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martes, 31 de agosto de 2010

AMOR SIN REMORDIMIENTO

Interesantes experiencias de una chica norteamericana sobre el amor humano.

USA: obispos contentos por la sentencia contra las células embrionarias

Piden al Gobierno que financie la investigación con células madre adultas.

WASHINGTON, jueves 26 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Los obispos estadounidenses han acogido con satisfacción la sentencia de la Corte Federal de hacer que la administración Obama detenga la financiación de proyectos de experimentación con células madre embrionarias.

En un comunicado, firmado por el cardenal Daniel DiNardo de Galveston-Houston, presidente del Comité de Actividades Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, califica el fallo judicial como una “gran victoria para el sentido común y una ética médica sólida”.

También afirma que esta decisión judicial “reivindica la lectura que hacen los obispos de la enmienda Dickey, aprobada por el Congreso desde 1996, la cual no permite la financiación federal de cualquier investigación que requiera dañar o destruir embriones humanos”.

“Espero que esta decisión de la corte aliente a nuestro gobierno a renovar y expandir su compromiso con otras vías de investigación de células madre que sí son éticamente aceptables”, añade el comunicado.

Estas otras líneas de investigación con células madre adultas, explica, “están demostrando mayor promesa para aliviar los sufrimientos de los pacientes que la investigación destructiva de embriones humanos”.

Los obispos recuerdan que desde 1996, el congreso aprobaba anualmente la conocida como “enmienda Dickey” para prohibir la financiación de cualquier “investigación en la cual” se requiera dañar o destruir embriones humanos.

El objetivo de esta enmienda, añade la nota, era asegurar que los contribuyentes americanos “no se vean forzados a financiar proyectos de investigación científica que requieren la destrucción de vida humana en su estado primario”.

“Sin embargo, comenzando desde un memorándum legal comisionado por la administración Clinton en enero de 1999, esta ley ha sido distorsionada y reducida para permitir la financiación federal de investigación que depende en forma directa de dicha destrucción”.

Los obispos americanos, recuerda la nota, denunciaron desde el momento esta y otras manipulaciones legales, como la de la ley en contra de la financiación de planes de seguro médico que incluyen el aborto.

“La tarea de todo buen gobierno es usar su poder de financiación para dirigir recursos allá donde mejor se sirva y respete la vida humana, no buscar nuevas maneras de evadir esta responsabilidad”, afirman los obispos.

El cardenal Di Nardo, firmante de la nota, muestra su esperanza de que esta decisión judicial aliente a la administración Obama “a renovar y expandir su compromiso con otras vías de investigación de células madre que sí son éticamente aceptables”.

“Estas otras líneas de investigación están demostrando mayor promesa para aliviar los sufrimientos de los pacientes que la investigación destructiva de embriones humanos”, concluye el mensaje.

El comunicado en español puede leerse en: www.usccb.org/comm/archives/2010/10-152sp.shtml

sábado, 28 de agosto de 2010

LA VOZ DEL CORAZÓN



 Por Jaime Nubiola        

         Cuando en su reciente Instrucción Pastoral los obispos españoles presentan unas orientaciones morales para la situación actual de nuestro país se escucha verdaderamente la voz del corazón. Los obispos se muestran alarmados por el desarrollo creciente de un laicismo agresivo que pretende «prescindir de Dios en la visión y la valoración del mundo, en la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del origen y término de su existencia, de las normas y los objetivos de sus actividades personales y sociales». Los obispos no tienen miedo a perder relevancia en la vida de nuestra sociedad, sino que lo que realmente temen es que un pequeño, pero poderoso grupo de personas —como ha ocurrido en tantos regímenes políticos— trate abusivamente de imponer sus convicciones al resto de los ciudadanos hasta el punto de destruir la convivencia democrática.

El positivismo jurídico

         Piensan los obispos que en la manera de ver las cosas que algunos de nuestros gobernantes exhiben «se esconde un peligroso germen de pragmatismo maquiavélico y de autoritarismo» que puede aniquilar por completo nuestra sociedad. Merece la pena transcribir por lo menos un párrafo del valioso documento: «Si los parlamentarios, y más en concreto, los dirigentes de un grupo político que está en el poder, pueden legislar según su propio criterio, sin someterse a ningún principio moral socialmente vigente y vinculante, la sociedad entera queda a la merced de las opiniones y deseos de una o de unas pocas personas que se arrogan unos poderes cuasi absolutos que van evidentemente más allá de su competencia. Todo ello, con la consecuencia terrible de que ese positivismo jurídico —así se llama la doctrina que no reconoce la existencia de principios éticos que ningún poder político puede transgredir jamás— es la antesala del autoritarismo».

          Por supuesto, merece la pena una lectura pausada y atenta del documento completo. No busca la Iglesia católica un espacio de poder ni una situación de privilegio, sino que con palabras sencillas y directas recuerda a todos lo que la experiencia histórica ha demostrado de manera fehaciente: los regímenes políticos que prescinden de Dios terminan en el autoritarismo, que llega siempre hasta la brutal eliminación de unos seres humanos por parte de otros. Basta con recordar los millones de víctimas del nazismo o las del régimen de Stalin.

