con una ley nacional o regional. Es el caso de los de cultura anglosajona y la mayoría de los asiáticos. En los demás, es la escuela la que decide cómo y cuándo hacerlo. Así ocurre, por ejemplo, en Finlandia, uno de los sistemas más admirados, especialmente por sus políticas sobre los docentes; sin embargo, el caso finlandés llama la atención porque el porcentaje de profesores que dicen no haber recibido nunca una evaluación formal o informal de su rendimiento (36%) es de los más altos del mundo. Quizás, la esmerada preparación de los candidatos a maestros [ver segunda parte], unida al prestigio social de los docentes, hace que examinarlos sea menos necesario que en otros lugares.
Donde la evaluación se regula por ley, la periodicidad suele ser anual, aunque hay excepciones. En todos esos países, la observación del profesor en clase forma parte del proceso. De hecho, según la OCDE, este es el mecanismo que más repercute en la mejora académica. Otras formas frecuentes de evaluación son las entrevistas con los mentores y el análisis del portafolio del docente. En cambio, en ningún país los profesores han de pasar pruebas formales (como si fueran estudiantes), y solo en dos se tienen en cuenta los resultados de sus alumnos.
En la gran mayoría de los “triunfadores” en PISA, la evaluación influye de una u otra forma en la carrera profesional del docente. Por ejemplo, si un profesor “suspende”, se le diseña un plan personal de desarrollo (Australia o Singapur), o debe asistir a un programa de formación (Corea y Australia), o se pospone su ascenso en la escala profesional (Bélgica, Eslovenia o Inglaterra, entre otros). No obstante, solo en Singapur existe una relación directa entre los resultados de la evaluación y el sueldo. Únicamente allí y en Estonia, este factor tiene más peso que la antigüedad para determinar el salario.
Dar poder a la escuela
El informe de la OCDE clasifica a los países en dos bloques según cómo sea la regulación de la carrera docente en el sector público. Por un lado, el tipo career-based: el acceso a la profesión se regula por una prueba específica; el desarrollo profesional está regulado al detalle y el empleo es vitalicio. Se trata de sistemas garantistas con los profesores, rígidos pero transparentes. Es el caso de los países asiáticos y del sur de Europa (incluida España), además de Francia.
El otro tipo es el llamado position-based, propio del centro y norte de Europa y los países de cultura anglosajona. En este modelo se accede a una posición concreta –no a un “cuerpo”–, y para ello hay que demostrar las capacidades que ese puesto requiere; además, existe más flexibilidad en cuanto a los mecanismos que determinan la contratación y el despido, la promoción y el salario. Por ejemplo, en Finlandia, Holanda, Inglaterra o Estonia, más del 90% de los alumnos estudian en un centro que dispone de cierta autonomía para contratar a sus profesores.
Precisamente, esta mayor flexibilidad se asocia, según el informe, a una mejora de los resultados académicos. De hecho, cuando se analizan los cambios legislativos que se han producido en los últimos años, solo los que ensancharon la autonomía escolar parecen guardar una correlación positiva con las notas (no así el incremento de los salarios, ni el descenso en la ratio alumnos-profesor). No obstante, la autonomía solo produce sus frutos allí donde los colegios están obligados a hacer públicos sus resultados.
Por otra parte, la flexibilidad genera mayor equidad respecto a los alumnos, contrariamente a lo que suelen aducir los críticos de la liberalización del ámbito educativo. Así lo explica el informe: “Si los gestores educativos disponen de cierta libertad para adaptar las responsabilidades de los docentes, sus condiciones de trabajo y sus salarios de forma que reflejen la complejidad de las tareas que desempeñan, será más fácil atraer a los más capacitados a las escuelas problemáticas, que son las que más los necesitan”.