 Injusticias, siguiendo a la mayoría

          La democracia es una comunidad ética, no un artificioso equilibrio de intereses y poderes que simplemente hace posible el periódico relevo de los gobernantes sin derramamiento de sangre. La verdadera democracia es siempre una comunidad afectiva en la que el bien de todos y el respeto de cada uno son la señal evidente del buen gobierno. Nunca se repetirá lo suficiente la afirmación de que sólo es posible articular una convivencia efectivamente democrática mediante un profundo respeto a cada una de las personas, sea cual fuere su raza, lengua, condición social, convicciones morales y opiniones políticas. Rebajar ese respeto o limitarlo a los que piensan como uno mismo, equivale a poner en peligro la democracia. Cuando es el gobernante quien falta a ese respeto, la democracia está amenazada, aunque pueda parecer que las formas democráticas se mantienen porque la acción del gobernante refleja la voluntad de la mayoría.

          En este documento se escucha la voz del corazón de quienes hacen cabeza en la Iglesia en España. Quizá por eso mueve a los lectores a escuchar también su propio corazón y alienta incluso a intentar crear un espacio en el que sea posible escuchar los corazones de los demás, prestando una particular atención a los más necesitados. En sus párrafos finales, los obispos ofrecen «el fruto de nuestras reflexiones y de nuestro discernimiento a los miembros de la Iglesia y a todos los que quieran escucharnos, compartiendo abiertamente con todos, nuestros temores y nuestras esperanzas». Me parece que quienes públicamente —y a veces de modo airado y agresivo— se posicionan contra la Iglesia en nombre de la tolerancia y del laicismo podrían aprender mucho leyendo este luminoso documento, lleno de mesura, razones y buen sentido. Probablemente ninguno de ellos lo leerá, pues a menudo quienes atacan a la Iglesia y a las convicciones de los cristianos han perdido la capacidad de escuchar a los que piensan de manera diferente a la suya.

Han perdido la capacidad de escuchar 

          En el caso de los gobernantes y los políticos podría pedírseles que leyeran nuestra Constitución, que bien claramente establece el respeto que la Iglesia merece por su implantación en la sociedad española (art. 16, 3). Mi secreta esperanza se encuentra en que escuchen por lo menos a su propio corazón. Pero si ya no atienden siquiera a la voz de su corazón es quizá una señal de que han traspasado la antesala del autoritarismo y corren peligro no sólo la Iglesia católica y las convicciones cristianas, sino la democracia misma. Esto es precisamente lo que temen los obispos.



viernes, 27 de agosto de 2010

El caos y la ideología reinan durante la conferencia de la juventud en México

 By Samantha Singson Austin Ruse Terrence McKeegan, J.D.

LEÓN, MÈXICO, 27 de Agosto (C-FAM) Los primeros informes de asistentes a la Conferencia Mundial de la Juventud que dio inicio esta semana en León, México, dan cuenta de que la reunión es escenario de rigidez ideológica y de un caos casi absoluto. Parece haber cuatro conferencias en curso simultáneamente: una para la juventud, otra para gobiernos, otra para legisladores y una denominada Foro Interactivo Global.

Un indicador del caos reinante en el foro de gobiernos es que en las primeras horas de ayer se anunció que el presidente de México estaría presente y ofrecería un discurso. La concurrencia se reunió, se hizo silencio, se escuchó música y luego no sucedió nada, y nadie ofreció ninguna explicación. El presidente nunca apareció, al menos hasta que esto fue escrito.

Se supone que la reunión gubernamental producirá un documento resultante. Ayer se distribuyó un escrito que, de acuerdo con las fuentes pro-vida presentes en la sala, era bastante bueno, pero que resultó ser bastante extraoficial. Según el Blog de C-FAM, «El documento extraoficial incluía un llamado al fomento de la abstinencia sexual» y «la promoción de valores en la familia». Esto enojó tanto a los organizadores que uno de ellos agarró el micrófono y denunció de manera urgente la declaración «falsa». Un representante de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés) tomó luego el micrófono y pidió que los organizadores asumieran el control de la conferencia e impidieran la «infiltración».

Según los organizadores, el documento no autorizado no refleja los puntos de vista ni las discusiones sostenidas en la conferencia. Pidieron con insistencia a los participantes que habían recibido el documento que lo desecharan para evitar confusiones antes de que los gobiernos comenzaran a negociar hoy.

En la presente jornada se dijo que los representantes de los gobiernos están cada vez más descontentos con lo que se supone que deberían ser negociaciones reales. Ayer a la tarde, los delegados asistieron a las sesiones temáticas habiendo preparado sugerencias de enmiendas para el borrador del documento que lleva por título Declaración de Guanajuato, la cual se supone que debe estar lista el viernes. En el grupo de trabajo sobre «igualdad de género», el moderador explicó que las discusiones no estaban pensadas para introducir enmiendas en el documento, sino para discutir el tema en forma amplia. Un delegado solicitó que se aclarara dónde y cuándo los gobiernos podrían brindar sus aportes. El moderador no lo sabía y dijo que un comité encargado de elaborar el borrador se haría cargo de eso. Otro representante gubernamental lanzó una pregunta: «¿Entonces quién está autorizado a participar y quién no?»

Además, señaló la desorganización y se quejó de que las delegaciones ni siquiera estaban seguras sobre qué borrador del documento se suponía que debían estar trabajando. Cuando el moderador reiteró que esta se trataba de una discusión amplia y no para proponer cuestiones específicas sobre lenguaje, un delegado africano replicó: «Entonces, ¿qué se supone que debemos hacer?» «Incluso, ¿por qué estamos aquí?».

Las cosas estuvieron un poco mejor en la conferencia a la que asisten jóvenes. De acuerdo con varios participantes y organizadores, sólo hay 300 jóvenes designados como «delegados» con facultad de voto en la Reunión de Organizaciones No Gubernamentales. El Fondo de Población de la ONU costeó el traslado y los gastos de casi todos ellos y dicho organismo está inclinando aún más las discusiones y las recomendaciones propuestas que serán presentadas ante el Foro de Gobiernos hacia una agenda que propugna los derechos sexuales y el aborto.

Los trescientos representantes se reunieron el martes a la noche bajo el auspicio de varios grupos de adultos, como ser la Asociación Mundial de Niñas Guías y Exploradoras, para negociar una declaración para la juventud que será enviada a los representantes de los gobiernos. Un observador de los jóvenes dijo que el documento «es, simplemente, la cosa más radical jamás vista». Los participantes dicen que quizás el escrito sea añadido al mismo documento que pronto será negociado por los gobiernos. Esto suscitará gran inquietud entre los gobiernos más conservadores que asisten a la conferencia.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

martes, 24 de agosto de 2010

SÍ A LA VIDA CONYUGAL, A PESAR DE LOS PESARES

por Enrique Rojas 

El amor debe ser el primer argumento de la vida. Casi todo lo bueno y lo malo de la existencia humana se vertebra en torno a los aciertos y a los errores en el amor comprometido. Equivocarse en las expectativas de la relación conyugal es grave y produce unos efectos que se alargan en el tiempo. Las expectativas son ideas previas, esperanzas, ilusiones, sobre lo que se entiende a nivel general que debe ser este tema. Aquí cuentan desde la información que hemos ido recibiendo desde jóvenes, la educación sentimental, los referentes familiares, las circunstancias personales, hasta nuestro estilo de vida, las ideas y creencias que se han ido hospedando en nosotros. Todo ello forma el subsuelo en donde nos apoyamos.

Lo que es evidente es que amor y trabajo, afectividad y profesión, constituyen los dos ejes decisivos sobre los que se consolida el ser humano. Leemos estos días en la prensa el gran aumento del número de rupturas de parejas y divorcios en nuestro país. Quiero llamar la atención sobre cinco de los errores más frecuentes que se producen entre quienes se embarcan en la vida en pareja, o dicho de otra forma, en el manejo indiscriminado de la palabra amor:

1. Hacer del amor algo divino. Esto conduce a hacer del amor tal elogio, alzaprimarlo tanto que nos acaba deslumbrando y nos hace pensar que las cosas han de ser siempre así. En el amor inteligente hay una visión inmediata y otra mediata, una próxima y otra lejana; en el primero, la mirada se concentra en el aquí-ahí-ahora, y en el segundo, en el allí-allá-allende. En la divinización del amor entramos en un mundo mágico y excepcional que es la poesía, que nos ofrece sólo una parcela de la realidad sentimental, la mejor. Aquélla menos difícil y más desproblematizada.

En su célebre soneto Varios efectos del amor, Lope de Vega lo termina resumiendo así: «Beber veneno por licor/olvidar el provecho, amar el daño/creer que un cielo en un infierno cabe/dar la vida y el alma a un desengaño:/esto es amor. Quien lo probó lo sabe».

Y un siglo antes, en el XV, Juan de la Encina, en uno de sus villancicos nos dice: «No te tardes, que me muero, carcelero./Sácame de esta cadena/ que recibo muy gran pena/pues tu tardar me condena/carcelero».

El gran poeta romántico Bécquer nos pone delante del enamoramiento y nos deslumbra con sus certeros dardos expresivos, al ofrecernos lo mejor de sí mismo. Con la esfinge de la palabra amor se acuñan muchas monedas falsas. Uno se emborracha de ella y puede perder incluso la cabeza. Amar a alguien es decirle «tú estarás siempre conmigo e intentaré darte lo mejor que tengo. Lucharé por ello, me esforzaré», pero sabiendo que mantener ese fuego encendido depende de que se vaya alimentando a base de cosas pequeñas, diarias, menudas, que le dan esas llamas permanentes. El amor es divino y es humano, el amor es espiritual y terrenal. Tener una concepción correcta evita muchas andaduras negativas…

2. Hacer de la otra persona un absoluto. Sería como una prolongación del concepto de cristalización que describió Stendhal, pero con algo más de fundamento. Decía este autor francés que enamorarse es idealizar al otro, con todo lo que ello significa.

El príncipe azul no existe, existe desde fuera, desde los aledaños de la convivencia. Pero no existe desde dentro: nadie es un gran señor para su mayordomo. Aquí se mantiene al otro en una posición excesivamente elevada, lo que lleva a ponerlo en un pedestal psicológico. En la convivencia diaria, la visión que se va a ir teniendo de él es milimétrica, codo con codo; habrá mil y una ocasiones en las que esta imagen superlativa caiga y se desplome. No de un día para otro, sino de forma gradual. El otro, de cerca, pasa de ser absoluto a ser relativo, de magnificar sus capacidades positivas a verlas con un cierto espíritu critico. Por eso, para mantenerse enamorado hay dos cosas esenciales: seguir admirando al otro y mantener un buen nivel de comunicación. Pero es una seria equivocación no ver los defectos de esa otra persona y saberlos aceptar como condición sine qua non de lo que es el ser humano. Eso es tener los pies en la tierra.