Aunque la autonomía escolar parece, en general, positiva, también hay países que siguen el modelo career-based y que obtienen excelentes resultados. Por ejemplo, Japón, Corea del Sur o Singapur, ejemplos de regulaciones rígidas y centralizadas. El éxito de estos países parece descansar en otros factores, como la aplicación y disciplina de los estudiantes, o la dificultad de las pruebas de acceso al cuerpo de profesores.
Lo que parece claro al examinar las políticas docentes de los países mejor situados en PISA es que, en algún eslabón de la cadena (preparación de los candidatos, ingreso y promoción en el cuerpo, formación y evaluación), resulta necesario exigir para contar con profesores preparados.
El regreso de Mary Poppins
Está ambientada en 1930, en el Londres de la era de la depresión (la época de las novelas originales) y se ha extraído del riquísimo material que conforman los siete otros libros de PL Travers.
En la historia, Michael (Ben Whishaw) y Jane (Emmily Mortimer) son ya mayores, y Michael, sus tres hijos y su ama de llaves Ellen (Julie Walters), viven en Cherry Tree Lane.
Después de que Michael sufra una pérdida personal, la enigmática niñera Mary Poppins (Emily Blunt) vuelve a aparecer en la vida de la familia Banks y, junto con el optimista Jack (Lin-Manuel Miranda), utiliza sus habilidades mágicas para ayudar a la familia a redescubrir la alegría y la fantasía que faltan en sus vidas.
Mary Poppins también presenta a los niños a un nuevo grupo de personajes coloridos y extravagantes, como su excéntrica prima Topsy (Meryl Streep).
Memorable continuación del musical disneyano de 1964 Mary Poppins, basado en los cuentos clásicos de P.L. Travers, y cuya gestación y permiso de su traslación al cine a Walt Disney narró el film Al encuentro de Mr. Banks.
martes, 18 de diciembre de 2018
Roma 2018
Contenidos: Imágenes (algunas S)
- Dirección: Alfonso Cuarón
- Intérpretes: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Marco Graf, Daniela Demesa, Carlos Peralta, Nancy García, Diego Cortina Autrey, Verónica García
- Guión: Alfonso Cuarón
- Fotografía: Alfonso Cuarón
- Distribuye en formato doméstico: Netflix
Reseña:
La historia de la trabajadora doméstica Cleo (Yalitza Aparicio) y de su compañera de trabajo Adela (Nancy García García), ambas de origen mixteco, quienes trabajan para una pequeña familia en la colonia Roma, un vecindario de clase media.
Sofía (Marina de Tavira), madre de cuatro, lidia con la larga ausencia de su esposo; mientras que Cleo se enfrenta a sus propias noticias devastadoras que amenazan con distraerla del cuidado de los hijos de Sofía, a quienes quiere como si fueran suyos.
Mientras tratan de construir un nuevo sentimiento de amor y solidaridad en el contexto de una jerarquía social donde clase y raza se entrelazan constantemente, Cleo y Sofía pelean en silencio contra cambios que llegan al hogar de la familia en un país que se enfrenta a la lucha entre un gobierno apoyado por la milicia y las protestas estudiantiles.
Una película intimista y personal del mexicano Alfonso Cuarón. La narración se nos entrega en un amplio lienzo de glorioso blanco y negro, con una maravillosa recreación de la época. La puesta en escena es perfecta, propia de un director talentoso con un gran dominio de la cámara, quien demuestra además una enorme sensibilidad al explicar sin palabras la suerte de hermanamiento que se va a producir entre Cleo y la señora de la casa.
La película atrapa un cúmulo de sensaciones nostálgicas perfectamente reconocibles, incluida una infancia que nunca deberíamos olvidar, también con sus malos tragos. El reparto es fantástico, pero sin duda que sobresale Yalitza Aparicio en su primer papel en la pantalla. Hay momentos de sublime belleza, donde convive el drama y el suspense.
El regreso de Ben
Ben is Back
- Drama
- Público apropiado: Jóvenes-adultos
- Valoración moral: Adecuada
- Año: 2018
- País: EE.UU.