Hoy tenemos mucha información respecto a las rupturas de pareja en medio mundo, lo que está llevando a un miedo enorme al compromiso conyugal, al ver los datos de la realidad sobre la mesa. La inteligencia es capacidad de síntesis; también es tener esquemas mentales que nos ponen en la realidad.

El verdadero amor consiste en luchar por sacar lo mejor de la otra persona (y, por supuesto, lo mejor de uno mismo). Tener el arte, la gracia y el oficio de que lo más positivo que el otro tiene salga en la vida ordinaria.

En nuestra cultura, el hombre se enamora por la vista y la mujer por el oído. Al principio, en el enamoramiento casi todo se mueve en el juego de las apariencias. Después de los primeros lances, va apareciendo la verdad de cada uno. Conocer al otro en sus cosas positivas y negativas es tener un buen equilibrio psicológico.

3. Es un fallo bastante generalizado pensar que sólo con estar enamorado es suficiente para que el amor funcione. Es ése el principio, el empujón que pone en marcha toda la maquinaria psicológica de los sentimientos. Pero eso tiene validez solamente al principio. El amor es como un fuego al que hay que alimentar día a día; si no, se apaga. Hay que nutrirlo de cosas pequeñas, en apariencia poco relevantes, pero que están en la falda de lo diario. Cuando se descuidan, antes o después esa relación se enfría y acaba por llevarse las mejores intenciones.

Dicen los economistas que en los negocios hay que estar muy pendientes de los más mínimos detalles para que no se den sorpresas. Cuidar los detalles pequeños también es amor inteligente. La afectividad se parece también a un negocio en el que la cuenta de resultados es subjetiva y se mide por unos termómetros privados que nos dicen si el tema va bien o uno se desvía de la ruta.

En el hombre light, todo está centrado en lo material: dinero, éxito, poder, triunfo. Dicho de forma mas académica: hedonismo, consumismo, permisividad y relativismo. Placer por encima de todo, acumulación, darlo todo por válido si a uno le apetece y tener una visión de la realidad tan amplia que se borran los límites geográficos entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto… Con esos presupuestos, es muy difícil mantener una relación sentimental estable, salvo que la otra persona sea capaz de doblegarse, desaparecer psicológicamente y someterse a fondo. Pero eso no es matrimonio, ni relación conyugal, ni vida de pareja. Eso es otra cosa.

La inteligencia afectiva nos lleva a saber plantear lo que son los sentimientos compartidos y a buscar soluciones. Anticiparse y resolver. Prever y solventar. Facultad para dominarse a sí mismo e ir entendiendo la geografía sentimental en su diversidad. Mapa del viaje exploratorio hacia la arqueología afectiva, espacio donde radica lo más humano del hombre. Desde esos parajes, uno debe esmerarse en concretar planos y aristas y territorios a modificar, enmendar y rehacer lo que no va como es debido.

4. La vida conyugal necesita ser aprendida. Es de una gran inmadurez pensar que una vez que dos personas deciden compartir su vida, todo circulará más o menos bien, por el sólo hecho de la decisión recíproca de estar el uno de acuerdo con el otro. Se necesita un consenso sobre lo básico, bien hilvanado. La convivencia es un trabajo costoso de comprensión y generosidad constantes, en donde no se puede bajar la guardia. Para mí no hay nada tan complejo como esto. Tiene muchos ángulos y vertientes. Sus lenguajes son físicos, sexuales, afectivos, intelectuales, económicos, sociales, culturales, espirituales. La integración de todos esos engranajes, su acoplamiento y el que las piezas rueden con cierta fluidez, es una operación en donde hay que poner los mejores esfuerzos. Tarda uno mucho tiempo en entenderse con otra persona. La madurez conyugal es serenidad y benevolencia. Pero esa madurez necesita tanto de la pasión como de la paciencia.

En la psicología del aprendizaje hay todo un conjunto de reglas que se van a ir cumpliendo para que esa información se archive en la mente y dé lugar a respuestas eficaces y certeras, que solucionen conflictos y apacigüen problemas. La inteligencia y la voluntad deben estar aquí especialmente presentes. La primera como ilustración, perspicacia, percepción integradora, lucidez reflexiva, vivacidad que mueve a la experiencia y la trae a primer plano para aportar soluciones operativas. La segunda, la voluntad, no es otra cosa que la herramienta para luchar deportivamente y permitir vencernos en pequeñas escaramuzas, en batallas afanosas donde se pone el acento en puntos de mira concretos, específicos, en donde el empeño insiste para superar el capricho y el antojo del momento.

La inteligencia y la voluntad potencian la libertad y aseguran la diana de los propósitos. Una muestra pequeña de ello: compartir cosas positivas juntos, evitar la incontinencia verbal negativa (decirle cosas fuertes y negativas al otro, siendo demasiado directo), controlar el no sacar la lista de agravios del pasado (la colección de atranques y roces de atrás). Es necesaria mucha capacidad para perdonar (no hay auténtico perdón sin esfuerzo para olvidar), hay que evitar discusiones innecesarias (rara vez de la discusión sale la verdad, porque hay más desahogo y querer ganarle al otro en la contienda). Hay que evitar malos entendidos, que a veces están a la vuelta de la esquina.