- Dirección: Peter Hedges
Contenidos: ---
- Dirección: Peter Hedges
- Intérpretes: Julia Roberts, Lucas Hedges, Kathryn Newton, Faith Logan, Jessica VanOss, Jakari Fraser, Mia Fowler, Courtney B. Vance, Tim Guinee, Candace Smith, Melissa van der Schyff, Marquise Vilson
- Guión: Peter Hedges
- Música: Dickon Hinchliffe
- Fotografía: Stuart Dryburgh
- Distribuye en cine: DeAPlaneta
Reseña:
Drama familiar en torno a la adición de un hijo. Ben Burns (Lucas Hedges) regresa a casa con su familia en Nochebuena. La desconfiada madre de Ben, Holly Burns (Julia Roberts), le da la bienvenida, pero pronto se da cuenta de que Ben no está bien. Durante las 24 horas que pueden cambiar sus vidas para siempre, Holly debe hacer todo lo que esté en su mano para que su familia no se derrumbe.
El director utiliza muy bien el telón de fondo navideño, presenta con convicción las tentaciones de Ben y el encuentro con "fantasmas del pasado" e imprime bríos al periplo que sigue a la asistencia familiar a la misa del gallo, un verdadero descenso a los infiernos en que la Nochebuena se convierte en Nochemala, con madre e hijo compartiendo experiencia.
Julia Roberts compone una magnífica madre coraje, y hay química con Lucas Hedges, que da vida a Ben. Los secundarios, familia, delincuentes y drogatas, están muy cuidados.
Kursk
Kursk
Contenidos: ---
- Dirección: Thomas Vinterberg
- Intérpretes: Matthias Schoenaerts, Léa Seydoux, Colin Firth, Max Von Sydow, Jacques Weber, August Diehl, Magnus Millang, Joel Basman, Steven Waddington, Matthias Schweighöfer, Zlatko Buric, John Hollingworth, Gustaf Hammarsten, Artemiy Spiridonov, Katrine Greis-Rosenthal, Miglen Mirtchev
- Guión: Robert Rodat
- Música: Alexandre Desplat
- Fotografía: Anthony Dod Mantle
- Distribuye en cine: A Contracorriente
Reseña:
La lucha por la supervivencia de los 118 hombres a bordo del submarino ruso K-141 Kursk después de que dos fuertes explosiones tuvieran lugar en el interior del aparato. La película también relata los intentos de la Armada Rusa por ocultar el incidente y la lucha de los familiares de los afectados por saber la verdad. Una historia real que tuvo lugar en el año 2000 y que sacudió el mundo haciéndole volver a los tiempos de la Guerra Fría.
El prestigioso guionista y director danés Thomas Vinterberg (La caza) se pone detrás de las cámaras para narrar la crónica de esta tragedia que conmovió al mundo al comienzos del siglo XXI.
La película es implacable por otra parte a la hora de señalar a los culpables de que se perdieran aquellas vidas. Y Vinterberg denuncia sin duda la negligencia rusa. La falta de previsión y medios de la Armada Rusa es un hecho incontestable, como lo es también la vergüenza que provocaba tal situación en los arrogantes líderes rusos. Ese recelo a mostrar su debilidad, junto a la mezquindad de los gobernantes a la hora de afrontar globalmente la tragedia fue el freno que impidió el salvamento internacional, una ayuda necesaria que fue aceptada demasiado tarde.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
lunes, 3 de diciembre de 2018
El cascanueces y los cuatro reinos
The Nutcracker and the Four Realms
- Aventuras Fantástico
- Público apropiado: Todos
- Valoración moral: Adecuada
- Es familiar
- Año: 2018
- País: EE.UU.