Algunas personas tienen muy pocas habilidades en la comunicación conyugal y necesitan adquirir recursos psicológicos en esa área. Las expectativas demasiado idealistas ignoran la importancia de estos aspectos. Luego vendrá la vida con sus exámenes y esas asignaturas no preparadas no pueden ser superadas. Ahí se va a establecer una reciprocidad positiva, una especie de círculo de satisfacciones bilaterales. Intercambio de conexiones y vínculos que hacen mas fácil y agradable la vida del otro.

Nadie puede dudar que esto se aprende. No es posible que uno se embarque en una relación y todo funcione por una especie de automatismo innato. Verlo así implicaría un error de base que se pagaría muy caro a la larga. Porque no hay que perder de vista que, en la gran mayoría de los casos, los motivos desencadenantes de un conflicto o de una tensión suelen ser fútiles, irrelevantes, nimios, detalles de poca importancia que se acumulan a otros cansancios o frustraciones y producen reacciones de irritabilidad y/o descontrol.

5. Otra equivocación muy reiterada consiste en desconocer que a lo largo de cualquier relación conyugal, por estable y positiva que sea, han de darse algunas crisis psicológicas. Unas serán fisiológicas o normales, es decir, tránsitos necesarios, inevitables, por donde hay que pasar sin más remedio; forman parte de lo que es la condición humana, en lo que atañe a la comunicación y convivencia. Otras, relativamente fisiológicas, suceden con etapas propias del paso de los años, como el crecimiento de los hijos, el paso de las generaciones, las alternativas psicológicas, familiares y económicas…

Unas y otras deben ser superadas sin dificultad, salvo que la pareja no encuentre mínimos apoyos en su cercanía o se produzca la intervención desafortunada de algunos miembros de la familia que, con escasa fortuna psicológica, hacen daño y tienen un efecto contraproducente.

No hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. El amor entre dos personas es alquimia y complicidad y estar pendiente del otro. Para estar bien con alguien hace falta primero estar bien con uno mismo. La cultura sentimental es necesaria para alzarnos sobre la mediocridad del entorno. Por ahí nos acercamos a la vida lograda. Suma y compendio de la vida auténtica. Si no puedo cambiar el pasado, sí puedo dirigir el futuro.

jueves, 19 de agosto de 2010

Detener multimillonaria partida de Obama para aborto y anticoncepción mundial

 LIMA, Ago. 10 (ACI).-La Oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI) alertó sobre un proyecto de ley que el Congreso de Estados Unidos debatirá en breve a pedido de la administración Obama, con el que se otorgaría una partida extraordinaria de 715 millones de dólares a organizaciones anti-vida y promotoras del aborto en todo el mundo. Al respecto anima a enviar un total de 100 mil cartas a los legisladores para impedir esta medida.

        El proyecto titulado "Acta de Salud Sexual y Reproductiva a Nivel Mundial 2010", explica el PRI "busca fortalecer y alentar a las organizaciones de planificación familiar en todo el mundo con el dinero de los impuestos que, en medio de la fuerte crisis económica actual, tanto esfuerzo le cuesta recolectar al gobierno norteamericano". Si este proyecto, considerado "urgente" por la transnacional abortista Planned Parenthood se llega a aprobar, advierte el PRI, aumentarán "el ya alucinante número de abortos, esterilizaciones, DIUs, Aspiradores Manuales para Abortos, anticonceptivos orales, condones y demás.

       Cada día es más evidente que los últimos 30 años han hecho precisamente eso y ninguno de los problemas que querían solucionar ha disminuido. Más bien, ha sucedido todo lo contrario". "Tales procedimientos y aparatos solamente conducen a una vida de miseria física o económica (y muy frecuentemente ambas) a cada una de las mujeres a las que convencen de usarlos con información engañosa. De paso también sus familias son condenadas a la miseria", prosigue.

        Ante esta amenaza para la vida, el PRI anima a enviar una carta (en inglés) a los legisladores para poder llegar a las 100 mil que esperan reunir que expresen el sentir de quienes quieren defender la vida y la dignidad humana. Además de pedir que esta carta se difunda entre la mayor cantidad de gente posible, el PRI señala que con estas misivas se les hará "saber a los políticos norteamericanos que existen muchas necesidades verdaderamente apremiantes en las cuales usar la ayuda internacional de su gobierno.

         Queremos que este dinero beneficie a las mujeres pobres que sufren por carencias de necesidades básicas de salud y alimentación y no vaya a financiar los sueldos de funcionarios de organizaciones que buscan cambiar las legislaciones en otros países con respecto al aborto".

***Para enviar la carta que hasta el momento ya cuenta con más de 10 mil adhesiones, ingrese a:http://pop.org/petition-globalrepact02E4es-sign-znt

Más información: http://www.lapop.org/content/view/339/1/

martes, 10 de agosto de 2010

EL GENOCIDIO CENSURADO

 por Juan Manuel de Prada

Citábamos el otro día de pasada un libro que nos gustaría recomendar encarecidamente. Se titula El genocidio censurado, y lo acaba de publicar Ediciones Cristiandad; su autor, Antonio Socci, es un polemista brioso, capaz de resucitar en el lector ese fondo de humanidad sepultada sobre el que se ha erigido el crimen más multitudinario y silenciado de nuestro tiempo. Nos estamos refiriendo, claro está, al aborto, de tan triste actualidad en nuestro país, convertido -como escribió en alguna ocasión Ruiz Quintano con su característico sarcasmo- en «reserva abortista de Occidente». El mayor genocidio del siglo XX -nos recuerda Socci- no ha sido perpetrado en ninguna guerra, tampoco en los gulags ni en los campos de exterminio que florecieron al socaire de los regímenes totalitarios; el mayor genocidio del siglo XX -y de los que llevamos de siglo XXI- se ha perpetrado en las aseadas democracias occidentales, ante la mirada impávida o indiferente de sociedades que presumen de compasivas y defensoras a ultranza de los derechos humanos. Mil millones de víctimas inocentes es la cifra que propone Socci como saldo de ese genocidio; y probablemente se haya quedado corto. Pero lo más escalofriante de este crimen innumerable no es la cantidad, sino el silencio aquiescente o cómplice con que las sociedades denominadas democráticas lo aceptan. Porque el aborto, esa barbarie industrial por la que algún día seremos juzgados, es también el último tabú del que nadie se atreve a hablar. Resulta inquietante y perturbador que una época como la nuestra, que se jacta de exponerlo todo a la luz, que no tiene empacho en penetrar en las más recónditas intimidades, que no hace ascos a la exhibición gratuita de violencias, que con obscenidad casi pornográfica nos bombardea visualmente con los más variopintos horrores, sin embargo haya decidido encubrir este genocidio, prohibiéndonos mirar a los ojos a esos pequeños que son expeditivamente tachados del libro de la vida.

En algún pasaje de su ensayo, Socci recoge las palabras de Norberto Bobbio, el gran jurista y filósofo turinés, a quien nadie podrá acusar de complacencia con las tesis católicas, sobre el aborto: «Hay tres derechos. El primero, el del concebido, es fundamental. Los demás, el de la mujer y el de la sociedad, son derivados. Además, y para mí esto es el punto central, el derecho de la mujer y el de la sociedad, que son de ordinario adoptados para justificar el aborto, pueden ser satisfechos sin recurrir al aborto, es decir, evitando la concepción. Una vez ocurrida la concepción, el derecho del concebido solamente puede ser satisfecho dejándolo nacer. (...) Me sorprende que los laicos dejen a los creyentes el privilegio y el honor de afirmar que no se debe matar». Y Pier Paolo Pasolini escribió: «Soy contrario a la legalización del aborto porque la considero una legalización del homicidio. Que la vida humana sea sagrada es obvio: es un principio más fuerte que cualquier principio de la democracia». Glosando a Pasolini, podríamos preguntarnos si una sociedad que no considera sagrada la vida humana puede calificarse de democrática.

¿Se puede seguir esgrimiendo seriamente que una vida gestante es un «amasijo de células», como le dijeron en el abortorio a la joven María de la Cuesta, cuyo testimonio recogía ayer ABC en un hermosísimo reportaje de Domingo Pérez? ¿Se puede decir sin rebozo que esa vida gestante vale lo mismo que un pelo o un diente o una uña? ¿Es una mera cosa de la que podemos disponer a nuestro antojo o es uno de nosotros? Esta es la pregunta que nuestra época no se atreve a responder, porque ha dejado de ser humana. Hubo un tiempo, allá en el corazón de las tinieblas, en que los niños eran entregados a Moloch en sacrificio; pero, de repente, ocurrió algo, un cambio absolutamente revolucionario que Socci resume así: «Por primera vez en la historia se difundió el sentimiento y la certeza de que todo ser humano es sagrado e intocable, que ningún poder puede disponer de su vida o de su dignidad. Este es el fundamento ético de la libertad y de la democracia tal como la conocemos». Y el aborto es una vuelta al corazón de las tinieblas, es una negación de la conquista humana más esencial e irrenunciable. No dejen de leer este vibrante ensayo de Antonio Socci.
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Nota: Quien desee volver a escuchar las palabras de Juan Pablo II en la Plaza de Lima de Madrid (2-XI-1982), puede ver este video.

sábado, 7 de agosto de 2010

La Santa Sede pide ante la ONU acabar con los ‘fondos buitre’

Tales especulaciones “van en perjuicio de los países más pobres”, advierte el observador vaticano ante el Consejo de Derechos Humanos: "la deuda no debe convertirse en una forma de opresión".

“El bien de las personas está por encima de los mecanismos del beneficio”. Con estas palabras subrayó su petición ante la ONU de acabar con la especulación de los llamados ‘fondos buitre’ el arzobispo Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra.

        En su intervención en la XIV Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, según informa la agencia Zenit, Tomasi explicó en una entrevista a Radio Vaticano que se trata de “fondos o inversiones que toman el nombre de este pájaro que descarna los huesos de las carroñas de los otros animales o ataca cuando un animal está a punto de morir”.

        “Son fondos especulativos que adquieren a bajo precio la deuda de los países en vías de desarrollo, a acrederores públicos o privados, pero sobre todo al Estado. Después de lo cual, la compañía que compra la deuda a un precio muy reducido va a pedir al país deudor, en modo completamente legal, el reembolso del crédito inicial aumentando la exigencia y pidiendo también los intereses, de modo que el coste inicial aumente mucho”, añadió.