- Dirección: Lasse Hallström, Joe Johnston
Contenidos: ---
- Dirección: Lasse Hallström, Joe Johnston
- Intérpretes: Keira Knightley, Morgan Freeman, Mackenzie Foy, Helen Mirren, Jack Whitehall, Matthew Macfadyen, Miranda Hart, Ellie Bamber, Richard E. Grant, Eugenio Derbez, Sergei Polunin, Meera Syal, Omid Djalili, Marian Lorencik, Misty Copeland
- Argumento: E.T.A. Hoffmann (relato "The Nutcracker and the Mouse King"), Marius Petipa (ballet)
- Guión: Ashleigh Powell
- Música: James Newton Howard
- Fotografía: Linus Sandgren
- Distribuye en cine: Walt Disney
Reseña:
Todo lo que quiere Clara (Mackenzie Foy) es una llave única que abre una caja que contiene un regalo de valor incalculable que perteneció a su difunta madre. Un hilo dorado, que le ofrecen en la fiesta anual del padrino Drosselmeyer (Morgan Freeman), le conduce a la codiciada llave y no tarda en desaparecer en un extraño y misterioso mundo paralelo.
Allí es donde Clara encuentra a un soldado llamado Phillip (Jayden Fowora-Knight), a una pandilla de ratones y a los regentes que presiden tres de los cuatro Reinos: la Tierra de los Copos de Nieve, la Tierra de las Flores y la Tierra de los Dulces. Clara y Phillip deben desafiar al terrible Cuarto Reino donde vive la tirana Madre Ginger (Helen Mirren), para recuperar la llave y, con suerte, reinstaurar la armonía en un mundo inestable.
Simpática película familiar de Disney, que usa la maravillosa música de la suite para ballet “El cascanueces” de Tchaikovsky.
En cualquier caso, se logra el objetivo de una trama entretenida, que incluye temas como la unidad familiar y la dificultad de superar la pérdida de un ser querido, la confianza en las propias virtudes y talentos que uno posee, y el riesgo de precipitarse en el juicio hacia los demás.
jueves, 29 de noviembre de 2018
Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí
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Autor: Lynda Gratton
Galaxia Gutenberg.
Barcelona 378 págs. 19,50 €. Traducción: Marisa Abdala. |
Por Patricia Morodo
Catedrática de Práctica Directiva, Gratton es una autoridad mundial en temas empresariales. Prepárate, escrito en 2012, consiste en una prospectiva sociológica en la que combina su teoría sobre unas fuerzas básicas que configuran el mundo, con unas orientaciones para preparar el futuro laboral propio.
En la descripción pormenorizada del rumbo que pueden tomar las cinco fuerzas fundamentales se centra el peso conceptual. Son: tecnología, globalización, demografía y longevidad, sociedad y recursos energéticos. Cada una de ellas se articula en explicaciones y proposiciones de futuro.
Gratton augura que las familias cambiarán su estructura y aumentará la desconfianza en las instituciones. Los desastres medioambientales provocarán desplazamientos de la población y habrá un surgimiento de la cultura de la sostenibilidad. En cuanto a la globalización, pronostica décadas de crecimiento de China e India, una innovación frugal o de bajo coste y continuas burbujas y caídas en la vida económica durante siglos.
Gratton esgrime eslóganes conocidos del tipo “hemos de prepararnos para grandes cambios que ya han empezado”. A la inseguridad y precariedad laboral se la llama creatividad y flexibilidad para aceptar y encontrar minijobs multitarea. Exhorta a la autoformación constante en campos diversos al propio: ser multidisciplinar y especialista a la vez es casi indispensable.
Por otro lado, también nos vaticina carreras a prueba de futuro como el gestor comunitario, el empresario social y el microempresario; y habilidades que serán requeridas por la demografía: las ciencias de la vida y de la salud, la creatividad y la innovación; la capacitación o coaching y los cuidados. Otro de los dogmas de lo políticamente correcto que Gratton usa es que hemos de hacer lo que más nos guste porque así amaremos nuestro trabajo.
Prepárate insiste en que cada individuo ha de forjarse su trabajo con un esfuerzo permanente. Después de cada historia o caso aporta una moraleja en la que nos augura que vamos a ser más pobres monetariamente y hemos de considerar la riqueza en cánones inmateriales: ser feliz con el trabajo que se desempeña y encontrarle sentido, ejercer un trabajo de voluntario, cooperar con los colegas… y conformarse con menos, dejar de ser un consumidor voraz y ser más creativo.
Hemos de ver qué habilidades aconsejaríamos desarrollar a nuestros hijos, pensar cómo podemos vivir la vida laboral de modo que minimice el daño al entorno y maximice la satisfacción y felicidad laboral. Pinta un futuro inmediato en el que será necesario mejorar la propia formación, reubicarse cuantas veces sea necesario, crear redes de amigos o cuadrillas de gente colaboradora y abierta, con la que se pueda contar incondicionalmente.
Por otro lado, Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí, es un ensayo divulgativo serio. Lynda Gratton ha contado con la colaboración de más de doscientos participantes de 21 compañías de todo el mundo. Esas personas elaboraron los casos prácticos que ocupan buena parte del libro, no como predicciones sino como distintas formas de ver el mundo. Pero la autoría del libro le corresponde a ella. Gratton es minuciosa y clara y puede aportar mucho al lector poco habituado a leer este tipo de libros.
Habrá que pensar el modo de frenar la intolerancia del extremismo islámico
Fuente: Spiked
La larga mano de los extremistas islámicos que quieren impedir a la cristiana Asia Bibi abandonar Pakistán, llega hasta el Reino Unido, un país que, habiendo abogado por la libertad de la joven, prefiere no ofrecerle asilo, por miedo a provocar a los fanáticos.

Wilson Chowdhry, miembro de la British Pakistani Christian Association, cuenta en una entrevista con Spiked que funcionarios británicos le han confesado sus temores de que se desaten disturbios en el país europeo si accediera a acoger a Bibi, que ha pasado injustamente ocho años en prisión bajo la acusación de blasfemia, y de quien en este momento se desconoce su paradero dentro de Pakistán.
La fuerza de los extremistas es tal –han llegado a bloquear las vías hacia los aeropuertos–, que han logrado que el primer ministro paquistaní, Imran Khan, coloque a Bibi en una lista de control de salidas y haya accedido a que la absolución sea revisada por el Tribunal Supremo.
La complicada situación de Bibi ha llegado a este punto, según Chowdhry, por la existencia de la ley contra la blasfemia, “una herramienta de discriminación y persecución. El 50% de las alegaciones de blasfemia van dirigidas contra las comunidades cristiana y ahmadí, que constituyen apenas el 2% de la población. (…). El otro 50% va enfilado contra los musulmanes chiitas, por parte de los sunitas. Una vez que se plantea una acusación, se requisa la tierra del acusado, se le expulsa de su localidad o se le mata extrajudicialmente. Muy a menudo, pequeños celos y disputas desembocan en falsas acusaciones de blasfemia”.
Además, los islamistas radicales pretenden, por vía de los hechos, aplicar extraterritorialmente esa absurda ley. “Muchos denominados ‘apóstatas’ son perseguidos en el Reino Unido. Por ejemplo, Nissar Hussein [un residente de Bradford que salió en un documental hablando sobre el maltrato entre los conversos al islam] ha sido acosado por islamistas de línea dura desde que se convirtió al cristianismo. Tuvo que ser hospitalizado luego de que lo golpearan con un pico, y fue obligado a abandonar su casa escoltado por 16 policías armados”.
Chowdhry cuenta además el caso de otro paquistaní, residente en Londres, a quien dejaron inconsciente de una paliza por colocar una cruz en su coche, y el de un tercero, Faisal Bashir, que tras escuchar prédicas inquietantes en la mezquita se declaró ateo. Lo que le ocurrió “¡fue justo al lado de mi oficina, en Londres! Lo amenazaron. La gente le lanzaba basura, les gritaban insultos a su esposa y sus hijos. Se tuvo que mudar”.