        “Cuando el país no puede pagar, especialmente los países en vías de desarrollo de África, estos ‘fondos buitre’ tratan de coger el dinero proveniente de los financiadores públicos o de cualquier recurso primario de este país, como petróleo u otras materias primas, en modo no sólo de recuperar el gasto inicial sino haciendo enormes beneficios a costa de estos países”.



“En perjuicio de los más pobres”

        En este contexto, la Santa Sede pide eliminar tales especulaciones “porque van en perjuicio de los países más pobres, que tienen derecho en cambio a tener lo necesario para su gente y para encaminarse hacia el desarrollo”.

        “La economía tiene consecuencias sociales” que deben ser “tomadas en consideración” y a las que “se debe dar prioridad porque, al final, el bien común que estamos buscando: el bien de las personas está por encima de los mecanismos del beneficio”, resaltó.

        “Sostenemos el principio de que las deudas deben ser pagadas, pero al mismo tiempo se dice también que las poblaciones tienen derecho a la supervivencia”, afirmó el prelado, recordando que “hay que garantizar el ejercicio de los derechos humanos fundamentales”.

        La deuda, por tanto, “no debe convertirse en una forma de opresión, bloqueando el desarrollo y la supervivencia”, advirtió.

miércoles, 4 de agosto de 2010

EN BUSCA DE LA FELICIDAD


Desear la felicidad de otra persona es querer lo mejor para ella. Pero, ¿qué entendemos por ser feliz? Hablar de la felicidad es tocar un tema inabarcable; es mi mar sin orillas. Son tantos los matices, recovecos, ángulos y vertientes del concepto, qué es difícil atraparlo en todas sus ricas y diversas dimensiones. La historia de las ideas sobre la felicidad es apasionante y nos hace adentramos en un bosque frondoso donde, eso si, hay unas cuantas ideas que se repiten como un ritornello de un concierto de música clásica.\"\"

La felicidad es la vocación universal del ser humano. Una tendencia metida en sus entrañas, un deseo profundo que arrastra y empuja en esa dirección. Pero la felicidad es ante todo un estado de ánimo, un paisaje interior a través del cu- al me encuentro contento con migo mismo. Esta es una primera idea que me parece importante destacar: es una mezcla de alegría y paz interior, que son captados de forma subjetiva, pero que se desparrama por toda la geografía psicológica interior.

Parece casi una pretensión utópica hablar de la felicidad. En un mundo tan complejo, difícil y atravesado de dificultades sin cuento, sólo mencionar esta palabra le hace sentir a uno como si no tuviera los pies en la tierra. Muchas veces el individuo no se plantea este asunto, porque es muy frecuente que los grandes temas humanos se queden en las orillas de los análisis de la realidad. Otras veces; porque casi todo lo que es noticia es negativo: escuchar un telediario hoy es estremecedor; una cascada de hechos horribles asoman, saltan, suben, bajan, vuelven a escena...; es un carrusel de desgracias sin cuento, contadas con todo detalle. Por eso creo —hoy más que nunca— que es un reto explorar y rastrear qué es y en qué consiste la felicidad.

Se ha dicho que ésta se encontró en un hombre que no tenía ni camisa. La felicidad es como una manta pequeña, de esas que nos dan en los aviones cuando hacemos un largo recorrido: nos tapa pero deja alguna parte de nuestro cuerpo al descubierto. La felicidad es como un puzzle en el que siempre falta alguna pieza. La felicidad absoluta no existe, es una pieza de museo, una entelequia sin consistencia. La vida es tan complicada que aspirar a una felicidad total y absoluta es algo imposible. Debemos buscar una felicidad razonable en la que se den una buena proporción entre medios y fines. Sin olvidar una premisa básica: el que no sabe lo que quiere, no puede ser feliz.\"\"

La felicidad consiste en todo aquel conjunto de cosas buenas que cualquier hombre es incapaz de no querer. Por eso es un asunto más privado que público. Para mí, es la suma de dos cosas fundamentalmente: tener una personalidad equilibrada y haber sido capaz de configurar un proyecto de vida con tres grandes ingredientes en su seno: amor, trabajo y cultura. Y añadiría una nota a pie de página, el plato fuerte del banquete de la vida: la amistad. La felicidad es la suma y el compendio positivo de una pentalogía que capta, analiza, escruta y registra los cinco grandes argumentos de la vida: tener una personalidad con un cierto grado de madurez, tener y saber del amor, que el trabajo profesional llene nuestra existencia, que la cultura nos envuelva con su manto como gran protectora, y disfrutar de la amistad: la posibilidad de abrimos a alguien, permitiéndole que entre en nuestra ciudadela interior. Personalidad, amor, trabajo, cultura y amistad. Ahí es nada.

La vida es un ensayo. Enseña más que muchos libros. La vida es la gran maestra.

De ahí que ésta sea como un libro en blanco en el que vamos escribiendo páginas con nuestra conducta: en ese cuaderno de notas se registran alegrías y tristezas, aciertos y errores, éxitos y fracasos. A la larga, la felicidad es un resultado, es el resumen de lo que hemos ido haciendo con nuestra existencia personal. Si el hombre es un animal descontento, la felicidad estará siempre en precario. Es polinomio de muchos factores, de ahí los hilos sedosos que la envuelven y transitan.