Ahora, ante la hipotética posibilidad de que Asia Bibi recibiera asilo en Gran Bretaña, Chowdhry señala que hay fotos de reuniones del grupo Tehreek-e-Labbaik, el mismo que protesta en Pakistán contra la excarcelación, en Birmingham. “Los manifestantes en Manchester, la semana pasada, entonaban los mismos cantos que Tehreek-e-Labbaik. Sí, hay una amenaza contra Bibi en el Reino Unido”.
Para el entrevistado, si el gobierno británico y los de otros países europeos rechazan ofrecer asilo a Bibi, por miedo a que sus embajadas en el país centroasiático sufran ataques, lo que deben hacer es retirar sus sedes diplomáticas de allí y cortar relaciones. “Necesitamos revisar seriamente el modo en que operamos en Pakistán”, concluye.
jueves, 22 de noviembre de 2018
¿Cómo hacer para que los hijos escuchen?
Aceprensa, 11-2018
En ocasiones, los niños pequeños parecen estar dotados de un instinto para desobedecer a sus padres. La oposición a la voluntad de los mayores es, según dice Justin Coulson en su blog, Happy Families, un adelanto del sentido de autonomía de la persona y, por tanto, una etapa importante en la vida de los menores. “Nuestro reto, como padres, es trabajar con ese instinto”, añade.

¿Cómo hacer que los hijos escuchen y obedezcan? “Es una de las preguntas más comunes que me hacen llegar los padres”, afirma el psicólogo australiano, asesor del gobierno de su país en temas de ciberseguridad infantil, y padre de seis hijas. “Si sientes que tienes que hablar hasta la extenuación, y aun así tus niños no te escuchan, no estás solo”, dice, por lo cual aconseja seguir tres sencillos pasos.
El primero, hablar suavemente. “Si alguien empieza a hablarte en alta voz o gritando, tu respuesta inmediata es replicar o escapar. Quieres estar lejos de esa persona. Nuestros hijos no son diferentes. Cuanto más alzamos la voz, menos escuchan”.
Coulson aconseja, pues, hablarles suavemente. “Mientras más despacio y bajo hable una persona, más atención le prestarán los demás. ¡Queremos escuchar lo que podríamos perdernos! (…). Un simple test para probar esta teoría: párese en la puerta de la habitación de su hijo y diga con voz dulce y apacible: ‘¿Quién quiere helado?’”.
Segundo paso: considerar los tiempos del pequeño. “A menudo pedimos a los niños que hagan algo y esperamos que se levanten de un salto a hacerlo, sin reparar en aquello que han estado haciendo. Aunque eso no sea importante para nosotros, a menudo sí es muy importante para ellos, incluso si ‘solo están jugando’ (recuerda que el juego es la cosa más importante que pueden hacer)”.
En tal sentido, el psicólogo sugiere a los padres que vean el asunto desde la perspectiva de los pequeños, y que atraigan su atención de modo calmado y civilizado.
Por último, sugiere que se utilice lo que denomina el “recordatorio amable”. “Esta es mi arma secreta”, bromea, y describe el algoritmo: acercarse a la niña, tomar una de sus manos entre las suyas, con gentileza, y decirle una palabra o dos: “Elena, la toalla”, “Abbie, tus zapatos”.
Según explica, esto les induce a preguntarse de qué están hablando los padres. “Elena puede pensar sobre cómo dejó la toalla en el suelo, y Abby sobre dónde dejó los zapatos y dónde se supone que deberían estar”.
En estas situaciones, “yo no me enfado; estoy hablando suave y amablemente. Las estoy mirando a los ojos y les estoy pidiendo que lo hagan. Sé que tengo su atención y que me han escuchado. Que están escuchando”.
No obstante, si al final todo esto falla, Coulson aconseja con humor: “Siempre puedes decir ‘helado’”.
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