Por otra parte, creo que es bueno subrayar que la felicidad descansa sobre una actitud mental positiva, un esforzado intento de vivir en armonía con uno mismo. Encontrarse a sí mismo, dar con las piezas claves del rompecabezas que es uno, aceptándose en la parte rocosa e incambiable y luchando contra viento y marea por modificar lo modificable y por mejorar en aquellas parcelas que lo requieran. A última hora de la vida, cuando hemos doblado el Cabo de Hornos de nuestra travesía y hacemos balance existencial, sale la verdad de lo que hemos sido. Haber y deber. Uno hace cuentas consigo mismo y la contabilidad deja bien a las claras el estado de cuentas biográfico. Así lo analiza Julián Marías en su libro La felicidad humana.

La puerta de entrada al castillo de la felicidad es una personalidad madura: haber conseguido un estilo propio bien conjugado. Hoy en día, en la psiquiatría moderna se describe una extensa galería de desajustes en la personalidad: anoréxica-bulímica, obsesiva, hipocondríaca, narcisista, psicópata, histérica, inmadura... En todos ellos falla el principio de entrada para la felicidad: una cierta madurez y equilibrio psicológico. Los psiquiatras sabemos lo que es vivir al lado de alguien que no está bien. En el lenguaje coloquial esto se expresa así: es una persona rara, extraña, difícil, la convivencia con él es casi heroica... Con tales matices bien podemos decir que nos encontramos ante alguien que no está bien y que necesita un tratamiento psicológico.

Vienen a continuación los otros cuatro grandes ingredientes. El más importante es el amor. Es la gran sed que todos padecemos. En la psicología moderna hablamos con frecuencia de que alguien tiene un gran vacío afectivo, con lo que estamos dando a entender que el plano sentimental está poco cubierto y, por tanto, marca negativamente su conducta. Esta es una sociedad que sabe bastante poco lo que es el amor, tanto a escala general, como en particular. Pero no debemos olvidar que no hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. Un segmento esencial de la afectividad está hecho y tejido y vertebrado de sacrificio. Esto que digo no se lleva, no está de moda, no tiene buena prensa, pero es fundamental.

En el modelo hedonista de nuestros días cuesta entender lo que acabo de apuntar. Poner al bienestar y al placer como metas absolutas y decisivas de la conducta es un grave error,.ya que la mejor de la trayectoria personal está surcada de problemas, luchas, fracasos de distinto signo y, por supuesto, retrocesos, salidas de la pista y estar perdido y sin rumbo. Para alguna gente la felicidad queda reducida en última instancia en bienestar, nivel de vida y economía saneada. Y, por supuesto, salud. Otros planteamientos quedan fuera de ese espectro.

El camino de la felicidad pasa por haber ido resolviendo el fondo conflictivo que se hospeda dentro de nosotros. A medida que vamos descubriendo la complejidad de la existencia nos damos cuenta de que la felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación de la realidad que uno hace. Tomás Moro murió arruinado, solo y en la cárcel —un verdugo le cortó la cabeza—, pero en sus últimos escritos habla de una profunda felicidad, porque sus ideales estaban por encima de todo. Otro tanto cabe decir de una figura política contemporánea, Vaclav Habel, presidente de Checoslovaquia, quien, después de luchar solo contra el comunismo de su país y pasar cinco años en la cárcel..., era capaz de escribir unos textos que rezuman felicidad.\"\"

Es también el caso de Victor Frankl, psiquiatra austríaco de origen judío, que pasó tiempo en el campo nazi de Auswitch: «Allí descubrí el sentido de la vida y la dignidad del ser humano», escribió. Nuestra navegación personal no puede ser como un barco sin rumbo dejado de la mano de Dios. Por eso es importante saber lo que uno quiere, hacia dónde va y qué es lo que persigue. Si los sentimientos son los intermediarios entre los instintos y la razón, la felicidad es la suma y compendio de la vida auténtica

El trabajo es nuestro acompañante cotidiano. El amor por el trabajo bien hecho es camino carretero hacia la felicidad. Hacerlo todo con amor. Así todo es grande y lo convertimos en excelente. Profesionalidad, rigor, entrega, cuidar los detalles, hacer las cosas con corazón y cabeza.

La cultura es la estética de la inteligencia. Un saber de cinco estrellas. La pirueta de crecer hacia dentro en lectura, música, arte, literatura... sabiendo que la cultura es libertad.

Termino: la felicidad consiste en un estado interior de alegría, al comprobar que hay una buena relación entre lo que yo he deseado y lo que yo he conseguido. Administración inteligente del deseo. No pedirle a la vida lo que no puede darnos.

Hay una tecnología de la felicidad que nos lleva a reanudar el debate entre Antígona y Creonte. Entre lo ideal y lo real. Entre lo deseable y lo posible. Ascender al Himalaya de las mejores posibilidades personales. Y saber perdonamos y pasar las páginas de fallos, errores, limitaciones y salidas de la pista. Ser coherente es caminar hacia la felicidad, pero es él amor su principal componente. El amor está hecho al principio de interés y sugestión; después de pasión; y más tarde de inteligencia. Ese es el mejor modo de no haber vivido en vano.

 Por Enrique Rojas

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